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Nada es real sino tu ceño...


Nada es real sino tu ceño
Y una roca
Y alguna mano humana que va haciendo
La vista, la cosa, la forma…
Y la divinidad de lo inmediato,
Y el instante del sentido, y el vientre en sombra.

Piedra, escúchame:
Yo te quiero enseñar y engañar.
La Soledad es una cosa.
Como las que encierras, y no es más.
La Soledad es como tu cielo,
Que no es tu ser… acaso, si, tu estar.
Un estar sin adonde, ya sin paso
A su siempre allá.

La Soledad es absoluta:  
Es el fin del afán.

El azul raro del mismo cielo,
El agua helada de la morrena...

La montaña es un delirio,
Y la palabra es una sorpresa.

Así es la altura del civilizado,
Del enajenado que soy y que tropieza
Con su ortografía y con su hielo,
Con el itsu y con su miseria,
Con mi estar allí, allí,
Y con la hierba.



Fragmento de La mano desasida. Canto a Machu Pichu



MARTÍN ADÁN






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