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25 poemas aleatorios | |
En catre de esmeraldas nace altiva la bella rosa, vanidad de Flora, y cuando en perlas le bebió a la aurora cobra en rubís del sol la luz activa. De nacarado incendio es llama viva que al prado ilustra en fe de que la adora; la luz la enciende, el sol sus hojas dora con bello nácar de que al fin ... | |
Mi corazón, un día, tuvo un ansia suprema, que aún hoy lo embriaga cual lo embriagara ayer; Quería aprisionar un alma en un poema, y que viviera siempre... Pero no pudo ser. Mi corazón, un día, silenció su latido, y en plena lozanía se sintió envejecer; Quiso amar un recuerdo más fuerte ... | |
Y al final, después de dormir durante tanto años, desperté. Comprendí que ya no tenía corazón de quinceañera y que iba a estra condenada a la lucidez para siempre. ¡Qué tedio! Desperté, y como el mundo no era como yo me lo había imaginado, me suicidé con una pistola de agua. ... | |
Es la noble cabeza negra pena, que en dos furias se encuentra rematada, donde suena un rumor de sangre airada y hay un oscuro llanto que no suena. En su piel poderosa se serena su tormentosa fuerza enamorada que en los amantes huesos va encerrada para tronar volando... | |
¿Dónde estarán los otros? Dijeron que vendrían pero nadie aparece. Nuestros ojos amarran los últimos recuerdos pero nadie aparece. Escribimos un nombre (las paredes son grises): aquí estuvieron hombres como fieras en selva, aquí se amaron otros como nunca se amaron. ... | |
los dedos pulgar e índice --levemente combados en labor de pinzas/ presionan el contorno irregular --de esa piedrita que has recogido a la orilla del río/ la colocan bajo la luz de una lámpara eléctrica/ que alumbra de su figura –la suavidad de los bordes/ el tallado paciente de las aguas... | |
No quiero santificar Tu nombre pero lo santifico y musito: Estira Tu mano y llévame contigo a Tu reino aunque no sea Tu voluntad. Eres mi señor y debes cuidar de esta sierva ante Ti hincada mira mi abatimiento, sácame de mis angustias de este valle de lágrimas en el que vivo mis días están en Tus ... | |
Qué pura eres de sol o de noche caída, qué triunfal desmedida tu órbita de blanco, y tu pecho de pan, alto de clima, tu corona de árboles negros, bienamada, y tu nariz de animal solitario, de oveja salvaje que huele a sombra y a precipitada fuga titánica. Ahora, qué armas ... | |
No te quedes inmóvil al borde del camino no congeles el júbilo no quieras con desgana no te salves ahora ni nunca no te salves no te llenes de calma no reserves del mundo sólo un rincón tranquilo no dejes caer los párpados pesados como juicios no te quedes sin labios... | |
Escondida en tus cabellos de lavanda y tabaco quiero pensarte como una alondra un pavo real que me corona fugaz el sabor de tu lengua amargo chocolate muerdo tu respiración en palpitar de sábanas vírgenes cómo caminar sin tus pasos o mendigar tres lágrimas bajo la furia del sol ... | |
Este lánguido caer en brazos de una desconocida, esta brutal tarea de pisotear mariposas y sombras y cadáveres; este pensarse árbol, botella o chorro de alcohol, huella de pie dormido, navaja verde o negra; este instante durísimo en que una muchacha grita, gesticula y sueña por una virtud ... | |
Con piedras de las casas derrumbadas, con maderas caídas de los techos, con varas rotas y húmedos desechos y destellos de anónimas miradas. Con pedazos del mármol de unas gradas, con alambres torcidos y maltrechos, y algún cordaje de los mudos lechos en las pequeñas chozas arrasadas. ... | |
Es extraño este huésped este amor cuanto más me despoja más me colma. | |
Niña de greyes delicadamente doradas, niña obsesión de la cigüeña virgen con mechones de pluma de damasco que salpicaban muerte, de la cigüeña loca con alones de estricnina dorada que viajaba dejándote un corpóreo perfume, un pulcro olor a lilas, y a dorados y rudos sueños. ... | |
Yo me haré millonario una noche gracias a un truco que me permitirá fijar las imágenes en un espejo cóncavo. O convexo. Me parece que el éxito será completo cuando logre inventar un ataúd de doble fondo que permita al cadáver asomarse a otro mundo. ... | |
He sembrado mi nombre en la tierra dorada donde habitan tus besos y canta la esperanza. Mujer de dulces frutos, caída y levantada una y mil veces más por mi amor sin mañana. He sembrado en tu vientre mi infinita nostalgia, y mis sueños perdidos, para que en tus entrañas sientas ... | |
Los grupos de palomas, notas, claves, silencios, alteraciones, modifican el ritmo de la loma. La que se sabe tornasol afina las ruedas luminosas de su cuello con mirar hacia atrás a su vecina. Le da al sol la mirada y escurre en una sola pincelada plan de vuelos a nubes... | |
La cópula es un árbol loco y triste donde florece repentinamente esa nada que se esparce desde la carne hasta la piel y el grito. La cópula es un cuchillo de angustia fraccionado en milésimas de júbilo. Es un dolor en tosco disimulo una perdida redondez de ausencia un tiempo sin pulso. ... | |
Sintiendo que en mi espíritu doliente la ternura romántica germina, voy a besar la estrella vespertina sobre el agua ilusoria de la fuente. Mas cuando hacia el fulgor cerulescente mi labio melancólico se inclina, oigo como una voz ultradivina de alguien que me celara ... | |
Ayer cuando hacía el amor entusiasmado comprendí de pronto toda la verdad de tanto esfuerzo húmedo y pujanza. Señores, se nos pasa la vida tan sudando queriendo regresar los pasos siempre extraviar el espejo que nos mira recobrar el estado cálido inicial grandulones, ... | |
Todos los días amanezco a ciegas a trabajar para vivir; y tomo el desayuno, sin probar ni gota de él, todas las mañanas. Sin saber si he logrado, o más nunca, algo que brinca del sabor o es sólo corazón y que ya vuelto, lamentará hasta dónde esto es lo menos. El niño crecería ahíto de felicidad... | |
Tus cabellos se debaten en lucha fatal con el viento. Yo los podo si admirarlos puedo sin cogerlos. Participas, asimismo, de la verticalidad desordenada de mis pelos. Todo ello nos hace ver el mundo como nuestro. Cuando tu pelo sea largo, largo y el mío longevo, derrotarán con anhelo ... | |
Me equivoqué de vida y la que llevo está escrita por nadie en una lengua que yo no comprendo. Cierro el libro y los ojos. No quiero ver la luz de lo negado. Como quien se equivoca de tren en otro libro me he equivocado de vida y no sé adonde me lleva esta sucesión... | |
Senhora, por amor Dios, aved algún duelo de mi, que los mios ojos como ríos correm del día que vus vi. Ermanos e primos e tios, todo los yo por vos perdí. Se vos non pensades de mi, ¡fi! Selección: Francisco Rico | |
Días inquietantes le esperan a esta poesía mía Días del instinto abierto hacia el vacío y las ferocidades. Días de la estampida enceguecida, y del desbande del pánico. Días de cataclismos y desbarajustes totales entre el humus y la bruma. Ya no podré, yo, poeta del sur, ... | |
