☰ menú
 


25 poemas aleatorios

 

   A una rosa

   Juan Bautista de Aguirre

primeros versos

En catre de esmeraldas nace altiva la bella rosa, vanidad de Flora, y cuando en perlas le bebió a la aurora cobra en rubís del sol la luz activa. De nacarado incendio es llama viva que al prado ilustra en fe de que la adora; la luz la enciende, el sol sus hojas dora con bello nácar de que al fin ...

 

   Poema del fracaso

   José Angel Buesa

primeros versos

Mi corazón, un día, tuvo un ansia suprema, que aún hoy lo embriaga cual lo embriagara ayer; Quería aprisionar un alma en un poema, y que viviera siempre... Pero no pudo ser. Mi corazón, un día, silenció su latido, y en plena lozanía se sintió envejecer; Quiso amar un recuerdo más fuerte ...

 

   Por fin!

   Mía Gallegos

primeros versos

Y al final, después de dormir durante tanto años, desperté. Comprendí que ya no tenía corazón de quinceañera y que iba a estra condenada a la lucidez para siempre. ¡Qué tedio! Desperté, y como el mundo no era como yo me lo había imaginado, me suicidé con una pistola de agua. ...

 

   El toro

   Rafael Morales

primeros versos

Es la noble cabeza negra pena, que en dos furias se encuentra rematada, donde suena un rumor de sangre airada y hay un oscuro llanto que no suena. En su piel poderosa se serena su tormentosa fuerza enamorada que en los amantes huesos va encerrada para tronar volando...

 

   Cárcel

   Manlio Argueta

primeros versos

¿Dónde estarán los otros? Dijeron que vendrían pero nadie aparece. Nuestros ojos amarran los últimos recuerdos pero nadie aparece. Escribimos un nombre (las paredes son grises): aquí estuvieron hombres como fieras en selva, aquí se amaron otros como nunca se amaron. ...

 

   los dedos pulgar e índice...

   Esteban Moore

primeros versos

los dedos pulgar e índice --levemente combados en labor de pinzas/ presionan el contorno irregular --de esa piedrita que has recogido a la orilla del río/ la colocan bajo la luz de una lámpara eléctrica/ que alumbra de su figura –la suavidad de los bordes/ el tallado paciente de las aguas...

 

   Segunda declaración, de rodillas

   Giovanna Pollarolo

primeros versos

No quiero santificar Tu nombre pero lo santifico y musito: Estira Tu mano y llévame contigo a Tu reino aunque no sea Tu voluntad. Eres mi señor y debes cuidar de esta sierva ante Ti hincada mira mi abatimiento, sácame de mis angustias de este valle de lágrimas en el que vivo mis días están en Tus ...

 

   Juntos nosotros

   Pablo Neruda

primeros versos

Qué pura eres de sol o de noche caída, qué triunfal desmedida tu órbita de blanco, y tu pecho de pan, alto de clima, tu corona de árboles negros, bienamada, y tu nariz de animal solitario, de oveja salvaje que huele a sombra y a precipitada fuga titánica. Ahora, qué armas ...

 

   No te salves

   Mario Benedetti

primeros versos

No te quedes inmóvil al borde del camino no congeles el júbilo no quieras con desgana no te salves ahora ni nunca no te salves no te llenes de calma no reserves del mundo sólo un rincón tranquilo no dejes caer los párpados pesados como juicios no te quedes sin labios...

 

   Escondida en tus cabellos

   Lucero Alanís de Gurrola

primeros versos

Escondida en tus cabellos de lavanda y tabaco quiero pensarte como una alondra un pavo real que me corona fugaz el sabor de tu lengua amargo chocolate muerdo tu respiración en palpitar de sábanas vírgenes cómo caminar sin tus pasos o mendigar tres lágrimas bajo la furia del sol ...

 

   La muchacha ebria

   Efraín Huerta

primeros versos

Este lánguido caer en brazos de una desconocida, esta brutal tarea de pisotear mariposas y sombras y cadáveres; este pensarse árbol, botella o chorro de alcohol, huella de pie dormido, navaja verde o negra; este instante durísimo en que una muchacha grita, gesticula y sueña por una virtud ...

 

   Nacimiento entre ruinas

   David Escobar Galindo

primeros versos

Con piedras de las casas derrumbadas, con maderas caídas de los techos, con varas rotas y húmedos desechos y destellos de anónimas miradas. Con pedazos del mármol de unas gradas, con alambres torcidos y maltrechos, y algún cordaje de los mudos lechos en las pequeñas chozas arrasadas. ...

 

   Extraño huésped

   Claribel Alegría

primeros versos

Es extraño este huésped este amor cuanto más me despoja más me colma.

 

   Para Olga

   Blanca Andreu

primeros versos

Niña de greyes delicadamente doradas, niña obsesión de la cigüeña virgen con mechones de pluma de damasco que salpicaban muerte, de la cigüeña loca con alones de estricnina dorada que viajaba dejándote un corpóreo perfume, un pulcro olor a lilas, y a dorados y rudos sueños. ...

 

   Madrigal

   Nicanor Parra

primeros versos

Yo me haré millonario una noche gracias a un truco que me permitirá fijar las imágenes en un espejo cóncavo. O convexo. Me parece que el éxito será completo cuando logre inventar un ataúd de doble fondo que permita al cadáver asomarse a otro mundo. ...

 

   Canción

   Víctor Sandoval

primeros versos

He sembrado mi nombre en la tierra dorada donde habitan tus besos y canta la esperanza. Mujer de dulces frutos, caída y levantada una y mil veces más por mi amor sin mañana. He sembrado en tu vientre mi infinita nostalgia, y mis sueños perdidos, para que en tus entrañas sientas ...

 

   Grupos de palomas

   Carlos Pellicer

primeros versos

Los grupos de palomas, notas, claves, silencios, alteraciones, modifican el ritmo de la loma. La que se sabe tornasol afina las ruedas luminosas de su cuello con mirar hacia atrás a su vecina. Le da al sol la mirada y escurre en una sola pincelada plan de vuelos a nubes...

 

   Cópula

   Amanda Pedrozo

primeros versos

La cópula es un árbol loco y triste donde florece repentinamente esa nada que se esparce desde la carne hasta la piel y el grito. La cópula es un cuchillo de angustia fraccionado en milésimas de júbilo. Es un dolor en tosco disimulo una perdida redondez de ausencia un tiempo sin pulso. ...

 

   Sintiendo

   José Eustasio Rivera

primeros versos

Sintiendo que en mi espíritu doliente la ternura romántica germina, voy a besar la estrella vespertina sobre el agua ilusoria de la fuente. Mas cuando hacia el fulgor cerulescente mi labio melancólico se inclina, oigo como una voz ultradivina de alguien que me celara ...

 

   Reflexiones en la hora de las flexiones

   Alfonso Gumucio Dagron

primeros versos

Ayer cuando hacía el amor entusiasmado comprendí de pronto toda la verdad de tanto esfuerzo húmedo y pujanza. Señores, se nos pasa la vida tan sudando queriendo regresar los pasos siempre extraviar el espejo que nos mira recobrar el estado cálido inicial grandulones, ...

 

   Todos los días amanezco a ciegas...

   César Vallejo

primeros versos

Todos los días amanezco a ciegas a trabajar para vivir; y tomo el desayuno, sin probar ni gota de él, todas las mañanas. Sin saber si he logrado, o más nunca, algo que brinca del sabor o es sólo corazón y que ya vuelto, lamentará hasta dónde esto es lo menos. El niño crecería ahíto de felicidad...

 

   Tus cabellos se debaten...

   Juan Navidad

primeros versos

Tus cabellos se debaten en lucha fatal con el viento. Yo los podo si admirarlos puedo sin cogerlos. Participas, asimismo, de la verticalidad desordenada de mis pelos. Todo ello nos hace ver el mundo como nuestro. Cuando tu pelo sea largo, largo y el mío longevo, derrotarán con anhelo ...

 

   Poema que es otro

   Juan Vicente Piqueras

primeros versos

Me equivoqué de vida y la que llevo está escrita por nadie en una lengua que yo no comprendo. Cierro el libro y los ojos. No quiero ver la luz de lo negado. Como quien se equivoca de tren en otro libro me he equivocado de vida y no sé adonde me lleva esta sucesión...

 

   Senhora, por amor Dios...

   Alfonso X El Sabio

primeros versos

Senhora, por amor Dios, aved algún duelo de mi, que los mios ojos como ríos correm del día que vus vi. Ermanos e primos e tios, todo los yo por vos perdí. Se vos non pensades de mi, ¡fi! Selección: Francisco Rico

 

   Negación del sur

   Pavel Oyarzún Díaz

primeros versos

Días inquietantes le esperan a esta poesía mía Días del instinto abierto hacia el vacío y las ferocidades. Días de la estampida enceguecida, y del desbande del pánico. Días de cataclismos y desbarajustes totales entre el humus y la bruma. Ya no podré, yo, poeta del sur, ...