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25 poemas aleatorios | |
Abres la puerta como si atrás quedara un accidente. La calle está en orden. La bondad de las acacias cae desde lo alto y deja las aceras sembradas. Mujeres limpian pescado y ríen enseñándose su presa. Mira, aún vive. Vas donde ellas explican las mañanas, el paso rápido, ... | |
31 Me paro ante una iglesia altiva, estática, emboscada en la noche, como un monstruo enorme dormitando a la intemperie. Un día ella fue centro jubiloso de una palabra mágica, increíble. Una palabra sola, inmensa, grande. Cabía el mundo entero en ella: Dios. Era ella el mundo entero. ... | |
Claro es que no tengo en las manos el derecho a morirme ni siquiera en las abandonadas tardes de los domingos. Por otra parte se debe comprender que la muerte es una manufactura inoficiosa y que los suicidas siempre tuvieron una mortal pereza de sufrir. ... | |
Un árbol derribado no es un árbol: es un río que crece entre los hombre. Un río que crece entre los hombres no es un río: es un sueño que en los días de verano se desborda sobre tu tierra seca. Y un sueño que en los días de verano se desborda sobre tu tierra seca no es un sueño: ... | |
1 Fui desde mi casa, a la casa de los abuelos, desde la chacra de mis padres a la chacra de los abuelos. Era una tarde gris, pero, suave, alegre. Como lo hacían las niñas de entonces, me disfracé para pasar desapercibida, me puse mi máscara de conejo, y así anduve entre los viejos peones ... | |
Giacomo Casanova acepta el cargo de bibliotecario que le ofrece, en Bohemia, el conde de Waldstein | |
Escuchadme, Señor, tengo los miembros tristes. Con la Revolución Francesa van muriendo mis escasos amigos. Miradme, he recorrido los países del mundo, las cárceles del mundo, los lechos, los jardines, los mares, los conventos, y he visto que no aceptan mi buena voluntad. ... | |
Claramente: el más práctico de los soles, el sol de un comprimido de aspirina: de empleo fácil, portátil y barato, compacto de sol, en lápida sucinta. Principalmente porque, sol artificial, al que nada limita a funcionar de día, que la noche no expulsa, cada noche, sol inmune a las leyes de la meteorología, ... | |
Vengo del silencio, mis ojos se secaron como el agua de hace siglos. Me lancé al vértigo de lo extra ño y accesible al final fantástico, al comienzo. Senté a la muerte en mi silla paralela, nos miramos y supimos que estábamos perdidas supimos de la cita misteriosa, todo lugar era el exacto, ... | |
Todo nos falta, un cigarrillo, tiempo para escribir, una excusa para los acreedores. El último fósforo está empapado. La humedad de la casa nos hace temblar. Llueve. Dame un mendrugo para el alma, para el gesto huraño, para el hambre y buen tiempo para los que se marchan. ... | |
A la lenta caída de la tarde amar la vida largamente es todo el oficio del hombre que respira. Alzar la mano y detener el cielo. Destino de la luz, nunca te acabes. Selección: Eduardo Milán, Andrés Sánchez Robayna, | |
El que agranda el verano entre sí mismo y él, pierde lo que no tuvo. Un paisaje nuevo le muestra otros exilios. El día que pasa, la sazón del monstruo mundial, le ponen una soga al cuello. Él insiste en su irrealidad con un sapo en la mano. De: Valer la pena | |
La angustia existe. El hombre usa sus antiguos desastres como un espejo. Una hora apenas después del crepúsculo ese hombre recoge los hirientes residuos de su día acongojadamente los pone cerca del corazón y se hunde con un sudor de tísico aún no resignado en sus profundas ... | |
Llévese estos ojos, piedritas de colores, esta nariz de tótem, estos labios que saben todas las tablas de multiplicar y las poesías más selectas. Le doy la cara entera, con la lengua y el pelo, me quito uñas y dientes y le completo el peso. No sirve esta manera de sentir. Qué ojos ni qué dedos. ... | |
Virgen hincada empieza a ser visible atisba desde sus miembros como alguien escondido al fondo de su cuerpo la punta de su pie bajo su muslo asoma como un haz vivo que atraviesa la sombra en su oscuridad cuerpos vírgenes miran y a sus costados caen sin gemido soplando... | |
Cuéntame cómo vives; dime sencillamente cómo pasan tus días, tus lentísimos odios, tus pólvoras alegres y las confusas olas que te llevan perdido en la cambiante espuma de un blancor imprevisto. Cuéntame cómo vives. Ven a mí, cara a cara; dime tus mentiras (las mías son peores), ... | |
Adónde cae la hoja que cae de la hoja? ¿Adónde, la hoja que se suelta de sí misma como mirando lejos y hacia adentro, como mirándose desde lejos igual que si fuera otra hoja la que cae mientras ella la mira? 3 ¿Qué hace la palabra... | |
Panoramas de la mañana que alcanzo desde mi ventana. Sillares y molduras de la iglesia que se detallan por lo tan cercana. Mañana ventosa que en el arbolado de la plazuela combina en los ramajes muecas y caras, risas y cabeceos, cual si fueran los de un corro de vecinos en chismorreos. ... | |
Mi casa está habitada por mujeres Deamblan perdidas y estrellan sus cabezas contra los muros o se alzan de puntillas y gestan discursos Veo pieles de melocotón o surcos más profundos mientras todas se aman y lo más importante me quieren Compartimos el último labio roto y el próximo ... | |
Como ave parte y en señal de fuego llega de su hueco brotan flores creciendo en brasas en llama una paloma forma el aire del sueño mi lengua incendia un astro. En la flama su raíz conoce el mundo girando sobre si la llama insiste en esa música que canción de aire se vuelve. ... | |
Bajo la lluvia ácida, el ozono se ampara, así, la atmósfera superior en mordaz compañía dice plan a la inferior sin aura. Puro agujero negro. No es ausencia de color lo que mata... | |
¿Pero habría aún un lugar al que huir, veleidades de celebración, una rueda sin eje? La gran lápida vertical cubierta de musgo nos cierra el paso. Hay inercias más destructivas que ningún golpe, que ninguna inmediatez. La cabeza de muerto de Brassaï emerge de las sombras: ... | |
En este profundo depósito de catedral, hieráticos como una triste cuadrilla de obreros de yeso los santos esperan al restaurador. En un altar y otro fueron deteriorándose, atacados por las moscas, las polillas y los abusos de la fe. Aquí ya no son San Francisco, San Valentín, ... | |
Como moneda que lanzara Dios al abismo, sin detenerse, ruedan los días hacia la abierta alcantarilla por la que exhala, en su locura, su desorden la infatigable muerte. Y nosotros, con el afán de rescatar la moneda y de hacerla propia, tras ella rodamos. Arrojados al vacío igual ... | |
¿Qué era lo que acaso tu mente hallaba? ¿Dónde andaba tu corazón? Por esto das tu corazón a cada cosa, sin rumbo lo llevas: vas destruyendo tu corazón. Sobre la tierra, ¿acaso puedes ir en pos de algo? . Moyolhuica ¿Tle in mach tiquilnamiquia? ¿Can mach in nemia 8242;n moyollo? ... | |
Aroma dels til·lers florits, ben nova i dolça per mi! No desvetllaves cap mica de record. El passat no traspua en aquesta ombra d’or: només viu el teu somni, arbreda dolça. És lluny el bostre bleix, roses, glicines bables, tan ple de mi, tan càlid de secrets. Tu, perfum sense... | |
