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25 poemas aleatorios | |
Chile, fértil provincia y señalada en la región antártica famosa, de remotas naciones respetada por fuerte, principal y poderosa; la gente que produce es tan granada, tan soberbia, gallarda y belicosa, que no ha sido por rey jamás regida ni a extranjero dominio sometida. ... | |
Ni caimán oscuro, ni caña vertical, mitológica, ni Ochún nadando en las aguas doradas del sueño, ni Santa Bárbara ardiento en la noche del amor, en la imborrable noche de los sexos Ni la Giraldilla inmóvil hacia el más remoto de los puntos cardinales, ni la Avenida del Puerto ... | |
Flamea el topacio de tus cabellos. Nunca volverás a los días delirantes en que tensabas disparando al viento mis sueños de muchacha. Y yo siempre lejos de ti revolcando ocho veces al mar en las jibas del tiempo. Ayer, cuando el temblor de tu roce trastornaba... | |
Tu nombre repetido por las calles Tu boca Tu paso que no es nocturno ni de aurora Tu voz Sólo tu ser creciendo en las esquinas Tu tiempo... tus alianzas Ahora sentada en espiral Después el humo. Selección: Guido Ferrer | |
Eres tierna y lozana como un capullo abierto que guardase el aroma de mis campos nativos, eres la galanura del jardín de mi huerto donde juegan las auras en los verdes olivos. Y la música suave de tu labio entreabierto que atesora los himnos breves y dejativos, de la sorda tiniebla ... | |
Un libro se cierra como la muerte cierra los días. No quise acabar con una mención sobre los distintos tipos de veneno. No quise extenderme sobre el silencio (los rabinos dicen que el quinto estrato del infierno lleva el nombre de silencio; el mío no es así, es un lugar de luz). ... | |
Callar puede ser una música, una melodía diferente, que se borda con hilos de ausencia sobre el revés de un extraño tejido. La imaginación es la verdadera historia del mundo. La luz presiona hacia abajo. La vida se derrama de pronto por un hilo suelto. Callar puede ser ... | |
No indagues en las brújulas, no busques remotas geografías, tus ojos no penetren el incendio de las constelaciones ni tus manos expriman el hermético sol de los jazmines. El Sur habita aquí, en la callada umbría de estos muros, en la alquimia del aire que juntos cada día respiramos. ... | |
La raza blanca la raza negra la raza roja la raza amarilla: yo sólo conozco la raza violeta y la raza verde y la raza de tu lengua que descifra el agua y el fuego Seré rico tú sabes con la miseria y el hambre que hace correr los ríos rico de errores de desollado y de piedra sobre la cabeza ... | |
En el sitio de las olas, pozo. Barco de frágiles vértebras, donde existo. Se hiela la memoria al borde de un seno oscuro, ciego. Exilio. Quien come siente culpa. Quien ayuna ve caer el cielo de a pedazos. Entonces, ¿ya se dijo todo, historia: menos que bestia, espantajo? ... | |
La luz no cesa de gastar lo que ve, se asoma con su costumbre de loca suspendida y pone huevos en lo que sube de su mutilación. Es más bella que su ser de rabia. Nada detiene su velamen en las aguas que no volvieron. ... | |
Pienso en ese hombre que besa como si el mar fuera a desbordarse, que siembra su sonrisa en mi piel con la altivez de la espiga, que dibuja mi soledad sobre la niebla. Pienso en ese hombre, dócil a mis ojos, fiel, pleno, íntegro. En su vuelo humedecido sin tiempo y sin espacio. Como primavera ... | |
Ese lugar que tienes, cielito lindo, entre las piernas, ese lugar tan íntimo y querido, es un lugar común. Por lo citado y por lo concurrido. Al fin, nada me importa: me gusta en cualquier caso. Pero hay algo que intriga. ¿Cómo solar tan diminuto... | |
Sí, sufro siempre, pero sólo en algunos momentos, porque sólo en algunos momentos pienso... | |
Perro no toques esos senos donde las más delicadas violetas orgánicas serán un hervidero de escorpiones un ladrido baldío en la ribera caliente de esa sirvienta de las hojas que ha trabajado tanto para esas flores enormes del martirio para los arrozales con el gatillo del pantano al rojo vivo ... | |
Para modelo de un dios El pintor lo envió a pedir: ¡Para eso no! ¡para ir, Patria, a servirse los dos! Bien estará en la pintura El hijo que amo y bendigo: ¡Mejor en la ceja oscura, Cara a cara al enemigo! Es rubio, es fuerte, es garzón De nobleza natural: ¡Hijo, por la luz... | |
Salieron a contemplar la luna de junio y los niños olvidaron sus juegos. Pocos pueden permitirse el lujo de una muerte elegida en un cierto momento ser un mínimo astro incendiado en el cemento acariciado poco antes por una barredora mecánica de luces amarillas e intermitentes. ... | |
Muchacha que hace flores artificiales) Dedico estos veros a la señorita Mercedes Sardañas, heroina anónima A ella devotamente Cheché es delgada y ágil. Va entrada en el otoño. Tiene los ojos mansos y la boca sin besos... Yo la he reconocido en la paz de una tarde como el... | |
La palabra se levanta de la página escrita. La palabra, labrada estalactita, grabada columna, una a una letra a letra. El eco se congela en la página pétrea. Ánima, blanca como la página, se levanta la palabra. Anda sobre un hilo tendido del silencio al grito, sobre el filo del decir... | |
Cóncavas piedras vienen a recibir mi hato con un frescor que acepta mi mano en su recinto. Guardo turno en el húmedo corredor subterráneo: doy paso a las rameras y al ajuar de los muertos. Públicamente expongo al agua mis razones. Su corriente no sabe más pasión que el ... | |
¿Quién rompió las doradas vidrieras del crepúsculo? ¡Oh cielo descubierto, de montes, mares, vientos, parameras y un santoral de par en par abierto! Tres arcángeles van por las praderas con la Virgen marina al blanco puerto del pescado; ayunando, entre las fieras, se disecan ... | |
Siente como vibra Locamente en nosotros Un viento feroz Retorciendo la fibra De los tallos informes Y las plantas carnívoras De bocas enormes Luchan con las víboras Y los ríos soturnos Oye como vierten El agua corrompida Y las sombras se unen En los rayos nocturnos ... | |
Estaba solo el día El guardián de la planta desalinizadora nos señaló el camino Desde el cementerio veíamos su camisa estridente y el vago gesto de sus manosEstas mujeres El agua y el aire habían desdibujado las inscripciones sobre las viejas lápidasRecuerdo de sus padres ... | |
¡Río en el amanecer! ¡Agua en tus ojos claros! Caer ¡subir! en lo azul transparente, casi blanco. Cielo en el río del alba mi amor en tus ojos vagos oh, naufragar ¡ascender! ¡siempre más hondo! ¡Más alto! ...Río en el amanecer... | |
En mi país, alto como un castillo, cercado por el viento y por el mar, en su mole roquera y olvidada Tú encontraste morada natural. Desde la áspera piedra pirenaica hasta el vendido Sur de Gibraltar Tú elegiste mis campos cenicientos, mi luz perdida, el árbol sideral de mi torreón batido... | |
