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25 poemas aleatorios | |
¡Qué fantasma es el tuyo! Qué presencia derrama exacto cuando lo convoco: reconstruye tu olor, tus pasos, toco la superficie de tu residencia. ¡Qué forma de copiarme tu apariencia! Qué completo tu abrazo si lo evoco y cómo se disuelve poco a poco en esta larga noche de la ausencia. ... | |
La muerte está desnuda frente al hombre. Desnuda, simple, franca. No es ojo cerrado por la sombra: es una piedra blanca, una pared escueta, una muralla dura y definitiva. Morir es entregar la batalla a otras manos como una mano viva. La muerte está desnuda frente al hombre y es simple como el paso, ... | |
¿Estoy muerto? Esta cólera vacía que recorre los túmulos del cuerpo ¿es el florecimiento de las sombras o lodo iluminado que profana, como un frío corcel, la pubertad de los signos? Este oro mutilado que se deslíe irremisiblemente hasta alcanzar la mácula del semen, ... | |
Por la simple fricción de las palabras se llega al éxtasis. En ésta, mi primera relación con el texto, textualmente me revuelco en el lenguaje. Entreabro los labios para decir esta boca es mía , pero no sé si soy yo la que por esta boca está hablando. No importa que nadie me recuerde ... | |
No queda más lustroso y cristalino por altas sierras el arroyo helado ni está más negro el ébano labrado ni más azul la flor del verde lino; más rubio el oro que de Oriente vino, ni más puro, lascivo y regalado espira olor el ámbar estimado ni está en la concha el carmesí más fino, que frente, ... | |
Amigos, el amor me perjudica: no permitáis que caiga nuevamente. Podemos emprender una campaña o el estudio de textos olvidados: algo que me mantenga distraído. No me habléis de la dulce voz de aquélla ni del hermoso talle de esa otra. Quemad todo retrato, l ... | |
Yo no tenía este rostro de hoy, tan calmo, tan triste, tan delgado, ni estos ojos tan vacíos, ni este labio amargo. Yo no tenía estas manos sin fuerza, tan detenidas y frías y muertas; yo no tenía este corazón que ni se muestra. Yo no advertí este cambio, tan simple, tan cierto, tan fácil: ... | |
Qué triste está la niña con su lunar postizo y el carmín de los labios espeso y devastado. A la luz mortecinade la bombilla roja tiene la niña un rictus de mujerzuela bella. Sobre la cama, inmóvil, nos mira agonizante mediando entre las piernas la sábana arrugada. ... | |
(a Graciela Sacalotto) olor de garzas pudriéndose ahora en la memoria de la infancia de la escritura: por fin he descifrado en tu ausencia -en tu eterno presente- las llagas del deseo del leproso, el nombre que hace florecer la luz, la presencia de lo presente, el vacío lleno de tu aroma que amanecía . ... | |
86 Tres armas alzo: rojo veneciano, sal, retenimiento. 87 El rojo indio transpiran las paredes inmaculadas. 88 La escalera carmín tostado lleva hacia la nada. 89 Siempre persiste la sombría firmeza caput mortuum. 90 He de practicar el púrpura doliente de tus claveles. ... | |
Pon la otra mejilla y tendrás dos mejillas rotas. Pon el otro argumento y tendrás dos argumentos desarmados. Pon la otra conciencia y tendrás dos conciencias huérfanas. Nunca dupliques tu destino. (De: El jardín sumergido) | |
En la sombra debajo de tierra, donde nunca llegó la mirada, se deslizan en curso infinito silenciosas corrientes de agua. Las primeras, al fin, sorprendidas, por el hierro que rocas taladra, en inmenso penacho de espumas hervorosas y límpidas saltan. Mas las otras, en densa ... | |
Viene despacio, caminando a ciegas por senderos de sangre, por senderos de amor que no interrumpen barbechos ni trigales; que alargan bajo el viento sus aromas silvestres, sus instantes recoletos de sol junto a las tapias, su blancura en pañales, y acuden, sin querer, casi... | |
Del transfondo del sueño la escapada Filí-Melé. La fluida cabellera fronda crece, de abejas ejambrada; el tronco desnudez cristalizada- es desnudez en luz tan desnudada que al mirarlo se mira la mirada. Frutos hay, y la vena despertada látele azul y en el azul diluye ... | |
En lo alto del Faro, viendo ir y venir a las pobres gentes en sus navegaciones de un día. En lo alto del Faro, contemplando el abismo de las criaturas y el vértigo de los astros. En lo alto del Faro, escuchando llegar a los rostros futuros y oyendo en lo hondo de las aguas las voces ... | |
Alguien pasa y pregunta por los jazmines, madre. Y yo guardo silencio. Las palabras no acuden en mi ayuda, se esconden en el fondo del pecho, por no subir vestidas de luto hasta mi boca, y derramarse luego en un río de lágrimas. No sé si tú recuerdas los días aún tempranos en que ibas ... | |
Cuando los huracanes son exclusivamente tuyos, cuando tienen tu sello y las tormentas se unen únicamente a ti, cuando los huracanes muerden las carreteras y hacen flotar la intimidad sin prejuicio alguno ni resto de virtud. Entonces, yo voy creciendo a fuerza de invocarte, voy devanando... | |
Para mí amigo Carlos Cortés En fin que no he vivido nada. No sé qué cosa es una guerra y tengo como prisión al cuerpo y alma como campo de batalla. Me debato entre la duda de reflexionar o fluir; esto es situarse en el palco de los espectadores, o estar en cada íntimo instante del milagro. ... | |
A Guillermo Suete Furiosamentegira sobre un reflejocae en línea recta afilada blancura asciende ya sangriento el pico sal dispersa apenas línea al caerrecta tu mirada sobre esta página disuelta De: Lo mejor de Octavio Paz El fuego de cada día | |
Huesos de un día Oír la noche es oír las olas lamer con furia tus voces y callar Selección: Rodolfo Häsler | |
si quedara un hombre un sólo hombre para después y la eternidad corregido en su mínima condición desechado si quedara para más nunca postergado al tropiezo la triza infinita si existiera y nos viéramos y me explicara el secreto que lo mantiene solo alumbrado y solo pleno de encierros ... | |
Rojas las cerezas, rojo el claustro iluminado de vidas limpias. Claridad. ¿El sol, cántico de fuego? Rojas las cerezas— todo luz, todo mar todo claustro. | |
e como un potro na planície nua em ti entreiEugénio de Andrade 1. En plena selva oscura, a media andada, ¿de quién sino de ti, gentil amiga, de trato siempre amable y buen semblante, recibiría gloria tan cumplida? 2. Atravesando llanos, montes, ríos, por sendas, valles, puertos, ... | |
Primera Negación No, yo no estuve en la última cena, pero vi los platos vacíos y el pan enfriándose, el triste rostro del que esperó a sus invitados hasta la medianoche. No me acusen entonces de pertenecer a ellos: Fui uno más de los que en silencio y con rabia contenida, ... | |
Me lastiman tus ojos que destrozan con impaciencia mis contornos. Tus manos que pordioseras sobre mi cuerpo se tienden. Tu sexo que falto de esplendor, prefiere huir temprano de la fiesta. Qué lástima saber que ningún poema recuerda ya en mis adentros tus espasmos. ... | |
