|
25 poemas aleatorios | |
Lo sostiene el camino: El mundo está en llamas, ¡y tú estás riendo! Y la ceniza de la imagen desciende lentamente del agua del cielo. En tiempos de la luna gris se asoma a los espejos de cola blanca y negra. Su reflejo es una leyenda que habla de otro tiempo: de largos días sin sombra ... | |
Me quedaría en todo lo que estoy, donde estoy. Quieto en el agua quieta; de plomo, hundido, sordo en el amor sin sol. ¡Qué ansia de repetirse en esto que está siendo! ¡Qué afán de que mañana sea nada más que llenar otra vez al tenderte ese hueco que deja hoy exacto en la arena tu cuerpo! ... | |
Levantan en medio del patio espacioso cadalso enlutado, que causa pavor; un Cristo, dos velas, un tajo asqueroso encima, y con ellos, el ejecutor. En torno al cadalso se ven los soldados, que fieros empuñan terrible arcabuz, a par del verdugo, mirando asombrados al bulto vestido del negro ... | |
Infancia clara pasada entre barriles y hongos y aros de bicicletas, cuando, corriendo entre hojas, el alma era más blanda y el camino era savia... Cada caída al margen de la dicha era una danza de sangre y de gritos mientras el viento promovía un levantamiento de ramas bajo... | |
Estaba toda manchada de sangre, estaba toda matando a los guardias, estaba toda manchada de barro, estaba toda manchada de cielo, estaba toda manchada de España. Ven, catalán jornalero, a su entierro, ven, campesino andaluz, a su entierro, ven a su entierro, yuntero... | |
Digamos que te alejas definitivamente hacia el pozo de olvido que prefieres, pero la mejor parte de tu espacio, en realidad la única constante de tu espacio, quedará para siempre en mí, doliente, persuadida, frustrada, silenciosa, quedará en mí tu corazón inerte y sustancial, ... | |
Instancia a mi amante para que pierda toda envoltura circunstancial | |
No vengas por la ruta ruidosa ni por la calle que ya te olfatea, te sabe, ni a la hora prevista, ni a las tres de la añoranza, ven en extraño celuloide, ven sin las piernas, con todos tus poros aplaudiendo el discurso de un duce, tu boca, y entera tú, plaza de mayo, igual a esa gente que tiene ... | |
Cuántas cosas. Lucano que amoneda el verso y aquel otro la sentencia. La mezquita y el arco. La cadencia del agua del Islam en la alameda. Los toros de la tarde. la bravía música que también es delicada. La buena tradición de no hacer nada. Los cabalistas de la judería. ... | |
Las albas inútiles me encuentran en un recodo desierto: he sobrevivido la noche. Las noches son olas altivas: olas de crespón azul marino con matices de hondos despojos, cargadas de cosas inverosímiles y deseables. Las noches tienen el hábito de dones... | |
La luna callada canta en el valle. Nadie la escucha salvo Narciso que ha extraviado su lago y la mira. | |
No vacilar a la orilla de un abismo Tender la mano al infinito de repente Un pájaro de alas prehistóricas Un árbol con las facultades mentales perturbadas Ver la vegetación inmensa de la noche De extremo a extremo los espíritus imbatibles El reloj pronuncia la violencia Es sideral... | |
Lo han despojado del diverso mundo, de los rostros, que son lo que eran antes. De las cercanas calles, hoy distantes, y del cóncavo azul, ayer profundo. De los libros le queda lo que deja la memoria, esa forma del olvido... | |
Por secarme una lágrima me saqué un ojo por persignarme me arañé el corazón por cortarme una uña me quité la mano por seguir una sirena me enredé con una medusa Al final del día conocí a un demonio blanco suave y triste que quería sacarme de este cielo para llevarme a su infierno ... | |
Sobre el césped, tendido, bajo el cielo exultante de arreboles, entre los Tribunales de Justicia y la Casa de los Legisladores, el pequeño rapaz suplementero, cansado de vocear los diarios de la tarde, con ellos por almohada, se ha dormido. Montt y Varas empiezan a moverse, ... | |
Mienten los que nos dicen que la vida Es la copa dorada y engañosa Que si de dulce néctar se rebosa Ponzoña de dolor guarda escondida. Que es en la juventud senda florida Y en la vejez, pendiente que escabrosa Va recorriendo el alma congojosa, Sin fe, sin esperanza y desvalida. ¡Mienten! ... | |
Yo Taliesin vasallo de antiguos reyes en un oscuro patio inglés he conocido las voces y el grito de los puñales. Yo Taliesin el más alto el más rubio. | |
Tal como lo soñé, nos hemos vuelto a encontrar en el jardín que encierra la idea de la felicidad perdida. ¿Cuál fue la causa de nuestra caída? Cayó el cielo encima... | |
Yo fui la más callada de todas las que hicieron el viaje hasta tu puerto. No me anunciaron lubricadas ceremonias sociales, ni las sordas campanas de ancestrales reflejos; mi ruta era la música salvaje de los pájaros que soltaba a los aires mi bondad en revuelo. No me cargaron... | |
El libro que estoy escribiendo Es una tumba anticipada. Si hiciera una lista de aquello Que no me queda Sería esta: NO ME QUEDA UN CUERPO. Tal vez escribir un poema fue lo mejor Aunque la poesía no sirve de nada. A veces creí Estar fuera de la Historia ¡Maldita ilusión Para escapar... | |
Mi cuerpo es un silencio con forma Que respira. Sólo te veo a ti Surges en todo. Me pierdo en esta casa que me grita. Voy buscando rincones escondidos Para pensarte a brotes Y que nadie Te vea en estos ojos. Y lloro porque quiero Y me desata Este nudo de sed de tu mirada. Y lloro y me hace bien ... | |
como sirenas de la noche crepuscular medusas de tu cabello hecho cielo, estallido de luz, rasgando tinieblas, voz del espacio llamándote, como aullidos de monte vacuo lebreles de tu cintura hecha tierra, látigo de verdor, trasfondo de grises, oído de la noche irascible, tu voz, ... | |
A tres leguas de un puerto bullente que a desbordes y grescas anima, y al que a un tiempo la gloria y el clima adornan de palmas la frente, hay un agrio breñal, y en la cima de un alcor un casucho acubado, que de lejos diviso a menudo, y rindiéndose apoya un costado en el tronco ... | |
Aquel que dijo:-¡Saquen a la rosa del poema, y condénenla al exilio!-, se fue a dormir después con el auxilio de su fiel inconsciencia victoriosa. La rosa, entonces, se vistió de prosa, y entró de nuevo al secular concilio, de la mano secreta de Virgilio, sin miedo a la intemperie veleidosa. ... | |
Regresaste, María, a la tierra cansada que aún engendra la semilla de anís: Pietralunga del terco dialecto. Las mujeres manchan sus dedos en el aroma de las almendras, detienen la vista ante la colina preciada por su reserva de caza. Regresaste para olvidar la sombra ... | |
Fue cuando descendía por la calle Rondeau, ocupo mi cuerpo como si él fuera un arcano. Supe que entre el exilio y la sinuosa ceremonia del exilio huye el poema, resbala Rondeau abajo y yo lo sigo, lo acecho hasta llegar al mar como a un destino. Le hice tantas... | |
