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25 poemas aleatorios | |
Aquí yace Adonais. Su nombre estaba escrito sobre el agua | |
Con esta sola mano me fatigo al amarte desde lejos. Tendido bajo el viejo ventanal, espero a que el sudor se quede frío, contemplo el laberinto de mis brazos. Soy dueño de un rectángulo de cielo que nunca alcanzaré. Pero debemos ser más objetivos, olvidar los afanes, los engaños, el inútil deseo ... | |
Oyendo mis cantares y refranes, Acatando mi fe y sabiduría, En premio dispusieron cierto día, Ofrendarme una virgen los bramanes. Y eras tú, mi Aegandyra enamorada, De dulce y triste y lánguida mirada; Tan tractiva y pálida belleza, Que toda la India te juzgó al extremo De un esfuerzo ... | |
Madretermina el siglo y yoputrefacta impotente tan clavada a la cruz Mis dedos rígidos no pueden evitar que resbales ni impedir que caigan tus hojas mas no te permitas ese rostro dolorosamente vulnerable Odio esta soledad que se interpone Del otro lado los hombres ... | |
Altamar inunda pastizales acuáticos pone en retirada a los cangrejos | |
Asesinado por el cielo, entre las formas que van hacia la sierpe y las formas que buscan el cristal, dejaré crecer mis cabellos. Con el árbol de muñones que no canta y el niño con el blanco rostro de huevo. Con los animalitos de cabeza rota y el agua harapienta de los pies secos. Con todo lo que tiene ... | |
Quien sabría nin diría cuánta fué tu omildanza, o María, puerta e vía de salud e de holganza. Fianza tengo en ti, muy dulce flor, que por ser tu servidor habré de Dios perdonanza. Noble rosa, hija e esposa de Dios, e su madre dina, amorosa es la tu prosa, Ave, estela matutina. ... | |
Mueves tus largos miembros hacia el mar que te aguarda, musitando palabras al mar de tu desvelo; pero tus labios siempre buscándole la boca, Río, pero tú siempre con tu canción de sombra. De: Vida continua | |
Cerca con grandes muros aquél que te sueñas. Después, donde es visible el jardín a través del portón de reja adecuada, pon las flores que sean las más risueñas, para que te conozcan sólo así. Donde nadie lo vea no pongas nada. Haz macizos como los que otros tienen, donde las miradas ... | |
Está cerca y distante, acompañada y sola yo la siento en mi vida desde que fui pequeño; es sangre, flor y espuma, es ella espiga y sueño que se hace y se deshace como en el mar, la ola. Hermana presentida, madreselva, amapola y trébol de cuatro hojas de nuestro vano... | |
Para que yo me llame Ángel González, para que mi ser pese sobre el suelo fue necesario un ancho espacio y un largo tiempo: hombres de todo mar y toda tierra, fértiles vientres de mujer, y cuerpos y mas cuerpos, fundiéndose incesantes en otro cuerpo nuevo. ... | |
El hombre de raza triste que empuja este rostro va quedando vacío de sueños y en sus heridas invisibles se desangra una época en qué momento me volveré prisionero afiche de la derrota o cuando en cambio terminaré... | |
Se olvidaron de mí, me dejaron aparte. Y yo no sé quien soy porque ninguno ha dicho mi nombre; porque nadie me ha dado ser, mirándome. Dentro de mí se pudre un acto, el único que no conozco y no puedo cumplir porque no basta a ello un par de manos. (El otro es el espacio ... | |
Íntimo amigo del ensueño, Ulises volvía a su destino de neblina, un como regresar de otros países a su país. Por ser de sal marina. Su corazón surcó la mar meñique y el gran mar del olvido por afán, calafateando amores en el dique de la sed que traía. Sed, imán. Aguja de marear ... | |
A todos los que al mirar véis algo, os saludo.A todos los que al nacerlleváis yerba buena en la bocaos saludo. Y a los que os dejásteis la hiel en la tórtola, la carne en la garra del buitre, el musgo en el hueco del árbol, y la moneda en el bolsillo ajeno os saludo.Bienvenidosa ... | |
Los he visto de cerca, solemnes y magníficos, poniéndose su cuerpo cada día mientras les duele el cráneo desvestido. Los he visto en la tierra, azotándose, gusanitos de Dios sin esperanza. Colgados de la vida, con su domingo a cuestas que tarda en regresar una semana. Cerca del testimonio... | |
La luna entre los platanales desgarrados tiene esta noche una infinita tristeza. Es como si la palabra adiós, que nadie dijo, estuviera en el aire, o como si el niño que no nació, se hubiera muerto. Podríamos caminar hasta mañana y no llegar a ningún sitio; podríamos quedarnos inmóviles aquí, ... | |
Mi capa es la tiniebla pero mi sombra es luz. Se haya en mi mano una moneda dispuesta a la limosna pero mi voz es lo terrible, cuando así lo desea. Si dijera esto a un niño le preguntaría ¿Quién soy? Y sería solo una adivinanza y no un enigma y una proclamación. Mi espalda es el invierno ... | |
El marxismo-leninismo es una piedra para romperle la cabeza al imperialismo y a la burguesía.No. El marxismo-leninismo es la goma elástica con que se arroja esa piedra.No, no. El marxismo-leninismo es la idea que mueve el brazo que a su vez acciona la goma elástica de la honda ... | |
en la ventana la ciudad callada disfruta su vacío se sueña pájaro y aleteos de silencio agravan temperaturas al filo de los grillos se sueña pez y acuosa cristaliza las aceras mientras un rugido trae y retrae un arenar ignora ella lo que hace en la imagen móvil de la eterna inmovilidad ... | |
Presos los dos de aquel imposible decoroadolescente, ni yo me sonrojé ni usted tampoco hizo nada por llamarse al orden cuando después de las risas y las aceitunas rellenas, habiéndonos lubricado previamente al oído con una minuciosa lista de vicios sexuales, fuimos al amor como ... | |
Nunca dejé una flor blanca en el altar del sol de Macchu- Picchu jamás lancé el aroma de sus pétalos al pozo Sagrado de Chichén-Itzá Tampoco escalé el rehue para ofrendar copihues blancos A Ngenechen No me cogió un mozo gallardo por esposa no desfloró mi piel ... | |
Mudo, tal un peñasco silencioso desprendido del cielo, cae, espeso, el cielo desprendido de su peso, hundiéndose en sí mismo, piedra y pozo. Arde el anochecer en su destrozo; cruzo entre la ceniza y el bostezo calles en donde lívido, de yeso, late un sordo vivir vertiginoso; ... | |
Oigo el crujir de tu traje, turba tu paso el silencio, pasas mis hombros rozando y yo a tu lado me siento. Eres la misma: tu talle, como las palmas, esbelto, negros y ardientes los ojos, blondo y rizado el cabello; blando acaricia mi rostro como un suspiro tu aliento; me hablas como antes ... | |
Aquellos de nosotros que siendo hijos y nietos de honestísimos hombres de campo, cien veces negaron sus orígenes antes y después del canto de los gallos. Aquellos de nosotros que aprendieron de los lobos las vueltas sombrías del aullido y el acecho, y que a las crueldades adquiridas ... | |
