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25 poemas aleatorios | |
A tientas, me adentro. Pasillos, puertas que dan a un cuarto de hotel, a una intersección, a un páramo urbano. Y entre el bostezo y el abandono, tú, intacto, verdor sitiado por tanta muerte, jardín revisto esta noche. Sueños insensatos y lúcidos, geometría... | |
A veces me parece que no debo continuar navegando en tu marea, que con furia la proa me golpea... Y mi gran osadía desapruebo. Ante tu oleaje inmenso me conmuevo. Al sentir de tus aguas la pedrea, comprendo la locura de mi idea y a seguir adelante no me atrevo. ... | |
Hace ya tiempo que mi Nochebuena perdió el precioso puesto de la infancia. ¿Cómo es que hoy de repente, a pesar de que seas sol lejano, surge en mi corazón de nuevo como antiguo rompecabezas rearmado por los ángeles? Cierto que ya no está la extensa mesa del patio con las plantas, ... | |
Sábado fue, y capricho el beso dado, capricho de varón, audaz y fino, mas fue dulce el capricho masculino a este mi corazón, lobezno alado No es que crea, no creo, si inclinado sobre mis manos te sentí divino, y me embriagué. Comprendo que este vino no es para mí, más juego y rueda el ... | |
Con esta ortografía de palabras insomnes desde la piel te escribo en el desorden Desde la boca que inventó tu boca lanzo señales de humo para alcanzar tu oído que dormita el lenguaje nocturno de la almohada Te estoy hablando desde la piel del humo el humo que me estalla ... | |
Estoy de pie, en la calle donde desembocan los destierros, esa tierra sin amo y sin esclavos. Vengo de algún lugar que tuvo nombre, de la persecución mortal de la esperanza. Vengo para dejar libres mis raíces en el suelo fecundo de mi origen. (De: izquierda que aún ... | |
Cuando vi que Occidente con las tinieblas se había ahogado y que en Oriente se veían señales de la luz de la mañana, pensé que era Occidente un océano que yo debía atravesar y lo que aparecía del Oriente era la playa. (Traducción y recopilación: Teresa Garulo) | |
La primera noche que pasé fuera de casa me quedé leyendo hasta ver fantasmas entre ellos estaba el fantasma del amor los años pasan comedidos y azarosos y se van descontando como uvas del racimo de modo que el esqueleto del tiempo sarmentoso y seco poco a poco... | |
Excavar por todo el arte. En busca de las víctimas de la prestidigitación y del azar. Dilatar el paisaje de los cuerpos hasta que se tenga la medida más impropia de los desastres. ¿Cuántas son las muertes que se repiten en cada tumba violada? Objetos devorados por la ausencia de sombras, ... | |
El hada de las horas dispone suave quedamente sus agujas; el lenguaje de las gemas la obsesión irresistible de aquel rostro el discurrir sangrante mar adentro... Ella encuentra en el olvido la exacta proporción de leche y llanto las semillas necesarias de distancia para gustar la tristeza ... | |
Sobre el olivar, se vio la lechuza volar y volar. Campo, campo, campo. Entre los olivos, los cortijos blancos. Y la encina negra, a medio camino de Úbeda a Baeza. Por un ventanal, entró la lechuza en la catedral. San Cristobalón la quiso espantar, ... | |
Mi madre tenía un pecho blanco y un pecho negro. Al despertar tomaba el pecho blanco en su mano y acercándolo a mis labios decía: Bebe, hijo mío, y yo bebía una leche blanca, espesa, dulcísima. Luego apretaba entre sus dedos el pezón negro y colocándolo en mi boca repetía: ... | |
Como reina que vaga por los prados donde yacen los restos de un ejército y se unta las costuras de su armiño raído con la sangre o el belfo o con la mezcla de caballos y bardos que parió su aterida monarquía así hiede el esperma, ya rancio, ya amarillo, que abrillantó su blondo ... | |
Distraído en la sucesión de imágenes el niño dice que quiere hablar. La cuchara, el aparador lleno de copas, la mesa larga familiar, el mantel, son continentes y países a los que llega con ojazos de buey y habita brevemente antes de volver a partir. El ámbito de un vaso le da un movimiento de mano ... | |
el día se está perdiendo azul tecleo y tecleo pero no salen las ganas de verte ni la mosca profetiza tu llegada. me aguantodesespero y no te llamo porque bueno la tácticala astucia qué sé yo. cómo recoger mis impulsos si mañana un gusano me va a comer el sueño la memoria. por eso no hay ... | |
La cólera que quiebra el bien en dudasCésar Vallejo Rugió tu corazón. Estalló amarga tu vieja letanía de antiguas razones genesíacas. Y, de repente, precipitóse en oleadas de cólera el contenido enojo de tu agravio. Despertóse tu ansiedad, largamente adormecida, ... | |
Verdes y negras espesuras, parajes pelados, río vegetal en sí mismo anudado: entre plomizos edificios transcurre sin moverse y allá, donde la misma luz se vuelve duda y la piedra quiere ser sombra, se disipa. Don t cross Central Park at night. Cae el día, la noche se enciende, ... | |
quotLe fleurs du mal. Charles Baudelaire Tú que eres tan sólo una herida en la pared y un rasguño en la frente que induce suavemente a la muerte: tú ayudas a los débiles mejor que los cristianos tú vienes de las estrellas y odias esta tierra donde moribundos descalzos se dan la mano ... | |
Llevar detrás del murallón y el alma este candado aquí hierro caliente detrás del murallón donde las aguas mecen un vegetal, destiñen piedras. Llevarlo. Ya bebí la luz de junio y se me atora sucia entre las venas ya lloré al pie de un cálido peldaño... | |
En la esquina de Serrano y Corrientes pasa el niño que fui y no comprendo todavía. Cierra la unión del alma con su vacío y la tarde se tiene como un pañuelo seco. Hay calles... | |
Coplas por Juan Ramón Jiménez en el aniversario de su muerte | |
En verso y prosa, los buenos pies, pie de romance octosílabo... J.R.J. Pies de ocho sílabas, dices; pie de romance octosílabo. Pero, pies ¿para qué os quiero a esta altura del camino? Manos son las que nos duelen por todo lo que han tenído, por todo lo que estrenaron, ... | |
Juega el niño con unas pocas piedras inocentes en el cantero gastado y roto como paño de vieja. Yo pregunto: qué irremediable catástrofe separa sus manos de mi frente de arena, su boca de mis ojos impasibles. Y suplico al menudo señor que sabe conmover la tranquila tristeza de las flores, ... | |
Como un hacha plegada, o un aire rendido a un viejo territorio, pasáis como ancianos roncos ante el caballero caído bajo las piedras, amarillo, sin dedos ya, como zapallo de ultratumba. La noche y su hembra ciega echaron estos huesos en el bulevar, despojos que pesan en el corazón ... | |
Miradme, he llegado. Soy blanca flor, soy faisán, se yergue mi abanico de plumas, soy Nezahualcóyotl. Las flores se esparcen, de allá vengo, de Acolhuacan. Escuchadme, elevaré mi canto, vengo a alegrar a Motecuhzoma. ¡Tatalili, papapapa, achalalili, achalalili! ¡Que sea para bien! ... | |
I Tú tienes, para mí, todo lo bello que cielo, tierra y corazón abarcan; la atracción estelar ¡de esas estrellas que atraen como tus lágrimas!; II La sinfonía sacra de los seres, los vientos, los bosques y las aguas, en el lenguaje mudo de tus ojos que, mirándome, hablan; ... | |
