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25 poemas aleatorios | |
He vestido de blanco mi cuerpo. Mi corazón se ha vestido de negro. Por ver si la rompía, lancé mi pensamiento contra la nebulosa de lo viejo. Y cayó rebotado, y hecho trozos sueltos vino a clavarse en mí. La corveta del tiempo no pude refrenarla, y me dejó jinete sobre el suelo. ... | |
Vienen noticias del atroz invierno, las traen veloces hojas amarillas, dicen que pasa el frío las orillas de la piedad, soplando del averno. Que el norte salta de la luna el cuerno, que los navíos crujen en astillas y que las desoladas maravillas no tienen fin, o puede que uno... | |
No, no, memoria del pasado día vengas sobre este sol y césped santo. No vuelva yo a invocar refugio tanto de lo que así se crece en despedida. Quédeme tu intemperie y mi porfía de caer, de volver de nuevo a alzarme, no la raída pasamanería que alza mi polvo y que tu luz deshace. ... | |
Bautizo las palabras, pongo nombres a los nombres. Digo la noche y significa una paloma. Imagino el leopardo y tus ojos lloran. Sufro la luz, el día y gano la impureza. Dibujo un rostro más ¡Dios mío! sobre el tuyo. Escribir un poema es como recordar el futuro. Es engendrar un hijo ... | |
Detrás de mi dócil palabra de mi sonrisa de mi erudición y de mis juegos la soledad esa a la que tu acostumbrado desgano ha convertido en una actriz maquillada de total felicidad contra la luz de la propia conciencia | |
51 Vence al bochorno esplendor de mosaicos: azul oriental. 52 El verde oscuro no florece en árboles sino en piedras. 53 El Ramayana desfogando misterios azul pavo real. 54 Fresco turquesa seductivo sonríe desde la alberca. 55 Me absorbía el mirar de la poza azul verdoso. ... | |
Cómo fornicarán felices las mariposas en el césped oliendo de aquí para allá a Dios sin que vaca alguna muja encima de su transparencia, jugando a jugar un juego vertiginoso a unos pasos blancos del cementerio con el mar del verano zumbando allá abajo ocio y maravilla. ... | |
Era un día de visitas. La niña trajo en la cabeza un moño de organdí blanco, que al caer de la tarde se fue poniendo celeste, para recuperar en la noche su deslumbrante blancura. La niña no decía nada; estaba fija; sólo “si” y “no”, de vez en cuando; las tazas y las copas... | |
Allá, en la sala de la funeraria, rodeado de poca gente, maquillado y teñido, Se diría que está vivo -sólo en sus manos se notaba el estrago del alcohol y los años-, Scott Fitzgerald esperaba el tren de regreso al hogar. Pobre hijo de puta , sentenció Dorothy Parker delante del ataúd. ... | |
Porque dejaste el mundo de dolores buscando en otro cielo la alegría que aquí, si nace, sólo dura un día y eso entre sombras, dudas y temores. Porque en pos de otro mundo y de otras flores abandonaste esta región sombría, donde tu alma gigante se sentía condenada a continuos sinsabores. ... | |
Sobre tus ojos de mujer se habrá de cerrar un día el sol de un atardecer. En tus dos pálidas manos se apagarán los fulgores de los luceros lejanos. Sobre tus labios marchitos pasará la eternidad con sus besos infinitos. Y cuando yazgas dormida la muerte dirá en tu oído que un hombre ... | |
De repente en lo más profundo y desasido del sueño un relámpago me ilumina y me divide, me ciega totalmente con su harina temible. Estupefacto miro en mi derredor, me llamo, me busco... | |
Divina Lysis mía: perdona si me atrevo a llamarte así, cuando aun de ser tuya el nombre no merezco. A esto, no osadía es llamarte así, puesto que a ti te sobran rayos, si en mí pudiera haber atrevimientos. Error es de la lengua, que lo que dice imperio del dueño, en el dominio, ... | |
He venido para ver semblantes amables como viejas escobas, he venido para ver las sombras que desde lejos me sonríen. He venido para ver los muros en el suelo o en pie indistintamente, he venido para ver las cosas, las cosas soñolientas por aquí. He venido para ver los mares dormidos... | |
Eres tú la sola mirada que se colma de azules bajo la sombra de las hojas? ¿La que guarda aún el recuerdo del vestido blanco y los azahares nupciales? ¿La que monta una bicicleta de plata como acudiendo al llamado de un deseo imprevisto? ¿La que baila frente a la luna... | |
A mi amado entregué todas las llaves; tengo a cambio las suyas, y hechas las paces. Pero queda una estancia, en lo profundo, donde entrar no podríamos ni unos segundos. ¡Tantas fuerzas ocultas y pensamientos, libres a todas horas hay allí dentro! En vano intentaría fisgar . ... | |
Vos mayor en hermosura, yo el mayor enamorado; vos mayor en el estado, yo mayor en la tristura; vos sin pena y sin dolor, yo corrido de fortuna, que por vuestro gran valor como en todo sois mayor, distes más bravo dolor a mi vida que ninguna. | |
Aristóteles dice: un cuerpo bello debe ser percibido en su totalidad. Así te vi llegar esta mañana. Venías de correr una hora en bici por la orilla del río. Te duchaste. Estuvimos nadando juntos. Varios largos en la piscina transparente. Nos amamos después, enamorados de ser distintos... | |
Lluvia del aguacero, lluvia de agujas de acero, lluvia llena de olores y de ruidos que me mueves el alma y los sentidos. Qué lejana visión en ti se afina: Cuando eras citadina... Cuando eras pueblerina... Cuando eras campesina... La urbe episcopal, vieja y lontana... mi pueblo... ... | |
Y ahora se inicia la pequeña vida del sobreviviente de la catástrofe del amor: hola, perros pequeños, hola, vagabundos, hola, autobuses y transeúntes Soy una niña de pecho acabo de nacer del terrible parto del amor Ya no amo Ahora puedo ejercer en el mundo inscribirme en él soy ... | |
No me habría detenido en ti si no hubieras estado al final de la avenida junto al kiosco de tiro al blanco donde pasan en correa patos de metal. Hiciste mella en uno. Fuimos al tren fantasma; en cada curva saltaban los muertos. Tus dientes con luz negra se enhebran fosforescentes. ... | |
Y heredaron la ciudad de noche. Las calles del centro. La salida de los cines. Los estacionamientos, y los paraderos de micros. Los jardines de la plaza. La esquina de la catedral. Todas las noches de la República se abren para ellas. Para que las transiten riéndose como locas, ... | |
No ajena a la melancolía Casandra me profetiza la gloria y el dolor, mientras la luna emana su orfandad. Todo parece griego. El viejo Lago y sus hexámetros. Las inéditas islas y tu hermosa cabeza de mármol-- mutilada por la noche. (Selección: Juana Rosa Pita) | |
Un duro pedazo de silencio cae sobre la banqueta indefensa: trozos fragmentos partículas mínimas galaxias lastiman la partida raíz de las jacarandas: hienden la piel de lejanos eucaliptos buscan en las breves tierras su primera ánima mineral. Las musas ya pasaron por aquí... | |
Debería permitirme un descanso Destruí ese monólogo tan sutil e hilarante Otra vez: estos tiempos en los que provoca ser cruel y comprender una estructura que no es metálica De repente, ver tantos pobres que pululan y conflictos y la manera en que se debe ganar el dinero ... | |
