|
25 poemas aleatorios | |
Canciones que no pueden ser cantadas, banderas que me manchan con su sangre las manos, libros oscurecidos por el tiempo, plazas que sólo existen en las fotografías. Como el águila vivo en un bosque incendiado. El brillo de mis ojos es de llamas extrañas. Me persiguen... | |
La juventud, amor, lo que se quiere, ha de irse con nosotros. ¡Miserere! La belleza del mundo y lo que fuere morirá en el futuro. ¡Miserere! La tierra misma lentamente muere con los astros lejanos. ¡Miserere! Y hasta quizás la muerte que nos hiere también tendra su muerte. ¡Miserere! ... | |
Miro en el charco la tarde en que me entierrany reverdece la paz entigrecida en torno a mi cadáver, donde no se despuebla ni una nube, ni se escucha un solo girasol entre las almas. Oigo volar por el sauce a los perrosque en una lágrima entonan su liturgia mientras llueve la tierra,y afianzan ... | |
mientras el día suavemente alumbra y los pájaros despiertan no hay un motor metálico que suene y yo amanezco De: Desiertos y ángeles | |
El sol nace en la acera entre signos absurdos y muerte Luces desgarradas se precipitan en masa vociferante La muerte dice millones de flores Gusanos corrompen las sienes del que fue feliz Nadie calle para siempre En la boca de los muertos se fermenta la verdad | |
Bajo el manto de sombras de la primera noche, la mano de Elohím, ahíta en el derroche de la bíblica luz del fiat omnifulgente, te amasó con la piel hosca de La serpiente. Puso en tu tez la tinta del cuero del moroco y en tus dientes la espuma de la leche del coco. Dio a tu seno prestigios ... | |
Hoy aquella joven se casó. Mañana seguramente se cortará el cabello se pondrá pantuflas y será tan vieja como su mamá. | |
Sin que nadie lo sepa, ni el espejo, ha llorado unas lágrimas humanas. No puede sospechar que conmemoran todas las cosas que merecen lágrimas: la hermosura de Helena, que no ha visto, el río irreparable de los años, la mano de Jesús en el madero de roma, la ceniza... | |
Yo canto lo que tú amabas, vida mía, por si te acercas y escuchas, vida mía, por si te acuerdas del mundo que viviste, al atardecer yo canto, sombra mía. Yo no quiero enmudecer, vida mía. ¿Cómo sin mi grito fiel me hallarías? ¿Cuál señal, cuál me declara, vida mía? ... | |
Tómame, oh noche eterna, en tus brazos y llámame hijo. Yo soy un rey que voluntariamente abandoné mi trono de ensueños y cansancios. Mi espada, pesada en brazos flojos, a manos viriles y calmas entregué; y mi cetro y corona yo los dejé en la antecámara, hechos pedazos. ... | |
Nací a los treinta y tres años, el día de la muerte de Cristo; nací en el Equinoccio, bajo las hortensias y los aeroplanos del calor. Tenía yo un profundo mirar de pichón, de túnel y de automóvil sentimental. Lanzaba suspiros de acróbata. Mi padre era ciego y sus manos eran ... | |
Cancionero y Romancero Tradicionales Ii(siglo XI a Siglo XV) | |
Por amores lo maldijo la mala madre al buen hijo: ¡Si plugiese a Dios del cielo y a su madre, Santa María, que no fueses tú mi hijo porque yo fuese tu amiga! Esto dijo y lo maldijo la mala madre al buen hijo. (Otero, Torregrosa: Antología de la lírica amorosa. Barcelona, Vincens Vives, ... | |
Hoy he tocado tu corazón, sombra desnuda o vorágine o sola nota de dolor obstinado. Hoy he tocado tu corazón en las yemas de los dedos y he oído el mismo agudo acento que llevó a los amantes al amor desgarrado y a los pactos suicidas. El año está en su centro y se desploma ... | |
Hay tanta soledad en ese oro. La luna de las noches no es la luna Que vio el primer Adán. | |
Quedarme sola quiero por ver, ¡ay triste!, si a la pena mía, si a este dolor severo, si a esta dulce agonía, lisonjea tal vez la fantasía. Mas, ¿qué lisonja vana ha de aliviar el mal de que adolezco, si en mi pena inhumana, si en el mal que padezco, la muerte es el alivio que apetezco? Quisiera ... | |
Piedad, piedad, Dios mío! ¡Que tu misericordia me socorra! Según la muchedumbre de tus clemencias, mis delitos borra. De mis iniquidades lávame más y más; mi depravado corazón quede limpio de la horrorosa mancha del pecado. Porque, Señor, conozco... | |
No sé de dónde lo había sacado mi padre él no salía nunca ; tal vez, desde el linde mismo del campo; allí estaba, el nuevo cuidador de las papas. Le miré la cara color tierra, llena de brotes, de pimpollos, la casaca color tierra, las manos extrañamente blancas y húmedas, ... | |
¿Quién es el vencedor?, ¿quién el vencido? En el amor no vence nadie. El hombre no vence en el amor. El amor vence sin nadie, sobre nadie. Es el olvido quien pisa su coraza luminosa un día, y luego sombra, y luego nada... Yo no fui el vencedor. De aquel Toledo no queda nada ya, ... | |
Oh AngélicAngélica a dónde me has conducido en este caliente y voraz embrollo de amor. Mírame. Pálpame. Acaso en este moreno fideo que soy, resbalando desnudo allí frente a la cama, de tronco casi invisible y tambaleante, reconoces al espumoso búfalo aquél ... | |
Las ausencias los grandes huecos el enorme vacío dibujado por los recuerdos insistentes, todo está aquí como cenizas de un gran fuego. Y dudo de mi vida, temo ser un rescoldo, entre tantas miserias que ni siquiera existen. Mi soledad, en esta luz de espanto, es un nuevo fantasma ... | |
Leo: Toda la vida por un minuto de gloria Me pregunto: ¿Valdrá la vida un minuto de gloria? o ¿No será la vida, la gloria sin minutos? o bien ¿Será el minuto la vida o la gloria? quizá ¿La gloria sea tan sólo un minuto de la vida? De: Del mundo y otros cielos. 2004 | |
Así morirán mis manos oliendo a espliego falso y morirá mi cuello hecho de musgo, así morirá mi colonia de piano y de tinta. Así la luz rayada, la forma de mi forma, mis calcetines de hilo, así mi pelo que antes fue barba bárbara de babilonios decapitados por Semíramis. ... | |
Podés querer el alba cuando quieras he conservado intacto tu paisaje podés querer el alba cuando ames venir a reclamarte como eras aunque ya no seas vos aunque mi amor te espere quemándose en tu azar y tu sueño sea eso y mucho más esta noche otra noche aquí estarás y cuando gima el tiempo... | |
DON ÁLVARO: (sólo) ¿Que carga tan insufrible es el ambiente vital para el mezquino mortal que nace en sino terrible! ¿Qué eternidad tan horrible la breve vida! Este mundo, ¿qué calabozo profundo, para el hombre desdichado, a quién mira el cielo airado con su ceño furibundo! Parece. sí, que a medida ... | |
Yo conocí la edad de la palmera Y el verbo de los blancos arrozales. El mundo de los seres vegetales Me dio la anunciación de Primavera. Las rosas visitaban a la higuera, El bálsamo curaba a los maizales, El pino repartía madrigales, La pascua su encarnada cabellera. ... | |
