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25 poemas aleatorios | |
Se puso tan mañosa al alba fría, la cerrada de puertas, la absoluta de espaldas, cosiéndose un pañuelo que nadie conocía. Se bajó bien los párpados. Con infinita llave los cerró para siempre. Unos negros marinos vinieron a embarcarla en una negra nave. Y la nave, ... | |
Roe mi frente dura el lobo de la media noche. Una escondida estrella arrima su sosiego. Entre todos los soles ya se me canta aceite de júbilos. Siento en mis manos venir la estrella de la mañana. | |
Desde las Lomas Heights, donde aún habitan, gozosos, los políticos enriquecidos, los antiguos banqueros, con su blanca (o verde) faz atónita y una numerosa flotilla de grandes capitanes de la industria y el comercio (que siguen nadando en la corriente, antes de que Neza los devore) ... | |
Ahora que estás iluminado hueles tanto, que nunca las más perfectas rosas supieron hasta dónde llega tu buen olor; como la Magdalena, tus manos olorosas ya tocan los fragantes pies de Nuestro Señor, ahora que que estás iluminado. Ahora que estás iluminado es de cielo tu boca, son de gloria ... | |
Cuando Silvia al prado sale a divertir, el campo se alegra al verla salir. Jilguerillo hermoso, bello Colorín, dulce Filomena, desde un alhelí le cantan la salva con pico sutil, juzgándola Aurora al verla salir. El prado se cubre de hermoso matiz, sus cálices abren florecillas mil, ... | |
Cuatro muros me encierran y animales domésticos y niños. No importas tú. Vivo un mundo que tampoco me importa. Otra vez interrumpes. Voy a estallar. ¡Cuidado! La sombra entre mis sueños, la bestia que me alcanza, las pezuñas ruidosas: todo eso soy yo. | |
Tiendo mi cuerpo sobre las maderas agrietadas por las lágrimas, huelo la linaza y la sombra. Ah la morfina en mi corazón: duermo con los ojos abiertos ante un territorio blanco abandonado por las palabras. | |
71 Nutro mis luchas con el sepia oscuro de tierra fértil. 72 Nació nuestra la amargura prístina del sepia claro. 73 Tan preciso es el marrón Van Dyck de tus pupilas. 74 casascalzadas todas urdidas por la morriña turrón 75 El tierra sombra hace soñar con perros, frondes y huertas. ... | |
Mueres de día. Sobrevives de noche. Paisaje de guerra de posguerra paisaje después de la batalla. Piedra sobre piedra donde sólo se escuchan, en la (noche a los gatos, a las parejas de amantes que no tienen dónde meterse, chillando. Basuras, hierbas ralas, trapos, condones aristas... | |
Apenas mayordomo de mis penas, capitán de fantasmas, me extravío, me pido entre mis canas y mis venas, y me ahogo de mí, a pesar mío. En punto de la hora en que me suenas, tiempo de estar, estoy y me confío, y me llenas de arena y me rellenas de amor... | |
Epílogo Cientos de cuerpos fueron arrojados sobre las montañas, lagos y mar de Chile. Un sueño quizás soñó que habían unas flores, que habían unas rompientes, un océano subiéndolos salvos desde sus tumbas... | |
Por qué persistes, incesante espejo? ¿Por qué duplicas, misterioso hermano, el movimiento de mi mano? ¿Por qué en la sombra el súbito reflejo? Eres el otro yo de que habla el griego y acechas desde siempre. En la tersura del agua incierta o del cristal que dura me buscas y es inútil... | |
Acariciando lenta su reposo, la mirada se abre en el paisaje creado por la suma de los tonos que se miran y no se reconocen. Recoge el espesor de cada nube y la frágil sombra levemente instalada por su paso. Serena y suspendida, la luz va convocando lo que toca. Las piedras ... | |
Cando penso que te fuches, Negra sombra que m´asombras, Ô pe d´os meus cabezales Tornas facéndome mofa. Cando maxino qu´ ês ida N´o mesmo sol te m´amostras, Y eres a estrela que brila, Y eres o vento que zóa. Si cantan, ês tí que cantas, Si choran, ês tí que... | |
En el patio un pájaro pía, como el centavo en su alcancía. Un poco de aire su plumaje se desvanece en un viraje. Tal vez... | |
Río de cristal dormido, y encantado; dulce valle, dulces riberas de álamos blancos y de verdes sauces. -El valle tiene un ensueño y un corazón; sueña y sabe dar con su sueño un son lánguido de flautas y de cantares-. Río encantado; las ramas soñolientas de los sauces, ... | |
¿Qué te acongoja mientras que sube del horizonte del mar la nube, negro capuz? Tendrán por ella frescura el cielo, pureza el aire. verdor el suelo, matiz la luz. No tiembles. ¡Deja que el viento amague y el trueno asorde y el rayo estrague campo y candil! Tales rigores no han de ser vanos. ... | |
Ese busto de yeso que respira lunas de noche antiguas y metales rodillas mutiladas desiguales que si la noche cubre el sueño mira. Esa mano de flores que conspira al abrir y cerrar dedos cristales, sonrisa y caracol en espirales, ajeno mar donde la voz expira. Estos ojos de verdes vegetales ... | |
La luna entre los platanales desgarrados tiene esta noche una infinita tristeza. Es como si la palabra adiós, que nadie dijo, estuviera en el aire, o como si el niño que no nació, se hubiera muerto. Podríamos caminar hasta mañana y no llegar a ningún sitio; podríamos quedarnos inmóviles aquí, ... | |
Tu cuerpo desnudo brilla bajo los relámpagos como antes bajo mis manos. Todas las estaciones están en tu cuerpo. La primavera comienza su esplendor en tu abrazo y concluye en tu boca entreabierta, exultante. Todos los ríos del mundo están en tu cuerpo, confluyen en ti... | |
El camino existe Tiene una vida propia y busca dónde beber un poco de agua Un pájaro canta gota a gota en su rincón obscuro Muere como una ola al fin de su canción Ha plantado sus cantos en el fondo de su alma Y en el cielo que se los lleva Germinarán al otro lado en plenitudes y vivir ... | |
Siente como vibra Locamente en nosotros Un viento feroz Retorciendo la fibra De los tallos informes Y las plantas carnívoras De bocas enormes Luchan con las víboras Y los ríos soturnos Oye como vierten El agua corrompida Y las sombras se unen En los rayos nocturnos ... | |
Un día se sube del polo al ecuador se baja de los plumones de paraíso a la artesa de sangre donde cae la cuenta más certera por quedarse excavando en Quevedo querube de odios nítidos luciferinos bríos cómodo... | |
Te coloco humano Ante mi amor Y te concedo un último deseo Caracoles transitando En imprudentes caravanas Una pose de amor No inventariada Pero insisto en repasar Tus corbatas Ese miedo estrafalario Y como por descuido Dejo caer junto al látex La más hermosa de mis críticas Lo sé, ... | |
Sus ojos beben del azul arroyo que sube hacia la inmensidad el río y la piedra húmeda vuelan libres bajo la luz sus ojos dejan manchas azules en el agua toda desnudez vestida de asombro... | |
