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Blanca Orozco de Mateos

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        audiovideoteca por nombre

 
 Edgardo Tello

   A causa del dolor A causa del dolor de Edgardo Tello


      En la voz de Alfredo Gravina    
primeros versos

A causa del dolor mío y de mi pueblo como recién nacido he buscado, a tientas durante mucho tiempo un camino a la alegría. Y no ha sido en vano, ahora la luz me da en la frente y marcho cuerpo a cuerpo con mis buenos compañeros...

   Has notado, Mamá, que el viento... Has notado, Mamá, que el viento... de Edgardo Tello


      En la voz de Alfredo Gravina    
primeros versos

Has notado, Mamá, que el viento me llama a marchar junto a su paso que el norte aquel aguarda, que es la hora? Es la hora. Hay que partir hacia la luz más suave que la sombra de los sauces en verano. El destino con su dedo pensativo, abriendo nuestros grandes ojos señala el horizonte, los claveles...

   Sobre el camino vas Sobre el camino vas de Edgardo Tello


      En la voz de Alfredo Gravina    
primeros versos

Sobre el camino vas y encontrando huellas de sangre te preguntas: de quién será este llanto rojo, qué penas lo han causado? Algo que siempre llama por la espalda te hace volver el rostro y vas sobre las huellas del hombre, su sangre con tu sangre acrecentada. Y tu dolor lo aumenta y te deja pensativo...

 
 Edmundo Aray

   Al Comandante Guevara Al Comandante Guevara de Edmundo Aray


      En la voz de Edmundo Aray    
primeros versos

Molestaré a muchos porque no comprenda. Tengo flojo el entendimiento. Pero las batallas no se pierden, se ganan siempre. Te lo digo, aquí, desde lejos, las ganamos. Y mira si es cierto, nos recorres por los cuatro costados.

 
 Eduardo Carranza

   Es melancolía Es melancolía    de Eduardo Carranza


      En la voz de Conchita Fernández    
primeros versos

Te llamarás silencio en adelante. Y el sitio que ocupabas en el aire se llamará melancolía. Escribiré en el vino rojo un nombre: el tu nombre que estuvo junto a mi alma sonriendo entre violetas. Ahora miro largamente, absorto, esta mano que anduvo por tu rostro, que soñó junto a ti...

 
 Eduardo Cote Lamus

   El vértigo El  vértigo de Eduardo Cote Lamus


      En la voz de Héctor Rosales    
primeros versos

Todo se va cayendo, todo es piedra, molino que cambia aire por harina como el hombre es igual a lo que anhela. Todo se va cayendo, todo es plomo que cae ceniciento por la piel. Y todo va cayendo al miedo. Alguien usa la voz como perfume: cae sobre su sombra y la destruye, cae envuelto de pasión sobre sus pasos...

 
 Eduardo Langagne

   Atención Atención de Eduardo Langagne


      En la voz de Eduardo Langagne    
primeros versos

Entre la multitud puedes reconocerme, amor: yo soy el que va cantando.

   Breve historia Breve historia de Eduardo Langagne


      En la voz de Eduardo Langagne    
primeros versos

Yo venía de otros bullicios ella traía también en sus silencios algunos rastros que la vida deja. A veces me miraba y sonreía y yo quería tejerle una canción que anduviera con ella para siempre. Era febrero y la dicha existía junto con ella que no había conocido mis defectos que...

   Búsquedas Búsquedas de Eduardo Langagne


      En la voz de Eduardo Langagne    
primeros versos

si un hombre busca su corazón en una calle donde todos pasan y se camina como si el mundo fuera otro es que lo habrá perdido ahí o no recuerda si fue en un terremoto o en aquella mujer que volvió negro el corazón del hombre si un hombre busca su corazón en la batalla es que lo trae...

   Canto por el hombre que bebía música Canto por el hombre que bebía música de Eduardo Langagne


      En la voz de Eduardo Langagne    
primeros versos

Ebrio viene el hombre nuestro En sus piernas arrastra el secreto de Dios Tropieza con el aire como un pájaro ciego Las palabras de su lento alcohol las entienden los niños y los árboles Agoniza entre muros de la ciudad ajena bajo el cielo plomizo de un amor extraviado No tiene más...

   La mesa del escribano La mesa del escribano de Eduardo Langagne


      En la voz de Eduardo Langagne    
primeros versos

No soy un escritor, soy un escritorio, habría trazado Pessoa con un íntimo ritmo marítimo en el papel amarillento como un mapa sobre la mesa hostil donde escribía las cartas comerciales de su supervivencia. Y Álvaro de Campos habría pensado: no soy una persona, soy un personaje...

   Percusiones Percusiones de Eduardo Langagne


      En la voz de Eduardo Langagne    
primeros versos

madre madre muerta mi tambor sobre tu tumba madre muerta suena el cuero del tambor sobre tu tumba y mis manos sobre el cuero del tambor sobre tu tumba las uñas de mis manos golpeando sobre el cuero del tambor sobre tu tumba madre muerta la sangre de las uñas de mis manos sobre el...

   Percusiones Percusiones de Eduardo Langagne


      En la voz de Eduardo Langagne    
Colaboración: Círculo de Poesía
primeros versos

madre madre muerta mi tambor sobre tu tumba madre muerta suena el cuero del tambor sobre tu tumba y mis manos sobre el cuero del tambor sobre tu tumba las uñas de mis manos golpeando sobre el cuero del tambor sobre tu tumba madre muerta...

   Piedras Piedras de Eduardo Langagne


      En la voz de Eduardo Langagne    
primeros versos

no tenemos la casa todavía. tenemos piedras; algunas. trozos de pan, algo de vino tenemos pero la casa no; sin embargo tenemos oscuridad, porque luz no tenemos todavía; tenemos algunas lágrimas y besos. otras cosas igualmente ridículas tenemos, pero la casa no. quizá paredes que se...

 
 Eduardo Lizalde

   Bellísima Bellísima de Eduardo Lizalde


      En la voz de Eduardo Lizalde    
primeros versos

Y si uno de esos ángeles me estrechara de pronto sobre su corazón, yo sucumbiría ahogado por su existencia más poderosa. Rilke, de nuevo Óigame usted, bellísima, no soporto su amor. Míreme, observe de qué modo su amor daña y destruye. Si fuera usted un poco menos bella, si tuviera un...

   Bellísima Bellísima de Eduardo Lizalde


      En la voz de Eduardo Lizalde    
primeros versos

Óigame usted, bellísima, no soporto su amor. Míreme, observe de qué modo su amor daña y destruye. Si fuera usted un poco menos bella, si tuviera un defecto en algún sitio, un dedo mutilado y evidente, alguna cosa ríspida en la voz, una pequeña cicatriz junto a esos labios de fruta en…

   Del sentido del mundo Del sentido del mundo de Eduardo Lizalde


      En la voz de Eduardo Lizalde    
Colaboración: Rodrigo Gonçalves
primeros versos

Lo que es el mundo está en el mundo: árboles árboles, pájaros pájaros. Lo que el mundo y sus seres significan, no está en el mundo, no es de este mundo. Otra cosa seríamos, otro sitio ocupáramos si alguien supremo hubiera dado signo a nuestros actos...

   El amor es otra cosa, señores El amor es otra cosa, señores de Eduardo Lizalde


      En la voz de Eduardo Lizalde    
Colaboración: Rodrigo Gonçalves
primeros versos

Uno se hace a la idea, desde la infancia, de que el amor es cosa favorable puesta en endecasílabos, señores. Pero el amor es todo lo contrario del amor, tiene senos de rana, alas de puerco. Mídese amor por odio. Es legible entre líneas. Mídese por obviedades, mídese amor por metros...

   El amor es otra cosa, señores El amor es otra cosa, señores de Eduardo Lizalde


      En la voz de Eduardo Lizalde    
Colaboración: Rodrigo Gonçalves
primeros versos

Uno se hace a la idea, desde la infancia, de que el amor es cosa favorable puesta en endecasílabos, señores. Pero el amor es todo lo contrario del amor, tiene senos de rana, alas de puerco. Mídese amor por odio. Es legible entre líneas. Mídese por obviedades...

   El juego inventa el juego El juego inventa el juego de Eduardo Lizalde


      En la voz de Pablo López del Castillo    
primeros versos

¿No será mal negocio este que somos de besos y de piernas y de pieles? A diario hacemos cuentas y balances, a diario negociamos con nuestros cuerpos y con nuestras almas. Inútilmente, a ciegas, sordos. Inútilmente. Inútil. Los dos robamos. Ambos somos venales. Nos vigilamos, nos...

   El tigre El tigre de Eduardo Lizalde


      En la voz de Eduardo Lizalde    
primeros versos

Hay un tigre en la casa que desgarra por dentro al que lo mira. Y sólo tiene zarpas para el que lo espía, y sólo puede herir por dentro, y es enorme: más largo y más pesado que otros gatos gordos y carniceros pestíferos de su especie, y pierde la cabeza con facilidad, huele la...

   El tigre El tigre de Eduardo Lizalde


      En la voz de Eduardo Lizalde    
primeros versos

Hay un tigre en la casa que desgarra por dentro al que lo mira. Y sólo tiene zarpas para el que lo espía, y sólo puede herir por dentro, y es enorme: más largo y más pesado que otros gatos gordos y carniceros pestíferos de su especie, y pierde la cabeza con facilidad, huele la sangre aun a través…

   El tigre en celo... El tigre en celo... de Eduardo Lizalde


      En la voz de Eduardo Lizalde    
Colaboración: Rodrigo Gonçalves
primeros versos

El tigre en celo es como un pozo de semen, como un brazo de río: más de cincuenta veces en un día copula y se descarga largamente en la hembra, como un cielo encendido en éxtasis perpetuo, una tormenta de erecciones. Y la hembra que aúlla o vocaliza con su voz de contralto, cómica y...

   El tigre en celo... El tigre en celo... de Eduardo Lizalde


      En la voz de Eduardo Lizalde    
Colaboración: Rodrigo Gonçalves
primeros versos

El tigre en celo es como un pozo de semen, como un brazo de río: más de cincuenta veces en un día copula y se descarga largamente en la hembra, como un cielo encendido en éxtasis perpetuo, una tormenta de erecciones. Y la hembra que aúlla o vocaliza...

   Entigrecido vuelvo... Entigrecido vuelvo... de Eduardo Lizalde


      En la voz de Eduardo Lizalde    
primeros versos

Entigrecido vuelvo a las cantinas el medio día justo hace de fuego el mundo, la tierra en esta jungla, tan lejana del mar , sediento de cerveza muy fría y sólo como el tigre en esas horas con un cuaderno, un lápiz en la mano. La cantina es neutral, hay tregua en ella de razas y fortunas y de ideologías como en los clubes de ajedrez...

   Este poeta exprime... (fragmento) Este poeta exprime... (fragmento) de Eduardo Lizalde


      En la voz de Eduardo Lizalde    
primeros versos

Este poeta exprime su riñón, aquel nos habla de sus calcetines escaleras arriba y de su nuez de Adán, escaleras abajo que la hormiga no estorbe la visión del hormiguero ni el hormiguero el bosque de la hormiga . Pero hay otros, los vándalos atroces de sí mismos, los rascacielos del dolor que gimen como un monte de huesos, como desfiladeros de carcoma. Éstos sí...

   La bala del Centauro La bala del Centauro de Eduardo Lizalde


      En la voz de Eduardo Lizalde    
primeros versos

Miro desde la barra la ebanistería pomposa y centenaria y los espejos de azogue soñolientos situados al oriente en el gran bar de La Ópera en su género, el solo arquitectónico supérstite de nuestro desmedrado Centro Histórico; y me solazo con el cándido ademán de los turistas habituales señalando hacia un punto del artesonado...

   La bella implora amor La bella implora amor de Eduardo Lizalde


      En la voz de Eduardo Lizalde    
primeros versos

Tengo que agradecerte, Señor -de tal manera todopoderoso, que has logrado construir el más horrendo de los mundos-, tengo que agradecerte que me hayas hecho a mí tan bella en especial. Que hayas construido para mí tales tersuras, tal rostro rutilante y tales ojos estelares. Que hayas...

   La bella implora amor La bella implora amor de Eduardo Lizalde


      En la voz de Eduardo Lizalde    
primeros versos

Tengo que agradecerte, Señor -de tal manera todopoderoso, que has logrado construir el más horrendo de los mundos-, tengo que agradecerte que me hayas hecho a mí tan bella en especial. Que hayas construido para mí tales tersuras, tal rostro rutilante y tales ojos estelares. Que hayas dado…

   La prosa es bella La prosa es bella de Eduardo Lizalde


      En la voz de Eduardo Lizalde    
Colaboración: Rodrigo Gonçalves
primeros versos

La prosa es bella —dicen los lectores—. La poesía es tediosa: no hay en ella argumento, ni sexo, ni aventura, ni paisajes, ni drama, ni humorismo, ni cuadros de la época. Eso quiere decir que los lectores tampoco entienden la prosa...

   Nombra el poeta... Nombra el poeta... de Eduardo Lizalde


      En la voz de Eduardo Lizalde    
Colaboración: Rodrigo Gonçalves
primeros versos

Nombra el poeta con un silencio ante la cosa oscura, con un grito ante el objeto luminoso. Pero ¿qué cosa dicen de las cosas los nombres? ¿Se conoce al gallo por la cresta guerrera de su nombre, gallo? ¿Dice mi nombre, Eduardo, algo de mí? Cuando nací ya estaba creado el nombre, mi...

   Nombra el poeta... Nombra el poeta... de Eduardo Lizalde


      En la voz de Eduardo Lizalde    
Colaboración: Rodrigo Gonçalves
primeros versos

Nombra el poeta con un silencio ante la cosa oscura, con un grito ante el objeto luminoso. Pero ¿qué cosa dicen de las cosas los nombres? ¿Se conoce al gallo por la cresta guerrera de su nombre, gallo? ¿Dice mi nombre, Eduardo, algo de mí?...

   Otras bestias Otras bestias de Eduardo Lizalde


      En la voz de Eduardo Lizalde    
primeros versos

Otras bestias declinan siempre al oro del alba, al mediodía furioso, nunca en la noche de augurios persistentes y toses de rifleros suicidas. Ostentosas, diurnas, claras bestias vivientes, se quiebran, pierden pie, se apagan o se oxidan y oscurecen. Y alrededor del que las mira, el que las piensa, caza, colecciona, también se acorta el campo...

   Pobre Desdémona Pobre Desdémona de Eduardo Lizalde


      En la voz de Eduardo Lizalde    
primeros versos

¡Oh, si las flores duermen, que dulcísimo sueño! Bécquer (naturalmente) La espalda de esta luz son esos sueños tuyos, amada, que duelen al soñarse y que hacen florecer las prímulas y azahares en tus flancos. Y caen del lecho moras de grueso jugo, cuando sueñas; y zarzarrosas crecen...

   Profilaxis Profilaxis de Eduardo Lizalde


      En la voz de Eduardo Lizalde    
Colaboración: Rodrigo Gonçalves
primeros versos

Los amantes se aman, en la noche, en el día. Dan a los sexos labios y a los labios sexos. Chupan, besan y lamen, cometen con sus cuerpos las indiscreciones de amoroso rigor, mojan, lubrican, enmielan, reconocen. Pero al concluir el asalto, los dos lavan sus dientes con distintos...

   Profilaxis Profilaxis de Eduardo Lizalde


      En la voz de Eduardo Lizalde    
Colaboración: Rodrigo Gonçalves
primeros versos

Los amantes se aman, en la noche, en el día. Dan a los sexos labios y a los labios sexos. Chupan, besan y lamen, cometen con sus cuerpos las indiscreciones de amoroso rigor, mojan, lubrican, enmielan, reconocen. Pero al concluir el asalto...

   Que tanto y tanto amor se pudra, oh dioses... Que tanto y tanto amor se pudra, oh dioses... de Eduardo Lizalde


      En la voz de Eduardo Lizalde    
primeros versos

Que tanto y tanto amor se pudra, oh dioses; que se pierda tanto increíble amor. Que nada quede, amigos, de esos mares de amor, de estas verduras pobres de las eras que las vacas devoran lamiendo el otro lado del césped, lanzando a nuestros pastos las manadas de hidras y langostas de...

   Recuerdo que el amor era una blanda furia... Recuerdo que el amor era una blanda furia... de Eduardo Lizalde


      En la voz de Eduardo Lizalde    
primeros versos

Lo he leído, pienso, lo imagino; existió el amor en otro tiempo. Será sin valor mi testimonio. Rubén Bonifaz Nuño Recuerdo que el amor era una blanda furia no expresable en palabras. Y mismamente recuerdo que el amor era una fiera lentísima: mordía con sus colmillos de azúcar y...

   Recuerdo que el amor era una blanda furia... (fragmento) Recuerdo que el amor era una blanda furia... (fragmento) de Eduardo Lizalde


      En la voz de Eduardo Lizalde    
primeros versos

Recuerdo que el amor era una blanda furia no expresable en palabras. Y mismamente recuerdo que el amor era una fiera lentísima: mordía con sus colmillos de azúcar y endulzaba el muñón al desprender el brazo. Eso sí lo recuerdo. Rey de las fieras, jauría de flores carnívoras, ramo de tigres era el…

   Todo poema es su propio borrador Todo poema es su propio borrador de Eduardo Lizalde


      En la voz de Eduardo Lizalde    
Colaboración: Rodrigo Gonçalves
primeros versos

Todo poema es su propio borrador. El poema es sólo un gesto, un gesto que revela lo que no alcanza a expresar. Los poemas de perfectísima factura, los más grandes, son exclusivamente un manotazo afortunado. Todo poema es infinito. Todo poema es el génesis...

 
 Eduardo Marquina

   En Flandes se ha puesto el sol (fragmento) En Flandes se ha puesto el sol (fragmento) de Eduardo Marquina


      En la voz de Adolfo Marsillach    
primeros versos

Capitán y español, no está avezado a curarse de herida que ha dejado intacto el corazón dentro del pecho. Ello, ocurrió de suerte que a los favores de un azar villano, pudo llegar el hierro hasta esa mano, que tuvo siempre en hierros a la muerte. Y fue que apenas roto por nuestro...

   Salmo de amor Salmo de amor de Eduardo Marquina


      En la voz de Walberto Mendoza    
primeros versos

¡Dios te bendiga, amor, porque eres bella! ¡Dios te bendiga, amor, porque eres mía! ¡Dios te bendiga, amor, cuando te miro! ¡Dios te bendiga, amor, cuando me miras! ¡Dios te bendiga si me guardas fe; si no me guardas fe, Dios te bendiga! ¡Hoy que me haces vivir, bendita seas; cuando...

 
 Eduardo Milán

   Ahí va por el camino como un ciego... Ahí va por el camino como un ciego... de Eduardo Milán


      En la voz de Eduardo Milán    
primeros versos

Ahí va por el camino como un ciego caracol sin cara la escritura, otrora una diáfana mirada al día, otrora un aura que el caminante amara. Amara, ¿qué es amara? La sostenida en la sutil brisa marina, la colgada por los cabellos a la realidad, reata, rea más buscada. Y la más mirada:...

   Carcomido es lo que se ve... Carcomido es lo que se ve... de Eduardo Milán


      En la voz de Eduardo Milán    
primeros versos

Carcomido es lo que se ve, cortado cortada esa página amarilla por el tiempo en su flor, sus tijeras, las de cortar el abedul total, son invisibles. El hilo no: ven esa gente deshilándose, es otra deshilachándose. Lo que no se ve es el ovillo. De:...

   Con gracia o sin ella... Con gracia o sin ella... de Eduardo Milán


      En la voz de Eduardo Milán    
primeros versos

¿Con gracia o sin ella? Hay de dulce, de destino designado con el dedo, hay de temblores de amor, tembladerales de América del Sur, sedimentados del Norte. Está el modelo barroco, oculta, bajo un follaje expresivo, perlas, clítoris que roza circular, encima del pliegue de bordes morados. Lo…

   Cuando ya no hay qué... Cuando ya no hay qué... de Eduardo Milán


      En la voz de Eduardo Milán    
primeros versos

Cuando ya no hay qué decir, decirlo. Dar una carencia, un hueco en la conversación, un vacío de verdad: la flor, no la idea, es la diosa de ahí. De: Antología poética...

   Decir ahí es una flor difícil... Decir ahí es una flor difícil... de Eduardo Milán


      En la voz de Eduardo Milán    
primeros versos

Decir ahí es una flor difícil decir ahí es pintar todo de pájaro decir ahí es estar atraído por la palabra áspera cardo y por el cardenal cardenal decir ahí es decir todo de nuevo y empezar por el caballo: el caballo está solo ahora está solo no hay ahora oscuro no hay ahora de...

   decir ahí es una flor difícil... decir ahí es una flor difícil... de Eduardo Milán


      En la voz de Eduardo Milán    
primeros versos

decir ahí es una flor difícil decir ahí es pintar todo de pájaro decir ahí es estar atraído por la palabra áspera cardo y por el cardenal cardenal decir ahí es decir todo de nuevo y empezar por el caballo: el caballo está solo ahora está solo no hay ahora oscuro no hay ahora de silencio no hay ahora de…

   Diseño de lo que se dice... Diseño de lo que se dice... de Eduardo Milán


      En la voz de Eduardo Milán    
primeros versos

Diseño de lo que se dice en tanto que sinuoso, sobre la arena, silbo que hilvana sus meandros en tanto que absorbe algo de agua, un poco sólo para ir cediendo al campo arena aquí es campo en expansión salta el pan como un resorte siempre que le recuerden a su semejante...

   Dudo en si cortar la frase... Dudo en si cortar la frase... de Eduardo Milán


      En la voz de Eduardo Milán    
primeros versos

Dudo en si cortar la frase aquí, sin cortar la flor afuera, por si hay una correspondencia que no llega a ser confluencia visible para que tú lo veas claro, límpido, esto adquiere su sentido siempre y cuando tú te sirvas de él..

   El círculo está trazado... El círculo está trazado... de Eduardo Milán


      En la voz de Eduardo Milán    
primeros versos

El círculo está trazado, adentro giran los espartacos de hoy. Ayer pasaban silenciosamente las fronteras, de noche, con antorchas azules, de día bajo lluvia o sol. Hablaban en voz baja alrededor de la hoguera con palabras brasa, de noche. El canto del pájaro era un estremecimiento...

   El ojo se retrajo... El ojo se retrajo... de Eduardo Milán


      En la voz de Eduardo Milán    
primeros versos

El ojo se retrajo con trabajo siglos vueltos a ver , surco, hendiduras, heridas, flor de la herida. A ver, a verse a sí mismo, a ver, a herirse de ver. Mientras la mirada miraba el mar retirado en la retina aguas adentro. De:...

   Escribir de un modo más contemporáneo... Escribir de un modo más contemporáneo... de Eduardo Milán


      En la voz de Eduardo Milán    
primeros versos

Escribir de un modo más contemporáneo: a como viene el tiempo. A como la vida pasa: no entera, por fragmentos. Así escriben hoy en Francia, en Alemania, en Brasil, en Estados Unidos los poetas. Son lo mejor que han dado los poetas, los músicos, los desobedientes en el supuesto caso...

   Escudos humanos Escudos humanos de Eduardo Milán


      En la voz de Eduardo Milán    
primeros versos

A ese costo recuperan peso las palabras, gravedad, peso no de plomo: peso contra el plomo, detenerlo. Gravedad, leves todavía de sonido, moral. Cuando la morada humana está en riesgo, ahora. De:...

   Excelente lenguaje, excelente... Excelente lenguaje, excelente... de Eduardo Milán


      En la voz de Eduardo Milán    
primeros versos

Excelente lenguaje, excelente, puro, blanquísimo, una flor: azucena. Los pájaros cantan en pájaro. Los castores comen en castor. Los humanos hablan en humano, mano a mano, tocan sus voces en la conversación. ¿Brillante? Se dice brillante. New York se dice New York. Lenguaje de plata...

   Excelente lenguaje, excelente... Excelente lenguaje, excelente... de Eduardo Milán


      En la voz de Eduardo Milán    
primeros versos

Excelente lenguaje, excelente, puro, blanquísimo, una flor: azucena. Los pájaros cantan en pájaro. Los castores comen en castor. Los humanos hablan en humano, mano a mano, tocan sus voces en la conversación. ¿Brillante? Se dice brillante. New York se dice New York. Lenguaje de plata se dice…

   Hay poemas flechados por una gracia... Hay poemas flechados por una gracia... de Eduardo Milán


      En la voz de Eduardo Milán    
primeros versos

Hay poemas flechados por una gracia, hay poemas en que una flecha vuela que busca algo como destino, busca beso o busca buscar, escarba con la punta a ver qué encuentra si llega al hueso es un sabueso, no hay más allá que explorar salvo, entre algas, la medusa-médula y eso es...

   Hay un problema con las ventas... Hay un problema con las ventas... de Eduardo Milán


      En la voz de Eduardo Milán    
primeros versos

Hay un problema con las ventas, últimamente con las ventas. Es la gente que no compra o cada vez compra menos. Chorro de ahorros no es, suerte, quizás, de arcoiris, media felicidad de una clase extinta, donde llovió. Hay más gente que no se vende, que no se vende más. Cada vez cuesta...

   Il punto a cui tutti li tempi son presenti... Il punto a cui tutti li tempi son presenti... de Eduardo Milán


      En la voz de Eduardo Milán    
primeros versos

Il punto a cui tutti li tempi son presenti, ¿vienes? Ahora que está el gato sin ovillo, ¿viajas? Vine a Comala porque me dijeron que, ¿quiénes? Tengo tres o cuatro cosas que enseñarte, Andrés. Ése que ahí va es un arquitecto, ¿pinta? Nunca entendimos lo que nos pasó en Somalia,...

   La esperanza de que los inéditos... La esperanza de que los inéditos... de Eduardo Milán


      En la voz de Eduardo Milán    
primeros versos

La esperanza de que los inéditos sean mejores aun los anónimos, no para siempre- que los éditos no nos niega, no nos hunde en lo ya hecho, en la culpa de la posibilidad cuajada, en los que murieron no leídos eso es cierto, el olvido de lo cierto-, en el vaciado de palabras que pedían manos, ojos…

   La palabra del mundo: ganó el afuera La palabra del mundo: ganó el afuera de Eduardo Milán


      En la voz de Eduardo Milán    
primeros versos

La palabra interior, no vista ni victoriosa, sin distancia ni comienzo, suspendida en su pérdida ante los ojos. Todos los ojos están fijos en las cosas del mundo, los pájaros incluso. Pero incluso tiene algo secreto que la guarda, mira hacia adentro, la mira: está siendo mirada por...

   Los maestros se juegan al remate... Los maestros se juegan al remate... de Eduardo Milán


      En la voz de Eduardo Milán    
primeros versos

Los maestros se juegan al remate ya que todo comienzo es bueno . El asunto es la clausura, la voluntad de convento. Habla de amor, habla de tiempo, habla de hambre de los que padecen, habla de las pequeñísimas cosas: lápiz, bala, libélula, papeles sobre la mesa con florero y cartas...

   No digan sus patas lo que no canté... No digan sus patas lo que no canté... de Eduardo Milán


      En la voz de Eduardo Milán    
primeros versos

No digan sus patas lo que no canté. Que las patas de los caballos no hablen por mí. No soy el amante de la velocidad rizomada, no es mía esa pelambre. No soy el fascinado por los haces de luz que se refracta y se refracta, haceres de cuenta de una deuda infinita, ése son los demás,...

   No es una pregunta... No es una pregunta... de Eduardo Milán


      En la voz de Eduardo Milán    
primeros versos

No es una pregunta. No tiene respuesta. O es una pregunta que entraña su respuesta. Entonces me digo: buey, da la vuelta, retorna a donde venías, lo que le falta al círculo complétalo -sin sentido, sin sentido: deja en paz esos pétalos-, libérate, vuelve a ella. En el trabajo del buey bajo las estrellas…

   No fallen los caballos del encabalgamiento... No fallen los caballos del encabalgamiento... de Eduardo Milán


      En la voz de Eduardo Milán    
primeros versos

No fallen los caballos del encabalgamiento que abren los sentidos, los sentidos que se abrieron en cuatro como a Túpac Amaru. No digan los sentidos encabalgados en su locura lo contrarío a lo que quiero: la precisión del sentido, no el desbocamiento de esta falsa totalidad que...

   Poema más misterioso que Un coup de dés... Poema más misterioso que Un coup de dés... de Eduardo Milán


      En la voz de Eduardo Milán    
primeros versos

Poema más misterioso que Un coup de dés non volveré a leer, non volveré a caer atrapado en dél, en sus telarañas ausentes atrapado, en las tejedoras de la Revolución Industrial, explotadas minas personales, masa. Andan buscando misterio de la nada, rodeándola con léxico simbolista,...

   Qué mundo es aquel... Qué mundo es aquel... de Eduardo Milán


      En la voz de Eduardo Milán    
primeros versos

Qué mundo es aquel en el que hablar de poesía es ofender a la sociedad. El mundo este. Y nadie, en esta traducción de lo que éramos que somos, se ofende. Están indiferentes, no son. O no están, trabajando para nada o poco, en el ajo. A destajo se les cura la herida del trabajo. El...

   Que sea pájaro pero que sea verdad... Que sea pájaro pero que sea verdad... de Eduardo Milán


      En la voz de Eduardo Milán    
primeros versos

Que sea pájaro pero que sea verdad. Faisán o terror nocturno pero verdadero. No más imágenes por imágenes, por piedad, por amor a los pies descalzos. Dame dinero pero verdadero. Un árbol en Alejandría para ir con Andrés. Somos espíritus viajeros. Vino, veneno, venas, venablos. Hasta…

   Saben que estamos desprendidos... Saben que estamos desprendidos... de Eduardo Milán


      En la voz de Eduardo Milán    
primeros versos

Saben que estamos desprendidos, ¿verdad?, no arrancados, desprendidos y que hay que escribir desprendimientos, liberaciones, autonomías, que, cáscaras, cascotes, capa reseca de pintura nos vinimos abajo luego del portazo...

   Si un poema dice mucho... Si un poema dice mucho... de Eduardo Milán


      En la voz de Eduardo Milán    
primeros versos

Si un poema dice mucho no se dice tanto y tiene que decirse a sí mismo muchas veces, las que sean necesarias para ser, para dejar de ser, incluso. Abarcar el mundo, ausente uno, carece de sentido, es barco, auto, suficientemente ajenos, lejos. Contemplar debe ser decisión propia...

   Soltó un párrafo de pájaros... Soltó un párrafo de pájaros... de Eduardo Milán


      En la voz de Eduardo Milán    
primeros versos

Soltó un párrafo de pájaros de una y un pardo par de otra para que ocuparan su espacio. Él sabía. Qué vienes aquí a hacer si no ocupas tu lugar en el espacio, dijo. Qué es entregarlo de antemano todo como si vivir fuera una propiedad ajena que no puede ser cruzada...

 
 Eduardo Mileo

   Paisaje con pescadores Paisaje con pescadores de Eduardo Mileo


      En la voz de Julieta Díaz    
Colaboración: Emilio Cartoy Díaz
primeros versos

Mediodía de lunes. En la costanera los pescadores disfrutan del sosiego. Soleado como Dios el día los arrulla. Les da la bienvenida. Nada desafina pues nadie canta. Los diamantes del sol caídos en el agua reflejan el deseo del sin trabajo...

   Paisaje con policías Paisaje con policías de Eduardo Mileo


      En la voz de Julieta Díaz    
Colaboración: Emilio Cartoy Díaz
primeros versos

Por la vereda del sol camina el resto de los mortales. Por la vereda de la lluvia se hacina el sin trabajo. Él sabe que se trata de cruzar la vereda. Pero la calle esta dura. Y llena de policías. Canta el sin trabajo algo parecido a un rumor...

 
 Eduardo Zambrano

   Chinese Chinese de Eduardo Zambrano


      En la voz de Eduardo Zambrano    
primeros versos

Con el alma en rastras. Con este ángel custodio de la conciencia aún borracho y maldiciente. Despertar sin la certeza de cuándo se largaron los sentidos ni cuándo llegó finalmente el sueño. Con el cuerpo lastimado en sus cinco puntos cardinales. Con este miedo que reaparece donde el...

   Entiendo Entiendo de Eduardo Zambrano


      En la voz de Eduardo Zambrano    
primeros versos

Entiendo que este día nadie va a llamar. Ni los más caros deseos, ni esas fantasías que me han acompañado todo este tiempo. Sencillamente estaré solo y está bien. Entiendo que ya no tendrá sentido fingir...

   Esperar Esperar de Eduardo Zambrano


      En la voz de Eduardo Zambrano    
primeros versos

Puede esperar el llanto de un hijo para hacerlo fuerte. Puede esperar la salvación del miserable para negociarle el Cielo. Puede esperar el destino del que sueña para venderlo idiota. Pueden esperar tantas humillaciones hasta que llegue el camión de la basura. (De:...

   La casa La casa de Eduardo Zambrano


      En la voz de Eduardo Zambrano    
primeros versos

Mi casa no tiene muros, tiene certezas. Mi casa no tiene puertas ni ventanas, tiene amaneceres. Mi casa no tiene techos ni vigas, tiene designios. Mi casa está deshabitada, soy un vagabundo. (De:...

   Nadie Nadie de Eduardo Zambrano


      En la voz de Eduardo Zambrano    
primeros versos

Pensar que muchos buscan una piedra o la raíz dónde aferrarse para luego seguir nadando contracorriente. ¿Buscar los orígenes hasta quedar en una orilla? ¿Dar sombra a la serpiente y casa al gusano? Ser nadie y aún, como la hoja seca, servir de embarcación a los instintos. Recostado...

   Retrato de familia Retrato de familia de Eduardo Zambrano


      En la voz de Eduardo Zambrano    
primeros versos

Nos reunimos frente a la ventana. Un relámpago iluminó nuestras caras y no muy lejos escuchamos al trueno cabalgar por las nubes. El último camino hacia la tarde se perdió bajo el agua. Mamá y papá ahora están muertos, mis hermanos se han largado del retrato. Selección: Adrián...

   Sectas Sectas de Eduardo Zambrano


      En la voz de Eduardo Zambrano    
primeros versos

Hay quienes temen perder la eternidad en un momento. otros pierden todos los días el momento al resguardo de la eternidad. Dos sectas. Dos abismos paralelos. Pero qué se puede salvar de los salvos sino el excremento. Y qué se puede salvar del excremento si no es un tufo de bondad...

   Valle de Oaxaca Valle de Oaxaca de Eduardo Zambrano


      En la voz de Eduardo Zambrano    
primeros versos

Ni la vieja gloria de los maravillosos imperios se ha salvado. Ni el orgullo de las catedrales, ni siquiera el remanso de la fe en los monasterios compiten con esa otra arquitectura de cerros y nubes en el Valle de Oaxaca. El tiempo gasta la dura piedra y se desmorona la realidad. El...

   Vandalismo literario Vandalismo literario de Eduardo Zambrano


      En la voz de Eduardo Zambrano    
primeros versos

El vandalismo literario y la casa de las palabras: poca cosa para los que viven solos o a la intemperie, donde son presa fácil de la lluvia, pero nunca más de sus colegas. (De:...

 
 Efraín Bartolomé

   Ala del sur Ala del sur de Efraín Bartolomé


      En la voz de Efraín Bartolomé    
primeros versos

La gran selva dormida: gritos bramar de monos crujir de ramas leves y un silencio magnífico después Desde la fronda un billón de ojos miran el estrellado cielo: su reflejo El ancho río fluye como una vena dulce en la espesura La densa noche tropical y su vaho amoroso bajo la blanca...

   Ala que no vuela Ala que no vuela de Efraín Bartolomé


      En la voz de Efraín Bartolomé    
primeros versos

Para Gertrude Duby I Aquí la selva Larga la soledad con que nos nutre Hora de lentos pies donde el puñal se hunde Raíz de luna helada sus venenos más fuertes Aquí el árbol anclado en el asombro: lagunas congregadas al silbo de serpientes El saraguato rasca su viejo cuerpo El...

   Cartas desde Bonampak Cartas desde Bonampak de Efraín Bartolomé


      En la voz de Efraín Bartolomé    
primeros versos

I Llueve. Llueve desde hace días. Hoy desperté con una sensación de tibia soledad. Desde mi hamaca escucho el chasquido parejo de la lluvia. Días atrás los chicleros mataron un gran tigre: me dolió, pero me gustaría llevarme la piel para que en ella duermas...

   Corte de café Corte de café de Efraín Bartolomé


      En la voz de Efraín Bartolomé    
primeros versos

I Miro la masa verde desde el aire Hierve Es una masa informe que se agita en un sueño difícil inquietante Tiembla la furia verde El sueño manotea viscosidades tiernas Tiernos odios Su ciega cerrazón de verde espuma herida. II Desde los troncos verdes de los árboles Desde las piedras...

   Donde habla la ceniza Donde habla la ceniza de Efraín Bartolomé


      En la voz de Efraín Bartolomé    
primeros versos

Don Juán Ballinas (1842-1905),primer explorador de la selva lacandona, in memoriam. I Con regusto de ciervo entre las fauces el puma tiene sed Su pupila apuñala el corazón del aire Todo futuro es verde Entrar ahí Dejar en las espinas la piel y la memoria Ser sobre el humus sol que...

   El agua desdichada El agua desdichada de Efraín Bartolomé


      En la voz de Efraín Bartolomé    
primeros versos

Todo quiere ser agua Quiere licuarse la montaña entera Las atalayas hunden en el río sus leves pies calcáreos Quemados por la boca espumeante del calor los cactos arden amando ya su polvo su ceniza que un día descenderá sobre las aguas Se quieren agua el lirio y la sombra y la piedra...

   El poeta revela a las criaturas el nombre de su amada El poeta revela a las criaturas el nombre de su amada de Efraín Bartolomé


      En la voz de Efraín Bartolomé y el canto extático de los derviches    
primeros versos

Toda la página del cielo para poner un Nombre Todas las palomas traspasando la niebla matinal para erigir un sueño Despierten cúpulas somnolientas de la Ciudad Ya el joven sol se filtra haciendo restallar su luminoso látigo en la mitad brillante de los árboles Vaya una mano inmensa...

   Fuego en voz alta para encender la primavera Fuego en voz alta para encender la primavera de Efraín Bartolomé


      En la voz de Efraín Bartolomé y el canto extático de los derviches    
primeros versos

Vibro Estoy cantando Ilumino la oscuridad cantando De la fruta ligeramente amarga del corazón se levantan delgadas capas de una suave corteza Capas ligeras como el aroma que se desprende bajo el sol de un paquete compacto de grandes hojas de tabaco Estoy cantando Me descubro...

   Heridas entre el cuarto menguante y la luna negra Heridas entre el cuarto menguante y la luna negra de Efraín Bartolomé


      En la voz de Efraín Bartolomé y el canto extático de los derviches    
primeros versos

¿Quién es el muerto en traje de bodas de este día?9675; La una de la tarde: su campanada resquebraja el interior del día: resquebraja la luz: me resquebraja La una: su lentísimo bronce Hacia nosotros vuela la una de la tarde: la paloma: la paloma podrida de la tarde Urde el tiempo la...

   Imágenes dispersas bajo la Luna llena Imágenes dispersas bajo la Luna llena de Efraín Bartolomé


      En la voz de Efraín Bartolomé y el canto extático de los derviches    
primeros versos

He sido siempre un hijo de la Luna. Siempre vi, desde niño, las Lunas más hermosas: la enorme Luna en llamas de Ocosingo saliendo allí, justo detrás del cerro, tras la casa del rancho. La enorme Luna roja sobre el inmenso valle, en el Anochecer, bajando de las tierras altas de San...

   Invocación Invocación de Efraín Bartolomé


      En la voz de Nuria del Saz    
primeros versos

Lengua de mis abuelos habla por mí No me dejes mentir No me permitas nunca ofrecer gato por liebre sobre los movimientos de mi sangre sobre las variaciones de mi corazón En ti confío En tu sabiduría pulida por el tiempo como el oro en pepita bajo el agua paciente del claro río...

   La casa del escritor La casa del escritor de Efraín Bartolomé


      En la voz de Efraín Bartolomé    
primeros versos

La casa es mi segunda piel mi camisa grande es el hogar la hoguera el espacio junto al fuego donde el amor reúne a la pareja y reúne a la familia es el lugar donde sembramos el lugar donde hacemos verde nuestro mundo desde donde miramos la ciudad...

   Oración en la entraña quemada de un sabino Oración en la entraña quemada de un sabino de Efraín Bartolomé


      En la voz de Efraín Bartolomé y el canto extático de los derviches    
primeros versos

Éste es mi territorio más secreto: he amado a la Diosa. Fui Acteón y soy el corzo ya. Huyo entre matorrales y mi propia manada me persigue: hiere mi amante piel. Con ladridos aún, pero mi entraña sabe que no tardarán mucho en darme alcance.9675; Los matorrales, los ladridos y la...

   Postigo Postigo de Efraín Bartolomé


      En la voz de Efraín Bartolomé    
primeros versos

Llaman a la puerta Es de noche y están tumbando la puerta Todos duermen Duerme la oscuridad El viento inmenso inmensamente duerme su inmenso sueño Duerme la noche Duermen las estrellas Pero en mi casa llaman con una piedra enorme que golpea iracunda contra el portón Pero mi portón…

   Valle de Ocosingo Valle de Ocosingo de Efraín Bartolomé


      En la voz de Efraín Bartolomé    
primeros versos

I El peso del silencio El valle que se aleja de sí mismo a galope Hoy vine a ver esta distancia que se fuga escondida tras el oro del día Qué hermoso espejo el sol para el valle extendido Vaga el pensamiento al ras de los potreros Desciende el alma culebrita a la canción del valle Un...

 
 Efraín Huerta

   Avenida Juárez Avenida Juárez de Efraín Huerta


      En la voz de David Huerta    
primeros versos

Uno pierde los días, la fuerza y el amor a la patria, el cálido amor a la mujer cálidamente amada, la voluntad de vivir, el sueño y el derecho a la ternura; uno va por ahí, antorcha, paz, luminoso deseo, deseos ocultos, lleno de locura y descubrimientos, y uno no sabe nada, porque...

   Beaumont, Tex. Beaumont, Tex. de Efraín Huerta


      En la voz de Efraín Huerta    
primeros versos

Bajo la luz de la luna, en Beaumont, Texas, los blancos a la derecha, los negros a la...

   Canción Canción de Efraín Huerta


      En la voz de Efraín Huerta    
primeros versos

La luna tiene su casa. Pero no la tiene la niña negra la niña negra de Alabama. La niña negra sonríe y su sonrisa brilla como si fuera la cuchara de plata de los pobres. La luna tiene su casa. Pero la niña negra no tiene casa la niña negra la niña negra de...

   El caballo rojo El caballo rojo de Efraín Huerta


      En la voz de Efraín Huerta    
primeros versos

Era un caballo rojo galopando sobre el inmenso río. Era un caballo rojo, colorado, colorado como la sangre que corre cuando matan a un venado . Era un caballo rojo con las patas manchadas de angustioso cobalto. Agonizó en el río a los pocos minutos. Murió en el río. La noche fue su...

   El río El río de Efraín Huerta


      En la voz de Efraín Huerta    
primeros versos

Hoy estuvo paciente y apacible, digno, sucio y solemne. Surtidor de canales donde el lirio amanece. Gigante río, río niño, donde Louisiana escribe su gris...

   El Tajín El Tajín de Efraín Huerta


      En la voz de David Huerta    
primeros versos

a David Huerta a Pepe Gelada...el nombre de El Tajín le fue dado por los indígenas totonacas de la región por la frecuencia con que caían rayos sobre la pirámide... 1 Andar así es andar a ciegas, andar inmóvil en el aire inmóvil, andar pasos de arena, ardiente césped. Dar pasos...

   El viejo y la pólvora El viejo y la pólvora de Efraín Huerta


      En la voz de Efraín Huerta    
primeros versos

Viejo sangre de toro viejo marino anciano de las nieves viejo de guerras de enfermerías de heridas Viejo con piel de flor viejo santo de tanto amor viejo de juventud niño de canas viejo amada santamente loco de amor siempre viejo perro soldado anciano de los trópicos viejo hasta lo...

   Franklin Delano Roosevelt Franklin Delano Roosevelt de Efraín Huerta


      En la voz de Efraín Huerta    
primeros versos

Gentil, justo y resuelto Duerme bajo las rosas. Rosas de Hyde Park: las rosas de su sueño. Gentil, justo y resuelto, varón de noble vida. Rosas de Hyde Park sobre su tumba, en...

   La Bluebonnet La Bluebonnet de Efraín Huerta


      En la voz de Efraín Huerta    
primeros versos

La Bluebonnet me preguntó: ¿Y Andrea? Yo me quedé mirándola con amarga mirada. ¿Andrea? Oh flor, oh dulce flor de cielo y humedecida tierra, ¿por qué con tu pregunta, vino al mundo esta lágrima de perfecta...

   La muchacha ebria La muchacha ebria de Efraín Huerta


      En la voz de David Huerta    
primeros versos

Este lánguido caer en brazos de una desconocida, esta brutal tarea de pisotear mariposas y sombras y cadáveres; este pensarse árbol, botella o chorro de alcohol, huella de pie dormido, navaja verde o negra; este instante durísimo en que una muchacha grita, gesticula y sueña por una...

   La negra fea La negra fea de Efraín Huerta


      En la voz de Efraín Huerta    
primeros versos

¡Outside!, volvió a chillar la negra fea del bar. ¡Outside!, volvió a chillar con una voz más negra que su negro mirar. ¡OK!, negra maldita, negrita fea del bar. OK. Con tu chillar me llevo una bendita visión de Nueva...

   Las nubes Las nubes de Efraín Huerta


      En la voz de Efraín Huerta    
primeros versos

Mansas, blancas ovejas, luminosos mensajes. La fugitiva sombra despierta a las palomas y crea un aire de asombro a la mitad del Hudson. Claras y decisivas, solemnes esculturas, en mil palomas mueren las nubes avanzando. Las nubes, las hermanas mayores de los sueños. Mármol que ya no...

   Los hombres del alba Los hombres del alba de Efraín Huerta


      En la voz de David Huerta    
primeros versos

Y después, aquí, en el oscuro seno del río más oscuro, en lo más hondo y verde de la vieja ciudad, estos hombres tatuados: ojos como diamantes, bruscas bocas de odio más insomnio, algunas rosas o azucenas en las manos y una desesperante ráfaga de sudor. Son los que tienen en vez de...

   Los ruidos del alba Los ruidos del alba de Efraín Huerta


      En la voz de David Huerta    
primeros versos

I Te repito que descubrí el silencio aquella lenta tarde de tu nombre mordido, carbonizado y vivo en la gran llama de oro de tus diecinueve años. Mi amor se desligó de las auroras para entregarse todo a su murmullo, a tu cristal murmullo de madera blanca incendiada. Es una herida de...

   Nocturno del Mississippi Nocturno del Mississippi de Efraín Huerta


      En la voz de Efraín Huerta    
primeros versos

En estos precisos momentos todo momento es bello. Por ejemplo: que los jóvenes negros se amen a la orilla del río, bajo el ruinoso techo del Heads Bridge, y que su risa sea del color de la carne y de su espesa piel. Que se amen larga y estrechamente al amparo del cielo, como se...

   Pequeñas palabras al pequeño David Pequeñas palabras al pequeño David de Efraín Huerta


      En la voz de Efraín Huerta    
primeros versos

1 Te saludan: los árboles y las banderas triunfales, los pájaros y los ríos del pueblo, las ágiles canciones del pionero, las películas a colores y las fotografías. Ludmila te sonríe desde el fondo de su impecable belleza de soberbia señora. Marina y Boris, Leonid Kosmatov, Tania y...

   Praga, mi novia Praga, mi novia de Efraín Huerta


      En la voz de Efraín Huerta    
primeros versos

Lily me espera a las 11 en el puente del rey Carlos, al pie de San Juan Nepomuceno, santo de piedra, santo de agua, mudo, ahogado. Lily cree en Dios y yo corro hacia ella y hacia el río y después los dos iremos hacia las colinas, hacia el Castillo, hacia la Catedral, y caminaremos la...

   Responso por un poeta descuartizado Responso por un poeta descuartizado de Efraín Huerta


      En la voz de Efraín Huerta    
primeros versos

Claro está que murió como deben morir los poetas, maldiciendo, blasfemando, mentando madres, viendo apariciones, cobijado por las pesadillas. Claro que así murió y su muerte resuena en las malditas habitaciones donde perros, orgías, vino griego, prostitutitas francesas, donceles y...

   Sílabas para el maxilar de Franz Kafka Sílabas para el maxilar de Franz Kafka de Efraín Huerta


      En la voz de Efraín Huerta    
primeros versos

Oh vieja cosa dura, dura lanza, hueso impío, sombrío objeto de árida y seca espuma; ola y nave, navío sin rumbo, derrumbado y secreto como la fórmula del alquimista; velero sin piloto por un mar de aguda soledad; barca para pasar al otro lado del mundo, enfilados hacia el cielo...

   Un pectoral de pavor para el capitán Fiallo Un pectoral de pavor para el capitán Fiallo de Efraín Huerta


      En la voz de Efraín Huerta    
primeros versos

Ardía el caballero con sus ojeras rotas llameaba su piel e iluminaba la ciudad Moría de hambre el capitán Fiallo acostado en su lecho de una bruta piel de toro y un leño por almohada brasa de muerte y soledad rezos y campanadas esquilas como cementerios del aire Ardía desde el...

   Una paloma en los ferries Una paloma en los ferries de Efraín Huerta


      En la voz de Efraín Huerta    
primeros versos

Lentamente, la paloma violenta anidó en el hombro derecho de la muchacha negra. Lentamente, una sonrisa de oro se hizo luz en los labios de la muchacha...

 
 Efrén Rebolledo

   El beso de Safo El beso de Safo de Efrén Rebolledo


      En la voz de Pablo López del Castillo    
primeros versos

Más pulidos que el mármol transparente, más blancos que los blancos vellocinos, se anudan los dos cuerpos femeninos en un grupo escultórico y ardiente. Ancas de cebra, escorzos de serpiente, combas rotundas, senos colombinos, una lumbre los labios purpurinos, y las dos cabelleras un...

   Posesión Posesión de Efrén Rebolledo


      En la voz de Juan Ignacio Aranda    
primeros versos

Se nublaron los cielos de tus ojos, y como una paloma agonizante, abatiste en mi pecho tu semblante que tino el rosicler de los sonrojos. Jardín de nardos y de mirtos rojos era tu seno mórbido y fragante, y al sucumbir, abriste palpitante las puertas de marfil de tus hinojos. Me...

 
 Eladio Cabañero

   El andamio El andamio de Eladio Cabañero


      En la voz de Simón Ramírez    
primeros versos

Debieran dividir con una tiza el mundo, separarlo en cuadrículas pequeñas que sirvan para un cuerpo, para un hombre solamente, ¿no sobramos ya muchos?, y a todos los demás darnos la mano y desearnos mejor suerte en la guerra. El aire distribuye, igual que siempre, sobre la tierra su piedad...

 
 Elías Nandino

   El mismo amor El mismo amor de Elías Nandino


      En la voz de Elías Nandino    
primeros versos

Amor, desnudo amor que haces regreso en otro cuerpo de distinto aroma, pero siempre el amor, amor eterno, adolescente amor, inmadurable. Reconozco en la luz de tus locuras los mismos astros, la ternura misma, el ave tierna de imbesados labios, y vuelvo a comenzar lo...

   Idilio incorpóreo Idilio incorpóreo de Elías Nandino


      En la voz de Elías Nandino    
primeros versos

¿Por qué temer a la muerte, sí es ella la que diariamente desciende por las noches, a dormirnos y a dormir con nosotros? Todas las noches, a la misma hora, una paloma de penumbra blanca llega volando a tranformarse en sueño para dormirnos en sereno idilio. ¿Qué secretos tan hondos...

   Más lejos... Más lejos... de Elías Nandino


      En la voz de Elías Nandino    
primeros versos

Más lejos de la química y del odio, de los cauces ocultos de los ecos, del espejo nocturno de la sombra. Más lejos Más lejos de los nombres y los tactos, de las grises arañas de los pubis, de los rojos moluscos de las lenguas. Más lejos Más lejos de la voz y del pecado...

   Nocturno llanto Nocturno llanto de Elías Nandino


      En la voz de Elías Nandino    
primeros versos

Ese llanto invencible que brota a media noche, cuando nadie nos ve ni nuestros propios ojos pueden atestiguarlo, porque es llanto reseco, privado de su sal, desvestido de linfa, con aridez de fiebre y amargo como el humo de los remordimientos. Ese llanto que irrumpe sin causa y sin...

   Perfección fugaz Perfección fugaz de Elías Nandino


      En la voz de Elías Nandino    
primeros versos

Para el poeta Carlos Pellicer Pinté el tallo, luego el cáliz, después la corola pétalo por pétalo, y, al terminar mi rosa, la induje a soñar su aroma. ¡Hice la rosa perfecta! Tan perfecta, que al día siguiente cuando fui a mirarla, ya estaba muerta. De: Cerca de lo lejos,...

   Poema en tu cuerpo Poema en tu cuerpo de Elías Nandino


      En la voz de Elías Nandino    
primeros versos

¿Por qué no soy yo tu cuerpo sobre mi cuerpo desnudo para abrazarme a mi tronco y sentir que soy yo mismo ascendiendo por mis muslos? ¿Por qué no soy yo tus ojos para mirarme los míos y decirme con miradas lo que al mirarte te digo? ¿Por qué no soy yo tu boca para besarme en el fuego...

   Tardío aprendizaje Tardío aprendizaje de Elías Nandino


      En la voz de Elías Nandino    
primeros versos

Para soportar estos años aciagos, amargos, de apretado silencio en soledad sin muros, he tenido que aprender a platicar a solas, a sufrir sin queja, a llorar sin llanto y a crearme, en las quemantes noches de los insomnios vagabundos, la dócil compañía de mi almohada, haciéndola que...

   Vivo y me desvivo Vivo y me desvivo de Elías Nandino


      En la voz de Elías Nandino    
primeros versos

¡Longevidad maldita! ¿por qué si soy ceniza mi cerebro está en brama y mi lujuria cunde hasta las marchitas zonas de mi carne aniquilada? ¡Longevidad maldita! llamarada helada, tantálico averno de concupiscencia rezagada. Toda belleza humana aún me despierta la esperanza de gozarla y...

   Voz de mis soledades (I) Voz de mis soledades (I) de Elías Nandino


      En la voz de Elías Nandino    
primeros versos

Estoy solo en el grito inesperado que lanzo en mi sabor de oscuridades para llenar de voz mis soledades y revivir mi ser deshabitado. Mi cuerpo se atormenta, desolado, en una larga sombra de crueldades y el pensamiento rueda en tempestades de presencia de infierno exasperado. Corre...

   Voz de mis soledades (II) Voz de mis soledades (II) de Elías Nandino


      En la voz de Elías Nandino    
primeros versos

al General Eduardo Hay No sé quién soy en esta llama cruenta de angustia, de dolor, de goce y llanto, en que nace el misterio de un encanto que destruye mi vida y la alimenta. No sé quien soy en esta red que inventa peces de espuma en vértigos de espanto y un venero de siglos que...

   Voz de mis soledades (III) Voz de mis soledades (III) de Elías Nandino


      En la voz de Elías Nandino    
primeros versos

No sé cómo mirar para encontrarte, horizonte de amor en que me excito, distancia sin medida donde habito para matar las ansias de tocarte. No sé cómo gritar para llamarte en medio de mis siglos de infinito donde nace el silencio de mi grito movido por la sangre de buscarte. Mirar sin...

 
 Eliseo Diego

   Bajo los astros Bajo los astros de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Es así que la casa deshabitada, por la tarde, suena de pronto como el cordaje de un barco. Vibran a solas los cristales vacíos, la penumbra quisiera conmovernos, y el animal pequeño, el de lustrosa piel en los rincones, trémulo huye, como siempre, a los altos distantes...

   Casaca de púrpura Casaca de púrpura de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

No tienes otro amigo. Tú no tienes nada, no tienes más, tú no tienes otro amigo.Sólo un gato. Sus orejas veloces, breves, nocturnas.Su casaca de púrpura. Magnífico...

   Comienza un lunes Comienza un lunes   de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

La eternidad por fin comienza un lunes y el día siguiente apenas tiene nombre y el otro es el oscuro, al abolido. Y en él se apagan todos los murmullos y aquel rostro qua amábamos se esfuma y en vano es ya la espera, nadie viene. La eternidad ignora las costumbres, le da lo mismo rojo que azul tierno...

   Con un gesto Con un gesto de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

El gato mira con sus ojos de oro, pero no dice nada. El perro, en cambio, aúlla incansable. La muerte acaricia al gato y le concede siete dones. Al perro lo enloquece con un gesto...

   Cristóbal Colón inventa el Nuevo Mundo Cristóbal Colón inventa el Nuevo Mundo de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

IToda la noche, toda, Cristóbal Colón oye pasar los pájaros. Viniendo del abismo, sin fin, a ráfagas, miles y miles de pájaros. Sobre los mástiles, atravesando, acribillando las tinieblas, allá, el ruido de las alas de los pájaros. Viniendo del vacío, del abismo, el ruido, el trueno de la vida siendo, la orquesta entera...

   Daguerrotipo de una desconocida Daguerrotipo de una desconocida de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Esa muchacha que en el daguerrotipo está mirándonos, que no sabemos quién fue ni como se llamaba; esa muchacha tan deliciosamente fresca bajo su blusa de encajes, frágil con el temblor del pájaro que una vez hemos tenido en la mano; el óvalo de cuya cara nos hiere de belleza...

   De la penumbra De la penumbra de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Las excelentes cacatúas pasean por los balcones y se indignan de pronto. La cólera de la cacatúa es repentina y voraz como la llama de un fósforo en el miércoles. No se conoce caducidad semejante. Las más antiguas son razonables y necias. Miran con el ojillo brillante, se contonean augustas...

   Donde nunca jamás se lo imaginan Donde nunca jamás se lo imaginan de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Entonces ya es seguro que estás muerto No volveremos otra vez a verte Jugar con el aliento de los hartos Al escribir como al desgano: Che, Sobre el dinero Entre leyendas Viniste brevemente a nuestro día Para después marcharte entre leyendas. Cruzabas en la sombra, rápido Filo sediento...

   Donde nunca jamás se lo imaginan Donde nunca jamás se lo imaginan de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Entonces ya es seguro que estás muerto No volveremos otra vez a verte Jugar con el aliento de los hartos Al escribir como al desgano: Che, Sobre el dineroEntre leyendas Viniste brevemente a nuestro día Para después marcharte entre leyendas. Cruzabas en la sombra, rápido Filo sediento de relámpago...

   El almacén El almacén de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

El almacén, señores, el ardiente almacén de costados dolorosos, en la esquina del polvo, reluciente de fealdad, a quien deslumbra el foso en que se hunden las sombras, y los cantos; foso del mediodía, ceniciento de sabor, infinito para tantos; el almacén, señores, que yo siento como muelle del pueblo...

   El color rojo El color rojo de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

El color rojo de los pueblos, antiguo, fervoroso y tenaz en la memoria del almacén nocturno arde como borroso puño y escritura sagrada y ágil máscara de fiebre, de tal forma que nunca podremos descifrar el angustiado parlamento, el discurso veraz y las noticias seniles de la fiesta que acabó muy tarde...

   El espejo El espejo de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

El espejo de óvalo limpio contempla un solo movimiento que hace la rama del álamo, cuando a veces golpea en los cristales. Todo lo demás: el rojo de las cortinas, la mesa y el hombre, hace posible al espejo en su contemplación de la sombra levísima. A veces esto se interrumpe, y sopla un poco de pavor...

   El general a veces nos decía El general a veces nos decía de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

El general a veces nos decía extendiendo sus manos transparentes: así fue que lo vimo aquel día en la tranquila lluvia indiferente sobre el negro caballo memorable . Suavizaba la sombra del alero su camisa de nieve irreprochable y el arco duro del perfil severo. Y mientras en el...

   El niño en su cuarto El niño en su cuarto de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Tienes miedo esta noche: los ladrones están afuera entre las hojas mirando la ventana.¡El oro del cristal en la sombra! Y los ladrones a través de las hojas numerosas y eternas, en lo húmedo y oculto al otro lado...

   El oscuro esplendor El oscuro esplendor de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Juega el niño con unas pocas piedras inocentes en el cantero gastado y roto como paño de vieja. Yo pregunto: qué irremediable catástrofe separa sus manos de mi frente de arena, su boca de mis ojos impasibles. Y suplico al menudo señor que sabe conmover la tranquila tristeza de las...

   El primer discurso El primer discurso de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

En la calzada más bien enorme de Jesús del Monte donde la demasiada luz forma otras paredes con el polvo cansa mi principal costumbre de recordar un nombre, y ya voy figurándome que soy algún portón insomne que fijamente mira...

   El sitio en que tan bien se está El sitio en que tan bien se está de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

1 EL sitio donde gustamos las costumbres, las distracciones y demoras de la suerte, y el sabor breve por más que sea denso, difícil de cruzarlo como fragancia de madera, el nocturno café, bueno para decir esto es la vida, confúndanse la tarde y el gusto, no pase nada, todo sea...

   El viejo payaso a su hijo (fragmento) El viejo payaso a su hijo (fragmento) de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Avanza ya, hijo mío, desde el vano donde los pliegues de la recia púrpura ocultan la impudicia de las máquinas tan útiles, es cierto , el abandono de los grandes telones que han colgado como pájaros muertos en el polvo; avanza...

   Elegía con un poco de amargura Elegía con un poco de amargura de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Ésta es otra elegía, pero dedicada a un hombre desagradable, vecino mío, que nunca quiso saludarme. No sé, por tanto, cómo se llamaba. Cara de limón, cara de perro malo, jamás se rebajó a mirarme siquiera. Vivíamos los dos en la misma calle. Un día tras otro nos desencontrábamos...

   Elegía para un hombre llamado Gonzalo Elegía para un hombre llamado Gonzalo  de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Esta es una elegía para mi amigo Gonzalo Que no fue un héroe ni fue un gran músico ni siquiera un novelista famoso. Fue, sencillamente, Gonzalo. Tenía la cara redonda de azoro de tanto sentirse ser Gonzalo. Y tenía unas gafitas montadas al aire que nunca le sirvieron mucho, a Gonzalo...

   Elogio de sus cosas, sus vestidos Elogio de sus cosas, sus vestidos de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Me abismo en ti, contemplo las ropas que escogiste cuidadosa para ser tú en el hoy de esta mañana. Tu blusa admiro, tan sencilla y grácil, y alabo tus sandalias populares y el pañuelo que ciñe con su fiesta el cabello soleado. Y ese anillo retorcido y antiguo que va en tu mano esbelta, misterioso...

   En el árbol dorado En el árbol dorado de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

El fornido judío, pájaro de pico poderoso y negrísimo lustre. La espesura es de una sequedad espléndida, donde hasta la sombra es la justa, bajo los árboles de quemados nombres: cupey, almácigo, espino del aroma. En la parte dorada de los árboles el judío se ensimisma y preocupa...

   En el medio mismo del día (fragmento) En el medio mismo del día (fragmento) de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

En medio de una rugiente avalancha de luz está mi padre. La luz arranca destellos, no, de saltos de furiosa nieve a la pequeña escalinata que mi padre diseñó desde un humilde orgullo, y vuelan en astillas de luz los troncos de las...

   En esta sola, en esta única tarde En esta sola, en esta única tarde de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

El león ha comido, el tigre ha comido, el elefante inmenso como la paz ha comido.El camello ha bebido, la cebra se ha dormido, y el mono viejo tiene su sitio en el asombro.Mira, pero el perro que vino alentando su azoro,no ha tenido sitio en el hambre, sitio en el sueño, sitio en el asombro...

   Entre la dicha y la tiniebla Entre la dicha y la tiniebla de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Como quien toca con un dedo la punta fría del agua, mareándose de sólo su transparencia demasiada, me he puesto yo a mirar el no ser infinito que me aguarda. Los soldados de plomo están apenas en su caja y entre la dicha y la tiniebla no queda sino el filo de la lámpara. Qué poco...

   Es un desconocido Es un desconocido de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Es un desconocido quien pregunta por la casa. ¡Ah, sí, decimos , cómo no! . El desconocido insiste cortésmente. ¡Ah, sí, decimos , no faltaba más! . Y el desconocido se inclina con cierta tristeza grave. Y al irse nos irrita, sin entenderlo, que nos dé esta pena su gastada espalda ...

   Esta mujer Esta mujer de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Esta mujer que reclinada junto a la borda inmóvil de su casa soporta con las manos arrugadas el peso dócil de su tedio, sólo escuchando el tiempo que le pasa sin gracia ni remedio. Esta mujer, desde la borda blanca de su balcón, que el patio encierra, mira correr, ansiosa y sorda, la...

   Estas palabras Estas palabras  de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Leyendo a Julius Fucík uno siente que aún puede escucharnos y en seguida viene el pensar que estas palabras escritas desde el sol no valen nada que sería mejor callar mientras soporta con su coraje para el uso diario el terror y la muerte allá en el fondo siniestro de la página que toda la poesía no vale el sufrimiento con que su boca destrozada puede aún sonreír y sin embargo no dijo el mismo yo he vivido por la alegría y mas con que delicadeza maneja siempre el lápiz romo sobre el sucio papel con que trabajo sutil respira en cada página esquivando el dolor con que maestría se envuelven sus renglones para llegar aquí de modo que no está mal que se le escriba usted puede escucharnos querido muy querido Julius Fucík pues está vivo y tanto y yo le doy las gracias conmovido en el nombre de todas sus palabras y las nuestras también el arte vale lo que su generoso corazón.

   Hermanos Hermanos de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

El ron de mis mayores me protege contra el terror de ya no ser mañana. Timor mortis conturbat me. Me dice el frágil ido aquí a mi lado que él es mi hermano, y es verdad. Timor mortis conturbat me. Por nuestras venas corre el ron que un día sobre el cofre del muerto se durmió. Timor mortis conturbat me...

   Invierno Invierno de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Vienen noticias del atroz invierno, las traen veloces hojas amarillas, dicen que pasa el frío las orillas de la piedad, soplando del averno. Que el norte salta de la luna el cuerno, que los navíos crujen en astillas y que las desoladas maravillas...

   La conversación en Moscú La conversación en Moscú de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

La voz oscura del chofer pregunta o del amigo interprete la suerte del manejar en cuba luego y por su idioma fuerte se tiende un remo apunta mas alto y a ese el juego terriblemente serio de las cosas en que nos va la vida a los cubanos amigo ahora si rozas mi corazón te doy la mano y en dos miradas breves afanosas hablamos hondamente como hermanos.

   La fiesta La fiesta de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Los viejos liberales han traído sus sombreros de paja pobre y dura, los trajes escarchados y la oscura señal de algunos rostros conmovidos. Aquel negro de bíblica estatura conversa con un viejo decidido, mientras los breves rosas y sonidos de la fiesta despliegan su ternura...

   La Habana fue un menudo laberinto La Habana fue un menudo laberinto  de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Huele a agua Viejo elogio zulú La Habana fue un menudo laberinto de hedores y riquezas donde el hombre compraba al hombre en el mercado y dábale duro con el infierno en las espaldas como si fuese alguna bestia holgándose desde su oscuro corazón de bestia y en tanto el abanico y el perfume decoraban el aire de las salas y ardía la belleza en los cristales de color absoluto entre las piedras y el misterio solar de las mamparas rociábanse los campos con la sangre del surtidor mortal del bocabajo. Después el hombre le apretó las tuercas bien recio al hombre en sus mugrientas fábricas y regada en sudor creció en palacios de mármol lívido la grande Habana y el sol que es uno en su piedad a todos iluminó en el frágil pudridero de las casitas de barajas malas y en los barrios de máquinas y antojos y el rumor de las chácharas imbéciles envenenó los aires de saliva y el hombre le dio al hombre donde duele para aliviarle el hueco de sus ansias y en su insondable corazón de bestia holgóse en el rocío de la sangre. Después fueron la cólera y la vida y huele la ciudad al agua hermana.

   La hierba La hierba de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

La hierba es siempre una donde quiera vas a encontrar a la humilde agradecida tanto a un trozo de tierra corroída como a la esplendidez de una pradera la de mi calle nunca desespera cuando el sol es el sol y decidida se abriga en nieve a defender su vida la del terrible norte en primavera yo la vi renacer en Leningrado junto a los muros de un antiguo fuerte como el verdor se le estrechaba al día y al sentirla tan cerca y a mi lado vi que la tierra es una, una la suerte de aquel lugar y de la calle mía.

   La niña en el bosque La niña en el bosque de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Caperuza del alma, está en lo oscuro el lobo, donde nunca sospecharías, y te mira desde su roca de miseria, su soledad, su enorme hambre. Tú le preguntas: ¿por qué tienes esos ojos redondos? Y él responde, ciego, para mirarte mejor, llorando. Y en seguida tú vuelves: las orejas...

   La página en blanco La página en blanco de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Me da terror este papel en blanco tendido frente a mí como el vacío por el que iré bajando línea a línea descolgándome a pulso pozo adentro sin saber dónde voy ni cómo subo trepando atrás palabra tras palabra que apenas sé qué son sino son sólo fragmentos de mí mismo mal atados...

   La pirámide y la joven La pirámide y la joven de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Esta que tengo entre las manos, con temblor, con orgullo, sonriendo para mí secretamente, es una foto de mi hija Fefé sentada en lo más alto de la augusta pirámide de Teotihuacán, en México. Nada se ve de la pirámide, sólo el frágil perfil de la muchacha, el rojo y el azul de su vestido...

   Lamento por la diosa pequeña Lamento por la diosa pequeña de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Lívida luna, vas huyendo hacia la parte del silencio, y quién detrás,y quién viene ligero como el tiempo. Quién si no el tiempo, mi señora, quién si no el tiempo, can oscuro, te hace volar entre la noche clara. Cansadamente cae tu velo y miro tu ceniza y me da pena...

   Las guitarras Las guitarras de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Los músicos halagan sus cariñosas guitarras. La muerte, de antiguo dril, escucha inmóvil. Los músicos elogian al sol y enumeran con delicia las dulzuras más importantes. La muerte, de antiguo dril, escucha inmóvil. Lentos, los músicos acallan sus cariñosas guitarras. La muerte vira la cara...

   Las herramientas todas del hombre Las herramientas todas del hombre de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Éstas son todas las herramientas de este mundo. Las herramientas todas que el hombre hizo para afianzarse bien en este mundo. Éstas son las navajas de filo exacto con que se afeita al tiempo. Y éstas tijeras para cortar los paños, para cortar los hipogrifos y las flores...

   Mientras como este pan Mientras como este pan  de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Mientras como este pan que me aprovecha porque en Cuba se fue al exilio el hambre con su madre avaricia de la mano pues la doña no escucha otro argumento sino el alto clamor de la metralla pienso en aquel que fui no sé ni cuándo y en el otro que soy en otra parte comiendo a gusto...

   Muchacha de la Madona Muchacha de la Madona de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Hiere el perfil de la Madona su delicada perfección lastima los ojos insaciables; ella no tiene culpa: es ella, la muchacha, la que borda la luz, la que sonríe junto al pozo del año, frágil, menuda hija del vecino de siempre, sólo ella; pero, ligeramente vuelta, ladeada no más un...

   No es más No es más de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Un poema no es más que una conversación en la penumbra del horno viejo, cuando ya todos se han ido, y cruje afuera el hondo bosque; un poema no es más que unas palabras que uno ha querido, y cambian de sitio con el tiempo...

   Nostalgia de por la tarde Nostalgia de por la tarde de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

a Bella El que tenía costumbre de poner las manos sobre la mesa blanca junto al pan y el agua, traje rugoso de fervor y alpaca, y aquella su esperanza filial en los domingos, ya no conmueve nunca el suave pensamiento de la fronda con el doblado consejo de su paso. Y el taciturno...

   Oda a la joven luz Oda a la joven luz de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

En mi país la luz es mucho más que el tiempo, se demora con extraña delicia en los contornos militares de todo, en las reliquias escuetas del diluvio. La luz en mi país resiste a la memoria como el oro al sudor de la codicia, perdura...

   Otoño Otoño de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Por el otoño adentro el humo vuela llevándose el aroma del verano. Quedan los frutos de su amor lejano en una luz que la nostalgia vela. Húyese el tiempo y al dejarnos hiela su no estar tan extraño, tan humano. Se nos cae la penumbra...

   Padre e hijo Padre e hijo de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Tira de tu carrito, hálalo y llévalo contigo adonde aquel sol tan bonito corriendo se te esconde y a la luna la deja que nos ronde. Que nos ronde la luna con su lívida cara de payaso y nos lleve una a una las horas, y de paso nos deje así a los dos a tiempo raso. Ya no eres más un niño ni el dueño yo de ocultas maravillas...

   Pequeña historia de Cuba Pequeña historia de Cuba de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Cuando en los pueblos la tarde cae de polvo a púrpura, en Bejucal o en Santa María del Rosario, Calabazar, rincón de soledades, Artemisa del alma o misterioso Guáimaro, la gente se va a los parques. Desde la tierra los ojos lentos suben a la locura del murciélago yendo y ahondando las vacuidades solitarias...

   Primavera Primavera de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

No es una delicada primavera quien bulle en el jardín haciendo flores, negra de arcilla y manchas de colores y de toda sustancia verdadera. No es una frágil niña pinturera quien le prende a la tierra mil amores y con la nada borda los...

   Pues mira tú: es verdad Pues mira tú: es verdad de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Pues mira tú: es verdad, no acaban nunca la mudez y sordera de la muerte ni su infinita indiferencia helada. ¿Qué importa entonces que destroce a un niño con su pico voraz el hambre y corte la menuda conciencia en pleno azoro de no saber por qué la sombra es grande? Cada cosa que hacemos...

   Riesgos del equilibrista Riesgos del equilibrista de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Allá va el equilibrista, imaginando las venturas y prodigios del aire. No es como nosotros, el equilibrista, sino que más bien su naturalidad comienza donde termina la naturalidad del aire: allí es donde su imaginación inaugura los festejos el otro espacio en que se vive de milagro...

   Ruinas del cafetal de los franceses, la Gran Piedra, Sierra Maestra Ruinas del cafetal de los franceses, la Gran Piedra, Sierra Maestra de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Campana virginal, la pequeñita de timbre claro, pero no inocente ¿qué te hacemos decir entre la lluvia, campana virginal, vieja terrible, con tu voz pura de revés de infierno? Desde el piso de arriba, el de los amos, mal oliente a humedad, a ruina y nada, ¿qué te hacemos decir, ¡oh! dulce infame...

   Testamento Testamento de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Habiendo llegado al tiempo en que la penumbra ya no me consuela más y me apocan los presagios pequeños; habiendo llegado a este tiempo; y como las heces del café abren de pronto ahora para mí sus redondas bocas amargas; habiendo llegado a este tiempo; y perdida ya toda esperanza de...

   Testamento (se incluye parte del discurso de recepción del Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo) Testamento (se incluye parte del discurso de recepción del Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo) de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Habiendo llegado al tiempo en que la penumbra ya no me consuela más y me apocan los presagios pequeños; habiendo llegado a este tiempo; y como las heces del café abren de pronto ahora para mí sus redondas bocas amargas...

   Todas las tardes Todas las tardes de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Todas las tardes, las benditas, las ilusorias tardes mi padre compra Avance. Testamentos de cenizas, minucias de la caducidad. En el crepúsculo crujen las grandes hojas tontas que solo mi padre maneja con esa desolada sagacidad. La sombra se está estirando como un gato a sus pies...

   Tú te inclinas despacio a la tristeza Tú te inclinas despacio a la tristeza de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Tú te inclinas despacio a la tristeza como te inclinas al botón y al hilo. Tus hijos han salido. En el despacho el viento mece unos papeles viejos. Cae la ciega penumbra del suburbio por la estrecha ventana, y va tocando tus cabellos lejanos, tu vestido. Cae la ciega penumbra, se apresura el gato huraño...

   Una ascensión en La Habana Una ascensión en La Habana de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Matías Pérez, portugués, toldero de profesión, qué había en los inmensos aires que te fuiste por ellos, portugués, con tanta elegancia y prisa. En versos magníficos dijiste adiós a las muchachas de La Habana, y luego, una tarde en que era mucha la furia del tiempo...

   Vasija india Vasija india de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Esta vasija, con el asa donde un animalillo asoma su pico ansioso, fue delicia de su dueña. Luego el bronco escándalo extranjero sofocó los murmullos del afán diario. Luego el tiempo el cauto, el taciturno , con astucia y paciencia, fue borrando el humo, el vaho de los dedos de suavísimo bronce...

   Verano Verano de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Ésta es la plenitud, el tiempo entero, el sellado esplendor del mediodía. En ráfagas de luz el sol envía el oro eterno al aire pasajero. Bien dibujando el árbol, bien ligero el trazo de las hojas en el día. Más honda en cambio y más y más umbría la huella del trabajo en el sendero...

   Versiones Versiones de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

La muerte es esa pequeña jarra, con flores pintadas a mano, que hay en todas las casas y que uno jamás se detiene a ver. La muerte es ese pequeño animal que ha cruzado el patio, y del que nos consuela la ilusión, sentida como un soplo, de que es sólo el gato de la casa, el gato de...

   Versiones (fragmento) Versiones (fragmento) de Eliseo Diego


      En la voz de Darío Grandinetti    
primeros versos

La muerte es esa pequeña jarra, con flores pintadas a mano, que hay en todas las casas y que uno jamás se detiene a ver. La muerte es ese pequeño animal que ha cruzado el patio, y del que nos consuela la ilusión, sentida como un soplo, de que es sólo el gato de la casa...

   Viendo una película del boliviano Sanjinés Viendo una película del boliviano Sanjinés de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Hoy he visto en imagen a mis hermanos del estaño no como en un espejo, sino estrechados a su sangre y al ingenioso corazón de Sanjinés doy gracias por mis lágrimas. Porque hoy he visto con mis ojos algo como el color del hambre cuyo justo sabor terrible da sólo el hijo a la boca del padre...

   Vista de una granja al crepúsculo Vista de una granja al crepúsculo de Eliseo Diego


      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Por qué pintaron los grandes holandeses los paisajes en que una granja recuesta su contorno sobre una bruma de oro y una muchacha, de espaldas, da de comer feliz a las gallinas mientras el sol se oculta, no en el horizonte, en la memoria. Jamás hemos de verle a la muchacha el rostro...

 
 Elsa Cross

   Epifanía Epifanía  de Elsa Cross


      En la voz de Nuria del Saz    
primeros versos

A veces te muestras, y en el momento en que me vuelvo hacia tu imagen desapareces. ¿A dónde vas? ¿Dónde te escondes todo ese tiempo que tardas en volver? Vienes en sueños y cuando trata la memoria de apresarteme despierto. Sólo tus ojos quedan por un momento. Y para recobrarlos todos estos trabajos noche y día...

 
 Elvio Romero

   Un hombre Un hombre de Elvio Romero


      En la voz de Alfredo Alcón    
primeros versos

Aquel muchacho andaba por el húmedo imán de los esteros, pisando las taperas acechantes con mustios pasos y ojos cenicientos, con humildad y tierna vocación de recodos estrelleros. Tuvo una vida simple, sed inmensa de asomarse al idioma de los vientos...

 
 Emilio Ballagas

   Canto para dormir a un negrito Canto para dormir a un negrito de Emilio Ballagas


      En la voz de Balbino Blanco Sánchez    
primeros versos

Dórmiti mi nengre, dórmiti ningrito. Caimito y merengue, merengue y caimito. Dómiti mi nengre, mi nengre bonito. ¡Diente de merengue, bemba de caimito! Cuando tu sia glandi vá a sé bosiador... Nengre de mi vida, nengre de mi amor... (Mi chiviricoqui, chiviricocó... ¡Yo gualda pa ti...

 
 Emilio Carrere

   La flauta llora La flauta llora de Emilio Carrere


      En la voz de Carmen Feito Maeso    
primeros versos

Este viejo flautista tiene calva de santo, luenga barba apostólica y humildoso mirar. Y en el nocturno encanto las notas de su flauta son cual gotas de llanto, de ese llanto que pocos sabemos derramar. Lágrimas de la flauta callejera y errante...

 
 Emilio Frugoni

   Pálida mors Pálida mors de Emilio Frugoni


      En la voz de Francisco Portillo    
primeros versos

Cuando a buscarme vengas te llevarás mis huesos y mi carne marchita y mi sangre hecha hiel, mas no podrás llevarte la emoción de mis besos ni el ritmo de mis cantos, ni el verde laurel. Tú no podrás llevarte la vida que he vivido, el placer que he gozado, el sueño que soñé, cenizas de una leña que a los vientos ha ardido...

 
 Emilio Oribe

   Cántico espiritual Cántico espiritual de Emilio Oribe


      En la voz de Emilio Oribe    
primeros versos

¿Quién creó el fundamento, el verbo sacro del existir? ¿La luz del mal o del bien? ¿El inicio y final del simulacro? ¿Quién hizo que yo busque siempre el Quién? Una vez en la noche, Ella, a mi lado, con voz tenue, al morir las horas bellas, los dos frente a un gran círculo dorado...

   Inteligencia de la tiniebla Inteligencia de la tiniebla de Emilio Oribe


      En la voz de Conchita Fernández    
primeros versos

Mira: aquello es el hombre. Deja vagar su sombra sobre las apariencias que clasifica y nombra. Está escrito que el hombre se realice en el Todo, y encuentre en las entrañas del ser, sustancia y modo. Está escrito que el fuego construya sus palacios en un reino de esencias, fuera de los espacios...

   La música La música de Emilio Oribe


      En la voz de Emilio Oribe    
primeros versos

¡Silencio! ¡Silencio!Inclinadas hacia el navío las grandes aves blancas, las del alto volar, en la noche del trópico se ponen a cantar.Asomadas en la cárcel brillante de las aguas hacia la claridad lunar, en el camino nuestro, las sirenas se ponen a cantar...

   Las garzas Las garzas de Emilio Oribe


      En la voz de Emilio Oribe    
primeros versos

Pálido de estudiar, me fui al campo. Sufría falta de voluntad. Y qué fatiga en la muy joven frente! Además, desencanto infinito de saber... Y de amar. Un indio de la estancia me hizo un regalo muy original. Cinco garzas ¡oh, asombro! que hablaban después de muchos años de enseñanza tenaz...

 
 Emilio Prados

   Cuando era primavera en España Cuando era primavera en España de Emilio Prados


      En la voz de Rafael de Penagos    
primeros versos

Cuando era primavera en España: frente al mar, los espejos rompían sus barandillas y el jazmín agrandaba su diminuta estrella hasta cumplir el límite de su aroma en la noche... ¡Cuando era primavera! Cuando era primavera en España: junto a la orilla de los ríos, las grandes mariposas de la luna...

   Noche humana Noche humana de Emilio Prados


      En la voz de Juan Rejano    
primeros versos

La noche, perseguida, se entró por mi ventana: Méteme por tus ojos, escóndeme en tu olvido; aun tu cuerpo, entreabierto, puede muy bien guardarme, antes de que se entregue al cerrado abandono que ya está desciñendo tu ardiente vestidura. Antes de que en el sueño sin voluntad de...

 
 Enrique Banchs

   Por la bella sonrisa de alegría... Por la bella sonrisa de alegría... de Enrique Banchs


      En la voz de Marcelo Cejas    
primeros versos

Por la bella sonrisa de alegría que sin ser para mí, la hice mía, por la bella sonrisa mi verso ilusionado se desliza. Por la bella mirada que vagaba en lo vago... y creí que me miraba, por la bella mirada nace y nace mi estrofa enamorada. Pupila indiferente, boca roja que mirando y sonriendo dais consuelo...

 
 Enrique Casaravilla Lemos

   Realidad Realidad  de Enrique Casaravilla Lemos


      En la voz de Héctor Rosales    
primeros versos

De cuando en cuando voy a ver los dragones de la tristeza mohosos y llenos de años! Viven dentro de una quinta maravillosa, (cuya historiasólo los libros de cuentos saben explicar) Más allá de las verjascasi circulares, de una quinta oculta y secreta: plateados y verdosos, invictos y pausados!...

 
 Enrique Díez-Canedo

   Danza de indios Danza de indios de Enrique Díez-Canedo


      En la voz de Carmen Feito Maeso    
primeros versos

Toda tierra es raíz, es tronco, es rama, tallo sin yema en que la flor reviente. ¡Oh enérgico poder! Fuerza de savias, ímpetu ascendente, fuego sin llama. Danza sin mujer. De: Epigramas americanos

   El desterrado El desterrado de Enrique Díez-Canedo


      En la voz de Juan Rejano    
primeros versos

Todo lo llevas contigo, tú, que nada tienes. Lo que no te han de quitar los reveses porque es tuyo y sólo tuyo, porque es íntimo y perenne, y es raíz, es tallo, es hoja, flor y fruto, aroma y jugo, todo a la vez, para siempre. No es recuerdo que subsiste ni anhelo que permanece; no...

   Entrando en Río de Janeiro Entrando en Río de Janeiro de Enrique Díez-Canedo


      En la voz de Carmen Feito Maeso    
primeros versos

La noche, reina negra, desciende hasta sus mares. Para el baño la ornaron sus doncellas. En sus pechos de sombra luminosos collares. En sus crespos cabellos un enjambre de estrellas. De: Epigramas americanos

   Han venido los húngaros Han venido los húngaros de Enrique Díez-Canedo


      En la voz de Nuria Espert    
primeros versos

Han venido los húngaros, hermana, osos de tardo andar, monos ladinos lleva la miserable caravana. Son los hombres esbeltos y cetrinos. Fuman pipas enormes. Llevan rojos casquetes, de los cuales se desborda la maraña de pelo, y en sus ojos brilla el destino de la errante horda. Son...

   Las cuatro negras de Colón Las cuatro negras de Colón de Enrique Díez-Canedo


      En la voz de Carmen Feito Maeso    
primeros versos

Blanco y azul, rosa y verde; nada que ajuste y concuerde sino en la desarmonía. Son estas cuatro matronas como banderas chillonas, cuya extraña algarabía tiene alardes inauditos, tiene cadencias bestiales. Son banderas de señales que hablan, no a señas, a gritos.

   Los laureles reales Los laureles reales de Enrique Díez-Canedo


      En la voz de Carmen Feito Maeso    
primeros versos

¡Qué lluvia de saetas! Certera, en cada copa de laurel, incesante, la campiña las clava. ¿O es fugitivo ejército que cede ante la tropa de la noche que llega, más compacta y más brava? Ya está el árbol repleto. Mas no es son de aleluya su canto: es de tumulto, de pasión, de congoja...

   Montevideo a la vista Montevideo a la vista de Enrique Díez-Canedo


      En la voz de Carmen Feito Maeso    
primeros versos

Ya el mar es patria, no destierro; porque el espíritu de Ariel esboza una ciudad y un cerro con su luminoso pincel. De: Epigramas americanos

   Partida Partida de Enrique Díez-Canedo


      En la voz de Carmen Feito Maeso    
primeros versos

Cádiz es amigo ejemplar. Te trae a bordo, y, al zarpar, te dice adiós. El mar y el cielo te envuelven, y entre cielo y mar todavía ves blanquear su temblor de último pañuelo. De: Epigramas americanos

   Peces voladores Peces voladores de Enrique Díez-Canedo


      En la voz de Carmen Feito Maeso    
primeros versos

Parece el mar sereno, y una guerra civil quizá en él se desata. De su seno surgidas, se clavan en su seno las saetas de plata. De: Epigramas americanos

   Plegaria para ir al cielo Plegaria para ir al cielo de Enrique Díez-Canedo


      En la voz de Carmen Feito Maeso    
primeros versos

¡Señor, a tus designios me someto! Mi deber de hombre honrado cumplí, y aguardo, quieto, lo que hayas decretado. ¡Contigo, junto a ti, del diestro lado! Y en mi mano el boleto, si no de ganador, de colocado. De: Epigramas americanos

   Una plaza Una plaza de Enrique Díez-Canedo


      En la voz de Carmen Feito Maeso    
primeros versos

La fachada barroca detuvo en un momento, que ya es de siglos, toda su masa en movimiento. Duerme la iglesia. Duerme la plazuela tranquila. Para que no despierte la palmera vigila. La ciudad sus rumores vuelve arrullo sedeño. Una mujer de manto cruza, como un ensueño. De: Epigramas ...

 
 Enrique Estrázulas

   Abril Abril de Enrique Estrázulas


      En la voz de Enrique Estrázulas    
Colaboración: Juan Pablo Pedemonte
primeros versos

Repecho donde crujen las ausencias y tañe el mar un húmedo latido donde nos vamos yendo otoño a otoño como un leño de a poco como un silbo. Mes del repaso de los versos rotos rastro de los amores que no han sido (ya para todos son las nueve y media para todos llovizna) Es hora de callar...

   Los amigos Los amigos  de Enrique Estrázulas


      En la voz de Enrique Estrázulas    
Colaboración: Juan Pablo Pedemonte
primeros versos

Evocación a La Linterna . Cuando golpeó su voz la medianoche debajo de la luna, hubo un perro en el sur y un pito alerta del velador atravesando el viento. Los libros y el tabaco palpitaron en el sopor del cuarto, hubo un latido nocheriego en las copas y el invierno colgado de un farol se balanceaba en cada esquina...

   Maldicen viejos trapos Maldicen viejos trapos de Enrique Estrázulas


      En la voz de Enrique Estrázulas    
Colaboración: Juan Pablo Pedemonte
primeros versos

En el espacio cavilante y mudo, de ladrillos, vitrales y sombreros, Joaquín Torres García halló la simetría exacta de su pena. Fuiste al mar, Onetti, navegabas llevándote en un hombro tu cama incandescente, tu licor, tus olores, tus vacilantes huesos...

   Oyendo el mar Oyendo el mar de Enrique Estrázulas


      En la voz de Enrique Estrázulas    
Colaboración: Juan Pablo Pedemonte
primeros versos

El mar pariendo bajo viejas lunas su salitrosa voz viviente y muerta vuelve a latir, acude a su verano, fermenta meses bajo soles nuevos, el mar lleva detrás de cada noche un alba igual, el mar vive guardado, quieto en la retina y lastima a los párpados...

   Último sitio Último sitio  de Enrique Estrázulas


      En la voz de Enrique Estrázulas    
Colaboración: Juan Pablo Pedemonte
primeros versos

Llevar detrás del murallón y el alma este candado aquí hierro caliente detrás del murallón donde las aguas mecen un vegetal, destiñen piedras. Llevarlo. Ya bebí la luz de junio y se me atora sucia entre las venas ya lloré al pie de un cálido peldaño ya olvidé a una mujer...

 
 Enrique González Martínez

   Casa con dos puertas Casa con dos puertas de Enrique González Martínez


      En la voz de Enrique Lizalde o Gastón Melo    
primeros versos

¡Oh, casa con dos puertas que es la mía, casa del corazón vasta y sombría que he visto en el desfile de los años llena a veces de huéspedes extraños, y otras veces las más , casi vacía!... Casa que en los risueños instantes de la vida, miró absorta la fila interminable de los...

   Cuando sepas hallar una sonrisa Cuando sepas hallar una sonrisa de Enrique González Martínez


      En la voz de Enrique Lizalde o Gastón Melo    
primeros versos

Cuando sepas hallar una sonrisa en la gota sutil que se rezuma de las porosas piedras, en la bruma, en el sol, en el ave y en la brisa; cuando nada a tus ojos quede inerte, ni informe, ni incoloro, ni lejano, y penetres la vida y el arcano del silencio, las sombras y la muerte;...

   Dolor Dolor de Enrique González Martínez


      En la voz de Enrique Lizalde o Gastón Melo    
primeros versos

Mi abismo se llenó de su mirada, y se fundió en mi ser, y fué tan mía, que dudo si este aliento de agonía es vida aún o muerte alucinada. Llegó el Arcángel, descargó la espada sobre el doble laurel que florecía en el sellado huerto... Y aquel día volvió la sombra y regresé a mi nada...

   El éxtasis del silencio El éxtasis del silencio de Enrique González Martínez


      En la voz de Frank Moro    
primeros versos

Del viejo parque en el rincón lejano, echo para el amor tibio y discreto, aspiraba el secreto de la muda caricia de tu mano... Todo callaba en torno solamente en alas del ambiente, un concierto de aromas ascendía alrededor de tu alma y de la mía, callaban brisas, pájaros y fuentes.....

   El ladrón El ladrón de Enrique González Martínez


      En la voz de Enrique González Martínez    
primeros versos

Del jardín de mis hurtos, fui señor y soy reo. Abrí todas las puertas del edén de la vida, si alguna cerró el paso, la forzó mi deseo. Aprisioné cien años la alondra y el gorjeo; cien años hinqué el diente en la fruta prohibida. Expulsado y proscrito el castigo perdura; mas el ángel...

   Romance del muerto vivo Romance del muerto vivo de Enrique González Martínez


      En la voz de Enrique Lizalde o Gastón Melo    
primeros versos

Hay horas en que imagino que estoy muerto; que sólo percibo formas amortajadas de tiempo; que soy apenas fantasma que algunos miran en sueños; que soy un pájaro insomne que más canta por más ciego; que me fugué -no sé cuándo- a dónde ella y él se fueron; que los busco que los busco y...

   Soledad del poeta Soledad del poeta de Enrique González Martínez


      En la voz de Enrique González Martínez    
primeros versos

El iris de las alas bajo el manto; en la pálida sien, lauro y encina, rubor de rosa y de púrpura de espina... Rompió a cantar, y nadie oyó su canto. Vagó por los infiernos del espanto y ascendió por la escala diamantina; llevó hasta el mar la planta peregrina, se echó a llorar, y el...

   Soledad tardía Soledad tardía de Enrique González Martínez


      En la voz de Rosa Furman    
primeros versos

Soledad, bien te busqué mientras tuve compañía... Soledad, soledad mía, viniste cuando se fue... De tus brazos me escapé cuando en sus brazos dormía; estar a solas quería sin adivinar por qué. Toda la noche vagué, por verte, soledad mía; regresé rayando el día, y dormida la encontré...

   Tuércele el cuello al cisne... Tuércele el cuello al cisne... de Enrique González Martínez


      En la voz de Enrique Lizalde o Gastón Melo    
primeros versos

Tuércele el cuello al cisne de engañoso plumaje que da su nota blanca al azul de la fuente; él pasea su gracia no más, pero no siente el alma de las cosas ni la voz del paisaje. Huye de toda forma y de todo lenguaje que no vayan acordes con el ritmo latente de la vida profunda. . .y...

   Ultimo viaje Ultimo viaje de Enrique González Martínez


      En la voz de Enrique Lizalde o Gastón Melo    
primeros versos

Camino del silencio se ha ido. Va adelante de mí. Lleva su antorcha a salvo ya de la traición del aire. Va musitando el verso que no pudo decir la última tarde. Se perdió su sonrisa, y en sus ojos tiembla el hondo pavor del que ya sabe. Lo llamo, lo persigo. Ya no vuelve el rostro a...

 
 Enrique Larreta

   La almohada La almohada de Enrique Larreta


      En la voz de Marcelo Cejas    
primeros versos

En ceniza de amores enfundada y en ausencias de vida numerosa; con esa misma suavidad sinuosa de otro doble frescor, mi buena almohada, tú me quedas al menos. Eres nada y eres todo por último. La cosa consubstancial del sueño. Sigilosa barca del alma, en alma transformada...

 
 Enrique Lihn

   Destiempo Destiempo de Enrique Lihn


      En la voz de Enrique Lihn    
primeros versos

Nuestro entusiasmo alentaba a estos días que corren entre la multitud de la igualdad de los días. Nuestra debilidad cifraba en ellos nuestra última esperanza. Pensábamos y el tiempo que no tendría precio se nos iba pasando pobremente y estos son, pues, los años venideros...

   Porque escribí Porque escribí de Enrique Lihn


      En la voz de Enrique Lihn    
primeros versos

Ahora que quizás, en un año de calma, piense: la poesía me sirvió para esto: no pude ser feliz, ello me fue negado, pero escribí. Escribí: fui la víctima de la mendicidad y el orgullo mezclados y ajusticié también a unos pocos lectores; tendí la mano en puertas que nunca, nunca he visto...

 
 Enrique Molina

   Algún vestigio de tu paso Algún vestigio de tu paso de Enrique Molina


      En la voz de Enrique Molina    
primeros versos

La dulzura de recordar el sol en la espiral del sueño y el vano poder de haber ido tan lejos. Es tan extraño perdurar, oír aún la lenta letanía de los huesos y el hechizo del mundo. Déjame ver, déjame ver: sin duda, alguien me condujo hasta aquí y se oculta, alguien cubierto de...

   Alta marea Alta marea de Enrique Molina


      En la voz de Enrique Molina    
primeros versos

Cuando un hombre y una mujer que se han amado se separan se yergue como una cobra de oro el canto ardiente del orgullo la errónea maravilla de sus noches de amor las constelaciones pasionales los arrebatos de su indómito viaje sus risas a través de las piedras sus plegarias y cóleras...

   Itinerarios Itinerarios de Enrique Molina


      En la voz de Enrique Molina    
primeros versos

Tu cuerpo y el lazo de seda rústica que conduce a las plantaciones de la costa al sudor de tu cabellera quemada por las nubes a los instantes inolvidables tantas mutaciones de nómada y de clandestinidad tantos homenajes a una belleza salvaje que exige el desorden ¡oh raza de labios...

   La vida prenatal La vida prenatal de Enrique Molina


      En la voz de Enrique Molina    
primeros versos

Era el corazón de mi madre Aquel tam tam de las tinieblas Aquel temblor sobre mi cráneo En las membranas de la tierra (La lenta piragua materna Un ritmo de espumas en viaje Una seda de grandes aguas Donde un suave trópico late) Día y noche su ceremonia -No había día ni había noche-...

   Las calaveras de Posada Las calaveras de Posada de Enrique Molina


      En la voz de Enrique Molina    
primeros versos

Ríen a subterráneas carcajadas. Secas mandíbulas en los alvéolos de la noche; mi madre no les teme, les reza con dulzura como a una maldad, que dejen bajo las piedras sus pistolas, semejante jarana, zapateos, hembras, las guitarras apenas emiten un rumor de alimaña que escarba,...

   Las tentaciones Las tentaciones de Enrique Molina


      En la voz de Enrique Molina    
primeros versos

No te apartes de la joven jíbara que yace a tu lado que nunca estuvo a tu lado delirio y sue- ño, teñida con pinturas de boda, el sexo lavado con agua de coco, sus aceitadas pier- nas cobrizas con pulseras, curvas como ríos a lo largo de la noche. Acurrucada contra tu pecho,...

   Mensaje secreto Mensaje secreto de Enrique Molina


      En la voz de Enrique Molina    
primeros versos

Hacia abajo en la oscura humedad de los helechos que tal vez sean yo mismo o divinidades monótonas desciendo al antro de mi sexo con la investidura de un cuerpo torturado por poderes frenéti- cos presa de esas imágenes soñadas de mulatas de dientes crueles con las franjas...

   Sentar cabeza Sentar cabeza de Enrique Molina


      En la voz de Enrique Molina    
primeros versos

La raza blanca la raza negra la raza roja la raza amarilla: yo sólo conozco la raza violeta y la raza verde y la raza de tu lengua que descifra el agua y el fuego Seré rico tú sabes con la miseria y el hambre que hace correr los ríos rico de errores de desollado y de piedra sobre...

 
 Enrique Viloria Vera

   Acuosa Acuosa de Enrique Viloria Vera


      En la voz de Enrique Viloria Vera    
primeros versos

Te sudo inquieta reverberante Sumido en un vapor de vahos y gemidos te resudo Te vuelves aguas mis propias aguas emapañas frentes mojas axilas inundas pechos Te llevo en la camisa en la espalda en el entrepierna en el cuello más allá del cuerpo te sudo Caracas conviertes vapor...

   Aquí Aquí de Enrique Viloria Vera


      En la voz de Enrique Viloria Vera    
primeros versos

Porque me quema un grito y un alarido convulsiona un espacio de bullicios Porque la ausencia es grande y una caricia tuya cobra dimensiones de país en gesta de ciudad disfrutando un centenario Porque -después de tantos años y lugares- no sé si libertad se escribe con mayúsculas o es...

   Cuerpos Cuerpos de Enrique Viloria Vera


      En la voz de Enrique Viloria Vera    
primeros versos

Espero que aún te vistas de mí que continuemos siendo -después de años sábanas besos y mordiscos- una sola piel un mismo cuerpo que me lleves más allá de lo inasible de lo perecedero de la memoria y el recuerdo: ser pliegue estría vello perfume rimel bloomer collar que te circunda y...

   Fe Fe de Enrique Viloria Vera


      En la voz de Enrique Viloria Vera    
primeros versos

Dios existe me lo dicen tus ojos este amor que es eucaristía espíritu encarnado en tu cuerpo de diosa diminuta Dios existe lo saboreo en tus besos húmedos cáliz de salivas río desbordado de pasiones Dios existe lo encuentro entre tus labios los otros cuando me aprietas largo...

   Por fortuna Por fortuna de Enrique Viloria Vera


      En la voz de Enrique Viloria Vera    
primeros versos

Si perdiera la vista ¿Qué haría? ¿Será posible verlo todo a través del recuerdo? Tus gestos esos mohines coquetos y amorosos que todavía me cautivan ¿Podré reproducirlos recrearme con ellos aun sin mis ojos? ¿Qué pasará con tu risa? esa que además de labios y dientes canto y melodía...

   Trafago Trafago de Enrique Viloria Vera


      En la voz de Enrique Viloria Vera    
primeros versos

No queda tiempo para contemplarse el rostro e intentar luego colocarlo en la memoria muertos están la abulia y el ocio los que vidrieras contemplan no hay tiempo para dar las gracias y esperar respuesta urgente es el mote que llevamos en la frente Special Delivery el sobre que cubre...

 
 Enriqueta Ochoa

   Asaltos a la memoria Asaltos a la memoria de Enriqueta Ochoa


      En la voz de Enriqueta Ochoa    
primeros versos

Amanece, en las macetas de la ventana arden los geranios. Un vaho lechoso entra en el viento. Corre el día hacia las dunas de la oscuridad. Después de avanzada la noche me desprendo abajo quedan mi piel, mis huesos...

   Avispero Avispero de Enriqueta Ochoa


      En la voz de Enriqueta Ochoa    
primeros versos

Cualquier cosa es mejor a este avispero en llamas que me aguija, porque aquí, donde estoy, me duele todo: la tierra, el aire, el tiempo, y este volcanizado sueño a ciegas, sucumbiendo. Anoche sollozaba por un vaso de luz, hora tras hora ardí de sed...

   Bajo el oro pequeño de los trigos Bajo el oro pequeño de los trigos de Enriqueta Ochoa


      En la voz de Enriqueta Ochoa    
primeros versos

Si me voy este otoño entiérrame bajo el oro pequeño de los trigos, en el campo, para seguir cantando a la intemperie. No amortajes mi cuerpo. No me escondas en tumbas de granito. Mi alma ha sido un golpe de tempestad...

   Carta a Jesús Arellano Carta a Jesús Arellano de Enriqueta Ochoa


      En la voz de Enriqueta Ochoa    
primeros versos

Desde hace años, Jesús, el corazón me rebota loco entre las sienes y ando por los rincones escondiendo al sollozo. Estreno una sonrisa cada mañana y pido limosna en todas las esquinas, porque ¿quién va a prestarme su vida, su amor, o su Dios? Tengo que comprármelos yo misma, y no me...

   Contemplación Contemplación de Enriqueta Ochoa


      En la voz de Enriqueta Ochoa    
primeros versos

Hay sobre las cimas de la tarde que avanza un incendio de rosas lentas, temblando. Qué sentido tan hondo el de la luz derramada en el rubor del aire. El alma se ha suspendido en un deslumbramiento de ángeles cristalinos...

   Contigo hubiera querido compartir... Contigo hubiera querido compartir... de Enriqueta Ochoa


      En la voz de Enriqueta Ochoa    
primeros versos

Contigo hubiera querido compartir cosas tan simples como atarte las cintas de un zapato. remendar el talón de un calcetín; tostar castañas echada al pie de tu sillón de cuero en las veladas de invierno, en que leías junto al fuego. Hacer el nudo a tu corbata...

   Días nuevos Días nuevos de Enriqueta Ochoa


      En la voz de Enriqueta Ochoa    
primeros versos

Nuevas vidas vendrán y se acostarán a parir un siglo solar. Nuevos días y nuevas vidas vendrán los días tiernos y verticales las vidas con la humedad del cuerpo futuro sembrando en los predios azules del amor. Las llamaradas salen...

   El deshollinador El deshollinador de Enriqueta Ochoa


      En la voz de Enriqueta Ochoa    
primeros versos

En mi centro amanecía Dios con su diamante de agua ensimismada, derramándola allí donde la yerba azul del verbo sin cercos corría limpia escalando hasta el borde de los labios. Pero redonda es la vida y en sus ruedas sorpresivas...

   El lomo de la vida El lomo de la vida de Enriqueta Ochoa


      En la voz de Enriqueta Ochoa    
primeros versos

Tras la reclusión vino de improviso la luz. Deslumbrada, llegué al núcleo de un violento avispero. Ajena a la concesión estudiada, inoportuna, con la simplicidad del que ignora el aguijón de la insidia, pasé la mano, sin malicia, por el lomo de la vida. Dios mío, qué brutal...

   El suicidio El suicidio de Enriqueta Ochoa


      En la voz de Enriqueta Ochoa    
primeros versos

Pienso en la fecha de mi suicidio y creo que fue en el vientre de mi madre; aún así, hubo días en que Dios me caía igual que gota clara entre las manos. Porque yo estuve loca por Dios, anduve trastornada por él, arrojando el anzuelo de mi lengua para alcanzar...

   Estos vientos de marzo y febrero... Estos vientos de marzo y febrero... de Enriqueta Ochoa


      En la voz de Enriqueta Ochoa    
primeros versos

Estos vientos de marzo y febrero, ¡ay, estos vientos!, estos vientos espesos de vida que fecundan el vientre de la primavera, me han traído noticias que derrumbaron con seco trueno los muros de mi vida.

   Eternidad Eternidad de Enriqueta Ochoa


      En la voz de Enriqueta Ochoa    
primeros versos

La eternidad mece, ondula, abre de par en par su túnica de viento; en el espacio de su seno esplende una constelación de luz acumulada. El Padre la detiene. Un instante mete su mano turbulenta hasta la entraña y la abre sobre la piel del mundo. Un alud de semillas caen, parpadeando...

   Hacia el cristal secreto de los frutos Hacia el cristal secreto de los frutos de Enriqueta Ochoa


      En la voz de Enriqueta Ochoa    
primeros versos

Dios mío, de tus labios bajan ríos de luz hacia el cristal secreto de los frutos y amanecen maduros. Muchos hombres vienen al mundo a buscarse un lugar. Yo he venido en éxtasis desde el alba, atraída al aroma que escapa de tus cestos, pidiendo dormir entre tus frutos esta noche para...

   La ola de los días La ola de los días de Enriqueta Ochoa


      En la voz de Enriqueta Ochoa    
primeros versos

Una parvada de pájaros encendidos cruza y oscurece el aire. La ola de mis días agitada, y mordida por una espuma ciega, solitaria se ahoga en un grito que sube desde las zonas profundas y me empuja a atravesar desiertos, valles que sólo cruza la muerte...

   La palabra La palabra de Enriqueta Ochoa


      En la voz de Enriqueta Ochoa    
primeros versos

Ahora, cuando se apaga el fuego que arrasó mis llanuras, con su gemido estéril, convalezco bajo un sol tibio con la fuerza enarcada. Sabiamente me alimenta la miel de una colmena inefable. Acaricio la exactitud de las celdillas...

   Las Vírgenes terrestres Las Vírgenes terrestres de Enriqueta Ochoa


      En la voz de Enriqueta Ochoa    
primeros versos

En vano envejecerás doblado en los archivos: no encontrarás mi nombre. En vano medirás los surcos sementados queriendo hallar mis propiedades. No tengo posesiones. En cambio, es mío el sueño de los valles arrobados y mío el subterráneo rumor de la semilla. Si...

   Llovizna de abril Llovizna de abril de Enriqueta Ochoa


      En la voz de Enriqueta Ochoa    
primeros versos

La llovizna de abril desprendió el sueño lila que florecía en la luz de las jacarandas y ardió toda la tarde sobre el rostro gris de la calle como una tierna flama.

   Los días delirantes Los días delirantes de Enriqueta Ochoa


      En la voz de Enriqueta Ochoa    
primeros versos

Flamea el topacio de tus cabellos. Nunca volverás a los días delirantes en que tensabas disparando al viento mis sueños de muchacha. Y yo siempre lejos de ti revolcando ocho veces al mar en las jibas del tiempo. Ayer, cuando el temblor de tu roce...

   Marianne Marianne de Enriqueta Ochoa


      En la voz de Enriqueta Ochoa    
primeros versos

Después de leer tantas cosas eruditas estoy cansada, hija, por no tener los pies más fuertes y más duro el riñón para andar los caminos que me faltan. Perdona este reniego pasajero al no encontrar mi ubicación precisa y pasarme el insomnio acodada en la ventana cuando la lluvia cae,...

   Moisés Moisés de Enriqueta Ochoa


      En la voz de Enriqueta Ochoa    
primeros versos

De la transparencia nutricia del agua provenimos. Mosché, salvado de las aguas, fue su nombre; el relámpago de la cólera, su sombra. Marcado al descuajar de su raíz a un hombre, vagó dentro de sí perdido como gota de agua...

   No existe el tiempo... No existe el tiempo... de Enriqueta Ochoa


      En la voz de Enriqueta Ochoa    
primeros versos

No existe el tiempo, no la distancia, no la muerte; existe la vibración, el movimiento, el incesante cambio: ser, dejar de ser para volver a ser. Un segundo trae ya la carga de su muerte y el embrión de su vida. La yerba que pisamos...

   Padre Padre de Enriqueta Ochoa


      En la voz de Enriqueta Ochoa    
primeros versos

Al montón de polvo que te cobija bajé esta tarde; la sal de la llanura ardía bajo el árido resplandor del silencio y un tifón de soledad golpeaba contra la flor caliza de los cerros. Yo te hablé con esa ternura indómita que rompe dignidades, y me quebré de...

   Retorno de Electra Retorno de Electra de Enriqueta Ochoa


      En la voz de Enriqueta Ochoa    
primeros versos

I Para poderte hablar así, de frente, tuve que echarme toda una vida a llorar sobre tus huesos. Tuve que desandar lo caminado desnudando la piel de mi conciencia. Para poderte hablar tuve que volver a llenarme de aire los pulmones. Y cuidar que no se me encogieran las palabras, el...

 
 Enzia Verduchi

   Dudas del astronauta Dudas del astronauta de Enzia Verduchi


      En la voz de Enzia Verduchi    
primeros versos

todo regreso es imánde la posición de equilibrio.José Carlos Becerra Desde el balcón del universo el astronauta acaricia en la pantalla su virtual Oklahoma. ¿Qué hace un vaquero en la exosfera exhibiendo sus debilidades y virtudes por circuito cerrado en Cabo Cañaveral? No es...

   El regreso de Robinson Crusoe El regreso de Robinson Crusoe de Enzia Verduchi


      En la voz de Enzia Verduchi    
primeros versos

Para Jorge Esquinca En un archipiélago del océano pacífico existen paquetes turísticos con tu nombre, paraíso para jugar al golf o al tenis, para iniciar a los recién casados: villas Dafoe, comedor Viernes, curiosidades Crusoe. Ahora sólo eres más viejo, Robinson, no tienes que...

   Fiumiccino Fiumiccino de Enzia Verduchi


      En la voz de Enzia Verduchi    
primeros versos

(1974) Sobrentendido es no hablar de aquel diciembre, mencionar siquiera el tintineo de los cubiertos y los cuentos para niños hartos en el avión. Nadie puede olvidar en un trazo de crayola, por colorido que sea, a quienes sirvieron el ambigú ignorantes de que sería su última cena...

   Geografía familiar Geografía familiar de Enzia Verduchi


      En la voz de Enzia Verduchi    
primeros versos

La familia sólo coincide en bodas o entierros, los parientes se reparten estrechos abrazos, retoman una conversación nunca concluida: las mismas preguntas, las mismas respuestas; como si el domingo hubieran compartido la mesa o el miércoles se prestaran el hilo dental. Nos hemos...

   Las trasterradas Las trasterradas de Enzia Verduchi


      En la voz de Enzia Verduchi    
primeros versos

Regresamos a la tierra nunca propia huella de patria imaginaria. Llevamos por dentro la casa, el árbol y el sueño. En una pared rentada mi hermana retiene una fotografía: fragmentos mediterráneos. Hablamos el idioma donde no existe posesión de las circunstancias. nuestra infancia...

   Mar de Irlanda Mar de Irlanda de Enzia Verduchi


      En la voz de Enzia Verduchi    
primeros versos

Para Mauro Bozeto y Marino Zeppa Las piernas sostenían el galope de animal luchando contra el aire: corre, corre, muchacha. Tanto mar para una isla, laderas por recorrer, tanto cielo sobre la bruma. Desde Dun Laoghaire se escucha ese golpe de agua y se desborda el índigo en las...

   Miami flamingo Miami flamingo de Enzia Verduchi


      En la voz de Enzia Verduchi    
primeros versos

El sol que baña la costa Florida no es el mismo que engarza en el sueño del niño. Flamingo de yeso y plástico, flamígera Habana Chica. ¿Se puede ser hipócrita a los seis años? La ilusión va en portalápices, en la bolsa sin fondo de mi madre, en las cachuchas beisboleras de los viejos...

   Nieve en la terraza Nieve en la terraza de Enzia Verduchi


      En la voz de Enzia Verduchi    
primeros versos

Dicen que conocí la nieve en una terraza, pero jamás la he tocado, su blandura o su dureza desconozco. En cambio recuerdo esa terraza por un pino enorme en una maceta, por mis padres bailando Lady day en voz de Sinatra, por la felicidad que ofrecía mirar hacia todos lados. No, yo no...

   Palabras para un día de campo Palabras para un día de campo de Enzia Verduchi


      En la voz de Enzia Verduchi    
primeros versos

Para Coral Bracho No conocimos la experiencia de un mantel a cuadros sobre la hierba, no presenciamos la huida de un sombrero de paja con el viento. Quizás segar el campo hubiera sido útil como importante es para las mujeres lavar la ropa juntas, contarse anécdotas que jamás...

   Pietralunga Pietralunga de Enzia Verduchi


      En la voz de Enzia Verduchi    
primeros versos

Para María Volpi Regresaste, María, a la tierra cansada que aún engendra la semilla de anís: Pietralunga del terco dialecto. Las mujeres manchan sus dedos en el aroma de las almendras, detienen la vista ante la colina preciada por su reserva de caza. Regresaste para olvidar la sombra...

   Plátanos en el Main Plátanos en el Main de Enzia Verduchi


      En la voz de Enzia Verduchi    
primeros versos

Era otoño en Francfort y la primera visión del río fue un cuerpo ahogado en su sed. Juraste que los árboles aledaños al Main se llamaban plátanos y eran sus hojas las que se arremolinaban en ese cuerpo. Y a espaldas de esa premonición recorrimos los adoquines del Römer insensibles a...

   Radio de onda corta Radio de onda corta de Enzia Verduchi


      En la voz de Enzia Verduchi    
primeros versos

A oscuras mi padre sintonizaba la radio: una pelea de box en japonés, la crónica de un atentado en italiano o la caída de un avión en ruso. Aunque los periódicos al día siguiente desmintieran sus versiones, él se entendía con la frecuencia y la estática. Fiel receptor de hechos incomprendidos...

   Señora Lexotán Señora Lexotán de Enzia Verduchi


      En la voz de Enzia Verduchi. Música de Plug    
primeros versos

Qué son seis miligramos tres veces al día si con ello se pueden anestesiar los sentimientos, si controla la ansiedad del todo. No ríes, no lloras, no percibes ni el principio ni el fin del mundo. Basta con abrir la boca: el ama de casa no es indecisa ante la gama del supermercado;...

 
 Ernestina de Champourcin

   Cuando llegue la noche Cuando llegue la noche de Ernestina de Champourcin


      En la voz de Juan Rejano    
primeros versos

Cuando venga la noche quiero habértelo dicho; quiero haberlo gritado a través de la tierra. Hay cosas que no pueden callarse para siempre y júbilos secretos que deshacen un día los más íntimos nudos. Cuando venga la noche quiero haberlo cantado para que todos sepan y todos me...

   El beso El beso de Ernestina de Champourcin


      En la voz de Luisa Pastor Martínez    
primeros versos

¡Tus labios en mis ojos! Qué dulzura de estrellas alisa lentamente mis párpados caídos... Nada existe del mundo. Sólo siento tu boca y el temblor de mi espíritu hecho carne de luz. Sé cruel al besarme. Desgarra mis pupilas y arranca de su sombra la lumbre de mi sueño. Con ella te daré mi última mirada. ¡Abrásame los ojos!...

   Tres palabras... Tres palabras... de Ernestina de Champourcin


      En la voz de Juan Rejano    
primeros versos

Tres palabras tres clavos sujetándose el cuerpo; tres alas en mi alma sosteniéndome el vuelo. El día se hizo luz cuando rompí el silencio. Después... Tú ya lo sabes. Resucité hacia dentro. Fui distinta y la misma. Me despojé en secreto y me quedé sin mí por llenarme de cieno. Tres...

 
 Ernesto (Che) Guevara

   Autorretrato oscuro Autorretrato oscuro de Ernesto (Che) Guevara


      En la voz de Nicolás Guillén    
primeros versos

De una joven nación de raíces de hierba (raíces que niegan la rabia de América) vengo a ustedes, hermanos norteños. Cargado de gritos de desaliento y de fe, vengo a ustedes, hermanos norteños, vengo de donde venimos los homo sapiens, devoré kilómetros en ritos trashumantes...

   Canto a Fidel Canto a Fidel de Ernesto (Che) Guevara


      En la voz de Nicolás Guillén    
primeros versos

Vámonos, ardiente profeta de la aurora, por recónditos senderos inalámbricos, a liberar el verde caimán que tanto amas. Vámonos, derrotando afrentas con la frente plena de martianas estrellas insurrectas, juremos lograr el triunfo o encontrar la muerte...

   Vieja María, vas a morir... Vieja María, vas a morir... de Ernesto (Che) Guevara


      En la voz de Nicolás Guillén    
primeros versos

Vieja María, vas a morir, quiero hablarte en serio: Tu vida fue un rosario completo de agonías, no hubo un hombre amado, ni salud, ni dinero, apenas el hambre para ser compartida; quiero hablar de tu esperanza, de las tres distintas esperanzas que tu hija fabricó sin saber cómo...

 
 Ernesto Cardenal

   Al perderte yo a ti Al perderte yo a ti de Ernesto Cardenal


      En la voz de Ernesto Cardenal    
primeros versos

Al perderte yo a ti tú y yo hemos perdido: yo porque tú eras lo que yo más amaba y tú porque yo era el que te amaba más. Pero de nosotros dos tú pierdes más que yo: porque yo podré amar a otras como te amaba a ti pero a ti no te amarán como te amaba...

   Al perderte yo a ti... Al perderte yo a ti... de Ernesto Cardenal


      En la voz de Ernesto Cardenal    
Colaboración: Círculo de Poesía
primeros versos

Al perderte yo a ti tú y yo hemos perdido: yo porque tú eras lo que yo más amaba y tú porque yo era el que te amaba más. Pero de nosotros dos tú pierdes más que yo: porque yo podré amar a otras...

   Ayer te vi en la calle... Ayer te vi en la calle... de Ernesto Cardenal


      En la voz de Ernesto Cardenal    
Colaboración: Círculo de Poesía
primeros versos

Ayer te vi en la calle, Myriam, y te vi tan bella, Myriam, que (¡Cómo te explico qué bella te vi!) Ni tú, Myriam, te puedes ver tan bella ni imaginar que puedas ser tan bella para mí. Y tan bella te vi que me parece que ninguna mujer es más bella que tú...

   Bienaventurado el hombre (Salmo 1) Bienaventurado el hombre (Salmo 1) de Ernesto Cardenal


      En la voz de Ernesto Cardenal    
primeros versos

Bienaventurado el hombre que no sigue las consignas del Partido ni asiste a sus mítines ni se sienta a la mesa con los gánsters ni con los Generales en el Consejo de Guerra Bienaventurado el hombre que no espía a su hermano ni delata a su compañero de colegio Bienaventurado el hombre...

   Canto cósmico (fragmento) Canto cósmico (fragmento) de Ernesto Cardenal


      En la voz de Ernesto Cardenal    
Colaboración: Alberto Blanco
primeros versos

Los cuerpos celestes y los nuestros. Estrellas caminantes —los caldeos. (A las no fijas.) En griego caminante es planetes, así que habitamos una estrella caminante. Los hombres que formamos el Hombre o mejor dicho formaremos. O tenemos por delante solamente un planeta pelado como…

   Como latas de cerveza vacías Como latas de cerveza vacías de Ernesto Cardenal


      En la voz de Ernesto Cardenal    
primeros versos

Como latas de cerveza vacías y colillas de cigarrillos apagados, han sido mis días. Como figuras que pasan por una pantalla de televisión y desaparecen, así ha pasado mi vida. Como automóviles que pasaban rápidos por las carreteras con risas de muchachas y músicas de radios... Y la...

   Cuando los dorados corteses florecieron Cuando los dorados corteses florecieron de Ernesto Cardenal


      En la voz de Yolanda Blanco    
primeros versos

Cuando los dorados corteses florecieron nosotros dos estábamos enamorados. Todavía tienen flores los corteses y nosotros ya somos dos...

   De estos cines, Claudia... De estos cines, Claudia... de Ernesto Cardenal


      En la voz de Ernesto Cardenal    
primeros versos

De estos cines, Claudia, de estas fiestas, de estas carreras de caballos, no quedará nada para la posteridad sino los versos de Ernesto Cardenal para Claudia (si acaso) y el nombre de Claudia que yo puse en esos versos y los de mis rivales, si es que yo decido rescatarlos del olvido...

   Dulzura con que se aman... Dulzura con que se aman... de Ernesto Cardenal


      En la voz de Ernesto Cardenal    
primeros versos

Dulzura con que se aman en parques o en cines o en alcobas, y como será la de nosotros, tanta que no la sienten los sentidos, dulzura más allá de la dulzura ¡ay! más allá. Como la pareja impaciente en los parques esperando la noche. De: El telescopio en la noche...

   Dulzura con que se aman... Dulzura con que se aman... de Ernesto Cardenal


      En la voz de Ernesto Cardenal    
primeros versos

Dulzura con que se aman en parques o en cines o en alcobas, y como será la de nosotros, tanta que no la sienten los sentidos, dulzura más allá de la dulzura ¡ay! más allá. Como la pareja impaciente en los parques esperando la noche.

   Duro es... Duro es... de Ernesto Cardenal


      En la voz de Ernesto Cardenal    
primeros versos

Duro es pero no me quejo del amor incorporal que me tocó en suerte. Me quedaría sólo para vos. y ya más solo no puede ser. De: El telescopio en la noche...

   Duro es... Duro es... de Ernesto Cardenal


      En la voz de Ernesto Cardenal    
primeros versos

Duro es pero no me quejo del amor incorporal que me tocó en suerte. Me quedaría sólo para vos. y ya más solo no puede ser. De: El telescopio en la noche oscura

   El Oficio Nocturno El Oficio Nocturno de Ernesto Cardenal


      En la voz de Ernesto Cardenal    
primeros versos

2 AM. Es la hora del Oficio Nocturno, y la iglesia en penumbra parece que está llena de demonios. Esta es la hora de las tinieblas y de las fiestas. La hora de mis parrandas. Y regresa mi pasado. Y mi pecado está siempre delante de mí Y mientras recitamos los salmos, mis recuerdos...

   El Oficio Nocturno El Oficio Nocturno de Ernesto Cardenal


      En la voz de Ernesto Cardenal    
primeros versos

2 AM. Es la hora del Oficio Nocturno, y la iglesia en penumbra parece que está llena de demonios. Esta es la hora de las tinieblas y de las fiestas. La hora de mis parrandas. Y regresa mi pasado.Y mi pecado está siempre delante de mí Y mientras recitamos los salmos...

   Escucha mis palabras oh Señor (Salmo 5) Escucha mis palabras oh Señor (Salmo 5) de Ernesto Cardenal


      En la voz de Ernesto Cardenal    
primeros versos

Escucha mis palabras oh Señor Oye mis gemidos Escucha mi protesta Porque no eres tú un Dios amigo de los dictadores ni partidario de su política ni te influencia la propaganda ni estás en sociedad con el gángster. No existe sinceridad en sus discursos ni en sus declaraciones de...

   Escucha mis palabras oh Señor (Salmo 5) Escucha mis palabras oh Señor (Salmo 5) de Ernesto Cardenal


      En la voz de Ernesto Cardenal    
primeros versos

Escucha mis palabras oh Señor Oye mis gemidos Escucha mi protesta Porque no eres tú un Dios amigo de los dictadores ni partidario de su política ni te influencia la propaganda ni estás en sociedad con el gángster. No existe sinceridad en sus discursos ni en sus...

   Esta será mi venganza Esta será mi venganza de Ernesto Cardenal


      En la voz de Ernesto Cardenal    
primeros versos

Esta será mi venganza: Que un día llegue a tus manos el libro de un poeta famoso y leas estas líneas que el autor escribió para ti y tú no lo...

   Esta será mi venganza Esta será mi venganza de Ernesto Cardenal


      En la voz de Ernesto Cardenal    
primeros versos

Esta será mi venganza: Que un día llegue a tus manos el libro de un poeta famoso y leas estas líneas que el autor escribió para ti y tú no lo sepas.

   Hazme justicia Señor (Salmo 25) Hazme justicia Señor (Salmo 25) de Ernesto Cardenal


      En la voz de Ernesto Cardenal    
primeros versos

Hazme justicia Señor porque soy inocente Porque he confiado en ti y no en los líderes Defiéndeme en el Consejo de Guerra defiéndeme en el Proceso de testigos falsosy falsas pruebas No me siento con ellos en sus mesas redondas ni brindo en sus banquetes No pertenezco a sus...

   Ileana: la Galaxia de Andrómeda... Ileana: la Galaxia de Andrómeda... de Ernesto Cardenal


      En la voz de Ernesto Cardenal    
primeros versos

Ileana: la Galaxia de Andrómeda, a 700.000 años luz, que se puede mirar a simple vista en una noche clara, está más cerca que tú. Otros ojos solitarios estarán mirándome desde Andrómeda en la noche de ellos. Yo a ti no te veo. Ileana: la distancia es tiempo, y el tiempo vuela. A 200...

   León León de Ernesto Cardenal


      En la voz de Ernesto Cardenal    
primeros versos

Yo vivía en una casa grande junto a la iglesia de San Francisco que tenía una leyenda en el zaguán que decía AVE MARIA y rojos corredores de ladrillos de barro, viejas tejas rojas, y ventanas de rejas ensarradas, y un gran patio angustioso en las tardes sin aire con un alcaraván...

   León León de Ernesto Cardenal


      En la voz de Ernesto Cardenal    
primeros versos

Yo vivía en una casa grande junto a la iglesia de San Francisco que tenía una leyenda en el zaguán que decía AVE MARIA y rojos corredores de ladrillos de barro, viejas tejas rojas,y ventanas de rejas ensarradas, y un gran patio angustioso en las tardes sin aire...

   Me intriga que sería lo que te gustó de mí... Me intriga que sería lo que te gustó de mí... de Ernesto Cardenal


      En la voz de Ernesto Cardenal    
primeros versos

Me intriga que sería lo que te gustó de mí. Tal vez un alma de ojos tristes. Y un sabor no probado por nadie todavía. De: El telescopio en la noche...

   Me intriga que sería lo que te gustó de mí... Me intriga que sería lo que te gustó de mí... de Ernesto Cardenal


      En la voz de Ernesto Cardenal    
primeros versos

Me intriga que sería lo que te gustó de mí. Tal vez un alma de ojos tristes. Y un sabor no probado por nadie todavía. De: El telescopio en la noche oscura

   Muchachas que algún día Muchachas que algún día de Ernesto Cardenal


      En la voz de Ernesto Cardenal    
primeros versos

Muchachas que algún día leáis emocionadas estos versos y soñéis con un poeta: sabed que yo los hice para una como vosotras y que fue en...

   Muchachas que algún día Muchachas que algún día de Ernesto Cardenal


      En la voz de Ernesto Cardenal    
primeros versos

Muchachas que algún día leáis emocionadas estos versos y soñéis con un poeta: sabed que yo los hice para una como vosotras y que fue en vano.

   Oración por Marilyn Monroe Oración por Marilyn Monroe de Ernesto Cardenal


      En la voz de Ernesto Cardenal    
primeros versos

Señor recibe a esta muchacha conocida en toda la tierra con el nombre de Marilyn Monroe aunque ése no era su verdadero nombre (pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la huerfanita violada a los 9 años y la empleadita de tienda que a los 16 se había querido matar) y ahora se...

   Oración por Marilyn Monroe Oración por Marilyn Monroe de Ernesto Cardenal


      En la voz de Ernesto Cardenal    
primeros versos

Señor recibe a esta muchacha conocida en toda la tierra con el nombre de Marilyn Monroe aunque ése no era su verdadero nombre (pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la huerfanita violada a los 9 años y la empleadita de tienda que a los 16 se había querido matar)...

   Oye Señor mi causa justa (Salmo 16) Oye Señor mi causa justa (Salmo 16) de Ernesto Cardenal


      En la voz de León Gieco    
Colaboración: Emilio Cartoy Díaz
primeros versos

Oye Señor mi causa justa atiende mi clamor Escucha mi oración que no son slogans Júzgame tú y no sus Tribunales Si me interrogas de noche con un reflector con tu detector de mentiras no hallarás en mí ningún crimen...

   Por qué me has abandonado (Salmo 21) Por qué me has abandonado (Salmo 21) de Ernesto Cardenal


      En la voz de Ernesto Cardenal    
primeros versos

Dios mío Dios mío ¿por qué me has abandonado? Soy una caricatura de hombre el desprecio del pueblo Se burlan de mí en todos los periódicos Me rodean los tanques blindados estoy apuntado por las ametralladoras y...

   Presidio recinto bien custodiado... Presidio recinto bien custodiado... de Ernesto Cardenal


      En la voz de Ernesto Cardenal    
primeros versos

presidio recinto bien custodiado policía militar perros guardianes sin poder ver al que me interrogaba era norteamericano en inglés qué hacíamos nombres de contacto nombres direcciones, o no che estás en Argentina noche de Argentina...

   Si oyeran lo que te digo a veces... Si oyeran lo que te digo a veces... de Ernesto Cardenal


      En la voz de Ernesto Cardenal    
primeros versos

Si oyeran lo que te digo a veces se escandalizarían. Que qué blasfemias. Pero vos entendés mis razones. y además bromeo. Y son cosas que los que aman se dicen en la cama De: El telescopio en la noche...

   Si oyeran lo que te digo a veces... Si oyeran lo que te digo a veces... de Ernesto Cardenal


      En la voz de Ernesto Cardenal    
primeros versos

Si oyeran lo que te digo a veces se escandalizarían. Que qué blasfemias. Pero vos entendés mis razones. y además bromeo. Y son cosas que los que aman se dicen en la cama...

   Te doy Claudia, estos versos Te doy Claudia, estos versos de Ernesto Cardenal


      En la voz de Ernesto Cardenal    
primeros versos

Te doy Claudia, estos versos, porque tú eres su dueña. Los he escrito sencillos para que tú los entiendas. Son para ti solamente, pero si a ti no te interesan, un día se divulgarán, tal vez por toda Hispanoamérica. Y si al amor que los dictó, tú también lo desprecias, otras soñarán...

   Te doy Claudia, estos versos Te doy Claudia, estos versos de Ernesto Cardenal


      En la voz de Ernesto Cardenal    
primeros versos

Te doy Claudia, estos versos, porque tú eres su dueña. Los he escrito sencillos para que tú los entiendas. Son para ti solamente, pero si a ti no te interesan, un día se divulgarán, tal vez por toda Hispanoamérica. Y si al amor que los dictó, tú también lo desprecias...

   Te doy, Claudia... Te doy, Claudia... de Ernesto Cardenal


      En la voz de Ernesto Cardenal    
Colaboración: Círculo de Poesía
primeros versos

Te doy, Claudia, estos versos, porque tú eres su dueña. Los he escrito sencillos para que tú los entiendas. Son para ti solamente, pero si a ti no te interesan, un día se divulgarán tal vez por toda Hispanoamérica. Y si al amor que los dictó, tú también lo desprecias...

   Yo quiero otro país Yo quiero otro país de Ernesto Cardenal


      En la voz de Pepe Soriano    
Colaboración: Emilio Cartoy Díaz
primeros versos

Debemos hacer aquí un país. Estamos a la entrada de una tierra prometida que emana leche y miel como una mujer. De esta tierra es mi canto, mi poesía. Pero todavía están las encomiendas y cuando suena la campana en la bolsa de Nueva York...

 
 Espido Freire

   La canción del mendigo ciego La canción del mendigo ciego de Espido Freire


      En la voz de Carmen Feito Maeso    
primeros versos

Era un día y una noche desapareció engullida por las aguas. Las algas flotaban cenicientas Sobre el revuelto mar de lodo. De nada le sirvieron sus riquezas, los agujeros de cobre y estaño, el yacimiento eterno de ámbar, las minas de sal que le dieron el nombre...

   Recuerdo la estatua de un caballo alado... Recuerdo la estatua de un caballo alado... de Espido Freire


      En la voz de Carmen Feito Maeso    
primeros versos

Recuerdo la estatua de un caballo alado, el cuello tenso, el fluir en el aire y una mujer tranquila; debió ser mi madre. Sólo eso queda de mi infancia. El resto me lo robó un remolino. Yo no recuerdo... El brillo en el cielo, el mármol del caballo, la luz. Luego la noche. Mi padre me pide que calle...

 
 Esteban Manuel de Villegas

   Sáficos Sáficos de Esteban Manuel de Villegas


      En la voz de Manuel Dicenta    
primeros versos

Dulce vecino de la verde selva, huésped eterno del abril florido, vital aliento de la madre Venus, céfiro blando. Si de mis ansias de amor supiste, tú que las quejas de mi voz llevaste, oye, no temas, y a mi ninfa dile, dile que muero. Filis un tiempo mi dolor sabía, Filis un tiempo mi...

 
 Esther de Cáceres

   Por los ríos de mi sangre... Por los ríos de mi sangre... de Esther de Cáceres


      En la voz de Conchita Fernández    
primeros versos

Por los ríos de mi sangre y el secreto de mis huesos voy buscándote. ¡Qué silencio tan distante tienen tu sangre y tus huesos! No sabes cómo te busco, y en taladrado misterio lloran mi sangre y mis huesos. En los ríos de otra sangre, en silencio de otros huesos, sé que se encuentran y se aman...

   Vendrás en la hora de alma y seda... Vendrás en la hora de alma y seda... de Esther de Cáceres


      En la voz de Conchita Fernández    
primeros versos

Vendrás en la hora de alma y seda, despierta Y libre tu cara, desnuda tu canción Sin espumas ni nieblas. Y estaré amándote. Vendrás en la noche sola y fragante Cuando el aire nos ata y el agua se nos acerca Tan temblorosa como tú y yo. Y estaré amándote. Vendrás en los inmortales días, Para hacer juntos Tú y yo...

 
 Eugenio de Nora

   Canto Canto de Eugenio de Nora


      En la voz de Adolfo Marsillach    
primeros versos

¡Mediodía terrestre! He visto catedrales, he visto derruidos castillos de septiembre, cadenas casi rotas trepando entre rosales, y niños con fusiles... ¡Mediodía celeste! España, España, España. Dos mil años de historia no acabaron de hacerte...

 
 Eugenio Florit

   Seguro pensamiento Seguro pensamiento de Eugenio Florit


      En la voz de Héctor Rosales    
primeros versos

Estas noches así basta la luna que redonda en su luz sube a los altos cielos sin prisa, tan segura, de brillar y morir para mañana volver sobre este cielo en que la vemos. No basta, a veces, con mirar un árbol estas noches así, trémulo y solo, tan seguro de hojas y de pájaros y de un beso del sol a la mañana; de renacer a cada primavera...

 
 Eunice Odio

   Preludios Preludios de Eunice Odio


      En la voz de Conchita Fernández    
primeros versos

Óyeme esta canción que en mí te nombra carne para la fruta necesaria. Cuando la soledad bajo tu nombre oída y apretada, Cuando yo era como niño enterrado a quien llaman por su nombre pasado, y responde, y no se oye en sí mismo; Y mi mano en el fondo, confundida, tenía ya atisbo, llave, forma mía...































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