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listado de poemas en audio por primeros versos letra y

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179 poemas con la letra "y"

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Segador esforzado de León Felipe
Y ahora pregunto aquí: ¿quién es el último que habla, el sepulturero o el Poeta? ¿He aprendido a decir: Belleza, Luz, Amor y Dios para que me tapen la boca cuando muera, con una paletada de tierra? No. He venido y estoy aquí, me iré y volveré mil veces en el Viento para crear mi...
Cita de Alvaro Mutis
Y ahora que sé que nunca visitaré Estambul, me entero que me esperan en la calle de Shidah Kardessi, en el cuarto que está encima de la tienda del oculista. Un golpe de aguas contra las piedras de la fortaleza, me llamará cada día y cada noche hasta cuando todo haya terminado. Me...
Cáliz de Juana Castro
Y ahora soy tan igual a ti, madre, que no me reconozco en el cristal de este retrato tuyo tan presente. Si supieras que todo lo que de ti he odiado y maldecía ahora en mí lo descubro tan exacto y reciente como el cerco de una piedra en el agua, repetida. Vengo a verte de nuevo. Tócame, pon mis dedos aquí sobre tus llagas...
Quejas de Dolores Veintimilla de Galindo
Y amarle pude! Al sol de la existencia se abría apenas soñadora el alma... Perdió mi pobre corazón su calma desde el fatal instante en que le hallé. Sus palabras sonaron en mi oído como música blanda y deliciosa; subió a mi rostro el tinte de la rosa; como la hoja en el árbol vacilé...
Lo mismo de Héctor Rosales
y atenazado a los rituales cuando el pregón de la existencia se instala en la cúpula del proceder repetido sin análisis volveré a decir buenos días cómo está Ud. y me responderán más o menos lo mismo de las opciones exteriores que rondarán mi navío epidérmico recibiré malos humores...
Y casi todo lo voy pasando así... de Antonio Porchia
Y casi todo lo voy pasando así, por el tiempo que, como un puente, pasa por encima de todo. De: Voces
Cansancio de Oliverio Girondo
Y de los replanteos y recontradicciones y reconsentimientos sin o con sentimiento cansado y de los repropósitos y de los reademanes y rediálogos idénticamente bostezables y del revés y del derecho y de las vueltas y revueltas y las marañas y recámaras y remembranzas y remembranas de...
Canto villano de Blanca Varela
y de pronto la vida en mi plato de pobre un magro trozo de celeste cerdo aquí en mi plato observarme observarte o matar una mosca sin malicia aniquilar la luz o hacerla hacerla como quien abre los ojos y elige un cielo rebosante en el plato vacío rubens más cebollas más lágrimas...
Vida súbita de Alejandro Aura
Y de qué vivió, preguntan asombrados: vivió de vida natural, vivió de encantamiento, de un fuerte golpe, de un pulmón que le salió magnífico. Tenía horas y horas para volar, para bailar, para morirse de la risa. Daba cosa mirarlo tan contento...
A la ascensión de Fray Luis de León
Y dejas, Pastor santo, tu grey en este valle hondo, escuro, con soledad y llanto; y tú, rompiendo el puro aire, te vas al inmortal seguro? Los antes bienhadados y los ahora tristes y afligidos, a tus pechos criados, de ti desposeídos, ¿a dó convertirán ya sus sentidos? ¿Qué mirarán los ojos...
Los hombres del alba de Efraín Huerta
Y después, aquí, en el oscuro seno del río más oscuro, en lo más hondo y verde de la vieja ciudad, estos hombres tatuados: ojos como diamantes, bruscas bocas de odio más insomnio, algunas rosas o azucenas en las manos y una desesperante ráfaga de sudor. Son los que tienen en vez de...
Y Dios me hizo mujer de Gioconda Belli
Y Dios me hizo mujer, de pelo largo, ojos, nariz y boca de mujer. Con curvas y pliegues y suaves hondonadas y me cavó por dentro, me hizo un taller de seres humanos. Tejió delicadamente mis nervios y balanceó con cuidado el número de mis hormonas...
Polvo (fragmentos I) de Guadalupe (Pita) Amor
y en polvo te convertirás.Génesis, capítulo 3, versículo 19 I Me envuelve el polvo, y me inquieta. ¿Por qué vendrá de tan lejos? Y ¿cómo en residuos viejos mundos pasados sujeta? -El polvo no tiene meta, ni principio habrá tenido; sé que siempre ha contenido, en su eternidad convulsa, la arcana fuerza que impulsa a lo que es y a lo que ha sido...
Poema LXIII de Dulce María Loynaz
Y esa luz? Es tu sombra...
Balada del remordimiento artístico de José María Valverde
Y esta mirada que se queda en las cosas como en su hogar, ¡poeta! ¡Y este decirlo todo! ¿no lo tendremos qué pagar...? La arena por entre los dedos nos deja su tesoro ya, el correr del agua, nos cuenta la leyenda de la verdad. Hasta el dolor rezuma extraña y orgullosa felicidad...
La feria de Julio Torri
Y estando a Y estando amarrando un gallo Se me re Se me reventó el cordón Yo no sé Si será mi muerte un rayo... Los mecheros iluminan con su luz roja y vacilante rimeros de frutas, y a contraluz proyectan negras las siluetas de los vendedores y transeúntes...
Fundación mítica de Buenos Aires de Jorge Luis Borges
Y fue por este río de sueñera y de barro que las proas vinieron a fundarme la patria? Irían a los tumbos los barquitos pintados entre los camalotes de la corriente zaina. Pensando bien la cosa, supondremos que el río era azulejo entonces como oriundo del cielo con su estrellita roja...
Buenos Aires de Jorge Luis Borges
Y la ciudad, ahora, es como un plano De mis humillaciones y fracasos; Desde esa puerta he visto los ocasos Y ante ese mármol he aguardado en vano. Aquí el incierto ayer y el hoy distinto Me han deparado los comunes casos De toda suerte humana...
Cuerpo a la vista de Octavio Paz
Y las sombras se abrieron otra vez y mostraron un cuerpo: tu pelo, otoño espeso, caída de agua solar, tu boca y la blanca disciplina de sus dientes caníbales, prisioneros en llamas, tu piel de pan apenas dorado y tus ojos de azúcar quemada, sitios en donde el tiempo no transcurre,...
Cuerpo a la vista de Octavio Paz
Y las sombras se abrieron otra vez y mostraron un cuerpo: tu pelo, otoño espeso, caída de agua solar, tu boca y la blanca disciplina de sus dientes caníbales, prisioneros en llamas, tu piel de pan apenas dorado y tus ojos de azúcar quemada, sitios en donde el tiempo no transcurre...
El poeta en la calle de Rafael Alberti
Y las viejas familias cierran las ventanas, afianzan las puertas, y el padre corre a oscuras a los Bancos y el pulso se le para en la Bolsa y sueña por las noches con hogueras, con ganados ardiendo, que en vez de trigos tiene llamas, en vez de granos, chispas, cajas, cajas de hierro llenas de pavesas...
MCMLXXXIII/7 de José Antonio Cedrón
Y le pido de nuevo que no me deje solo que todavía siento miedo a la oscuridad a las voces que indagan el pasado que no me deje solo que otros duendes resuelven lo que cuesta subir desarmado las alas que anuncia el gallo nuevo que no me deje solo con el eco que me acompañe siempre...
Beso en la Pirámide de Nuria del Saz
Y llueve... ¿No sientes la lluvia? Tus cabellos están mojados. Deben de permanecer allí, ¿los ves? Esbeltos, altísimos, rascando el cielo de la Gran Manzana; lejanos. Y llueve... Gotas y gotas, humo y humo, calor y sirenas. ¿A qué mundo pertenezco? Amo a los dos. En ambos planetas...
Sueño II de Nidia di Giorgio
Y Marosa se iba en la proa de un tren, la roja cabellera, la polera rosa, sobre los hombros el oscuro tapado, mirando hacia nosotros no mirando, con su sonrisa de Monna Lisa, tal si partiera, tal si viajara a esa ignota comunidad de la poesía. Como volando se fue, partió...
Ángelus amoroso de Rafael Heliodoro Valle
Y nada más: para las primaveras tendremos en las tardes montesinas la intimidad del agua en las praderas y el ángelus violeta en las colinas. Campanas lentamente cristalinas, pétalos de dulzuras postrimeras y ensoñación de sol en las cortinas y florecer en las enredaderas...
Y no es verdad, dolor... de Antonio Machado
Y no es verdad, dolor, yo te conozco, tú eres nostalgia de la vida buena y soledad de corazón sombrío, de barco sin naufragio y sin estrella. Como perro olvidado que no tiene huella ni olfato y yerra por los caminos, sin camino, como el niño que en la noche de una fiesta se pierde entre el gentío...
Con otras palabras de Carmen Alardín
Y no regreses nunca por el mismo camino. Espera que los vientos remuevan las montañas y que la selva cambie su máscara de oxígeno. No vuelvas al conjuro de las mismas palabras. Que el Levántate y anda no sea un movimiento de tumbas que se abren. Espera que se cierre la muralla del...
Y nunca te canté... de Juan Lozano y Lozano
Y nunca te canté! Con graves palabras me dirás: Yo no te inspiro . No, no es que falte inspiración, tú sabes, es que las cosas que a decirte aspiro son de aquellas tan hondamente suaves que, menos que una voz, son un suspiro...
Las coplas del Gran Conserje Pedro de León Felipe
Y para hacer más corta la jornada ahora cantaremos en coro, y cantaremos las coplas del Gran Conserje Pedro. Yo llevare la voz cantante y vosotros el estribillo con lúgubre ritmo de allegretto. (Copla) Vino la guerra. Y para hacer obuses y torpedos los soldados iban recogiendo todos los hierros viejos de la ciudad...
Y pensar que pudimos de Ramón López Velarde
Y pensar que extraviamos la senda milagrosa en que se hubiera abierto nuestra ilusión, como perenne rosa. Y pensar que pudimos, enlazar nuestras manos y apurar en un beso la comunión de fértiles veranos. Y pensar que pudimos, en una onda secreta de embriaguez, deslizarnos, valsando...
Y podrás conocerte recordando... de Antonio Machado
Y podrás conocerte recordando del pasado soñar los turbios lienzos, en este día triste en que caminas con los ojos abiertos. De toda la memoria, sólo vale el don preclaro de evocar los...
La casada infiel de Federico García Lorca
Y que yo me la llevé al río creyendo que era mozuela, pero tenía marido. Fue la noche de Santiago y casi por compromiso. Se apagaron los faroles y se encendieron los grillos. En las últimas esquinas toqué sus pechos dormidos, y se me abrieron de pronto como ramos de jacintos. El...
Ítaca de Francisca Aguirre
Y quién alguna vez no estuvo en Ítaca? ¿Quién no conoce su áspero panorama, el anillo de mar que la comprime, la austera intimidad que nos impone, el silencio de suma que nos traza? Ítaca nos resume como un libro, nos acompaña hacia nosotros mismos, nos descubre el sonido de la espera...
A Federico, con unas violetas (II) de Luis García Montero
y recuerdo una brisa triste por los olivos F. G. L. Después de la prisa cansada de los últimos trenes nada vuelve. Sólo queda tu rostro sobre Broadway y es difícil, de tanta soledad, cerrar los ojos sin dudar que existes. Absurda esta lengua de fuego que parte el horizonte, que se...
Tu nombre, poesía de Gilberto Owen
Y saber luego que eres tú barca de brisa contra mis peñascos; y saber luego que eres tú viento de hielo sobre mis trigales humillados e írritos: frágil contra la altura de mi frente, mortal para mis ojos, inflexible a mi oído y esclava de mi lengua. Nadie me dijo el nombre de la...
Ráfagas de Hjalmar Flax
Y se perdió tu aliento cuando la tierra se tragó tu carne? ¿O se quedó en el aire porque al aire regresa lo que es aire? Invisible presencia que sorprende... Brisa que alivia y sana... Aura que le abre paso a las auroras... Áspero vendaval de los desiertos... Hosco...
Y si crees que eres como cualquier ser ... de Antonio Porchia
Y si crees que eres como cualquier ser, como cualquier cosa, eres todos los seres, todas las cosas. Eres el universo. De: Voces
Imprecación del hombre de Kenya de Jorge Zalamea
Y si me da la gana de atravesar a nado el enorme río? Y si me da la gana de empinarme más que la jirafa? Y si me da la gana de hacerme con la piel del ocelote un escudo y con su cola un adorno? Y si me da la gana de ganarle en la carrera a la gacela? Y si me da la gana de asustar al...
Mucho más allá de Alejandra Pizarnik
Y si nos vamos anticipando de sonrisa en sonrisa hasta la última esperanza? ¿Y qué? ¿Y qué me das a mí, a mí que he perdido mi nombre, el nombre que me era dulce sustancia en épocas remotas, cuando yo no era yo sino una niña engañada por su sangre? ¿A qué, a qué este deshacerme...
Barco de papel de Carmen Alardín
Y si supieras sólo la mitad de lo que le he contado hoy a mi alma, ya no protegerías mis pupilas del gusano del mundo, ni serpearías entre largas sombras de lirios y ventanas. Yo no he lanzado la primera piedra ni he construido flotas vengativas por conquistar el mar; Pero yo en...
Bellísima de Eduardo Lizalde
Y si uno de esos ángeles me estrechara de pronto sobre su corazón, yo sucumbiría ahogado por su existencia más poderosa. Rilke, de nuevo Óigame usted, bellísima, no soporto su amor. Míreme, observe de qué modo su amor daña y destruye. Si fuera usted un poco menos bella, si tuviera un...
Y sin embargo sé que son tinieblas de Fina García Marruz
Y sin embargo sé que son tinieblas las luces del hogar a que me aferro, me agarro a una mampara, a un hondo hierro y sin embargo sé que son tinieblas. Porque he visto una playa que no olvido, la mano de mi madre, el interior de un coche, comprendo los sentidos de la noche, porque he...
Celos y muerte de Booz de Gilberto Owen
Y sólo sé que no soy yo el durmiente que sueña un cedro Huguiano, lo que sueñas, y pues que he nacido de muerte natural, desesperado, paso ya, frenesí tardío, tardía voz sin ton ni son. Me miro con tus ojos y me veo alejarme, y separar las aguas del Mar Rojo de nuestros cuerpos mal...
Armarios (fragmento 9) de Héctor Rosales
Y te doy el hechizo de las eras en las doradas fechas de placidez fecunda. Y también el sello donde un ciervo salta entre dos cartas enviadas a regiones contrarias, equívocas. Los documentos están aquí; puedes incluir cualquier crepúsculo en estas fotos rancias y en la firma que...
Y tú amor mío... de Carlos Barral
Y tú amor mío, ¿agradeces conmigo las generosas ocasiones que la mar nos deparaba de estar juntos? ¿Tú te acuerdas, casi en el tacto, como yo, de la caricia intranquila entre dos maniobras, del temblor de tus pechos en la camisa abierta cara al viento? Y de las tardes sosegadas,...
Espera de José Manuel Caballero Bonald
Y tú me dices que tienes los pechos rendidos de esperarme, que te duelen los ojos de estar siempre vacíos de mi cuerpo, que has perdido hasta el tacto de tus manos de palpar esta ausencia por el aire, que olvidas el tamaño caliente de mi boca. Y tú me lo dices que sabes que me hice...
Primavera de Alfonsina Storni
Y vendrás tú? Por mis jardines vuelan Ya las primeras mariposas Sobre las rosas, Velan De noche los cocuyos Entre los yuyos. Sonríen las estrellas Pálidamente bellas. ¿Y vendrás tú? Se cubren Alegres, mis floreros De madreselvas. Anda por los largos canteros La risa azul del nomeolvides...
Reencarnación de los carniceros de Oscar Hahn
Y vi que los carniceros al tercer día, al tercer día de la tercera noche, comenzaban a florecer en los cementerios como brumosos lirios o como líquenes. Y vi que los carniceros al tercer día, llenos de tordos que eran ellos mismos, volaban persiguiéndose, persiguiéndose, constelados...
Sonetos bíblicos (I) Job de Concha Urquiza
Y vino y puso cerco a mi morada y abrió por medio della gran carrera Fray Luis de León Trad. Del Libro de Job Él fue quien vino en soledad callada, Y moviendo sus huestes al acecho Puso lazo a mis pies, fuego a mi techo Y cerco a mi ciudad amurallada. Como lluvia en el monte desatada...
Salinero de Rafael Alberti
Y ya estarán los esteros rezumando azul de mar. ¡Dejadme ser, salineros, granito del salinar! ¡Qué bien, a la madrugada, correr en las vagonetas llenas de nieve salada, hacia las blancas casetas! Dejo de ser marinero, madre, por ser salinero...