25 poemas aleatorios en audio
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Jaime García Terrés En la voz de Jaime García Terrés Balada | |
Esta manera de soñar que tengo. tan a lo vivo, tan sin ley, a mis labios imparte contradicciones y desvíos. El grito se confunde con la más honda tristeza; la tormenta fecunda calmas decisivas. En un mismo papel quedan grabados hijos diversos de diversa llama. por este sueño mío, vagabundo... | |
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Leonel Rugama En la voz de Ernesto Cardenal La tierra es un satélite de la luna | |
El Apolo 2 costó más que el Apolo 1 el Apolo 1 costó bastante. El Apolo 3 costó más que el Apolo 2 el Apolo 2 costó más que el Apolo 1 el Apolo 1 costó bastante. El Apolo 4 costó más que el Apolo 3 el Apolo 3 costó más que el Apolo 2 el Apolo 2 costó más que el Apolo 1 el Apolo 1 costó bastante... | |
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Gertrudis Gómez de Avellaneda En la voz de Carmen Feito Maeso Suplicio de amor | |
Feliz quien junto a ti por ti suspira, quien oye el eco de tu voz sonora, quien el halago de tu risa adora y el blando aroma de tu aliento aspira! Ventura tanta, que envidioso admira el querubín que en el imperio mora, el alma turba, el corazón devora, y el torpe acento, al expresarla, expira... | |
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Octavio Paz En la voz de Octavio Paz Niña | |
Entre la tarde que se obstina y la noche que se acumula hay la mirada de una niña. Deja el cuaderno y la escritura todo su ser dos ojos fijos. En la pared la luz se anula. ¿Mira su fin o su principio? Ella dirá que no ve nada. Es transparente el infinito. Nunca sabrá que lo miraba... | |
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Vilma Vargas En la voz de Vilma Vargas Porque me inclino | |
Porque espero porque parece que nadie viene por el silencio y las cosas que son ajenas por lo repentino y los pájaros por las puertas que únicamente al mediodía en el calor cuando parecen abrirse crujen y atrapan algunos ruidos por el fuego que sombrea su cola pido perdón pido perdón... | |
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José Antonio Cedrón En la voz de José Antonio Cedrón MCMLXXXIII/5 | |
En esta casa alguien vivió antes, y antes. Dejó clavos de punta en las paredes la forma de sus manos en un viejo jabón olores a tabaco, en el lavadero sucio. Huellas poco confiables. Vivió esperando un ruido que lo llame desde el amanecer? Lo imaginó esperando? Lloró también de... | |
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Ernesto (Che) Guevara En la voz de Nicolás Guillén Vieja María, vas a morir... | |
Vieja María, vas a morir, quiero hablarte en serio: Tu vida fue un rosario completo de agonías, no hubo un hombre amado, ni salud, ni dinero, apenas el hambre para ser compartida; quiero hablar de tu esperanza, de las tres distintas esperanzas que tu hija fabricó sin saber cómo... | |
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José Lupiáñez En la voz de Marian Sanz de Acedo La despedida | |
Aquí en lo oscuro quedo pulsando mi dulcémele, mientras veo que te alejas feliz, contra la línea del horizonte. Mueves el cuerpo al son de mis acordes, cada vez más distante, más cómplice, y un ritmo de secreto te hace tan diminuto. sí, te alejas de esta pequeña hoguera que hemos prendido juntos... | |
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Rosario Castellanos En la voz de Rosario Castellanos El retorno | |
Piso la tierra de Anáhuac que es la tierra de mis muertos. Pues bien: como su nombre lo indica y otros signos están muertos. No hablan... Algunos, los recientes, con el mentón atado todavía al último pañuelo, otros con la mandíbula intacta, calcio vuelto a su existencia mineral que... | |
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Héctor Rosales En la voz de Héctor Rosales Faget en las plazas nuevamente | |
uno ya sabe que estos colores de mañana traen tersos arroyos donde tu rúbrica orilleando augurios se traslada hay verdeoscuro que contigo habló de otros tallos con hojas flores frutas que amaste antes de que talaran los estíos y ahora me cuenta que aquel roble se te parece porque... | |
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Alfonsina Storni En la voz de María Rosa Gallo o Delia Garcés Transfusión | |
La vida tuya sangre mía abona y te amo a muerte, te amo; si pudiera bajo los cielos negros te comiera el corazón con dientes de leona. Antes de conocerte era ladrona y ahora soy menguada prisionera. ¡Cómo luce de bien mi primavera! ¡Cómo brilla en tu frente mi corona!... | |
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Sara de Ibáñez En la voz de Sara de Ibáñez Tiempo III (XV) | |
Tu aire esculpe el otoño en mi garganta. La lumbre de las uvas montaraces mis arriscadas vértebras levanta. Dividido entre lágrimas rapaces cruzo tus laberintos transparentes empañados de perros y torcaces. Palpo en tu rostro mis cenizas, claras, mis pies vislumbro en tus cerradas... | |
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Andrés Alencastre (Kilku Waraka) En la voz de Marcelo Cejas Puma | |
Tiznado gato, crío de la niebla Airada fiera, garra de piedra Deambulas por los cerros Cabizbajo por la nieve Acechando con furor Barres la niebla Laceando con tu rabo Lías montañas Espinos filudos tus bigotes Al sol deslumbran, relucientes Candente brasa tu lengua Se relame por sangre Grácil felino de los dioses... | |
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José Lupiáñez En la voz de Marian Sanz de Acedo Bazar Egipcio | |
Desde el Bazar Egipcio se expande por el aire una oleada de esencias. El humo primitivo de los hogares adormece a la tarde, que huele a mar y a profecía. Triunfa en el aire, loco por el perfume, la oración desgarrada de las mezquitas, la que gime o invoca el nombre santo de Alah... | |
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Anónimo En la voz de Manuel Dicenta El destierro del Cid (fragmento del Poema del Mio Cid) | |
Mio Çid movió de Bivar pora Burgos adeliñado, assí dexa sus palaçios yermos e desheredados. De los sos ojos tan fuertemientre llorando, tornava la cabeça i estávalos catando. Vio puertas abiertas e uços sin cañados, alcándaras vázias sin pielles e sin mantos e sin falcones e sin... | |
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Amado Nervo En la voz de Enrique Rambal Los muertos mandan | |
Los muertos mandan. ¡Sí, tú mandas, vida mía! Si ejecuto una acción, digo: ¿Le gustaría? Hago tal o cual cosa pensando: ¡Ella lo hacía! Busco lo que buscabas, lo que dejabas dejo, amo lo que tú amabas; copio como un espejo tus costumbres, tus hábitos..., ¡Soy no más tu reflejo!... | |
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Rosario Castellanos En la voz de Rosario Castellanos Apelación al solitario | |
Es necesario, a veces, encontrar compañía. Amigo, no es posible ni nacer ni morir sino con otro. Es bueno que la amistad le quite al trabajo esa cara de castigo y a la alegría ese aire ilícito de robo. ¿Cómo podrás estar solo a la hora completa, en que las cosas y tú hablan y hablan,... | |
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Alberto Blanco En la voz de Alberto Blanco El pinzón real | |
Un salmo cadencioso peina el bosque De raya en medio: la luz solar sobre las hojas y el abrigo de la sombra en un costado. Hay un eco ancestral en la salmodia de los pinzones reales: el otoño tiene sus plumas propias y el color de los corazones que se despiden. Caen las hojas y se... | |
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Rafael Alberti En la voz de Nuria Espert A Rosa de Alberti, que tocaba, pensativa, el arpa | |
Rosa de Alberti allá en el rodapié del mirador del cielo se entreabría, pulsadora del aire y prima mía, al cuello un lazo blanco de moaré. El barandal del arpa, desde el pie hasta el bucle en la nieve, la cubría. Enredando sus cuerdas, verdecía alga en hilos la mano que se fue... | |
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Griselda Álvarez Ponce de León En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León Alba | |
Orífice del alba, dulce loco, alucinada estoy en tus colores, si me pintas la noche de temores en el amanecer dórame un poco. Después verás qué pájaros convoco para que te rindamos los honores porque eres hacedor de los albores y principio de todo lo que toco. Viérteme caridad en la... | |
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Marosa Di Giorgio En la voz de Marosa Di Giorgio Cuando fui de visita al altar... | |
Cuando fui de visita al altar usé vestido de organdí celeste más largo que yo, por donde, a ratos, sobresalía un pie de oro, tan labrado y repujado, desde el seno mismo de mi madre. Mi pelo también era de organza celeste, más largo que el vestido, pero podía pasar al rosa y aún al pálido topacio... | |
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Emilio Oribe En la voz de Emilio Oribe La música | |
Silencio! ¡Silencio!Inclinadas hacia el navío las grandes aves blancas, las del alto volar, en la noche del trópico se ponen a cantar.Asomadas en la cárcel brillante de las aguas hacia la claridad lunar, en el camino nuestro, las sirenas se ponen a cantar... | |
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Jorge Fernández Granados En la voz de Jorge Fernández Granados Soledad | |
Nada va a salvarnos. Ni el amor, ni la fe, ni la palabra. Nada va a saber que fuimos tantos embarcados en el haz de la ternura, angustiados y desnudos, errantes y remotos. Nadie hablará por nadie. A cada quien se le rompe el alma con sus propios días mal escritos o se le seca la espiga del mundo... | |
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Homero Aridjis En la voz de Homero Aridjis Cabellera del canto (II) | |
Adelante y atrás hay sombras de árboles la hora arde en el suelo el azul y el verde instauran un reino de aire elevado y claridad extendida instante tras instante hay un brillo en el agua colores del misterio en el esplendor se hunden y se alejan en ríos de color mudo... | |
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Yolanda Blanco En la voz de Yolanda Blanco Oración | |
En nombre del pubis y de los senos y de la santa mente crezca mujer... | |
