25 poemas aleatorios en audio
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Jaime Augusto Shelley En la voz de Jaime Augusto Shelley Por amor | |
He aprendido de ti Que no basta el gesto ni la acción Que el amor no basta Ni la inteligencia O el susurro exacto Aun más Que la ternura En ciertos casos sale sobrando He aprendido Que el cuerpo La carne El sexo No tiene mucho que ver Con hacer el amor Y seguir vibrante Aprendido Que... | |
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Cintio Vitier En la voz de Cintio Vitier Cola | |
Detrás de él va un niño que lleva un suéter rojo que va detrás de un viejo que tiene un sombrerito, detrás de una señora con una saya azul, que va detrás de un perro que va detrás de un coro de marineros rusos, detrás de una muchacha públicamente hermosa... | |
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Jarchas mozárabes En la voz de Flora María Álvaro Amigo, ¡no te apartes de mí!... | |
Amigo, ¡no te apartes de mí! ¿Qué haré, qué será de mí si tú me dejas? * * * ¿Qué faré yo o qué serád de mibi? ¡Habibi, non te tolgas de ... | |
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Agustín Labrada Aguilera En la voz de Agustín Labrada Aguilera El poema de Norma | |
He cruzado esta isla como fiesta de pobre y creo en sus prodigios, pero toda la angustia cae dormida a mis ojos y no llego a decir más que la noche. Cruzo otra vez la isla y trueco mi destino entre personas que mueren de su propio rencor cada mañana. Pero tropiezo con tus ojos que... | |
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Roberto Obregón En la voz de Manuel Galich El flautista mágico | |
El flautista del Parque de la Concordia supura a inmediaciones del país para que Guatemala no se olvide de sí misma. ¡Y de ajuste, que mero enfrente de la Policía!... | |
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Rafael Alberti En la voz de Nuria Espert A los islotes del cielo... | |
A los islotes del cielo! Prepara la barca, niña. Yo seré tu batelero. ¿Marzo? ¿Abril? ¿El mes de mayo? ¡Más verde es la mar de enero! Prepara tu barca, niña. Ya canta tu batelero... | |
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Jaime Sabines En la voz de Joaquín Cortés Recado a Rosario Castellanos | |
Sólo una tonta podía dedicar su vida a la soledad y al amor. Sólo una tonta podía morirse al tocar una lámpara, si lámpara encendida, desperdiciada lámpara de día eras tú. Retonta por desvalida, por inerme, por estar ofreciendo tu canasta de frutas a los árboles, tu agua al... | |
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Enriqueta Ochoa En la voz de Enriqueta Ochoa Padre | |
Al montón de polvo que te cobija bajé esta tarde; la sal de la llanura ardía bajo el árido resplandor del silencio y un tifón de soledad golpeaba contra la flor caliza de los cerros. Yo te hablé con esa ternura indómita que rompe dignidades, y me quebré de bruces en la tierra... | |
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Antonio Machado En la voz de Nuria Espert Fue una clara tarde... | |
Fue una clara tarde, triste y soñolienta tarde de verano. La hiedra asomaba al muro del parque, negra y polvorienta...La fuente sonaba. Rechinó en la vieja cancela mi llave; con agrio ruido abrióse la puerta de hierro mohoso y, al cerrarse, grave golpeó el silencio de la tarde muerta... | |
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Eduardo Langagne En la voz de Eduardo Langagne Fray Luis de León | |
Fray Luis de León desde la celda oscura mazmorra miserable del rencor piensa los versos luminosos que traen hasta sus ojos un íntimo paisaje El carcelero se asombra pues la noche cubre su tedio y su cansancio y en la obstinada oscuridad la celda irradia luz... | |
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Salvador Novo En la voz de Salvador Novo Este fácil soneto cotidiano | |
Este fácil soneto cotidiano que mis insomnios nutre y desvanece, sin objeto ni dádiva, se ofrece al nocturno sopor del sueño vano. ¡Inanimado lápiz, que en mi mano mis odios graba o mis ensueños mece! En tus concisas líneas, aparece la vida fácil, el camino llano. Extinguiré la luz... | |
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Gioconda Belli En la voz de Conchita Fernández Invocación a la sonrisa | |
Dame la ternura desde el sueño, dame ese cucurucho de sorbete que tenés en la sonrisa, dame esa lenta caricia de tu mano. Yo te daré pájaros que cantarán tu nombre desde lo más alto de los árboles. Te daré piñas, zapotes, nísperos, enredaré maizales en tu pelo... | |
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Antonio Porpetta En la voz de Antonio Porpetta Los ángeles del mar | |
Los ángeles del mar, cuando llega la noche, arrastran suavemente a los ahogados hasta playas amigas, y allí limpian sus cuerpos de algas y medusas y peinan sus cabellos con esmero para que no parezcan tan difuntos y sus madres, al verlos, no piensen en la muerte. A veces depositan... | |
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Enriqueta Ochoa En la voz de Enriqueta Ochoa La palabra | |
Ahora, cuando se apaga el fuego que arrasó mis llanuras, con su gemido estéril, convalezco bajo un sol tibio con la fuerza enarcada. Sabiamente me alimenta la miel de una colmena inefable. Acaricio la exactitud de las celdillas e infatigable, se enardece mi espíritu, aletea... | |
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Gustavo Adolfo Bécquer En la voz de Favio Camero Cruza callada, y son sus movimientos... (Rima XXXIV) | |
Cruza callada, y son sus movimientos silenciosa armonía; suenan sus pasos, y al sonar recuerdan del himno alado la cadencia rítmica. Los ojos entreabre, aquellos ojos tan claros como el día; y la tierra y el cielo, cuanto abarcan, arden con nueva luz en sus pupilas... | |
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Gonzalo Rojas En la voz de Gonzalo Rojas La salvación | |
Me enamoré de ti cuando llorabas a tu novio, molido por la muerte, y eras como la estrella del terror que iluminaba al mundo. Oh cuánto me arrepiento de haber perdido aquella noche, bajo los árboles, mientras sonaba el mar entre la niebla y tú estabas eléctrica y llorosa bajo la... | |
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Juan Domingo Argüelles En la voz de Juan Domingo Argüelles Un tigre de papel | |
Toco la piel del tigre y el tigre vibra, ronronea, se hace el dormido bajo la palma de mi mano, como un trompo que zumba: mitad madera, mitad punta acerada. Hablo de un libro: en su espesura encuentro la fauna de mis días, los árboles que a diario me cobijan y los saurios y helechos... | |
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Marita Troiano En la voz de Marita Troiano Soy un caballo | |
Soy un caballo Indómito impenitente Un caballo cierto inverosímil Haciendo mía una carrera delirante Insolentando cábalas Estrechando mis crines con tormentas Rompiéndome los cascos entre piedras Perdido el norte Por una memoria roja y asombrada Surcando praderas con huellas de patas... | |
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Fabio Morábito En la voz de Fabio Morábito La mesa | |
A veces la madera de mi mesa tiene un crujido oscuro, un desgarrón difuso de tormenta. Una periódica migraña la tortura. Sus fibras ceden, se descruzan, buscan un acomodo más humano. Es la madera que recuerda viejos brazos. Y que recuerda que reverdecían... | |
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Gonzalo Rojas En la voz de Gonzalo Rojas Edén | |
Consideremos que la imaginación fuera una invención como lo es, que esta gran casa de aire llamada Tierra fuera una invención, que este espejo quebradizo y salobre ideado a nuestra imagen y semejanza llegara más lejos y fuera la invención de la invención... | |
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Pedro Garfias En la voz de Pedro Garfias Cuando me tiro de noche... | |
Cuando me tiro de noche en el ataúd del lecho que es menos duro que el otro porque ya sabe mis huesos, me pongo a mirar arriba los astros de mis recuerdos. Aquél que se abrió de pronto cuando todo era misterio. El otro que se apagó antes de sentirse abierto... | |
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Rogelio Sinán En la voz de Rogelio Sinán Arrullo | |
Como un niño que dormido se ha quedado en el camino yo arrullo a tu pensamiento. Lo arrullo... No lo despierto. Pero presiento que sigo mi camino como un loco arrullando a un niño muerto... | |
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Andrés Eloy Blanco En la voz de Andrés Eloy Blanco Píntame angelitos negros | |
Ah mundo! La negra Juana, ¡la mano se le pasó! Se le murió su negrito, sí, señor. ¡Ay compadrito del alma!, tan sano que estaba el negro! Yo no el acataba el pliegue, yo no le miraba el hueso; como yo me enflaquecía, lo medía con mi cuerpo, se me iba poniendo flaco, como yo me iba poniendo... | |
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Jorge Luis Borges En la voz de Marcelo Cejas Milonga de Manuel Flores | |
Manuel Flores va a morir, eso es moneda corriente; morir es una costumbre que sabe tener la gente. Y sin embargo me duele decirle adiós a la vida, esa cosa tan de siempre, tan dulce y tan conocida. Miro en el alba mis manos, miro en las manos las venas; con extrañeza las miro como si fueran ajenas... | |
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William Ospina En la voz de William Ospina El amor de los hijos del Águila | |
En la punta de la flecha ya está, invisible, el corazón del pájaro. En la hoja del remo ya está, invisible, el agua. En torno del hocico del venado ya tiemblan, invisibles, las ondas del estanque. En mis labios ya están, invisibles, tus labios... | |
