25 poemas aleatorios en audio
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Rafael Pombo En la voz de Gloria Valencia de Castaño Pastorcita | |
Pastorcita perdió sus ovejas ¡Y quién sabe por dónde andarán! No te enfades, que oyeron tus quejas Y ellas mismas bien pronto vendrán. Y no vendrán solas, que traerán sus colas, Y ovejas y colas gran fiesta darán. Pastorcita se queda... | |
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Rafael Pombo En la voz de Gloria Valencia de Castaño Las siete vidas del gato | |
Preguntó al gato Mambrú El lebrel Perdonavidas: Pariente de Micifú, ¿Qué secreto tienes tú Para vivir siete vidas? Y Mambrú le contestó: Mi secreto es muy sencillo. Pues no consiste sino En frecuentar como yo El aseo y el cepillo. | |
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Octavio Paz En la voz de Octavio Paz Gran mundo | |
Habitas en un bosque de vidrio. El mar de labios delgados, el mar de las cinco de la mañana, centellea a las puertas de tu dormir. Cuando lo rozan tus ojos, su lomo metálico brilla como un cementerio de corazas. El mar amontona a tus pies espadas, azagayas, picas, ballestas, dagas... | |
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Jaime García Terrés En la voz de Jaime García Terrés Letanías profanas | |
En oleaje caviloso digo los nombres de la grey, los nombres pardos y los candentes. Digo Santiago, Pedro, Juan; el signo de la madre plácida entre nublados laberintos; la fama quejumbrosa de los sacerdotes; los apodos rebeldes que suscita la horda. Oh denominaciones, oh ruido... | |
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Rafael Alberti En la voz de Nuria Espert Elegía del cometa Halley | |
Ya era yo lo que no era, cuando apareció el cometa. Del mar de Cádiz, Sofía, saltaba su cabellera. ¡Ay, quién se la peinaría! Con un escarpidor fino salí a la ribera mía. ¡Suéltale la cauda, madre, que se la peine Sofía! Ya era yo lo que no era. De: Marinero en... | |
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William Ospina En la voz de William Ospina Ciervos | |
Sobre la luna hay muchos ciervos, pero sólo uno es rojo. Los ciervos blancos querrían destruirlo, porque temen que esa mancha sangrienta en la noche despierte a los demonios. Pero los demonios sólo fingen dormir. De: Hilo de arena | |
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Manuel José Othón En la voz de Eduardo Lizalde Angelus Domini | |
Rompe el alba el botón de la mañana con sus dedos de niebla luminosa y en el declive del alcor se posa una nube de aerea porcelana. Abajo se despierta la sabana, el valle tiembla, yerguese la rosa, canta el madrugador y rumorosa ríe cuchicheando la fontana. Desde el redil hasta la loma albean... | |
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Saúl Ibargoyen En la voz de Saúl Ibargoyen Ciertas lágrimas | |
Una muchacha arroja sus lágrimas a través de los nervios negros del teléfono. ¿Dónde ha nacido el origen de esas aguas desesperadas que manchan la acidez de la sal? Una muchacha simplemente expulsa respiraciones floraciones dulces mocos y oxígenos oxidados. Hay palabras sin alcohol... | |
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José García Nieto En la voz de José García Nieto Primavera de un hombre | |
Primer recuerdo de Soria) Por Soria está ya la sierra pura enseñando su azul entre la nieve, y entre el bajo pinar el cielo breve tendrá otro azul: aquel de mi ventura. Sala de la niñez, fresca hermosura que abril a levantar en mí se atreve; aire de ayer que al pecho de hoy conmueve... | |
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José Angel Buesa En la voz de Frank Moro Poema de la espera | |
Yo sé que tú eres de otro y a pesar de eso espero. Y espero sonriente porque yo sé que un día como en amor, el último vale más que el primero tú tendrás que ser mía. Yo sé que tú eres de otro pero eso no me importa. Porque nada es de nadie si hay alguien que lo ansía. Y mi amor es... | |
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Carlos Murciano En la voz de Carlos Murciano El reloj | |
Esto de no ser más que tiempo espanta. La solución bajo el costado izquierdo: un fiel reloj al que jamás me acuerdo de darle cuerda y, sin embargo, canta. Canta con un martillo en la garganta, mas sé que estoy perdido si lo pierdo. A martillazos vive su recuerdo. Sin embargo, ni... | |
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Amado Nervo En la voz de Enrique Rambal Quedamente | |
Me la trajo quedo, muy quedo, el Destino, y un día en silencio, me lo arrebató; llegó sonriendo; se fue sonriente; quedamente vino; vivió quedamente, ¡queda.... quedamente desapareció! 25 de abril de 1913 De: La amada... | |
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Guadalupe (Pita) Amor En la voz de Guadalupe Amor Adentro de mi vaga superficie... | |
Adentro de mi vaga superficie se revuelve un constante movimiento; es el polvo que todo lo renueva, destruyendo. Adentro de la piel que me protege y de la carne a la que estoy nutriendo, hay una voz interna que me nombra; Polvo tenso. Sé bien que no he escogido la materia de este cuerpo tenaz... | |
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Jaime Augusto Shelley En la voz de Jaime Augusto Shelley Réquiem | |
Hundo mis vocales piernas en la espesura álgida del año y callo: escucho. Y una sombra a dos, caídas en la prisa de su sueño, abren llagas de insatisfacción, cólera y miedo en el leprosario ambulante de estas horas. Un hombre o dos. Tal vez una mujer. Tendidos en negros albañales de... | |
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Héctor Rosales En la voz de Edith Checa Lección | |
Hubo un antiguo liceo, unos cuadernos que forraste con las frases que más te protegían. Y hubo invierno en aceras encogidas hacia única puerta de colores reglamentarios. Los ómnibus les hacían transfusiones a las aulas, las asignaturas se barajaban con urgencias cotidianas. Vos te... | |
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Olga Orozco En la voz de Olga Orozco Esos pequeños seres | |
En un país que amaba ya estará anocheciendo. Coronados por sus mustias guirnaldas, esos pequeños seres creados cuando la oscuridad vuelven a poblar con sus tiernas músicas, a golpear con sus manos de brillantes estíos ese rincón natal de mi melancolía. Sonríen los inasibles... | |
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Juan Domingo Argüelles En la voz de Juan Domingo Argüelles Otra vez, al lector | |
Tú me pedías poesía como quien frutos desespera del olmo viejo del camino. Cada mañana amanecía y el árbol peras no arrojaba. Cuando vivir no es necesario escribe el cerdo, lee el puerco y se emocionan los marranos. Escucha bien: no hay moraleja: es otra voz la... | |
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Tomás Segovia En la voz de Pablo López del Castillo Entre los tibios muslos te palpita... | |
Entre los tibios muslos te palpita un negro corazón febril y hendido de remoto y sonámbulo latido que entre oscuras raíces se suscita; un corazón velludo que me invita, más que el otro cordial y estremecido, a entrar como en mi casa o en un nido hasta tocar el grito que te habita... | |
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Nora Méndez En la voz de Nora Méndez Lentos pasan... | |
Lentos pasan sombríos con máscara azul con masacre de sol en los poros vagones de cartón latas vencidas estantes de un territorio sin convivencia trenes fantasmas con su retrovisor de árboles en tutú alacranes y plywood anchos trenes vagando necios en la circunferencia estéril oigo... | |
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Juan Gelman En la voz de Juan Gelman Himno de la victoria | |
en ciertas circunstancias) en madrugada en pleno su esplendor quién sino yo como ginebras destruyendo a sus víctimas amadas para dar luz a la indecisa claridad de sus mesas quién sino yo con papelitos lujosas descripciones hechas para callar o la palabra mesa las mentiras los metros de mentiras... | |
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Luis Cernuda En la voz de Luis Cernuda He venido para ver semblantes amables | |
He venido para ver semblantes amables como viejas escobas, he venido para ver las sombras que desde lejos me sonríen. He venido para ver los muros en el suelo o en pie indistintamente, he venido para ver las cosas, las cosas soñolientas por aquí... | |
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Saúl Ibargoyen En la voz de Saúl Ibargoyen Otras voces | |
Otras voces? Cabalgaron tus voces por las calles que el barro con sus lluvias contamina: tropezaron ésas tus voces con pequeños astros cancerosos que huelen a muladar a cochinero a porquería: se alzaron algunas de tus voces como estatuas indecisas entre soltarse de su mármol o penetrarse más en su cerrado abismo... | |
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Julio Flórez En la voz de Víctor Mallarino Tu alma | |
Bajo las morbideces de tu seno donde en el nácar el coral incrusta sus botones de púrpura, sereno, hierve tu corazón en sangre augusta! Y bajo el terso y límpido alabastro de tu frente de invicta Citerea, vibra y deslumbra el luminoso rastro del relámpago excelso de la idea!... | |
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Federico García Lorca En la voz de Rafael Alberti Casida de la rosa | |
La rosa no buscaba la aurora: casi eterna en su ramo, buscaba otra cosa. La rosa, no buscaba ni ciencia ni sombra: confín de carne y sueño, buscaba otra cosa. La rosa, no buscaba la rosa. Inmóvil por el cielo buscaba otra cosa. De: Diwan del... | |
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Efraín Huerta En la voz de David Huerta Los ruidos del alba | |
Te repito que descubrí el silencio aquella lenta tarde de tu nombre mordido, carbonizado y vivo en la gran llama de oro de tus diecinueve años. Mi amor se desligó de las auroras para entregarse todo a su murmullo, a tu cristal murmullo de madera blanca incendiada... | |
