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Otra noche


Pensar que hicimos todo, todo, todo,
convertimos en risa las querellas,
apagamos la luz de las estrellas
y en lo oscuro buscamos acomodo.

Agotamos el tacto a nuestro modo,
de nuestra hoguera no dejamos huellas,
porque el secreto de las cosas bellas
es consumirlas bien por sobre todo.

Desfilan los recuerdos en derroche.
El viento ruge igual. Dame tus manos.
Tu tacto no es igual, es otra noche,

sin combustión y sin intentos vanos.
Hoy brillan las estrellas, ni un reproche,
que ahora somos pacíficos ancianos.



De: Sonetos terminales



GRISELDA ÁLVAREZ PONCE DE LEÓN






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