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palabra virtual

Poesa trunca    
    Editora del fonograma:    
    Palabra de esta Amrica    
por Nicols Guilln    

    Este poema forma parte del acervo de la audiovideoteca
    de Palabra Virtual

Vieja Mara, vas a morir...


Vieja Mara, vas a morir,
quiero hablarte en serio:

Tu vida fue un rosario completo de agonas,
no hubo un hombre amado, ni salud, ni dinero,
apenas el hambre para ser compartida;
quiero hablar de tu esperanza,
de las tres distintas esperanzas
que tu hija fabric sin saber cmo.

Toma esta mano de hombre que parece de nio
en las tuyas pulidas por el jabn amarillo.
Restriega tus callos duros y los nudillos puros
en la suave vergenza de mis manos de mdico.

Escucha, abuela proletaria:
cree en el hombre que llega,
cree en el futuro que nunca vers.

Ni reces al dios inclemente
que toda una vida minti tu esperanza;
ni pidas clemencia a la muerte
para ver crecer a tus caricias pardas;
los cielos son sordos y en ti manda el oscuro;
sobre todo tendrs una roja venganza,
lo juro por la exacta dimensin de mis ideales
tus nietos vivirn la aurora,
muere en paz, vieja luchadora.

Vas a morir, vieja Mara
treinta proyectos de mortaja
dirn adis con la mirada
el da de estos que te vayas.

Vas a morir, vieja Mara,
quedarn mudas las paredes de la sala
cuando la muerte se conjugue con el asma
y copulen su amor en tu garganta.

Esas tres caricias construidas de bronce
(la nica luz que alivia tu noche),
esos tres nietos vestidos de hambre,
aorarn los nudos de los dedos viejos
donde siempre encontraban alguna sonrisa.
Eso era todo, vieja Mara.

Tu vida fue un rosario de flacas agonas,
no hubo un hombre amado, salud, alegra,
apenas el hambre para ser compartida,
tu vida fue triste, vieja Mara.

Cuando el anuncio de descanso eterno
enturbia el dolor de tus pupilas,
cuando tus manos de perpetua fregona
absorban la ltima ingenua caricia,
piensa en ellos... y lloras,
pobre vieja Mara.

No, no lo hagas!
No ores al dios indolente
que toda una vida minti tu esperanza
ni pidas clemencia a la muerte,
tu vida fue horriblemente vestida de hambre
acaba vestida de asma.

Pero quiero anunciarte,
en voz baja y viril de las esperanzas,
la ms roja y viril de las venganzas
quiero jurarlo por la exacta
dimensin de mis ideales.

Toma esta mano que parece de nio
entre las tuyas pulidas por el jabn amarillo,
restriega los callos duros y los nudillos puros
en la suave vergenza de mis manos de mdico.

Descansa en paz, vieja Mara,
descansa en paz, vieja luchadora,
tus nietos todos vivirn la aurora,
lo juro.



De: Poesa trunca: Poesa latinoamericana revolucionaria



ERNESTO (CHE) GUEVARA






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