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palabra virtual

Luis Cardoza y Aragn. Testimonio y poesa    
    Editora del fonograma:    
    Palabra de esta Amrica    
por Luis Cardoza y Aragn    
Colaboracin: Eduardo Ortiz Moreno    
Pgina web de Voces que dejan huellas    

    Este poema forma parte del acervo de la audiovideoteca
    de Palabra Virtual

A Rafael Landvar


Llamo y nadie responde.
Pregunto a la piedra y a los rboles.
Canta un pjaro y me doy cuenta
de que las casas no tienen ventanas:
demasiado dbiles para tumbas,
demasiado fuertes para moradas.

Beso al leproso y a la nia con caspa.
Y a ti, violento geranio; y a ti, crepsculo.
Se dira que va a llover sangre
de cmo se afanan las hormigas!

Volcn, si supieras cmo te quiero
nio mo! cmo suspir al verte!
Qu ella tambin te hubiese visto
con ojos de mi niez! Por la que muero
de no soar juntos sobre la misma almohada!

Dnde mis amigos? Qu se fizieron?
Otra vez en tu reino, soledad.
Ya las estrellas enciendo y las espigas.
Perenne horror de cada sin trmino
y pirmide trunca y vena abierta.

Mi alma, leal, en ti se acendra
y fortifica, soledad. Despierto
y muero al recuperar mi cuerpo.
As te imaginaba, con ruinas y volcanes
y una lluvia invisible en los cristales.

Despert, y yo, Deseo, ya no estaba.
Haba partido de nuevo en sueos.
T me reconociste por el anillo de mi dedo.
S, soy el legtimo. Y no encontr
la felicidad. Diablica es toda belleza!
Lbrame de la peor de las fiebres!
Ahora te sueo tan fuertemente
que le saco los ojos a la noche.
Ansias de ciegos pozos olvidados
encuentran con mi arado los luceros.

S, pero tu silencio de nocturna piedra.
S, pero tu voz de tan pura nunca oda.
S, pero tu sangre que deflagra
mi voz vencida, tu luz asunta: mi vida.

Part por la puerta de atrs
y torn por la puerta seorial:
le di la vuelta al mundo y a m mismo.
Llegu tarde para charlar con los hermanos.
Sordos estaban y hablaban ya otra lengua.
Desplomse el roble. Nacieron tumbas
y el becerro cebado tuvo nietos.
Abrac fantasmas. Y los presentes
estaban ms lejanos que los muertos.

Ro de sueos sigui mis pasos
y borr mis huellas, padre Adn.
Cmo llegar si nunca me he marchado?
Qu hacer para quedarme si no he vuelto?
Despert, y yo, Deseo, ya no estaba.
Duerme y no reposa, djome el Hijo Prdigo.
Deja lo que no tienes ni tendrs.
No hay casa, ni patria, ni mundo.
Somos de otra parte.
Al carajo!

La voz del Hijo Prdigo era hermosa como el Deseo.
Vi el anillo de mi dedo. Soy el legtimo.
Oh, mi voz antigua, gnea y vaticinante!
Yo quiero algo ms que acciones y virtudes.

Y me march por el portn trasero
para volver jams.



Antigua Guatemala, 19 de febrero, 1945


De: Poesa



LUIS CARDOZA Y ARAGN






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