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palabra virtual

El Siglo Ilustrado    
    Editora del fonograma:    
    Alhambra Longman    
por Fernando Guilln    

    Este poema forma parte del acervo de la audiovideoteca
    de Palabra Virtual

Los das


No es completa desgracia
que por ser hoy mis das
he de verme sitiado
de incmodas visitas.

Cierra la puerta, mozo!
que sube la vecina,
su cuada,sus yernos,
por la escalera arriba.

Pero, aqu, no la cierres
si es menester abrirla,
si ya vienen chillando
doa Tecla y sus hijas.

El coche que ha parado,
segn lo que rechina
es el de don Venancio
famoso petardista.

Ya est aqu don Judas
haciendo cortesas
y don Mauro, el abate,
opositor a Mitras.

Don Jenaro, don Zoilo
y doa Basilisa
con una lechigada
de nios y de nias.

Qu necios cumplimientos,
qu frases repetidas;
al monte de Torazo
me fuera por no orlas.

Ya todos se preparan
y no bastan las sillas
a engullirme bizcochos
y dulces y bebidas.

Llnanse de mujeres
comedor y cocina,
y de los molinillos
no cesa la armona.

Ellas haciendo dengues
aqu y all pellizcando
todo lo gulusmean
y todo las fastidia.

Ellos, los hombronazos,
piden a toda prisa
del rancio de Canarias
de Jerez y Montilla.

Una, dos, tres botellas,
cinco, nueve se chiflan.
pues, seor, hay paciencia
para tal picarda?

Es esto ser amigos?
As el amor se explica
dejando mi despensa
asolada y vaca?

Y en tanto los chiquillos,
canalla descreda,
me aturden con sus golpes,
llantos y chilladiza.

El uno acosa al gato
debajo de las sillas,
el otro se echa a cuestas
un canjiln de almbar.

Y al otro, que jugaba
detrs de las cortinas,
un ojo en las narices
le aplast la varilla.

Ya mi bastn les sirve
de caballito, y brincan;
mi peluca y mis guantes
al pozo me los tiran.

Mis libros no parecen
que todos me los pillan
y al patio se los llevan
para hacer torrecitas.

Demonios, yo que paso
la solitaria vida
en virginal ayuno
abstinente eremita.

Yo, que del matrimonio
renunci las delicias,
por no verme conocido
de tales sabandijas.

He de sufrir ahora
esta algabarra y trisca.
Vamos, que mi paciencia
no ha de ser infinita.

Vyanse en hora mala,
salgan todos a prisa
cojan abanicos,
sombreros y basquias.

Gracias por el obsequio
y la cordial visita,
gracias, pero no vuelvan
jams a repetirla.

Y, pues ya merendaron,
que es a lo que venan,
si quieren baile,
vayan al Soto de la Villa.



LEANDRO FERNNDEZ DE MORATN






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