sitemap
Palabra Virtual

Blanca Orozco de Mateos

sguenos en twitter
Comparte el poema con tus amigos
Copia y pega este enlace en un mensaje instantneo o de correo electrnico

Comparte el poema en tu blog o pgina personal

Copia y pega este enlace en tu blog o pgina personal







Como los lectores de libros sacros (El sueo de las escalinatas 1)
de Jorge Zalamea

palabra virtual


El sueo de las escalinatas

    
    Editora del fonograma:
    H.J.C.K.

por Jorge Zalamea    
Colaboracin: Eduardo Ortiz Moreno    
Pgina web de Voces que dejan huellas    
  


Como los lectores de libros sacros (El sueo de las escalinatas 1)


Como los lectores de libros sacros, los pregoneros de milagreras y los loteadotes de parasos y nirvanas, tambin yo he de sentarme de espaldas al Ro, frente a las escalinatas plagadas de creyentes y obsedidas de dioses vivos y muertos; frente a los Templos de ladrillo y cobre en cuyas escamas la luz hierve y crepita; bajo los empinados Palacios en cuyas azoteas cunde la algaraba de los monos.

Tambin yo he de llamar a los creyentes para que formen corro en torno mo, y me escuchen.

Pero no he de leerles milagros de dioses, ni hazaas de hroes, ni amores de prncipes, ni proverbios de sabios. Pues respondiendo a lo que viera el ojo, el duro brazo de la clera arrebat el libro abierto sobre mis rodillas y lo destroz contra el viento. Y ahora el viento dispersa sus hojas sobre el Ro, como ahuyenta el huracn a una bandada de pjaros de mal agero.

Ah! he repudiado el libro.

He abolido los libros.

Slo quiero ahora la palabra viva e hiriente que, como piedra de honda, hienda los pechos y, como el vahoroso acero desenvainado, sepa hallar el camino de la sangre. Slo quiero el grito que destroce la garganta, deje en el paladar sabor de entraa y calcine los labios profirientes. Slo quiero el lenguaje del que se hace uso en las escalinatas.

Pues tengo el designo, oh, creyentes!, de abrir audiencia aqu, sobre las escalinatas, de espaldas al Ro, frente a los Templos y bajo los Palacios.

Designio de incoar un proceso el vuestro; de armar un alegato el vuestro; de reanudar, fomentar y dirimir la ms antigua querella la vuestra.

Apelo a vosotros, creyentes! Necesito de vosotros y de todos los seres de condicin contradicha.

He aqu, pues, mis citaciones a esta audiencia:

En primer trmino, cito a los hongos humanos que proliferan sobre las escalinatas o agonizan en ellas:

Esculturas vivientes, gesticulantes y gimientes que abren avenida hacia la abierta sala de nuestra audiencia:

El adolescente epilptico que hace precipitar el ritmo de las plegarias con su alarido de entusiasmo y su bramar de espanto;

el enano que salmodia su irreparable mendicidad bajo el lujo su enorme turbante amarillo;

el paraltico que, con sus tablillas ambulatorias, remeda sobre la sorda piedra la invitacin de las castauelas a la danza;

la leprosa que, mendicante, pdica, coqueta, desesperada, exasperada, cierra o hace flotar el vuelo violeta de su manto sobre su desleda carne gris;

el nio que pone al sol los cogulos azulencos de sus ojos descompuestos;

el hermoso mozo mutilado por sus propios padres para que la muda y muda plegaria de sus muones le garantice el pan de cada da;

el demente,
el sifiltico,
el idiota,
el varioloso,
el pianoso,
el tioso,
el sarnoso,
el caratoso,
el tuberculoso,
y toda la horda innumerable de los consuntos.

Que vengan aqu, que se acuclillen en primera fila, muy cerca de m para que su yerta brasa haga borbollar las palabras en mi pecho hasta que broten de l lenguas de fuego.

Pues quiero desatar un gran incendio.

Doy luego precedencia en mis invitaciones a las gentes que viven un poco ms all de las escalinatas, detrs de los Templos y los Palacios:

las muchachas que acarrean las arenas y reciben en pago de su afn minsculas hojuelas de estao;
los vendedores de leos para las piras funerarias;
de tierras de colores para los tatuajes de la casta y el rito;
de rosarios de sndalo, nueces o vidriera, que amansan la ira e inoculan la resignacin;
las nias que venden guirnaldas para adornar las esquivas gargantas del Ro;
las nias que venden diminutas almadas de paja con dos velillas encendidas para ofrendar al Ro;
los vendedores de tortillas;
los vendedores de especias;
los vendedores de hojas de betel;
los vendedores de buuelos en que arraciman las abejas;
los vendedores de pjaros;
los vendedores de emplastos;
los vendedores de blsamos y laxantes;
los vendedores de ceniza;
los vendedores de sal;
los vendedores de agua...

Oh delirante confusin de las cosas ms nimias y necesarias! El comerciante cuenta en fracciones de cntimo sus ganancias y el comprador irrita su propia hambre con un puadito de garbanzos o recontados granos de arroz.

Que abran el parque de los profetas y los dejen venir hasta m, con sus salientes ojos alucinados, sus arremolinadas greas, sus barbas cundidas de piojos y sus inciertas piernas de ebrios de Dios. Que los dejen llegar hasta nosotros, pues necesitamos su testimonio. Su demencia corrobora nuestra razn y sus palabras nuestro designio.

Crece, crece la audiencia! Hay ya silbos de llama en la brasa.

Que vengan tambin el herborista y el sacamuelas; el botero y el gua; el alfarero y el tejedor de mimbres; el astrlogo y el sastre; el homepata y el acupuntista...

que vengan las mujeres que trituran las piedras al borde de las carreteras;
los ancianos que rasuran el vello amarillo de la tierra secana;
el nio tuerto que teje los sares de prpura y de oro;
los hombres que tiran de los carros cargados con grandes vasijas de gres;
los encantadores de serpientes;
los pastores adolescentes de jabales y bfalos;
los colectores de boiga;
los cornacas;
los hombres que cuidan de los monos en los templos olorosos a orina y benju;
los remendones de babuchas;
los barberos que, en cuclillas, rasuran y tonsuran a sus clientes entre las ruedas locas de los rickshaws;
los mozos de tiro de los rickshaws;
los ganmedes de leche de coco;
los trenzadores de cuerdas;
los basureros y los recogedores de colillas;
los esquiladores y cardadores;
los camelleros y burreros;
los poceros y los pregoneros;
los estafetas y las plaideras;
la mujer que tuesta los garbanzos;
la que cuece el arroz;
la que sabe parar los flujos;
la que maquilla a la nia impber;
la casamentera y la amortajadora;
los que baten el cobre y los que graban el cobre y los que nielan el cobre...
y los incineradores de cadveres,
y las parteras de la miseria recin parida!

Oh lancinante algaraba de los humildes menesteres! Y de los bajos oficios. Oh inacabable necesidad de las manos que ofrecen su trabajo! Oh codicia fatal de las manos que reciben el trabajo!

Crece, crece la audiencia!

Que vengan todas las gentes de sudor y de pena de Benares, y que me den todas ellas su venia para citar a los campesinos rebeldes de Hayderabad;

a los artesanos maldicientes de Jaipur;
a los tasadores de basuras de Bombay;
a los pescadores acongojados de Madrs;
a los pastores de Cachemira;
a los choferes de Delhi;
a los tejedores del Deccan;
a los leadores del Punjab;
a los colectores de cadveres de Calcuta...

Que vengan todas las gentes de sudor y de pena de la India, pues plantearemos un gran pleito y fomentaremos una gran querella con su asentimiento y testimonio.

La audiencia es entre el Ro y los Templos; sobre las escalinatas y bajo los Palacios. Sin esperar la tarde: bajo el colrico sol que denuncia hasta el hongo en la axila del notable.



1 de: El sueo de las escalinatas



JORGE ZALAMEA


Copyright Derechos reservados del titular.

Los poemas, poemas con voz, videos y libros en pdf presentados en este portal son propiedad de sus autores o herederos o titulares de los mismos.



regresar a la pgina anterior 





























Los poemas, poemas con voz, videos y libros en pdf presentados en este portal son propiedad de sus autores o herederos o titulares de los mismos.

El Portal de la Palabra Virtual no persigue ningn fin de lucro y cuyo objetivo es exclusivamente de carcter cultural y educativo a travs de la difusin de la poesa iberoamericana.



Copyright 2017-2020 Palabra Virtual Inc. Todos los derechos reservados.
Copyright 2017-2020 Virtual Word Inc. Worldwide Copyrights.

175 visitantes activos
en este momento


           visitas nicas