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palabra virtual

La suave patria    
    Editora del fonograma:    
    Pentagrama    
por Enrique Lizalde    

    Este poema forma parte del acervo de la audiovideoteca
    de Palabra Virtual

El retorno malfico


Mejor ser no regresar al pueblo,
al edn subvertido que se calla
en la mutilacin de la metralla.

Hasta los fresnos mancos,
los dignatarios de cpula oronda,
han de rodar las quejas de la torre
acribillada en los vientos de fronda.

Y la fusilera grab en la cal
de todas las paredes
de la aldea espectral,
negros y aciagos mapas,
porque en ellos leyese el hijo prdigo
al volver a su umbral
en un anochecer de maleficio,
ala luz de petrleo de una mecha
su esperanza deshecha.

Cuando la tosca llave enmohecida
tuerza la chirriante cerradura
en la aeja clausura
del zagun, los dos pdicos
medallones de yeso,
entonando los prpados narcticos,
se mirarn y se dirn: ``Qu es eso?

Y yo entrar con los pies advenedizos
hasta el patio agorero
en que hay un brocal ensimismado,
con un cubo de cuero
goteando su gota categrica
como un estribo plaidero.
Si el sol inexorable, alegre y tnico,
hace hervir a las fuentes catecmenas
en que babase mi sueo crnico;
si se afana la hormiga;
si en los techos resuena y se fatiga
de los buches de trtola el reclamo
que entre las telaraas zumba y zumba;
mi sed de amar ser como una argolla;
empotrada en la losa de una tumba.

Las golondrinas nuevas, renovando
con sus noveles picos alfareros
los nidos tempraneros;
bajo el palo insigne
de los atardeceres monacales,
el lloro de recientes recentales
por la ubrrima urbe prohibida
de la vaca, rumiante y faranica,
que el prvulo intimida;
campanario de timbre novedoso;
remozados altares;
el amor amoroso
de las parejas pares;
noviazgos de muchachas
frescas y humildes, como humildes coles,
y que la mano dan por el postigo
a la luz de dramticos faroles;
alguna seorita
que canta en algn piano
alguna vieja aria;
el gendarme que pita...
...Y una ntima tristeza reaccionaria.



RAMN LPEZ VELARDE






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