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palabra virtual

Poesa espaola de Mxico 2    
    Editora del fonograma:    
    Voz Viva de Mxico. UNAM    
por Juan Rejano    

    Este poema forma parte del acervo de la audiovideoteca
    de Palabra Virtual

Len Felipe en sus 75 aos


Vedlo otra vez aqu.
De su vieja piel brotan
absurdamente flores
en salvaje melena enmaraadas:
recientes, frescas, olorosas flores
(as Elvira Gascn lo ha dibujado).
Y de la cueva honda de su boca
a veces una voz terrible sale
clamando; voz oscura
que, inesperadamente traicionada,
al aire se transforma
en un tierno, armonioso,
inexplicable canto.

El len viejo, siempre
caminando sin tregua, solo, acecha
en torno a s, de da;
de noche, cara al cielo.
Errante majestad, centro moviente,
inestable, de un mundo
cambiante como l, sin equilibrio.

Quisiera descansar un poco; tienen
sus fauces la nostalgia
de un enorme bostezo. Pero siente
que una larga mirada lo vigila.
Por eso se revuelve,
se irrita, increpa, llora,
suplica.
Ruge amenazador a las estrellas
clavadas en la rueda de la noche,
buscando al ojo inmvil entre ellas
nica estrella fija
sin esperanza de encontrarlo nunca
en ese sinfn de astros sin sentido.

l sabe que est ah. Aguda siente
su mirada punzndole la piel,
mojndole de helada claridad
la florida melena embravecida.
Y escudria la noche
y cuenta estrellas (antes,
piedras haba contado)
e impotente blasfema
por fin para incitar
a Dios a revelarse.

l no sabe si le lanzara entonces
un zarpazo rabioso
para dejarlo ciego,
o si bajo la lluvia
de su luz se echara
adorndola humilde
a cobijar su sueo ya logrado.

Ya ha caminado mucho el len viejo.
Le ha dado varias vueltas
al mundo, por eriales,
por selvas, por la guerra, por la paz,
por las noches y por das,
sin descubrirlo; orando, sin hacerse
or de l, sin conmoverlo nunca.

Y ahora vedlo otra vez
pasar junto a nosotros;
nosotros, que sentimos
cmo su voz que clama
en la noche, terrible,
en nuestro pecho queda absurdamente

resonando tan dulce
como la voz de un pjaro o de un nio.



LUIS RIUS AZCOITA






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