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palabra virtual

Los poetas cantan a la Virgen    
    Editora del fonograma:    
    PAX - Discoteca Popular Catlica    
por Dmaso Alonso    

    Este poema forma parte del acervo de la audiovideoteca
    de Palabra Virtual

A la Virgen Mara


Como hoy estaba abandonado de todos,
como la vida
(ese amarillo pus que fluye del hasto,
de la ilusin que lentamente se pudre,
de la horrible sombra crdena
donde nuestra hmeda
orfandad se condensa)
goteaba en mi sueo, medidora del sueo,
segundo tras segundo.

Como el veneno ya me llegaba al corazn,
mi corazn rompi en un grito,
y era tu nombre,
Virgen Mara, madre.
(Treinta aos hace que no te invocaba.)

No, yo no s quin eres,
pero eres una gran ternura.
No s lo que es la caricia de la primavera
cuando la siento subir como una turbia marea de mosto,
ni s lo que es el pozo del sueo
cuando mis manos y mis pies con delicia se anegan,
y, hundindose, an palpan el agua cada vez ms
humanamente profunda.

No, yo no s quin eres, pero t eres
luna grande de enero que sin rumor nos besa,
primavera surgente como el amor en junio,
dulce sueo en el que nos hundimos,
agua tersa que embebe con trmula avidez
la vegetal clula joven,
matriz eterna donde el amor palpita,
madre, madre.

Qu dulce sueo en tu regazo, madre,
soto seguro y verde entre corrientes rugidoras,
alto nido colgante sobre el pinar cimero,
nieve en quien Dios se posa como el aire de esto,
en un enorme beso azul,
oh t, primera y extrasima creacin de su amor!

Djame ahora que te sienta humana,
madre de carne slo,
igual que te pintaron tus ms tiernos amantes;
djame que contemple, tras tus ojos bellsimos,
los ojos apenados de mi madre terrena;
permteme que piense
que posas un instante esa divina carga
y me tiendes los brazos,
y me acunas en tus brazos,
acunas mi dolor,
hombre que lloro.
Virgen Mara, madre,
dormir quiero en tus brazos
hasta que en Dios despierte.




DMASO ALONSO






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