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palabra virtual

Jos Gorostiza    
    Editora del fonograma:    
    Voz Viva de Mxico. UNAM    
por Jos Gorostiza    

    Este poema forma parte del acervo de la audiovideoteca
    de Palabra Virtual

Mas la forma en s misma no se cumple... (Muerte sin fin)


Mas la forma en s misma no se cumple.
Desde su insigne trono faranico
magnnima,
defica,
constelada de eptetos esdrjulos,
rige con hosca mano de diamante.
Est orgullosa de su orondo imperio.
En las augustas pituitarias de nice
no juega, acaso, el encendido aroma
con que arde a sus pies la poesa?
Ilusin, nada ms, gentil narctico
que puebla de fantasmas los sentidos!
Pues desde ah donde el dolor emite
oh turbio sol de pobre!
el esmerado brillo que lo embosca,
ay, desde ah, presume la materia
que apenas cuaja su dibujo estricto
y ya es un jardn de huellas fsiles,
estruendoso fanal,
rojo timbre de alarma en los cruceros
que gobierna la ruta hacia otras formas.
La rosa edad que esmalta su epidermis
senil recin nacida
envejece por dentro a grandes siglos.
Trajo puesta la proa a lo amarillo.
El aire se coagula entre sus poros
como un sudor profuso
que se anticipa a destilar en ellos
una esencia de rosas subterrneas.
Los crudos garfios de su muerte suben,
como musgo, por grietas inasibles,
ay, la hostigan con tenues mordeduras
y abren hueco por fin a aquel minuto
miradlo en la lenteja del reloj,
neto, puntual, exacto,
correrse un eslabn cada minuto!
cuando al soplo infantil de un parpadeo,
la egregia masa de ademn ilustre
podr caer de golpe hecha cenizas.

No obstante por qu no? tambin en ella
tiene un rincn el sueo,
rido paraso sin manzana
donde suele escaparse de su rostro,
por el rostro marchito del espectro
que engendra, aletargada, su costilla.
El vaso de agua es el momento justo.
En su audaz evasin se transfigura,
tuerce la rbita de su destino
y se arrastra en secreto hacia lo informe.
La rapia del tacto no se ceba
aqu, en el sueo inhspito
sobre el templado ncar de su vientre,
ni la flauta Don Juan quela requiebra
musita su cachonda serenata.
El sueo es cruel,
ay, punza, roe, quema, sangra, duele.
Tanto ignora infusiones como ungentos.
En los sordos martillos que la alfigen
la forma da en el gozo de la llaga
y el oscuro deleite del colapso.
Temprana madre de esa muerte nia
que nutre en sus escombros paulatinos,
anhela que se hundan sus cimientos
bajo sus plantas, ay, entorpecidas
por una espesa lentitud de lodo;
oye nacer el trueno del derrumbe;
siente que su materia se derrama
en un prurito de cidas hormigas;
que, ya sin peso, flota
y en un claro silencio se desle.
Por un aire de espejos inminentes
oh impalpables derrotas del delirio!
cruza entonces, a verlas desgarradas,
la airosa teora de una nube.



JOS GOROSTIZA






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