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palabra virtual

Poemas de amor y poemas de toros    
    Editora del fonograma:    
    Orfen    
por Pepe Alameda    

    Este poema forma parte del acervo de la audiovideoteca
    de Palabra Virtual

Mi villa


Si yo jams hubiera salido de mi villa,
con una santa esposa tendra el refrigerio
de conocer el mundo por un solo hemisferio.

Tendra, entre corceles y aperos de labranza,
a Ella, como octava bienaventuranza.

Quiz tuviera dos hijos, y los tendra
sin un remordimiento ni una cobarda.

Quiz seran hurfanos, y cuidndolos yo,
el nio ira de luto, pero la nia no.

No me hubieras vivido, t, que fuiste una aurora,
una granada roja de virginales gajos,
una devota de Mara Auxiliadora
y un misterio exquisito con los prpados bajos?

Hacia tu pie, hermosura y alimento del da,
recin nacidos, piando y piando de hambre
rodaran los pollitos, como esferas de estambre.

Quiero otra vez mis campos, mi villa y mi caballo
que en el sol y en la lluvia lanza a mitad del viaje
su relincho, penacho gozoso del paisaje.

Corazn que en fatigas de vivir vas a nado
y que ests florecido, como est la cadera
de Venus, y ceniciento cual la madera
en que grab su puo de nima el condenado:
tu tarde ser simple, de ejemplar feligrs
absorto en el perfume de hogareos panqus
y que en la resolana se santigua a las tres.

Corazn; te reservo el mullido descanso
de la coqueta villa en que el seor mi abuelo
contaba las cosechas con su pluma de ganso.

La moza me dir con su voz de alfeique
marchndose al rosario, que le abrace la falda
ampulosa, al sonar el ltimo repique.

Luego resbalar por las frutales tapias
en recuerdo fantico de mis yertas prosapias.

Y si la villa, enfrente de la jocosa luna,
me reclama la prdida de aquel bien que me dio,
slo podr jurarle que con otra fortuna
el nio ira de luto, pero la nia no.



RAMN LPEZ VELARDE






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