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Muerte danzante


Muerte,
ya estamos en la pista de baile.
Quien no baila no aleja las costras
de la maledicencia,
y el vals promete mucho,
bailar no cuesta nada.
Brilla el salón y aprietas
mi cuerpo contra el aire
dulcísimo. Un poco más
y serás mía, y agotarás
el aire enardecido
para cortarme la garganta.
Un compás y deslizo
mis ojos en tus cuencas,
las cuencas que extraviaste
entre las aguas y cavernas
por donde filtra el tiempo
su furor oxidado.



De: La libertad inútil



CARMEN ALARDÍN






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