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Blanca Orozco de Mateos

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Concentracin de la clera
de Oscar Oliva

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Trabajo Ilegal

    
    Editora del fonograma:
    Voz Viva de Mxico. UNAM

por Oscar Oliva    
  


Concentracin de la clera


Odio y amo. por qu lo hago?, preguntas acaso.
No s. Pero siento que es hecho, y me torturo.

Catulo

A Jos Revueltas


Hoy me calzo de clera.

Hoy me visto de viento.

Corro bajo una luz de bengala
que alumbra mi presencia desconcertada
con el grito colgado de los dientes,
atravesado por una bayoneta.
Trastabilleo
hasta chocar con un carro
donde bajan hombres armados
que comienzan a golpearme.
Bosques enteros son derribados en mi cerebro.
Me descubro la cara para saber ms.
Hoy conozco en carne propia a mi pas.
Por eso estoy con esta hacha incrustada en el crneo,
oliendo y tocando la fatiga que ha hundido el pico
en uno de mis costados.
Qu ao es?
El polvo ha entrado en mi garganta a cubetazos.

Para reconocerme tengo que pararme frente a un espejo,
preguntarle a mis amigos si me han visto pasar.
Pero ellos no me responden.
Tampoco pueden hablar.
Sus heridas, igual que las mas,
se abren con un mnimo esfuerzo:
cuando desnucan a un colibr con los dedos,
cuando desnudan a una muchacha.
No pueden responderme desde la crcel,
porque el carcelero
les ha roto las costillas a culatazos.

Un tren no me deja respirar.
Otro no me deja dormir,
desgarra mi piel,
entra por el tnel de mi boca,
se descarrila en mi corazn;
rompe las celdillas de mis pulmones,
atraviesa mi carne,
cae al vaco,
cae a mis pies
que estn clavados en la tierra.
Me apeo del tren en el lado norte de la ciudad.
Todava con olor a campesino,
con el morral al hombro,
voy descubriendo la ciudad,
la ciudad va desnudndose.
Un culatazo me derriba.
Esto es Mxico.
No escribo con palabras.
Las palabra no sirven para nada.
Slo sirve el odio,
una mano sobre un libro,
una pintura que nombra lo indecible,
una mujer con un libro entre las piernas.

Delante de una copa
sorbo la poesa
recin descubierta
como una estatua de ira.

Cunto ojos
son mis ojos,
cuntas bocas
tienen mi rostro,
cuntas,
qu innumerables
piernas me sostienen?

Con qu hoz corta la espiga,
los cabellos de estas palabras,
hasta dejar el papel limpio,
vaco,
cayendo,
sin caer.
En una cmara oscura,
en el espacio sideral?

Hoy viajo en la testa del aire,
como un pez alado.
Toros despliegan arcoiris y lluvias.
Se embisten uno a otros, mugiendo, enrojeciendo nubes.
Parecen muchachos golpendose, dndose de lanzazos.
Hoy conozco otra ciudad, que me hace palidecer.
Es como una barra de plata o de hielo
porque se deshace en mis pelos.
Ahora estoy tras las rejas de una prisin,
comiendo una asquerosa comida,
con la colcha llena de chinches.
Todava vamos a besarnos, muchacha?
Dnde, amor
voy a acariciarte,
si han quemado tu cama,
clausurado tu cuarto,
derruido el edificio?
No pases la lengua por mi pecho, porque me hieres.
No alcanzo tu cuello.
No puedo moverme.
Siento tu respiracin, tus ansias.
Pero t tambin ests muerta.
Te me deshaces de tanta fatiga,
al contacto de mi mueca.
Nos arrastramos tratando de alcanzarnos,
pero cuando llegamos al sitio donde nos esperbamos,
ya no hay sitio,
ni cuerpos,
ni amor.
Levanto un brazo, y nada.
Levantas una pierna, y te alejas cojeando.
Nos han engaado.
Nos han envilecido, castrado, ensuciado.
Manco estoy, lejano, ido.
No habito aqu,
sino en otra galaxia,
viajando en la copa de algn planeta.
Quin dispara esa ametralladora?
Quin conduce ese tanque de guerra?
Corro a cuatro pies,
me trepo a un rbol dando alaridos,
hundo la cabeza en el agua.
Tengo fro, humo, primavera.
Huelo a piedras, a perro, a pintura.
Es mejor cortarse los dedos de las manos
y empuar un arma con la boca,
los ojos o las orejas.
Es mejor correr sin piernas.
De dnde diablos he llegado?
Vallejo, Vallejo,
an te dan duro con un palo,
la crcel se ha hundido
junto con tus costillas
no s a dnde.
El hambre no ha podido matarte.
ni siquiera el suero,
las jeringas,
las sondas,
las transfusiones
podrn revivirte,
hacerte andar como ellos quieren.
Vallejo,
sin embargo,
sin nada,
muerto y olvidado,
t eres la clera, la rebelin.

Enterrado estoy, mordindome los puos.

Asisto a mi funeral en una caja de pino.

Escuchas?

Es un tren que silba en la madrugada.

El tren que puede ser caballo, o un cometa, o una hormiga.

Qu estoy diciendo?

Escribo sobre mi cadver,
que dcilmente me sirve de mesa.
Mi cadver llorndome.



De: Trabajo ilegal



OSCAR OLIVA


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