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Del hijo


I

Construyes, hijo, tu casa.
Abre todas las ventanas,
deja las puertas abiertas
que otras estarán cerradas.
Y tus paredes esperan
ser levantadas.


II

Si la argamasa se mezcla
con las lágrimas que llores,
habrá, en ladrillos y anhelos,
contradicciones.
Avanzarás poco a poco,
tendrás dolores;
pero también la alegría
que te propones.



De: Verdad posible



EDUARDO LANGAGNE




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