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El almacén


El almacén, señores, el ardiente
almacén de costados dolorosos,
en la esquina del polvo, reluciente
de fealdad, a quien deslumbra el foso

en que se hunden las sombras, y los cantos;
foso del mediodía, ceniciento
de sabor, infinito para tantos;
el almacén, señores, que yo siento

como muelle del pueblo, adonde llegan
las noticias del mundo, misteriosas,
inocentes del tiempo que navegan,

y la real belleza de las cosas;
muelle contra las tardes que me niegan
en hondas soledades silenciosas.



De: Por los extraños pueblos



ELISEO DIEGO






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