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Poema al Che


Hay al norte un pequeño país lleno de árboles,
rico en estaño que sus habitantes conocen de oídas,
el hambre y la miseria sí conocen bien.
En ese país alguien dijo veremos
qué podemos hacer y se hizo
la bala y la eternidad y
la libertad se hacía lentamente.
Hablo de hechos que conozco de lejos,
de heroísmo apenas sospechado,
de sucesos que debieran llegarnos al fondo del corazón,
de dolores que debieran intranquilizarnos ferozmente;
hablo de aquellos que propusieron sus vidas
por la liberación de su pueblo,
esos héroes andrajosos movidos por la fuerza del pueblo.

Pienso en alguien que no conoceré jamás
alguien que tomó la vida al pie de la letra
alguien que navegó con sus velas desplegadas
alguien que tuvo serios problemas con el mundo
alguien que vivió sumamente atareado
alguien que dejó asuntos pendientes
alguien que no tiene por qué perdonarnos.

Ñancahuazú estuvo lejos en un momento,
más lejos Sierra Maestra, un cuarteto de Mozart
lejísimo,
pero todo fue un sueño
veloz.
El pueblo despierta al guerrillero.



De: Poemas al Che
selección de Ambrosio Fornet y Winston Orrillo



OMAR LARA






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