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Ángel de sombras (fragmentos)


En el umbral oscuro la copa destelló
y en mi mirada se adentró
la filigrana de la plata.
Bebe ,dijo su portador:
Y bebí sus ojos en el vino.
Y bebí el vino en sus labios.
Y él bebió sus labios en los míos.
Y encendí las velas.


(Fragmento)

La llama viva rasgó el aire,
unió las cabezas en purpúreo gesto,
despertó el frescor de las bocas,
hizo de los brazos nido,
y de los cuerpos
brisas en las dunas,
mecerse de las hojas en las brasas.


(Fragmento)

Desplegó una sábana azul
que abarcaba los ocho cielos
salpicados del oro de los astros
y me envolvió y a sí mismo, en ella.
Y como el entero firmamento
me abrazó.
Y se adentró en mi vida
y en aquella noche
la deshojó hasta la tersura del alba.
Con el tacto del más leve pétalo
se dobló su cabeza en mi cuello,
sus bucles negros
emitían un aroma de abismo.


(Fragmento)

Desde sus brazos dormidos
ríos de sueño
asaltaron mi boca.
La orilla de mis labios
floreció
y lleno de amapolas
sus orillas,
una tierra tan mansa
y amorosa
que borraba
sus dos alas de sombra.


(Fragmento)

Como Panfilio, yo,
en la sed acuciante,
dejé el lugar ameno, abandoné
las aguas orladas de llantén
por seguir una voz que me arrastraba
a caminos distintos,
laberintos medrosos de ramas y follaje.
Y cuando ya vencida, desmayada,
presa de aquella red,
tras declinar la luz,
aparecióse a mí el arcángel de sombra,
tan radiante
que toda sombra aniquilaba:
se alzaban las auroras
en medio de la noche,
se alzó en mi corazón
el alba de sus ojos llameantes.



De: Arcángel de sombra



CLARA JANÉS






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