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Era octubre


Pasaban las llanuras con urgencia...
es raro que esa tarde aún inquiete,
tarde de octubre del 77
en los confines de tu adolescencia.

Hablábamos sin fin. El tren. Los caños.
Entre tú y yo reía el Dios desnudo.
Y algo de pronto en ti se quedó mudo,
y nos miramos como dos extraños.

La ausencia hace ya mucho que nos cubre,
es raro que no acabe aquel octubre,
sombra en tus labios, luz en tu cabello.

Lo que en tu voz no quiso ser ultraje,
llenó de adversidad, como un lenguaje,
el viento, el brazo, la mirada, el cuello...



De: La luna del dragón



WILLIAM OSPINA






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