☰ menú
 

Las ropas desceñidas... (Rima LXXIV)


         Las ropas desceñidas,
         desnudas las espadas,
en el umbral de oro de la puerta
         dos ángeles velaban.

         Me aproximé a los hierros
         que defienden la entrada,
y de las dobles rejas en el fondo
         la vi confusa y blanca.

         La vi como la imagen
         que en leve sueño  pasa,
como rayo de luz tenue y difuso
         que entre tinieblas nada.

         Me sentí de un ardiente
         deseo llena el alma;
¡como atrae un abismo, aquel misterio
         hacía sí me arrastraba!
         Mas, ¡ay!, que de los ángeles
parecían decirme las miradas:
          “¡El umbral de esta puerta
         sólo Dios lo traspasa!”



De: Rimas, leyendas y narraciones



GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER






regresar