☰ men
 
palabra virtual

Canto Villano    
    Editora del fonograma:    
    Entre voces. FCE    
por Blanca Varela    

    Este poema forma parte del acervo de la audiovideoteca
    de Palabra Virtual

Vals del ngelus


Ve lo que has hecho de m, la santa ms pobre del museo, la de la ltima sala, junto a las letrinas, la de la herida negra como un ojo bajo el seno izquierdo.
Ve lo que has hecho de m, la madre que devora sus cras, la que se traga sus lgrimas y engorda, la que debe abortar en cada luna, la que sangra todos los das del ao.
As te he visto, vertiendo plomo derretido en las orejas inocentes, castrando bueyes, arrastrando tu azucena, tu inmaculado miembro, en la sangre de los mataderos. Disfrazado de mago o proxeneta en la plaza de la Bastilla Jules te llamabas ese da y tus besos hedan a fsforo y cebolla. De general en Bolivia, de tanquista en Vietnam, de eunuco en la puerta de los burdeles de la plaza Mxico.
Formidable pelele frente al tablero de control; grand chef de la desgracia revolviendo catstrofes en la inmensa marmita celeste.
Ve lo que has hecho de m.
Aqu estoy por tu mano en esta ineludible cmara de tortura, guindome con sangre y con gemidos, ciega por obra y gracia de tu divina baba.
Mira mi piel de santa envejecida al paso de tu aliento, mira el tambor estril de mi vientre que slo conoce el ritmo de la angustia, el golpe sordo de tu vientre que hace silbar al prisionero, al feto, a la mentira.
Escucha las trompetas de tu reino. No naufraga cada maana, todo mar es terrible, todo sol es de hielo, todo cielo es de piedra.
Qu ms quieres de m?
Quieres que ciega, irremediablemente a oscuras deje de ser el alacrn en su nido, la tortuga desollada, el rbol bajo el hacha, la serpiente sin piel, el que vende a su madre con el primer vagido, el que slo es espalda y jams frente el que siempre tropieza, el que nace de rodillas, el viperino, el potroso, el que enterr sus piernas y est vivo, el dueo de la otra mejilla, el que no sabe amar como a si mismo porque siempre est solo. Ve lo que has hecho de m. Predestinado estircol, cieno de ojos vaciados.
Tu imagen en el espejo de la feria me habla de una terrible semejanza.



BLANCA VARELA






regresar