sitemap
Palabra Virtual

Blanca Orozco de Mateos

síguenos en twitter
Comparte el poema con tus amigos

Copia y pega este enlace en un mensaje instantáneo o de correo electrónico

Comparte el poema en tu blog o página personal

Copia y pega este enlace en tu blog o página personal







La bella implora amor
de Eduardo Lizalde

palabra virtual

    Este poema forma parte del acervo
    de la audiovideoteca de Palabra Virtual


    Eduardo Lizalde. Poeta
    
    Editora del videograma:
    Fondo de Cultura Económica


por Eduardo Lizalde    
  


La bella implora amor


Tengo que agradecerte, Señor
-de tal manera todopoderoso,
que has logrado construir
el más horrendo de los mundos-,
tengo que agradecerte
que me hayas hecho a mí tan bella
en especial.
Que hayas construido para mí tales tersuras,
tal rostro rutilante
y tales ojos estelares.
Que hayas dado a mis piernas
semejantes grandiosas redondeces,
y este vuelo delgado a mis caderas,
y esta dulzura al talle,
y estos mármoles túrgidos al pecho.

Pero tengo que odiarte por esta perfección.
Tengo que odiarte
por esa pericia torpe de tu excelso cuidado:
          me has construido a tu imagen inhumana,
          perfecta y repelente para los imperfectos
          y me has dado
          la cruel inteligencia para percibirlo.
Pero Dios,
por encima de todo,
sangro de furia por los ojos
al odiarte
cuando veo de qué modo primitivo
te cebaste al construirme
en mis perfectas carnes inocentes,
pues no me diste sólo muñecas de cristal,
manos preciosas -rosa repetida-
o cuello de paloma sin paloma
y cabellera de aureolada girándula
y mente iluminada por la luz
de la locura favorable:
          hiciste de mi cuerpo un instrumento de tortura,
          lo convertiste en concentrado beso,
          en carnicera sustancia de codicia,
          en cepo delicioso,
          en lanzadera que no teje el regreso,
          en temerosa bestia perseguida,
          en llave sólo para cerrar por dentro.
¿Cómo decirte claro lo que has hecho, Dios,
con este cuerpo?
¿Cómo hacer que al decirlas,
al hablar de este cuerpo y de sus joyas
se amen a sí mismas las palabras
y que se vuelvan locas y que estallen
y se rompan de amor
por este cuerpo
que ni siquiera anunciar al sonar?
¿Por qué no haberme creado, limpiamente,
de vidrio o terracota?

Cuánto mejor yo fuera si tú mismo
no hubieras sido lúbrico al formarme
-eterno y sucio esposo-
y al fundir mi bronce en tus divinas palmas
no me hubieras deseado
en tan salvaje estilo.
Mejor hubiera sido,
de una buena vez,
haberme dejado en piedra,
en cosa.



EDUARDO LIZALDE




regresar a la página anterior 































Los poemas, poemas con voz, videos y libros en pdf presentados en este portal son propiedad de sus autores o herederos o titulares de los mismos.

El Portal de la Palabra Virtual no persigue ningún fin de lucro y cuyo objetivo es exclusivamente de carácter cultural y educativo a través de la difusión de la poesía iberoamericana.



Copyright © 2017-2020 Palabra Virtual Inc. Todos los derechos reservados.
Copyright © 2017-2020 Virtual Word Inc. Worldwide Copyrights.

176 visitantes activos
en este momento


           visitas únicas