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A una dama

Bailas por antojo que al mancebo engre
y escotada luces dos hechizos fuera,
y en el rubio monte de tu cabellera
una flor de grana bruscamente re.

Pasas, huyes, tornas y el placer desle
fsforo combusto que te pinta ojera,
y tu maridazo mira errar la hoguera
y nada barrunta que le contrare!

Y en el rubio monte de tu cabellera
una flor de grana bruscamente re!



De: La giganta y otras damas. (FCE)


SALVADOR DÍAZ MIRÓN




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