☰ menú
 



Ultima necat

Huyen los aos como raudas naves!
Rpidos huyen! Infecunda Parca
plida espera. La salobre Estygia
calla dormida.

Voladores aos!
Dado me fuera detener convulso,
horas fugaces, vuestra blanca veste!
Pasan las dichas y temblando llegan
mudos inviernos...

Las fragantes rosas
mustias se vuelven, y el enhiesto cliz
cae de la mano. Pensativa el alba
baja del monte. Los placeres todos
duermen rendidos...

En mis brazos flojos
Cintia descansa.



De: Poesas, 1896

Seleccin: Jos Emilio Pacheco


MANUEL GUTIÉRREZ NÁJERA




regresar