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Para que me defiendas

Levntame la vida,
deja lamer tu piel
navegar tu marca
en estos cuantos das
que todava me restan.

Permteme, tambin,
que como t
yo piense
que la muerte no existe
y el tiempo no camina.

Mi ocaso se apenumbra
y casi veo
agolparse las sombras
que debern
borrarme para siempre.

Djame estar en ti, contigo,
para que me defiendas
de las leyes de la gravedad,
de la grave edad,
que sin descanso tratan
de restituirme al seno de la tierra.



ELÍAS NANDINO




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