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        250 últimos poemas en audio

 

   Noche del trópico Noche del trópico de José Juan Tablada

   José Juan Tablada
      En la voz de Aurora Molina    
primeros versos

En la fúnebre bóveda no brillan las estrellas, y sin embargo estriado de tenebrosas huellas sobre el profundo abismo la luz es móvil nata do apenas un Erebo de sombra se desliza, y en esa temblorosa película de plata en perlas se deshace la ola que se riza...

 

   Son blancas aves Son blancas aves de Francisco Caro

   Francisco Caro
      En la voz de Carmen Feito Maeso    
primeros versos

Sin ninguna urgencia caen, como losas ingraves caen, son blancas aves tristes, pedazos de la piel que me creciera en los días de espuma y caen, calmada como está al fin su rebeldía son el vuelo, son lo ceremonioso, caen y en su liturgia fingen la verticalidad o la desidia fingen...

 

   Sobre la arquitectura Sobre la arquitectura   de Francisco Caro

   Francisco Caro
      En la voz de Carmen Feito Maeso    
primeros versos

De circunstancias, como susurro, como párvula brizna, mínimo debe nacer, manantial, el poema luego hacedlo crecer en la intención, forjadle tenso el ritmo, sin sofoco, que nunca se derrame ni os domine como a veces pretende, que no os tema, conducidlo sereno a su final llevándole la mano

 

   Padre Padre de Francisco Caro

   Francisco Caro
      En la voz de Carmen Feito Maeso    
primeros versos

Fui con padre, llevado de su mano, a un tramo más al norte, curso arriba de octubre y el molino, serio, iba el silencio con élfue el verano un estío excesivo, seco, llano, subíamos el cauce, piedra viva; buscaba la callada, la cautiva, tristeza de su ayer republicano...

 

   Barcinos años Barcinos años de Francisco Caro

   Francisco Caro
      En la voz de Carmen Feito Maeso    
primeros versos

Era la ciudad de jaime gil era el solsticio, su nocturna impaciencia quien extendía un incendio de hogueras prevenidas por la cima vegetal de las terrazas eran brasa san juan y nuestros cuerpos, era la tarde en que ardían felices multitudes, ríos de cobre, jóvenes de espuma...

 

   Ensalada de los tres reyes Ensalada de los tres reyes   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

Con los tres reyes magos en un punto celeste, a dos mil años-luz de la noche terrestre. Habla Melchor: Dilatad vuestro viaje, peregrinos del mundo, prolongad el camino, y no toquéis la meta. Que los pioneros leves que abren la marcha den paso a los otros subsiguientes empeños en la inclinada pista del ser estimulante...

 

   Cuando se viene al mar Cuando se viene al mar   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

Cuando se viene al mar, uno se llena de rumor de Dios. Porque la voz de Dios y la del mar, cuando quieren cantar, son una sola voz. Se viene a ver también lo que no todos ven: la mano que ocasiona tanto vaivén. El Viejo Molinero que mueve las aspas de la noche y el día, como chirridos celestes...

 

   La lluvia tenaz La lluvia tenaz   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

La lluvia está cayendo sobre los tejados. Aún no cantan los gallos. No hay gallos. No estoy en el campo. No importa: La lluvia está cayendo sobre los tejados. Ya no hay tejados a diez kilómetros a la redonda. Todo es más granítico, más duro; los muros de concreto; las calles, de asfalto; los caballos y jumentos, de hierro...

 

   La virgen trajinera La virgen trajinera   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

A la Madre luciente, la virgen alba, llevo las flores, flores de mi chinampa. ¡Ay, agua dulce! ¡Ay, agua amarga! La superficie mece la frágil gracia de florecillas, flores recién cortadas. ¡Ay, agua dulce! ¡Ay, agua amarga! En mis brazos y ensueños el niño nada por agua dulce por agua amarga...

 

   Romance poblano Romance poblano   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

Ante la urna que guarda los restos de Fray Sebastián de Aparicio. Aquí yace, de aquí sube en su calesa de vidrio, pues era de sal y nieve, Fray Sebastián de Aparicio. Alivio de caminantes y confesor de los lirios, príncipe de carreteros y emperador del silbido. Su cuerpo cristalizado se hace más y más chiquito...

 

   El azotador El azotador   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

El gusano, gusano pequeño, pequeño acordeón de la flor y del tallo, de la rama y la hoja, dueño de su jardín, bajo el cielo cubierto de rosadas mejillas. Bajo el fino temblor de las estrellas, repercutía, hijo de la ignición y el viento, nada interrogaba. ¿Para qué? Dueño de su jardín, de la flor y del tallo, de la rama y la hoja...

 

   Romance de nuestra señora de Guadalupe sumergida en Caleta Romance de nuestra señora de Guadalupe sumergida en Caleta   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

Gaviota Guadalupana submarina y marinera, Los ángeles te bajaron de tu almanaque de piedra. Y descendiste hasta el fondo a tocar las entretelas del mar que, todo amargura, es un corazón que tiembla. Tus camarines de vidrio cantan una pastorela de rebaños escamosos y de fósiles estrellas...

 

   Virgo Triunfans Virgo Triunfans   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

De la mañana venía y a la mañana iba; era de la mañana y la mañana era. Jugaban a ser mañana, y en el balón del día la mañana iba entera. Eran dos: ella y la mañana. Nueve y veinte en la mañana, en un reloj sin tiempo, una mañana eterna. Luz y perla en el día, sol y plata en sus ojos muertos en la mañana...

 

   La soñadora de Ávila La soñadora de Ávila   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

Vivo en mi primer morada de Amadís y de Morgante, de soñadora y amante y de estar enamorada. Os estoy a vuestra espada, a vuestra voz de diamante; mas vivo, de tal talante, sin vos, sin Dios y sin nada. Por eso, de hoy más, persigo sobre rocín clavileño un Dios Andante y amigo...

 

   Respice Stellam Respice Stellam   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

La noche tiene un nido y el nido una estrella abre su broche. Sella la boca y el oído. Por amor ha extendido su dorada centella cauda nupcial. Es ella y su amor encendido. Voy por una mentira de cielo, mar y mundo, náufrago. Calla y mira. Voy por una batalla de odio furibundo muriendo. Mira y calla...

 

   Al infinito Amor... Al infinito Amor...  de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

Al infinito Amor no duelen prendas, y por eso quiso que un ladrón le robara el Paraíso. Yo, triste pecador, sé que en amor divino no hay mudanza, y en ser ladrón se funda mi esperanza...

 

   Romance a lo divino Romance a lo divino   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

Con el libro en la mano Te amo. Con las hojas abiertas Te amo. Y los ojos cerrados Te amo. Con el sol del quinqué Te amo. Y el bosque de la radio Te amo. Me sabes a pacíficas tormentas. A palomas en fórmulas abstractas. ¡Te amo en superficies tan hondas! En láminas tan finas de sangre...

 

   Con esta lluvia fina... Con esta lluvia fina...  de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

Con esta lluvia fina me inundas la cabeza de invitaciones, citas. Y en lluvia de subida, para corresponderte, el alma se deshila...

 

   A la música de una joven intérprete A la música de una joven intérprete   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

Por el cielo que tocas y el que adivinas en tus exploraciones de adolescente, vas con finos avances cruzando el puente de las cosas humanas a las divinas. Ceguera de este lado, viejas espinas, tristes conversaciones de diente a diente; del otro lado, vicisitud sonriente y delicados tópicos en que tú opinas...

 

   Carpe diem Carpe diem   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

Antes de que la vida se consuma sumando en islas de verdor los años, contad uno por uno sus escaños: porque el tiempo nomás es una suma. Antes de que la rosa infiel asuma descoloridos síntomas extraños, lo efímero gozad de sus engaños: porque la rosa es nada más espuma. Gozad el curso de la edad ligera...

 

   La siesta de la rosa La siesta de la rosa   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

¡Pobre de mí, que sé lo que es la rosa, éxtasis en los páramos del día: lo que es la llama, pero llama fría, lo que más huye cuanto más se acosa! Siempre que surjan vidas de la fosa y se repueble la melancolía de nuevos ángeles de poesía, la rosa es la culpable, por hermosa...

 

   Cuna y sepulcro en un botón hallaron Cuna y sepulcro en un botón hallaron   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

Lleno de soledad y aburrimiento, procuro consolarme con tu vista, y toma el sueño su segura pista, acostumbrado a cabalgar el viento. No precisa ningún descubrimiento para correr en pos de tu conquista: bástame al intentarlo que me asista un ligero temblor del pensamiento. Surco entonces etapas de rocío...

 

   Al Cristo de mi estudio Al Cristo de mi estudio  de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

¿Cuándo murió mi corazón inerte, que no muere de verte ajusticiado, pendiente del marfil donde, labrado es una fácil alegría verte? Rota el ara, la vida se te vierte por la heráldica brecha del costado, ¡oh cántico de cisne asilenciado y torre en los suburbios de la muerte! Yo en flores, Tú en escarcha estás cautivo...

 

   Una muerte adelante Una muerte adelante   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

Muero, entre muero y no muero esponja de sinsabor, sin el maduro dolor enroscado del madero. No en el instante mejor del náufrago y el lucero cuando en la oquedad del cero finca el más allá de por. Sino en sorda sima impura, mi muerte de porque sí que expansa voz que se lanza. Ni le asalta la locura...

 

   Romance apócrifo Romance apócrifo   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

Es el lirio nazareno, lo difícil de la hora, reyes sin fruto, el inútil degüello de la paloma. Paisajes de Mediodía, barnices de dura goma izan brocales antiguos, frescos tópicos de sombra. Hojas de plata caían sonando por la memoria del apóstol mineral cargado con las alforjas. Pero Jesús sueña un lago de soledades...

 

   Las vírgenes edificantes Las vírgenes edificantes   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

Por ti, la de amor sin mancha,se desciñen las colinas,palomares de la niebla. Yo robaré los glaciares o subiré más arriba, pero te pondré su estola de nieve, nevada, nívea. Y recatada en lo blanco tú irás, a pie enjuto, bíblica, edificando murallas de simún y agua salina...

 

   Las vírgenes caídas Las vírgenes caídas   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

A su primer suspiro, nadie tendió la mano; sólo el abismo. Después mil brazos corrieron al auxilio, pero ya entonces ella no quiso. Corría ya. Se deslizaba por el ventisco glaciar abajo, lanzada, pero guardando el equilibrio. Siempre reflujo abajo, más aprisa, siempre en vuelo, casi en vilo. Tú acelerabas, vértigo; acelerabas tú, racha de siglos...

 

   Las vírgenes del viento Las vírgenes del viento   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

Al viento, si, sus manos van al viento. Su mano diseminando copos de Verano. Blancas las manos, blanco el pensamiento. Nada cosecharán: uno por ciento del grano vano. Llegaba el sol, milano, a sorberse los copos con su aliento. Estatuas de sal, frías, sobre desiertas latitudes se quedarán para escarmiento...

 

   Las vírgenes del sueño Las vírgenes del sueño   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

Las vírgenes arrastran una sombra, habitan una sombra. No podrían arrastrar otra cosa. Las vírgenes sin esclavinas llevan contorno de fluidos, galvanizada sombra. Pero ya nimbo, sombra misma, la sombra de su sombra: cosa limpia. Pasan de vez en cuando, tangentes de la rosa y el querube, por un relieve de celistias...

 

   Prólogo, a las puertas del paraíso Prólogo, a las puertas del paraíso   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

La promesa El prólogo de las Vírgenes se terminó en una noche. Dios, sin tinta ni papel, le dio cuerpo cimbreante de voces, y todos sus caracteres de fuego tres veces joven quedaron en la serpiente y dos malogrados dioses. Porque podéis, si queréis, comprender, aguas salobres, repasad, a los principios...

 

   Madrigal a María Madrigal a María   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

He de cantar de hoy más a María, en el nombre del mar, la flor y el día. Madre: pues eres flor, mis palabras harás florecer. Madre, pues eres mar, insondable será mi canción. Madre: pues eres día, toda mi sombra ¡qué no te dirá! Y sólo dejaré de cantar a María, cuando ya no haya mar, ni flor, ni día...

 

   Duerme velero Duerme velero  de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

Duerme velero, mi velerito, duerme niño marinero, marino de lo infinito. En los brazos de María el niño Dios se adormece como barco en la bahía cuando en el mar amanece. Impelido por los vuelos de cefirillos alados, abrió surcos, rompió yelos de mares paralizados...

 

   Elogio de sus cosas, sus vestidos Elogio de sus cosas, sus vestidos de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Me abismo en ti, contemplo las ropas que escogiste cuidadosa para ser tú en el hoy de esta mañana. Tu blusa admiro, tan sencilla y grácil, y alabo tus sandalias populares y el pañuelo que ciñe con su fiesta el cabello soleado. Y ese anillo retorcido y antiguo que va en tu mano esbelta, misterioso...

 

   La niña en el bosque La niña en el bosque de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Caperuza del alma, está en lo oscuro el lobo, donde nunca sospecharías, y te mira desde su roca de miseria, su soledad, su enorme hambre. Tú le preguntas: ¿por qué tienes esos ojos redondos? Y él responde, ciego, para mirarte mejor, llorando. Y en seguida tú vuelves: las orejas...

 

   Vasija india Vasija india de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Esta vasija, con el asa donde un animalillo asoma su pico ansioso, fue delicia de su dueña. Luego el bronco escándalo extranjero sofocó los murmullos del afán diario. Luego el tiempo el cauto, el taciturno , con astucia y paciencia, fue borrando el humo, el vaho de los dedos de suavísimo bronce...

 

   Cristóbal Colón inventa el Nuevo Mundo Cristóbal Colón inventa el Nuevo Mundo de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

IToda la noche, toda, Cristóbal Colón oye pasar los pájaros. Viniendo del abismo, sin fin, a ráfagas, miles y miles de pájaros. Sobre los mástiles, atravesando, acribillando las tinieblas, allá, el ruido de las alas de los pájaros. Viniendo del vacío, del abismo, el ruido, el trueno de la vida siendo, la orquesta entera...

 

   El espejo El espejo de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

El espejo de óvalo limpio contempla un solo movimiento que hace la rama del álamo, cuando a veces golpea en los cristales. Todo lo demás: el rojo de las cortinas, la mesa y el hombre, hace posible al espejo en su contemplación de la sombra levísima. A veces esto se interrumpe, y sopla un poco de pavor...

 

   De la penumbra De la penumbra de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Las excelentes cacatúas pasean por los balcones y se indignan de pronto. La cólera de la cacatúa es repentina y voraz como la llama de un fósforo en el miércoles. No se conoce caducidad semejante. Las más antiguas son razonables y necias. Miran con el ojillo brillante, se contonean augustas...

 

   En el árbol dorado En el árbol dorado de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

El fornido judío, pájaro de pico poderoso y negrísimo lustre. La espesura es de una sequedad espléndida, donde hasta la sombra es la justa, bajo los árboles de quemados nombres: cupey, almácigo, espino del aroma. En la parte dorada de los árboles el judío se ensimisma y preocupa...

 

   Es un desconocido Es un desconocido de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Es un desconocido quien pregunta por la casa. ¡Ah, sí, decimos , cómo no! . El desconocido insiste cortésmente. ¡Ah, sí, decimos , no faltaba más! . Y el desconocido se inclina con cierta tristeza grave. Y al irse nos irrita, sin entenderlo, que nos dé esta pena su gastada espalda ...

 

   Las guitarras Las guitarras de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Los músicos halagan sus cariñosas guitarras. La muerte, de antiguo dril, escucha inmóvil. Los músicos elogian al sol y enumeran con delicia las dulzuras más importantes. La muerte, de antiguo dril, escucha inmóvil. Lentos, los músicos acallan sus cariñosas guitarras. La muerte vira la cara...

 

   Con un gesto Con un gesto de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

El gato mira con sus ojos de oro, pero no dice nada. El perro, en cambio, aúlla incansable. La muerte acaricia al gato y le concede siete dones. Al perro lo enloquece con un gesto...

 

   Lamento por la diosa pequeña Lamento por la diosa pequeña de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Lívida luna, vas huyendo hacia la parte del silencio, y quién detrás,y quién viene ligero como el tiempo. Quién si no el tiempo, mi señora, quién si no el tiempo, can oscuro, te hace volar entre la noche clara. Cansadamente cae tu velo y miro tu ceniza y me da pena...

 

   Casaca de púrpura Casaca de púrpura de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

No tienes otro amigo. Tú no tienes nada, no tienes más, tú no tienes otro amigo.Sólo un gato. Sus orejas veloces, breves, nocturnas.Su casaca de púrpura. Magnífico...

 

   El niño en su cuarto El niño en su cuarto de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Tienes miedo esta noche: los ladrones están afuera entre las hojas mirando la ventana.¡El oro del cristal en la sombra! Y los ladrones a través de las hojas numerosas y eternas, en lo húmedo y oculto al otro lado...

 

   La página en blanco La página en blanco de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Me da terror este papel en blanco tendido frente a mí como el vacío por el que iré bajando línea a línea descolgándome a pulso pozo adentro sin saber dónde voy ni cómo subo trepando atrás palabra tras palabra que apenas sé qué son sino son sólo fragmentos de mí mismo mal atados...

 

   La fiesta La fiesta de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Los viejos liberales han traído sus sombreros de paja pobre y dura, los trajes escarchados y la oscura señal de algunos rostros conmovidos. Aquel negro de bíblica estatura conversa con un viejo decidido, mientras los breves rosas y sonidos de la fiesta despliegan su ternura...

 

   El almacén El almacén de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

El almacén, señores, el ardiente almacén de costados dolorosos, en la esquina del polvo, reluciente de fealdad, a quien deslumbra el foso en que se hunden las sombras, y los cantos; foso del mediodía, ceniciento de sabor, infinito para tantos; el almacén, señores, que yo siento como muelle del pueblo...

 

   El color rojo El color rojo de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

El color rojo de los pueblos, antiguo, fervoroso y tenaz en la memoria del almacén nocturno arde como borroso puño y escritura sagrada y ágil máscara de fiebre, de tal forma que nunca podremos descifrar el angustiado parlamento, el discurso veraz y las noticias seniles de la fiesta que acabó muy tarde...

 

   Comienza un lunes Comienza un lunes   de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

La eternidad por fin comienza un lunes y el día siguiente apenas tiene nombre y el otro es el oscuro, al abolido. Y en él se apagan todos los murmullos y aquel rostro qua amábamos se esfuma y en vano es ya la espera, nadie viene. La eternidad ignora las costumbres, le da lo mismo rojo que azul tierno...

 

   Daguerrotipo de una desconocida Daguerrotipo de una desconocida de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Esa muchacha que en el daguerrotipo está mirándonos, que no sabemos quién fue ni como se llamaba; esa muchacha tan deliciosamente fresca bajo su blusa de encajes, frágil con el temblor del pájaro que una vez hemos tenido en la mano; el óvalo de cuya cara nos hiere de belleza...

 

   Vista de una granja al crepúsculo Vista de una granja al crepúsculo de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Por qué pintaron los grandes holandeses los paisajes en que una granja recuesta su contorno sobre una bruma de oro y una muchacha, de espaldas, da de comer feliz a las gallinas mientras el sol se oculta, no en el horizonte, en la memoria. Jamás hemos de verle a la muchacha el rostro...

 

   La pirámide y la joven La pirámide y la joven de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Esta que tengo entre las manos, con temblor, con orgullo, sonriendo para mí secretamente, es una foto de mi hija Fefé sentada en lo más alto de la augusta pirámide de Teotihuacán, en México. Nada se ve de la pirámide, sólo el frágil perfil de la muchacha, el rojo y el azul de su vestido...

 

   Elegía para un hombre llamado Gonzalo Elegía para un hombre llamado Gonzalo  de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Esta es una elegía para mi amigo Gonzalo Que no fue un héroe ni fue un gran músico ni siquiera un novelista famoso. Fue, sencillamente, Gonzalo. Tenía la cara redonda de azoro de tanto sentirse ser Gonzalo. Y tenía unas gafitas montadas al aire que nunca le sirvieron mucho, a Gonzalo...

 

   Hermanos Hermanos de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

El ron de mis mayores me protege contra el terror de ya no ser mañana. Timor mortis conturbat me. Me dice el frágil ido aquí a mi lado que él es mi hermano, y es verdad. Timor mortis conturbat me. Por nuestras venas corre el ron que un día sobre el cofre del muerto se durmió. Timor mortis conturbat me...

 

   Padre e hijo Padre e hijo de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Tira de tu carrito, hálalo y llévalo contigo adonde aquel sol tan bonito corriendo se te esconde y a la luna la deja que nos ronde. Que nos ronde la luna con su lívida cara de payaso y nos lleve una a una las horas, y de paso nos deje así a los dos a tiempo raso. Ya no eres más un niño ni el dueño yo de ocultas maravillas...

 

   Pequeña historia de Cuba Pequeña historia de Cuba de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Cuando en los pueblos la tarde cae de polvo a púrpura, en Bejucal o en Santa María del Rosario, Calabazar, rincón de soledades, Artemisa del alma o misterioso Guáimaro, la gente se va a los parques. Desde la tierra los ojos lentos suben a la locura del murciélago yendo y ahondando las vacuidades solitarias...

 

   Riesgos del equilibrista Riesgos del equilibrista de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Allá va el equilibrista, imaginando las venturas y prodigios del aire. No es como nosotros, el equilibrista, sino que más bien su naturalidad comienza donde termina la naturalidad del aire: allí es donde su imaginación inaugura los festejos el otro espacio en que se vive de milagro...

 

   Bajo los astros Bajo los astros de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Es así que la casa deshabitada, por la tarde, suena de pronto como el cordaje de un barco. Vibran a solas los cristales vacíos, la penumbra quisiera conmovernos, y el animal pequeño, el de lustrosa piel en los rincones, trémulo huye, como siempre, a los altos distantes...

 

   La Habana fue un menudo laberinto La Habana fue un menudo laberinto  de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    

Huele a agua Viejo elogio zulú La Habana fue un menudo laberinto de hedores y riquezas donde el hombre compraba al hombre en el mercado y dábale duro con el infierno en las espaldas como si fuese alguna bestia holgándose desde su oscuro corazón de bestia y en tanto el abanico y el perfume decoraban el aire de las salas y ardía la belleza en los cristales de color absoluto entre las piedras y el misterio solar de las mamparas rociábanse los campos con la sangre del surtidor mortal del bocabajo. Después el hombre le apretó las tuercas bien recio al hombre en sus mugrientas fábricas y regada en sudor creció en palacios de mármol lívido la grande Habana y el sol que es uno en su piedad a todos iluminó en el frágil pudridero de las casitas de barajas malas y en los barrios de máquinas y antojos y el rumor de las chácharas imbéciles envenenó los aires de saliva y el hombre le dio al hombre donde duele para aliviarle el hueco de sus ansias y en su insondable corazón de bestia holgóse en el rocío de la sangre. Después fueron la cólera y la vida y huele la ciudad al agua hermana.

 

   Mientras como este pan Mientras como este pan  de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Mientras como este pan que me aprovecha porque en Cuba se fue al exilio el hambre con su madre avaricia de la mano pues la doña no escucha otro argumento sino el alto clamor de la metralla pienso en aquel que fui no sé ni cuándo y en el otro que soy en otra parte comiendo a gusto...

 

   La hierba La hierba de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    

La hierba es siempre una donde quiera vas a encontrar a la humilde agradecida tanto a un trozo de tierra corroída como a la esplendidez de una pradera la de mi calle nunca desespera cuando el sol es el sol y decidida se abriga en nieve a defender su vida la del terrible norte en primavera yo la vi renacer en Leningrado junto a los muros de un antiguo fuerte como el verdor se le estrechaba al día y al sentirla tan cerca y a mi lado vi que la tierra es una, una la suerte de aquel lugar y de la calle mía.

 

   Ruinas del cafetal de los franceses, la Gran Piedra, Sierra Maestra Ruinas del cafetal de los franceses, la Gran Piedra, Sierra Maestra de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Campana virginal, la pequeñita de timbre claro, pero no inocente ¿qué te hacemos decir entre la lluvia, campana virginal, vieja terrible, con tu voz pura de revés de infierno? Desde el piso de arriba, el de los amos, mal oliente a humedad, a ruina y nada, ¿qué te hacemos decir, ¡oh! dulce infame...

 

   Viendo una película del boliviano Sanjinés Viendo una película del boliviano Sanjinés de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Hoy he visto en imagen a mis hermanos del estaño no como en un espejo, sino estrechados a su sangre y al ingenioso corazón de Sanjinés doy gracias por mis lágrimas. Porque hoy he visto con mis ojos algo como el color del hambre cuyo justo sabor terrible da sólo el hijo a la boca del padre...

 

   Pues mira tú: es verdad Pues mira tú: es verdad de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Pues mira tú: es verdad, no acaban nunca la mudez y sordera de la muerte ni su infinita indiferencia helada. ¿Qué importa entonces que destroce a un niño con su pico voraz el hambre y corte la menuda conciencia en pleno azoro de no saber por qué la sombra es grande? Cada cosa que hacemos...

 

   La conversación en Moscú La conversación en Moscú de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    

La voz oscura del chofer pregunta o del amigo interprete la suerte del manejar en cuba luego y por su idioma fuerte se tiende un remo apunta mas alto y a ese el juego terriblemente serio de las cosas en que nos va la vida a los cubanos amigo ahora si rozas mi corazón te doy la mano y en dos miradas breves afanosas hablamos hondamente como hermanos.

 

   Estas palabras Estas palabras  de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    

Leyendo a Julius Fucík uno siente que aún puede escucharnos y en seguida viene el pensar que estas palabras escritas desde el sol no valen nada que sería mejor callar mientras soporta con su coraje para el uso diario el terror y la muerte allá en el fondo siniestro de la página que toda la poesía no vale el sufrimiento con que su boca destrozada puede aún sonreír y sin embargo no dijo el mismo yo he vivido por la alegría y mas con que delicadeza maneja siempre el lápiz romo sobre el sucio papel con que trabajo sutil respira en cada página esquivando el dolor con que maestría se envuelven sus renglones para llegar aquí de modo que no está mal que se le escriba usted puede escucharnos querido muy querido Julius Fucík pues está vivo y tanto y yo le doy las gracias conmovido en el nombre de todas sus palabras y las nuestras también el arte vale lo que su generoso corazón.

 

   Tú te inclinas despacio a la tristeza Tú te inclinas despacio a la tristeza de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Tú te inclinas despacio a la tristeza como te inclinas al botón y al hilo. Tus hijos han salido. En el despacho el viento mece unos papeles viejos. Cae la ciega penumbra del suburbio por la estrecha ventana, y va tocando tus cabellos lejanos, tu vestido. Cae la ciega penumbra, se apresura el gato huraño...

 

   En esta sola, en esta única tarde En esta sola, en esta única tarde de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

El león ha comido, el tigre ha comido, el elefante inmenso como la paz ha comido.El camello ha bebido, la cebra se ha dormido, y el mono viejo tiene su sitio en el asombro.Mira, pero el perro que vino alentando su azoro,no ha tenido sitio en el hambre, sitio en el sueño, sitio en el asombro...

 

   Todas las tardes Todas las tardes de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Todas las tardes, las benditas, las ilusorias tardes mi padre compra Avance. Testamentos de cenizas, minucias de la caducidad. En el crepúsculo crujen las grandes hojas tontas que solo mi padre maneja con esa desolada sagacidad. La sombra se está estirando como un gato a sus pies...

 

   Las herramientas todas del hombre Las herramientas todas del hombre de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Éstas son todas las herramientas de este mundo. Las herramientas todas que el hombre hizo para afianzarse bien en este mundo. Éstas son las navajas de filo exacto con que se afeita al tiempo. Y éstas tijeras para cortar los paños, para cortar los hipogrifos y las flores...

 

   A mi lira A mi lira de Pilar Sinués

   Pilar Sinués
      En la voz de Carmen Feito Maeso    
primeros versos

¿Por qué te abandoné? ¿Por qué, inclemente, plácida y dulce compañera mía, no te acaricio ya, cual otro tiempo, y te dejo olvidada tantos días? Yo te encontré en el valle una mañana de la copa de un árbol suspendida y, al verte, me detuve a contemplarte con mi inocente candidez de niña...

 

   Llamas vino Llamas vino de Francisco Caro

   Francisco Caro
      En la voz de Carmen Feito Maeso    
primeros versos

En el móvil la luz de tu llamada, dices: mi cuarto frío sé de un par de cuerpos leña que se anhelaron, ¿arde en la tuya mi boca recordada? Te respondo que ya, que acudo en nada, que derrito el asfalto de la tarde, que ni un hueco en la mía que no guarde ascuas, ¿sigue la tuya en llamarada?...

 

   A Griselda Álvarez para su Anatomía superficial A Griselda Álvarez para su Anatomía superficial  de Salvador Novo

   Salvador Novo
      En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León    
primeros versos

Oreja, mano, brazo, pierna, ojo cuenta de amor que resta de la mía una tan envidiable anatomía que al mirarme al espejo, me sonrojo. En tintas de alabanza tiño y mojo plumas que empuño, y canto de alegría y ante tan lujuriosa paganía mirtos y rosas a su pie deshojo..

 

   Pie Pie de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León    
primeros versos

Viene echando raíces el camino por sentir la caricia de tu paso que con el pie desnudo a largo plazo el baile de tus uvas hace vino. ¡Qué fuerza entre tus vuelos adivino! ¡qué larga tu extensión si la repaso! y qué dueño del mundo si de un trazo terminante desandas el Destino...

 

   Rodilla Rodilla de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León    

Gracia de lance que en amor doblega a la que se negaba por esquiva gracia doble al doblarse desde arriba si por una rodilla va la entrega gracia mayor si el viaje te sosiega y en la margen del rio te derriba la sed porque en el agua transitiva la nube va también...

 

   Pierna Pierna de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León    
primeros versos

Con rango de columna se levanta por cimentar mejor la arquitectura. Estípite de carne. Vestidura hasta donde termina su ágil planta. Tendido puente donde se quebranta la fortaleza en dos. Puente de altura a lo largo de la musculatura que al subir por los muslos se agiganta...

 

   Sexo Sexo de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León    
primeros versos

Juego de fauno sembrador de mundos alto de amor y activo de congojas, a tu servicio las semillas rojas te esperan en surcos infecundos. Protervo dios alegre por segundos más alegre quizá cuando deshojas la flor primera, cuando te despojas de todos tus ardides errabundos...

 

   Mano Mano de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León    
primeros versos

Mejor el agua que en tu cuenco tomas, mejor la lumbre si por ti se enciende o el ruto que contigo se desprende o el seno que en tus dedos empalomas. Mucho mejor el pan si en él asomas, mejor la piedra que por ti se hiende o el campo cultivado en que trasciende el tacto vegetal con que te aromas...

 

   Codo Codo de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León    
primeros versos

Un punto nada más, eso es el codo, pero punto crucial del panorama, ¿qué sería del árbol si la rama no tuviera los nudos a su modo? Un pico nada más. Por sobre todo eres pico de gracia que derrama poesía articulada, si declama en el justo ademán de tu acomodo...

 

   Brazo Brazo de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León    
primeros versos

Desde el apoyo que fundó tu brazo, desde tu fuerza que midió el paisaje cuando entero de abrigo y hospedaje te enredaste cabal en mi regazo, vas lloviendo semillas paso a paso en la fiesta del surco. Tu ramaje edifica inquietudes en el viaje por los alrededores del abrazo...

 

   Espalda Espalda de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León    
primeros versos

Larga planicie, llano, lomerío en que apoyas la carga de la vida la parte de tu cuerpo mas sufrida donde el trabajo y el sudor son río. En tu valle de esfuerzo y poderío la luna a veces fíngese dormida mientras labriega hacia la noche hundida mi mano va sembrando escalofrío...

 

   Pecho Pecho de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León    
primeros versos

Pecho Sombra tu pecho para el sol quemante lunar colina, seda por vellosa. dura almohada en la que me reposa de fatigas el día trashumante. Por un misterio isócrono constante alza y baja la vida jubilosa, pájaro el corazón vuela y se posa, para dormir en el nidal amante...

 

   Hombro Hombro de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León    
primeros versos

Se te sube el desdén o se te baja por el pesar te abates y sumisa se te cuelga del frio la camisa cuando el invierno afila su navaja al buscar el refugio y la migaja tu relieve de ornato y de repisa confunde a la paloma que improvisa el canto arrullo con que te agasaja...

 

   Voz Voz de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León    
primeros versos

Universo tu voz, quizá la clave soplada en la garganta de la brisa, aire torcaz como primer sonrisa cuando pudiera sonreír el ave. Universo tu voz asciende grave por el oscuro túnel de la risa, voz que con trueno y golpe se matiza, caño de miel cuando discurre suave...

 

   Lengua Lengua de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León    
primeros versos

La sed te seca y el afán te moja; por el poder hilvanas la fatiga y en la punta de flecha el beso hormiga donde enciende la sangre su luz roja. Pistilo de una flor que se deshoja, en la tibia penumbra que te abriga el verbo va medido y se prodiga solo por conseguir lo que se antoja...

 

   Oreja Oreja de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León    
primeros versos

No sé por qué veredas de dulzura el aire va corriendo hacia tu encuentro; hay algo en la mañana que por dentro un rio de sonidos te murmura. Parecería un himno de ternura que en tu profundidad hallara centro o que buscando protección, adentro las palabras...

 

   Nariz Nariz de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León    

Si equidistante un punto no se mueve y a la mitad de tu rostro determina la total expresión por masculina sobresale mas bien por con su relieve si la emoción te clava o te conmueve se ensanchan sus aletas o se afina el perfil si tu olfato discrimina el aire duro de la dicha breve...

 

   Ojo Ojo de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León    
primeros versos

Falto de voz usurpas el idioma y es tal la galanura de tu invento que para hablar te basta en el momento el fugaz giro que un segundo toma. Después de muerto, miras. Se te asoma toda la nulidad del pensamiento. Y por el pozo de tu abatimiento el paisaje del mundo se desploma...

 

   Frente Frente de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León    
primeros versos

Si detrás de tu frente cristaliza el principio de todo; si a su puerta permanente de par en par abierta un invisible rayo se entroniza, como un oscuro dios tasa y revisa la propia destrucción que lo liberta, porque allí nace, muere y se concierta tu pensamiento esclavo de la prisa...

 

   La cena La cena de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León    

La cena es el desliz es la agonía la postrera oración orgasmo y luto un cerrar de cortinas como el fruto del debe y el haber de cada día la última mirada se vacía sobre el mantel de blancos impoluto hermano de color mortaja en bruto símbolo más allá de la alegría...

 

   Mercado de la Merced Mercado de la Merced de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León    
primeros versos

De la Merced hetairas baratonas, mercado de la carne, pocos años, son de trece o de quince, no hay engaños. ¡Pásale mi marchante, son fregonas! No pienses que quizá fueron personas o que el SIDA letal les unta daños. Es carne dura, fresca y son rebaños ovejas negras estas alegronas....

 

   Otra noche Otra noche de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León    
primeros versos

Pensar que hicimos todo, todo, todo, convertimos en risa las querellas, apagamos la luz de las estrellas y en lo oscuro buscamos acomodo. Agotamos el tacto a nuestro modo, de nuestra hoguera no dejamos huellas, porque el secreto de las cosas bellas es consumirlas bien por sobre todo...

 

   Leña Leña  de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León    
primeros versos

Contra mi voluntad hoy me consumo alzo de puntas lívido llameo avivada en el viento del deseo, porque el verano a tu memoria sumo. Mi madera de sándalo perfumo por dar mayor deleite a tu recreo todo lo tengo en ti, nada poseo, fiereza de árbol en paisaje de humo...

 

   Conejo Conejo de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León    

Verano calentura pasajera abre la flor y se emborracha el día verano gritador de compañía al cuerpo trepa como enredadera el verano me tiene toda entera y me penetra con alevosía si hasta se escuchan ruidos de alegría donde el conejo tiene madriguera...

 

   Rana Rana de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León    

El cielo está llorón en este tiempo junio extraña tu voz y se adivina que las cosas se mueven por rutina sin frío sin calor y en entretiempo sólo la tierra encuentra pasatiempo llenándose de charcos o neblina mientras la pajarera está que trina y celebra la rana el contratiempo...

 

   Peces Peces  de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León    
primeros versos

Nos bañamos de hielo en el invierno, hace tiempo de polvos otoñales, el verano con frutos estivales y de polen peligro en abril tierno. Este goce de baño tan eterno, este decir los cuerpos tan iguales entre cuernos de signos zodiacales fundidos en lo extraño y en lo interno...

 

   Verano Verano de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León    
primeros versos

Tarde caliginosa. Se desploma del barómetro lúbrico la escala. Un calor enervante es la antesala de la recia tormenta que se asoma. La lumbre de la tarde es un aroma que huele a madurez. La bestia mala de instintos subterráneos hace gala y lentamente mata a una paloma...

 

   Adverbio duro Adverbio duro  de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León    

Un no estar un no ser no me interesa no humo no ceniza no nada nunca donde antes fue tal vez también y siempre certeza dura y agua amarga sola testimonio desnudo definitiva estancia mientras fue todavía el canto alzado con la mañana en ascuas la risa de la carne fiesta adentro y hasta pronto...

 

   Opción Opción de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León    
primeros versos

Me dieron a escoger: hogar o gloria, y en mis manos pusieron el mandato seis años nada más que es un buen rato para abrirme las puertas de la historia. No sé si fue una pírrica victoria que ahora reflexiono y aquilato: metí amor y familia en un retrato y fue el poder la línea divisoria...

 

   Rueda Rueda  de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León    
primeros versos

Plural necesidad de ser amigos, de ser uno en el ser y dos en el ansia, de compartir la pérdida y ganancia, de confundir conmigos y contigos. Plural necesidad. Mudos testigos el aire, el sol, la lluvia, la distancia, esto también que dicen tolerancia y estos otros que llaman enemigos...

 

   Una vez que soñó... Una vez que soñó... de Pedro Garfias

   Pedro Garfias
      En la voz de Pedro Garfias    
primeros versos

Una vez que soñó no con monstruos, con ninfas, niños, puestas de sol, manos sobre la frente, paz, libertad, amor, a la mitad del sueño se despertó.

 

   El ahorcado y el crucificado... El ahorcado y el crucificado... de Pedro Garfias

   Pedro Garfias
      En la voz de Pedro Garfias    
primeros versos

El ahorcado y el crucificado se miraron de lejos sin rencor, con dulzura, con esa limpidez con que miran los muertos.

 

   Dulce María dime... Dulce María dime... de Pedro Garfias

   Pedro Garfias
      En la voz de Pedro Garfias    
primeros versos

Dulce María dime: ¿Verdad que te encontraste, cuando bajabas la colina oscura y retumbaba la tarde , con la madre de Judas también muerto , y os abrazasteis y llorasteis juntas como dos madres?

 

   Llora la hembra Llora la hembra  de Pedro Garfias

   Pedro Garfias
      En la voz de Pedro Garfias    
primeros versos

Llora la hembra cuando va a alumbrar El niño llora porque no comprende Lloran los viejos porque ya lo saben Y llora Dios por esta pobre gente.

 

   Su muerte y él Su muerte y él  de Pedro Garfias

   Pedro Garfias
      En la voz de Pedro Garfias    
primeros versos

Fue condenado a muerte la muerte acudió, rápida, guardó distancia justa y clavó la mirada. Los dos quedaron solos con la puerta cerrada. Aquella noche no durmió... las sombras con duras púas le asaeteaban y y sus ojos abrían túneles en la sombra. La muerte lo miraba...

 

   Debió de ser tu tarde… Debió de ser tu tarde… de Pedro Garfias

   Pedro Garfias
      En la voz de Pedro Garfias    
primeros versos

Debió de ser tu tarde, yo me acuerdo como las tardes de mi pueblo son. Si le pongo el oído al corazón l a siento levantarse en el recuerdo. Yo me muerdo mi alma y la remuerdo. Remordimientos mordimientos son, me sale por la boca el corazón y de tu tarde, padre, no me acuerdo...

 

   Soneto a mi padre Soneto a mi padre  de Pedro Garfias

   Pedro Garfias
      En la voz de Pedro Garfias    
primeros versos

Debiera imaginarte fatigado y te recuerdo siempre vigoroso, proa hacia el mar y el viento rencoroso madre detrás, nosotros su cuidado. Contra tu firme pecho amurallado se remansaba el tiempo proceloso y el puntal de tus hombros poderoso sostenía la tierra lado a lado. Que viejito estarás...

 

   Como andaba a su manera Como andaba a su manera  de Pedro Garfias

   Pedro Garfias
      En la voz de Pedro Garfias    
primeros versos

Como andaba a su manera, tropezaba; se caía; rehacía su cuerpo y lo levantaba. Perdón pedía a la piedra, y a todas partes llegaba.

 

   Si hemos nacido juntos… Si hemos nacido juntos… de Pedro Garfias

   Pedro Garfias
      En la voz de Pedro Garfias    
primeros versos

Si hemos nacido juntos, ¿cómo nunca te vi? Te busqué en el espejo. No me reconocí. ¡Ay, este andar de espaldas por el mismo sendero! Juntos hemos crecido, nunca te rehuí. Y hubiese sido tanto mi gozo verdadero ver que en alguna cosa me parecía a ti.

 

   Árbol Árbol  de Pedro Garfias

   Pedro Garfias
      En la voz de Pedro Garfias    
primeros versos

Yo he conocido a un árbol que me quería bien. Jamás supe su nombre, no se lo pregunté y él nunca me lo dijo: cuestión de timidez. Nunca vio mi silueta, era ciego al nacer, por eso a mí me quiso lo mismo que yo a él. Le dije muchas cosas que a nadie más diré, más que a la vieja estrella que alguna vez hablé...

 

   Versos al mar de Veracruz Versos al mar de Veracruz de Pedro Garfias

   Pedro Garfias
      En la voz de Pedro Garfias    
primeros versos

Te pareces a mí... Que rías o que rompas en cólera, es lo mismo. Eres igual que yo. Cuando al nacer diste el primer vagido, como una selva te moviste entero y desde entonces no has dormido. ¡A dónde vas, oh, mar? Tu reposo intranquilo, tu resollar feroz, tu corazón transido...

 

   El verso humano pesa… El verso humano pesa… de Pedro Garfias

   Pedro Garfias
      En la voz de Pedro Garfias    
primeros versos

El verso humano pesa. Yo lo cojo en mis manos y siento que me dobla las muñecas. Mi traspiés juega mal con el camino y mi dolor contigo, oh blanca primavera. A veces de lo hondo del silencio que bordean las flores y la brisa acude el largo grito a mi garganta. La primavera rápida se esquiva, se rompe en mil pedazos...

 

   Hoy quiero hacer un verso… Hoy quiero hacer un verso… de Pedro Garfias

   Pedro Garfias
      En la voz de Pedro Garfias    
primeros versos

Hoy quiero hacer un verso que lleve un vuelo curvo, que camine conmigo y dé la vuelta al lago así veré tu techo perenne de verdores, bosque primaveral, y soñará mi frente una evasión posible por un cielo de hojas: así veré mi imagen mecida por tus aguas que fingirán la cuna que han hecho azul los años...

 

   Aunque te rompas… Aunque te rompas… de Pedro Garfias

   Pedro Garfias
      En la voz de Pedro Garfias    
primeros versos

Aunque te rompas, frágil bóveda, en mil pedazos esta noche estrellada yo tengo que gritar en este bosque inglés de robles pensativos y altos pinos sonoros. He de arrancar los árboles a puñados convulsos he de batir el cielo con mis manos cerradas y he de llorar a voces este dolor mordido que brota a borbotones...

 

   Vienen del cielo a mis ojos… Vienen del cielo a mis ojos… de Pedro Garfias

   Pedro Garfias
      En la voz de Pedro Garfias    
primeros versos

Vienen del cielo a mis ojos, van de mis ojos al cielo azules, blancas, doradas... del color de mis recuerdos. Se encuentran en el camino y hacen su ronda de juegos; se persiguen y se esconden ¿dónde Sirio? ¿dónde Venus? La noche gira suave como una veleta al viento. El silencio tiene un nombre: Tu silencio...

 

   La Tierra dando vueltas va alejándose… La Tierra dando vueltas va alejándose… de Pedro Garfias

   Pedro Garfias
      En la voz de Pedro Garfias    
primeros versos

La Tierra dando vueltas va alejándose con la soga del Tiempo a la cintura. Fuera del tiempo y el espacio estoy con mi vida enlazada por sus puntas. Las noches se prolongan en oscuras estancias sin descanso mientras pastan los días yerba dorada al rubio sol del prado. Yo recorro mi vida como un perro andando...

 

   Si me pusiese en pie con todo mi dolor… Si me pusiese en pie con todo mi dolor… de Pedro Garfias

   Pedro Garfias
      En la voz de Pedro Garfias    
primeros versos

Si me pusiese en pie, con todo mi dolor, por cima de estas frescas lomas primaverales que surcan en arroyos las aguas y los pinos podría hablar contigo. Destino que me acechas. Te presiento en lo hondo de este largo camino que junta sus orillas allí donde mis ojos no llegan con su vuelo...

 

   Ahora Ahora de Pedro Garfias

   Pedro Garfias
      En la voz de Pedro Garfias    
primeros versos

Ahora ahora sí que voy a llorar sobre esta gran roca sentado la cabeza en la bruma y los pies en el agua y el cigarrillo apagado entre los dedos... Ahora ahora sí que voy a vaciaros ojos míos, corazón mío, abrir vuestras espitas lentas y vaciaros sin peligro de inundaciones...

 

   Capitán Ximeno Capitán Ximeno  de Pedro Garfias

   Pedro Garfias
      En la voz de Pedro Garfias    
primeros versos

Mirada azul de Ximeno en cara de niño bueno. Mirada de azul cuajado, de azul acero templado tan inocente bajo la paz de la frente. Dicen, Ximeno, que fuiste bandolero y que supiste de la fuga por los montes hacia aquellos horizontes donde nadie sabe dónde un tibio rincón se esconde para el hombre...

 

   Hablo con usted Mr. Chamberlain Hablo con usted Mr. Chamberlain  de Pedro Garfias

   Pedro Garfias
      En la voz de Pedro Garfias    
primeros versos

Cuando hayáis descansado, míster, de vuestros vuelos cuando hayáis descansado, digo, y saboreado las mieles derretidas de los vítores yo, poeta español, tengo el honor de invitaros a visitar España. Esta España que ayer organizaba su vida oscuramente en un silencio humilde y laborioso...

 

   Acordes viejos y nuevos Acordes viejos y nuevos de Pedro Garfias

   Pedro Garfias
      En la voz de Pedro Garfias    
primeros versos

Pon en mi frente tu mano y halágame esta aspereza de sueño desmelenado. De mi balcón flotante fui colgando tus besos y ahora todas las noches repican con el viento. Bajo sus pies florecía la mañana, y su cabello traía la luna clara, la clara luna intacta. Mis manos, mis manos fatigadas de hurgar en la mañana de los días...

 

   La gatomaquia (1) y soneto La gatomaquia (1) y soneto de Félix Lope de Vega

   Félix Lope de Vega
      En la voz de José Luis Ibáñez    
primeros versos

Con dulce voz y pluma diligente, y no vestida de confusos caos, cantáis, Tomé, las bodas, los saraos de Zapaquilda y Micifuf valientes. Si a Homero coronó la ilustre frente cantar las armas de las griegas naos, a vos, de los insignes marramaos, guerras de amor por súbito accidente...

 

   La gatomaquia (2) La gatomaquia (2) de Félix Lope de Vega

   Félix Lope de Vega
      En la voz de José Luis Ibáñez    
primeros versos

SILVA II Convaleciente ya de las heridas de los crueles celos de Micifuf, Marramaquiz valiente (aquellos que han costado tantas vidas, y que en los mismos cielos a Júpiter, señor del rayo ardiente, con disfraz indecente, fugitivo de Juno, su rigor importuno tantas veces mostraron...

 

   La gatomaquia (3) La gatomaquia (3) de Félix Lope de Vega

   Félix Lope de Vega
      En la voz de José Luis Ibáñez    
primeros versos

SILVA III Distaba de los polos igualmente la máscara del sol, y Cinosura, primera cuadrilátera figura, con la estrella luciente que mira el navegante, bordaba la celeste arquitectura; velaba todo amante por el silencio de la noche obscura, y el indiano clima el sol ardía, en dos mitades dividido el día...

 

   La gatomaquia (4) La gatomaquia (4) de Félix Lope de Vega

   Félix Lope de Vega
      En la voz de José Luis Ibáñez    
primeros versos

SILVA IV Quien dice que el amor no puede tanto, que nuestro entendimiento no puede sujetarle, es imposible que sepa qué es amor, que reina en cuanto compone alguna parte de elemento en el mundo visible. ¡Oh fuerza natural incomprehensible! Que en todo cuanto tiene una de las tres almas, a ser el alma de sus almas viene...

 

   La gatomaquia (5) La gatomaquia (5) de Félix Lope de Vega

   Félix Lope de Vega
      En la voz de José Luis Ibáñez    
primeros versos

SILVA V Oh tú, don Lope, si por dicha agora por los mares antárticos navegas, o surto en tierra, cuando al puerto llegas, preguntas a la Aurora qué nuevas trae de la bella España, donde tus prendas amorosas dejas, y por regiones bárbaras te alejas; o miras, en los golfos de la naval campaña por donde vino Júpiter a Europa...

 

   La gatomaquia (6) La gatomaquia (6) de Félix Lope de Vega

   Félix Lope de Vega
      En la voz de José Luis Ibáñez    
primeros versos

SILVA VI Cuando el soberbio bárbaro gallardo llamado Rodamonte, porque rodó de un monte, supo que le llevaba Mandricardo la bella Doralice, como Arïosto dice, a diez y seis de agosto que fue muy puntual el Ariosto , cuenta que dijo cosas tan extrañas que movieran de un bronce las entrañas...

 

   La gatomaquia (7) La gatomaquia (7)  de Félix Lope de Vega

   Félix Lope de Vega
      En la voz de José Luis Ibáñez    
primeros versos

SILVA VII Al arma toca el campo micigriego contra Marramaquiz, gato troyano; viento sube, aunque oprimido en vano, a la región elementar el fuego; inquietan de los aires el sosiego, con firme agarro de la uñosa mano, bandera que con una y otra lista trémulas se defienden de la vista...

 

   A la sepultura de Marramaquiz, gato famoso... A la sepultura de Marramaquiz, gato famoso... de Félix Lope de Vega

   Félix Lope de Vega
      En la voz de José Luis Ibáñez    
primeros versos

Este, si bien sarcófago, no duro pórfido, aquel cadáver bravo observa por quien de mures tímida caterva recóndita cubrió terrestre muro. La Parca, que ni al joven ni al maturo su destinado límite reserva, ministrándole pólvora superba, mentido rayo disparó seguro...

 

   Nada permanece tanto como el llanto (I, XVIII) Nada permanece tanto como el llanto (I, XVIII) de Jacques Viau

   Jacques Viau
      En la voz de René Depestre    
primeros versos

¿En qué preciso momento se separó la vida de nosotros, en qué lugar, en qué recodo del camino? ¿En cuál de nuestras travesías se detuvo el amor para decirnos adiós? Nada ha sido tan duro como permanecer de rodillas. Nada ha dolido tanto a nuestro corazón como colgar de nuestros labios la palabra amargura...

 

   Abrigo Abrigo de Francisco Urondo

   Francisco Urondo
      En la voz de Juan Gelman     
primeros versos

Aquel tapado de armiño, esta situación que vivimos, mi amiga, estos recuerdos que siempre tendremos y esta vida que juntos vamos haciendo. Algún día, y digo por decirlo, tendremos ese tapado de armiño; será un tiempo más justo, forrado en lamé, como el tapado del tango. Un tiempo sin olvido...

 

   Has notado, Mamá, que el viento... Has notado, Mamá, que el viento... de Edgardo Tello

   Edgardo Tello
      En la voz de Alfredo Gravina    
primeros versos

Has notado, Mamá, que el viento me llama a marchar junto a su paso que el norte aquel aguarda, que es la hora? Es la hora. Hay que partir hacia la luz más suave que la sombra de los sauces en verano. El destino con su dedo pensativo, abriendo nuestros grandes ojos señala el horizonte, los claveles...

 

   Sobre el camino vas Sobre el camino vas de Edgardo Tello

   Edgardo Tello
      En la voz de Alfredo Gravina    
primeros versos

Sobre el camino vas y encontrando huellas de sangre te preguntas: de quién será este llanto rojo, qué penas lo han causado? Algo que siempre llama por la espalda te hace volver el rostro y vas sobre las huellas del hombre, su sangre con tu sangre acrecentada. Y tu dolor lo aumenta y te deja pensativo...

 

   A causa del dolor A causa del dolor de Edgardo Tello

   Edgardo Tello
      En la voz de Alfredo Gravina    
primeros versos

A causa del dolor mío y de mi pueblo como recién nacido he buscado, a tientas durante mucho tiempo un camino a la alegría. Y no ha sido en vano, ahora la luz me da en la frente y marcho cuerpo a cuerpo con mis buenos compañeros...

 

   El libro de la historia del Che El libro de la historia del Che de Leonel Rugama

   Leonel Rugama
      En la voz de Ernesto Cardenal    
primeros versos

El libro de la historia del Che hijo de Augusto hijo de Lautaro: Lautarolnche Lautaro apubim ta pu huican(Yo soy Lautaro que acabó con los españoles) casado con Guaconda y hermano a su vez de Caupolicán (el flechador del cielo) y de Colocolo engendró a Oropello; Oropello engendró a Lecolón...

 

   La tierra es un satélite de la luna La tierra es un satélite de la luna de Leonel Rugama

   Leonel Rugama
      En la voz de Ernesto Cardenal    
primeros versos

El Apolo 2 costó más que el Apolo 1 el Apolo 1 costó bastante. El Apolo 3 costó más que el Apolo 2 el Apolo 2 costó más que el Apolo 1 el Apolo 1 costó bastante. El Apolo 4 costó más que el Apolo 3 el Apolo 3 costó más que el Apolo 2 el Apolo 2 costó más que el Apolo 1 el Apolo 1 costó bastante...

 

   Como los santos Como los santos de Leonel Rugama

   Leonel Rugama
      En la voz de Ernesto Cardenal    
primeros versos

Ahora quiero hablar con ustedes o mejor dicho ahora estoy hablando con ustedes. Con vos con vos tunco carretonero con vos estoy hablando. Con vos carbonero carbonero encontiladovosvos que llevás ese cipote enganchado sobre el carretón y lo llevás sosteniendo la lata y todo encontilado...

 

   A mi hermano A mi hermano de Frank País

   Frank País
      En la voz de Roberto Fernández Retamar    
primeros versos

Nervio de hombre en cuerpo joven, coraje y valor en cuerpo acerado ojos profundos y soñadores, cariño pronto y apasionado. Era su amistad: amistad sincera. Su crítica sagaz y profunda, ideal que no claudica ni doblega rebeldía que llevara hasta la tumba. Estaba entre los héroes su destino...

 

   Casi oda a la oreja Casi oda a la oreja de Roberto Obregón

   Roberto Obregón
      En la voz de Manuel Galich     
primeros versos

Variadísimas son las orejas del hombre: largas, redondas, pegadas, separadas y orejitas. Un pétalo húmedo es la oreja del niño y concentradamente erógena la de la mujer. Toda oreja guarda en su rosada cavidad el lloroso discurrir de las lluvias, el silbo delgado del viento y la bala...

 

   Poema para los dolores de tu cuerpo Poema para los dolores de tu cuerpo de Ricardo Morales Avilés

   Ricardo Morales Avilés
      En la voz de Gabriel García Márquez    
primeros versos

Doris María, las fieras no van a la selva y la jauría de tantos gritos se agolpa en esos cuerpos donde se descubren cuántas torturas se requieren para alcanzar victorias. No alcanza la calumnia ni el ultraje para desangrar tu cuerpo ni secreto que conspire para roer tanto mediodía inevitable...

 

   La alegría del pueblo La alegría del pueblo de Carlos Marighella

   Carlos Marighella
      En la voz de Thiago de Mello    
primeros versos

La alegría del pueblo Gran jugada por la extrema derecha, el balón de cuero como pegado al pie. Un drible imposible... Garrincha se hace a un lado, y en el suelo se estrella el adversario. Carcajada total, el Maracaná se estremece... Allá sigue el puntero los focos barren la luz en el césped...

 

   El Pan de Azúcar El Pan de Azúcar de Carlos Marighella

   Carlos Marighella
      En la voz de Thiago de Mello    
primeros versos

Mañana de sol clara, toda oro y azul, y en el fondo del cielo la joroba asomando, la silueta del Pan de Azúcar, en lo alto allá el funicular una caja de fósforos pendiente de un hilo. Abajo, el bosque, el verde tropical, y más abajo, en lo profundo, el mar encrespado de espumas en la playa...

 

   Palabra de guerrillero Palabra de guerrillero de Javier Heraud

   Javier Heraud
      En la voz de Alejandro Romualdo    
primeros versos

Porque mi patria es hermosa como una espada en el aire, y más grande ahora y aun más hermosa todavía, yo hablo y la defiendo con mi vida. No me importa lo que digan los traidores, hemos cerrado el pasado con gruesas lágrimas de acero. El cielo es nuestro, nuestro el pan de cada día...

 

   Hambre Hambre de Javier Heraud

   Javier Heraud
      En la voz de Alejandro Romualdo    
primeros versos

Me comía los árboles de la avenida, que los ojos con los hombres ciegos querían devorar. Me comía los balcones, las tablas, los patios, las rejas, los jardines, que los arquitectos querían devorar. Me comía las emociones del mundo, los sentimientos de los libros, que los prácticos querían devorar...

 

   Lo difícil que es esperar el otoño sin moverse entre las higueras y la hoguera Lo difícil que es esperar el otoño sin moverse entre las higueras y la hoguera de Javier Heraud

   Javier Heraud
      En la voz de Alejandro Romualdo    
primeros versos

Ah, si pudiera limpiar la higuera con mis manos, si pudiera, si pudiera limpiar la higuera con sólo mis manos, toda la higuera apagarla y prender la hoguera de los valles, de los hombres, qué fácil sería entonces sentarse en las bancas de los días y ver arder casas y templos, campos y ciudades...

 

   Yo nunca me río... Yo nunca me río... de Javier Heraud

   Javier Heraud
      En la voz de Alejandro Romualdo    
primeros versos

Yo nunca me río de la muerte. Simplemente sucede que no tengo miedo de morir entre pájaros y árboles...

 

   Mi casa muerta Mi casa muerta de Javier Heraud

   Javier Heraud
      En la voz de Alejandro Romualdo    
primeros versos

No derrumben mi casa vieja, había dicho. No derrumben mí casa. Teníamos nuestra pérgola, y dos puertas a la calle, un jardín a la entrada, pequeño pero grande, un manzano que yace seco ahora por el grito y el cemento. El durazno y el naranjo habían muerto anteriormente...

 

   Oigo a Bob Dylan y ella... Oigo a Bob Dylan y ella... de Ibero Gutiérrez

   Ibero Gutiérrez
      En la voz de Mario Benedetti    
primeros versos

oigo a Bob Dylan y ella a una distancia de respiro duerme un minúsculo sueño suspira la siesta al entrar en otro tiempo escribo: la paz vendrá con la liberación entonces ella no duerme y se despierta para soñar mejor...

 

   Ama a tu prójimo... Ama a tu prójimo... de Ibero Gutiérrez

   Ibero Gutiérrez
      En la voz de Mario Benedetti    
primeros versos

ama a tu prójimo y consúmelo como una pilsen bien helada ama a tu prójimo él está en la lista de un boeing de panam vía Hawaii en tu prójimo 747 hay un poco de mostaza: te hará bien su tibia digestión ama a tu prójimo...

 

   Estoy pastando... Estoy pastando... de Ibero Gutiérrez

   Ibero Gutiérrez
      En la voz de Mario Benedetti    
primeros versos

Estoy pastando viviendo, muriendo caramba es de noche y de esas noches para locos para sueños. Almibarada noche de estrellas calladas de plantas rojas-incoloras. Noche desteñida pobre noche caramba. Estación intermediaria. Parición que no termina nunca de enviarte al otro lado...

 

   Ya estamos en combate Ya estamos en combate de Raúl Gómez García

   Raúl Gómez García
      En la voz de Roberto Fernández Retamar    
primeros versos

Ya estamos en combate. Por defender la idea de todos los que han muerto. Para arrojar a los malos del histórico Templo. Por el heroico gesto de Maceo, Por la dulce memoria de Martí. En nuestra sangre hierve el hado azaroso De las generaciones que todo lo brindaron...

 

   Buscándome líos Buscándome líos de Roque Dalton

   Roque Dalton
      En la voz de Julio Cortázar    
primeros versos

La noche de mi primera reunión de célula llovía mi manera de chorrear fue muy aplaudida por cuatro o cinco personajes del dominio de Goya todo el mundo ahí parecía levemente aburrido tal vez de la persecución y hasta de la tortura diariamente soñada. Fundadores de confederaciones y de huelgas...

 

   Canto a Fidel Canto a Fidel de Ernesto (Che) Guevara

   Ernesto (Che) Guevara
      En la voz de Nicolás Guillén    
primeros versos

Vámonos, ardiente profeta de la aurora, por recónditos senderos inalámbricos, a liberar el verde caimán que tanto amas. Vámonos, derrotando afrentas con la frente plena de martianas estrellas insurrectas, juremos lograr el triunfo o encontrar la muerte...

 

   Vieja María, vas a morir... Vieja María, vas a morir... de Ernesto (Che) Guevara

   Ernesto (Che) Guevara
      En la voz de Nicolás Guillén    
primeros versos

Vieja María, vas a morir, quiero hablarte en serio: Tu vida fue un rosario completo de agonías, no hubo un hombre amado, ni salud, ni dinero, apenas el hambre para ser compartida; quiero hablar de tu esperanza, de las tres distintas esperanzas que tu hija fabricó sin saber cómo...

 

   Autorretrato oscuro Autorretrato oscuro de Ernesto (Che) Guevara

   Ernesto (Che) Guevara
      En la voz de Nicolás Guillén    
primeros versos

De una joven nación de raíces de hierba (raíces que niegan la rabia de América) vengo a ustedes, hermanos norteños. Cargado de gritos de desaliento y de fe, vengo a ustedes, hermanos norteños, vengo de donde venimos los homo sapiens, devoré kilómetros en ritos trashumantes...

 

   Sentimiento del Che Sentimiento del Che de Carlos Francisco Changmarín

   Carlos Francisco Changmarín
      En la voz de Carlos Francisco Changmarín    

Dicen que por mi pueblo pasó hacia Guatemala un día y en su muerte hubo gente de luto en la calle donde el Che se detuvo a preguntar el rumbo de su marcha es el memorial de la leyenda pues para el pueblo, al igual que Victoriano Lorenzo, no está muerto...

 

   Poema al Che Poema al Che de Omar Lara

   Omar Lara
      En la voz de Omar Lara    
primeros versos

Hay al norte un pequeño país lleno de árboles, rico en estaño que sus habitantes conocen de oídas, el hambre y la miseria sí conocen bien. En ese país alguien dijo veremos qué podemos hacer y se hizo la bala y la eternidad y la libertad se hacía lentamente. Hablo de hechos que conozco de lejos...

 

   El movimiento y el sueño El movimiento y el sueño de Alejandro Romualdo

   Alejandro Romualdo
      En la voz de Alejandro Romualdo    

Entramos en la tierra al fin de la batalla, por la noche seguimos, tú te levantas mientras hubo luna, Che, y luego descansamos. Te hundes en la tierra, en la luna todo está muerto, tú te alzas en las montañas, en la tierra todo está vivo, tú estás vivo en la palanca de comando, estás vivo en el motor de propulsión...

 

   Sangue e orvalho Sangue e orvalho de Thiago de Mello

   Thiago de Mello
      En la voz de Thiago de Mello    

Cuando oí la noticia, ya hace casi diez años, primero fue aquel golpe sordo en las honduras del pecho y del plexo, mordiendo la sal de la sangre, dilacerando el sol de los cartílagos. Después con rabia recogí la lágrima que más que el rostro, me quemaba la vida. Una brasa de amor, ciudadela, del corazón me previno...

 

   Al Comandante Guevara Al Comandante Guevara de Edmundo Aray

   Edmundo Aray
      En la voz de Edmundo Aray    
primeros versos

Molestaré a muchos porque no comprenda. Tengo flojo el entendimiento. Pero las batallas no se pierden, se ganan siempre. Te lo digo, aquí, desde lejos, las ganamos. Y mira si es cierto, nos recorres por los cuatro costados.

 

   Cantata del guerrillero heroico (fragmentos) Cantata del guerrillero heroico (fragmentos)   de Félix Pita Rodríguez

   Félix Pita Rodríguez
      En la voz de Félix Pita Rodríguez    

Lleva su nombre por la luz más alta Che Desciende por los río brota por los metales establece su cristalina luz en el rocío lleva su nombre el cobre y el estaño traen su firma profunda las semillas repiten su perfil las guerreras verdes de los choclos su diminuto nombre de tres letras viene grabado...

 

   Adiós al Comandante Adiós al Comandante de Lincoln Silva

   Lincoln Silva
      En la voz de Lincoln Silva    

Por la capitanía de los muertos la sombra de un caballo sin jinete galopa tropieza con los huesos de un pueblo aniquilado y resbala por los cerros de terraplenes rotos enloquecida arrastra sus crines por los valles buscando al compañero que fuera asesinado se yergue allá a lo lejos relincha en lontananza...

 

   Che Che de Jaime Galarza Zavala

   Jaime Galarza Zavala
      En la voz de Jaime Galarza Zavala    

Fidel te acuerdas en casa de María Antonia aquella noche tú medias en México la distancia entre Cuba y la Alborada él venía dejando a su ternura bombardeada y cautiva en Guatemala una noche de invasores ciego el ronco canto de su asma pidiendo paz su soledad pidiendo compañera...

 

   Canción antigua a Che Guevara Canción antigua a Che Guevara  de Mirta Aguirre

   Mirta Aguirre
      En la voz de Mirta Aguirre    
primeros versos

Dónde estás, caballero Bayardo, caballero sin miedo y sin tacha? En el viento, señora, en la racha que aciclona la llama en que ardo. ¿Dónde estás, caballero gallardo, caballero sin tacha y sin miedo? En la flor que a mi vida concedo: en el cardo, señora, en el cardo. ¿Dónde estás, caballero seguro...

 

   Testamento de Ernesto Che Guevara Testamento de Ernesto Che Guevara de René Depestre

   René Depestre
      En la voz de René Depestre    
primeros versos

Largo es el camino del Che en el hombre Largo el río, largo el surco Que espera las semillas, largo El paso marino de Ulises en nuestros pasos Largo el sable vegetal para avanzar por la selva desconocida! A nuestras puertas siempre tendremos Cada mañana su olor de café fuerte...

 

   Décimas al Che Décimas al Che de Pedro Rivera

   Pedro Rivera
      En la voz de Pedro Rivera    
primeros versos

El Che en su paso postrero para que América andes en el dolor de los Andes sembró su amor guerrillero; sembró su grito sincero y su fusil combativo y si por duro motivo el Che Guevara está muerto tampoco es ya menos cierto que entre la tierra está vivo. América del mendigo y de la mano extendida calza su sandalia...

 

   Lanza arrojada por un dios justiciero Lanza arrojada por un dios justiciero de Otto Raúl González

   Otto Raúl González
      En la voz de Otto Raúl González    
primeros versos

Aunque es cierto que el dondiego de día cierra los ojos antes de que caiga la lluvia Comandante y que príncipe alberto y laura victoria son los bellos nombres algunas flores aturdidas en más de la mitad del mundo sigo seguimos escuchando el golpeteo de los viejos y rotos y duros tambores del hambre milenaria...

 

   Ciegos y oscuros contornos de los días Ciegos y oscuros contornos de los días  de Otto Raúl González

   Otto Raúl González
      En la voz de Otto Raúl González    
primeros versos

Triste uniforme interminable como la pegajosa lluvia de los Andes es esta vasta pesadumbre que me sitia y esta torpe sensación de ser inútil desde que crece (creció) el árbol el gran árbol solitario de tu muerte Como las hojas secas que noviembre arremolina y amontona en el fondo de los parques...

 

   Carta a mi madre Carta a mi madre de Otto Raúl González

   Otto Raúl González
      En la voz de Otto Raúl González    
primeros versos

A mi madre le escribo, le escribimos Madre querida, ahí le va su giro acostumbrado que esté bien de salud tal es nuestro deseo quiero queremos contarle que estamos muy contentos porque estoy estamos entre todos escribiendo un gran poema un diminuto poema para él que desde octubre...

 

   Donde los dioses son más viejos que los astros Donde los dioses son más viejos que los astros de Juan Bañuelos

   Juan Bañuelos
      En la voz de Juan Bañuelos    
primeros versos

Pronto de corazón, descalzo, como en mi infancia rodeado de sabinos, como el hombre se inclina sobre el vientre de la esposa y se escucha él mismo nacer, oh hachas de la cólera, esto no es un sueño. Desmemoriadas mis manos pesan sobre esta llaga asida, y sobre el limo limo soy y lo recuerdo...

 

   Densa luz del trópico Densa luz del trópico de Juan Bañuelos

   Juan Bañuelos
      En la voz de Juan Bañuelos    
primeros versos

Hay burbujas de frutas en el olor del día. El verdeoscuro de la tarde entra a zancadas por el patio y se funde con el pequeño remolino que en medio del jardín hace girar las hojas como astros de un sistema solar sobre la ropa tendida. Contemplamos la jarra de agua y a un lado el cuchillo plateado con su filo de remordimientos...

 

   Contrafuga de la muerte Contrafuga de la muerte de Juan Bañuelos

   Juan Bañuelos
      En la voz de Juan Bañuelos    
primeros versos

Si vamos a tender un cable de exorcismo, si vamos a alquilar los versos para bodas, primeras comuniones, funerales y bautizos, recojo mis papeles. Y me voy. Si vamos a leer como leemos, palabras al amado fantasma y otros espejismos, entonces me retiro. Nosotros esperamos el tren que arrastra su sombra...

 

   No consta en actas No consta en actas de Juan Bañuelos

   Juan Bañuelos
      En la voz de Juan Bañuelos    
primeros versos

Oh, bebedor de la noche, ¿por qué te disfrazas ahora? ¿Todo es igual acaso? ¿Tengo que repetir lo que el augur grabó en el silencio de la piedra curtida por el viento? ...esparcidos están los cabellos, destechadas las casas, enrojecidos sus muros. Gusanos pululan por calles y plazas...

 

   Noticia Noticia de Juan Bañuelos

   Juan Bañuelos
      En la voz de Juan Bañuelos    
primeros versos

Cada día al llegar a la oficina Saludamos con ese ademán Dejado a la costumbre, Nos miramos la risa polvorienta, Queremos que alguien hable por teléfono Y callamos. Los días van escribiendo en nosotros, Nos sellan como actas de juzgado Y luego hablamos de ellos Como si fueran personas conocidas...

 

   Es un buen día para morir Es un buen día para morir  de Juan Bañuelos

   Juan Bañuelos
      En la voz de Juan Bañuelos    
primeros versos

Un ominoso escarnio de puñales encapota los ojos del suburbio. Tiembla el tiempo y el patio y en el turbio lodazal suenan tiros policiales. Sangre, polvo, terror, caries dentales desafían la muerte. Y el disturbio deslizándose en un cuchillo gurbio en la esquina madrea sus vocales. Sombras. Ráfagas...

 

   Un albañil llega a su casa Un albañil llega a su casa de Juan Bañuelos

   Juan Bañuelos
      En la voz de Juan Bañuelos    
primeros versos

Mírenme. Estoy borracho. 0 estoy casi borracho. Descalzo. Amanece. Remordimiento Recién llegado al aguardiente. Ahora sabemos que una piedra sin sonido Pesa en nuestras ropas. Acato lo que me dice mi madre. No estoy seguro pero es cierto Que el vecino también Ha llegado a casa tarde...

 

   Sitios Sitios de Juan Bañuelos

   Juan Bañuelos
      En la voz de Juan Bañuelos    
primeros versos

Andenes agobiados por la carga y descarga de mercancías que suenan como cráneos. Techos de nubes como tifones aún dormidos. Uno descansa al horizonte como un vaso de aguardiente sobre una mesa lacónica y de cedro. Aquél devana una madeja de liendres instantáneas. El ojo cambia...

 

   Redoble bajo una ceiba Redoble bajo una ceiba  de Juan Bañuelos

   Juan Bañuelos
      En la voz de Juan Bañuelos    
primeros versos

Padre anciano, Obrero y gran señor, Sesenta y nueve ramas se han secado En tu arbolado corazón. Padre, es claro. Yo acecho tu bastión: Me abro paso entre cedros y álamos Cuando, de pronto, soy la multitud hambrienta de una calle Aherrojada en cilicios de terror. Padre obrero, Obrero y gran señor...

 

   Los caminos de toda carne Los caminos de toda carne  de Juan Bañuelos

   Juan Bañuelos
      En la voz de Juan Bañuelos    
primeros versos

Si a la mitad del camino de tu vida aparece una mujer joven y se entrega a ti jadeante y despierta en tus brazos el peso insonoro voluptuoso de tierra de otros cuerpos que sin más resucitan y después lentamente se inclina y te besa desnudo recorriendo tu cuerpo y dice al final buenas noches te amo

 

   Habitante amoroso Habitante amoroso  de Juan Bañuelos

   Juan Bañuelos
      En la voz de Juan Bañuelos    
primeros versos

Apenas la noche ha cerrado su sombra completa. Lo que suena después no es el río Ni las hojas del aire ni el pez de la niebla. Es la hambrienta distancia que llega rompiendo las aguas y el monte que cede al recuerdo y te nombra. Lo que el tiempo nos niega, lo que arranca el deseo, lo que acecha a mis venas...

 

   Fondo de agua Fondo de agua  de Juan Bañuelos

   Juan Bañuelos
      En la voz de Juan Bañuelos    
primeros versos

Descendemos. Debajo de mi piel tú cantas y en la última curva de mis venas con un tropel de polen te despides. Un día estás en mis ojos bajo un ruido de llamas, otro día duermes como la niebla junto a mi sombra agazapada. Si supieras que llegas y en tu mano está a punto de abrirse esa puerta del hombre y la mañana...

 

   Brazo de mar Brazo de mar  de Juan Bañuelos

   Juan Bañuelos
      En la voz de Juan Bañuelos    
primeros versos

Más quieta y casta que una justa balanza, o encendida como un puño apretado, sobre la osamenta del día estalla tu sangre que solloza sorprendida. Tierna o terrible, como el pájaro o la espada, he aquí que no puedo estrecharte. Estás prohibida, mujer, ferocidad de muerta; pared que canta para inventar su sombra...

 

   Enero era la hierba Enero era la hierba  de Juan Bañuelos

   Juan Bañuelos
      En la voz de Juan Bañuelos    
primeros versos

El sur está en mis lágrimas mientras la lluvia piensa en mis ausentes. Las alas del más pequeño pájaro se pierden en la boca del viento y tú, mi hora augural, desciendes tímida entre tantos recuerdos. Aquí están todos. Vienen reunidos por el tiempo, cojeando entra la niebla y entre quejidos lentos...

 

   Cada día levanto... Cada día levanto... de Rubén Bonifaz Nuño

   Rubén Bonifaz Nuño
      En la voz de Rubén Bonifaz Nuño    
primeros versos

Cada día levanto, entre mi corazón y el sufrimiento que tú sabes hacer, una delgada pared, un muro simple. Con trabajo solícito, con material de paz, con silenciosos bienamados instantes, alzo un muro que rompes cada día. No estás para saberlo. Cuando a solas camino, cuando nadie puede mirarme, pienso en ti...

 

   Navegaciones Navegaciones  de Homero Aridjis

   Homero Aridjis
      En la voz de Homero Aridjis    
primeros versos

en el círculo de llamas esta danza el movimiento de su pecho a la derecha y el de sus caderas a la izquierda el animal de la creación en un solo dibujo siempre sagrado sobre el suelo ardiente señora de la danzase cubre a sí misma como Tetis cubrió a Aquiles pero deja como aquélla una parte de su cuerpo vulnerable...

 

   El juego de los cuatro tiempos El juego de los cuatro tiempos  de Homero Aridjis

   Homero Aridjis
      En la voz de Homero Aridjis    
primeros versos

Creación abrió los ojos y salió el cuervo salió el bisonte salió la luna salió el viento salió la nube salió el árbol salió la nieve etc. salió el hombre salió la estrella salió la planta salió el venado salió la piedra etc. salió el delfín y sigue Descomposición con risa Le quitan las orejas le sacan los ojos le quitan los brazos...

 

   El tiempo de la poesía... El tiempo de la poesía... de Homero Aridjis

   Homero Aridjis
      En la voz de Homero Aridjis    
Colaboración: Eduardo Ortiz Moreno
primeros versos

El tiempo de la poesía da un fruto de luz que cae solo en la tierra y tiembla sobre su sombra

 

   Grecia Grecia de Homero Aridjis

   Homero Aridjis
      En la voz de Homero Aridjis    
Colaboración: Eduardo Ortiz Moreno
primeros versos

Otro viento rosa otra agua lava las mismas ruinas y el mismo polvo con otra arena se esculpe el cuerpo humano otros ojos pulen su mirar, su forma, dejan en el suelo una nariz un pie donde volaba un dios un perro orina un idiota ríese abre una mano dos insectos copulan un gesto arrugado recibe monedas...

 

   Cabellera del canto (II) Cabellera del canto (II) de Homero Aridjis

   Homero Aridjis
      En la voz de Homero Aridjis    
Colaboración: Eduardo Ortiz Moreno
primeros versos

Adelante y atrás hay sombras de árboles la hora arde en el suelo el azul y el verde instauran un reino de aire elevado y claridad extendida instante tras instante hay un brillo en el agua colores del misterio en el esplendor se hunden y se alejan en ríos de color mudo la tiniebla en remansos se rompe...

 

   Sus ojos beben del azul... Sus ojos beben del azul... de Homero Aridjis

   Homero Aridjis
      En la voz de Homero Aridjis    
Colaboración: Eduardo Ortiz Moreno
primeros versos

Sus ojos beben del azul arroyo que sube hacia la inmensidad el río y la piedra húmeda vuelan libres bajo la luz sus ojos dejan manchas azules en el agua toda desnudez vestida de asombro asciende hacia el color visible

 

   En su oscuridad la que ama no es oscura... En su oscuridad la que ama no es oscura... de Homero Aridjis

   Homero Aridjis
      En la voz de Homero Aridjis    
Colaboración: Eduardo Ortiz Moreno
primeros versos

En su oscuridad la que ama no es oscura tiene delante de sus ojos la palabra para nombrar lo santo la alegría mueve sus miembros abreva en su corazón y su corazón bebe de ella adentro de su carne la carne es una sola la raíz y el fruto son un botón radiante que el alba enciende en su mano luz de otro mar sobre lo oscuro...

 

   El día empuja en el alba... El día empuja en el alba... de Homero Aridjis

   Homero Aridjis
      En la voz de Homero Aridjis    
Colaboración: Eduardo Ortiz Moreno
primeros versos

El día empuja en el alba cuerpos de humo blanco casas de niebla donde una ventana se abre con una cara azul cúpulas y cabezas de niño construidas hacia el fondo del cielo papeles curvados que en el viento son astros borrosos animalia que no sube por los intermitentes peldaños de la nube...

 

   Lo verde reina Lo verde reina de Homero Aridjis

   Homero Aridjis
      En la voz de Homero Aridjis    
Colaboración: Eduardo Ortiz Moreno
primeros versos

lo verde reina en la hora que se curva por tu torso como una tela de aire el tiempo tiembla según el peso de la mano por la blancura efímera un ser de dos golpea en tu adentro toma de dos el soplo el corazón que no lo vibra por la apretada luz cada miembro resuena todo rostro es de nadie el viento toca algo tuyo...

 

   Virgen hincada empieza a ser visible... Virgen hincada empieza a ser visible... de Homero Aridjis

   Homero Aridjis
      En la voz de Homero Aridjis    
Colaboración: Eduardo Ortiz Moreno
primeros versos

Virgen hincada empieza a ser visible atisba desde sus miembros como alguien escondido al fondo de su cuerpo la punta de su pie bajo su muslo asoma como un haz vivo que atraviesa la sombra en su oscuridad cuerpos vírgenes miran...

 

   Rincón del extranjero Rincón del extranjero  de Jaime García Terrés

   Jaime García Terrés
      En la voz de Jaime García Terrés    
primeros versos

Esconde la plegaria salvaje de tus ojos, tentaciones en flor. Mas di, muchacha, ¿dónde puedo morar en esta tierra? De blandas latitudes vengo; mi país desconoce los suelos calcinados, el ávido prestigio sobre cada tumba. Por mi cuerpo resbala savia diferente. ¿Amar aquí? ¿Sembrar aquí los manes del olvido?...

 

   Toque del alba Toque del alba  de Jaime García Terrés

   Jaime García Terrés
      En la voz de Jaime García Terrés    
primeros versos

Otro mundo. (No retazos armados, remendados de lo mismo de siempre.) Donde la vida con la vida comulgue; donde el vértigo nazca de la salvaje plenitud; orbe amoroso, todo raíz, primicia, fecunda marejada. Otro mundo. Sin legajos inertes, sin cáscaras vacías. Adiós a la desidia del viejo sacristán...

 

   Esta desmemoria mía Esta desmemoria mía  de Jaime García Terrés

   Jaime García Terrés
      En la voz de Jaime García Terrés    
primeros versos

Yo no tengo memoria para las cosas que pergeño. Las olvido con una torpe facilidad. Y se despeña mi prosa por abismos fascinantes, y los versos esfuman su tozudez como si nada. A veces ni siquiera recuerdo los favores de la bastarda musa pasajera, ni los ayes nerviosos del alumbramiento...

 

   Balada Balada  de Jaime García Terrés

   Jaime García Terrés
      En la voz de Jaime García Terrés    
primeros versos

Esta manera de soñar que tengo. tan a lo vivo, tan sin ley, a mis labios imparte contradicciones y desvíos. El grito se confunde con la más honda tristeza; la tormenta fecunda calmas decisivas. En un mismo papel quedan grabados hijos diversos de diversa llama. por este sueño mío, vagabundo...

 

   Jarcia Jarcia  de Jaime García Terrés

   Jaime García Terrés
      En la voz de Jaime García Terrés    
primeros versos

Acomodo mis penas como puedo, porque voy de prisa. Las pongo en mis bolsillos o las escondo tontamente debajo de la piel y adentro de los huesos; algunas, unas cuantas quedan desparramadas en la sangre, súbitas furias al garete, coloradas. Todo por no tener un sitio para cada cosa...

 

   Cantar de Valparaíso Cantar de Valparaíso  de Jaime García Terrés

   Jaime García Terrés
      En la voz de Jaime García Terrés    
primeros versos

¿Recuerdas que querías ser un poeta telúrico? Con fervor aducías los admirables ritos del paisaje, paladeabas nombres de volcanes, ríos, bosques, llanuras, y acumulabas verbos y adjetivos a sismos o quietudes (aun a las catástrofes extremas del planeta) vinculados. Hoy prefieres viajar a medianoche...

 

   Es cosa de mirar Es cosa de mirar  de Jaime García Terrés

   Jaime García Terrés
      En la voz de Jaime García Terrés    
primeros versos

Por punto general en el valle de México anda la multitud encubriendo rumores con pieles o plumajes y orquídeas al uso. Es cosa de mirar el ay enjuto cuando la cicatriz del alba lo cobija, la mano lívida que sobrelleva tan densos ademanes. ¡Dioses, mis dioses, milagros desolados éstos!...

 

   Algunos Algunos de Jaime García Terrés

   Jaime García Terrés
      En la voz de Jaime García Terrés    
primeros versos

Yo no sé muchos nombres de volcanes o selvas; esta parte del mundo para mí representa unas doscientas almas (digo doscientas por decir) que miran a lo lejos de distinta manera cada una con cierto dejo de común azoramiento. Oigo silbar el viento rústico, no rehúyo cantar a nuestra fauna ni soslayo la tierra mitológica...

 

   Funerales Funerales  de Jaime García Terrés

   Jaime García Terrés
      En la voz de Jaime García Terrés    
primeros versos

1 Lo perdimos de vista, y al final encontramos tras de mucho buscar y trajinar, sólo sus restos cual si lo hubieran devorado insectos energúmenos. Bien lo reconocimos por un diente quebrado, por una cicatriz que le llegaba al hueso, por la noche y el día cuyas puertas se abrían en su calavera...

 

   Penélope Penélope de Marco Antonio Montes de Oca

   Marco Antonio Montes de Oca
      En la voz de Marco Antonio Montes de Oca    
primeros versos

¿Aún son tus manos Las dulcísimas arañas Que suben y bajan por los hilos del arpa, Y no descansan si antes no vacían de todo fruto El nervioso follaje de la música? No quiero otra cota de mallas Ni más red aérea, Que la tejida por ti como defensa Contra las cuevas encapuchadas Con el sudor del calamar...

 

   Alfa y omega Alfa y omega  de Marco Antonio Montes de Oca

   Marco Antonio Montes de Oca
      En la voz de Marco Antonio Montes de Oca    
primeros versos

Encadenado a mi sangre libre Con grilletes de campanas Entro a mi siglo Por la puerta palpitante de mí mismo Y camino descalzo Por un archipiélago de almohadas Hacia la radiante oscurana del origen. Atrasa la lluvia sus relojes Y la dínamo salvaje retatúa su eje la pura turbulencia...

 

   Cierto país Cierto país  de Marco Antonio Montes de Oca

   Marco Antonio Montes de Oca
      En la voz de Marco Antonio Montes de Oca    
primeros versos

En cierto país, conocido por mí desde su edad larvaria (cuando apenas era en el mapa un punto rojo y vehemente), los habitantes, una vez al año, emprenden viaje masivo hacia las estribaciones del monte Zeta. Al frente van niños muy fuertes conduciendo a los hombres en vistosos palanquines...

 

   Las manos Las manos de Marco Antonio Montes de Oca

   Marco Antonio Montes de Oca
      En la voz de Marco Antonio Montes de Oca    
primeros versos

Amo estas manos. Destinadas por Dios para concluir mis muñecas, también son las privilegiadas que te acarician y tañen. Ante unos ojos las desperezo. Elevo el dedo meñique, tallo para la luna, espiga rematada en coraza de cal. Elevo otro dedo, el cordial y, ya con ambos en movimiento, diseño para mis hijos...

 

   Auge y destrucción de un hechizo Auge y destrucción de un hechizo  de Marco Antonio Montes de Oca

   Marco Antonio Montes de Oca
      En la voz de Marco Antonio Montes de Oca    
primeros versos

Por un momento el tiempo suspende su peregrinaje, se libera, abre una tregua, funda cabezas de playa en el silencio y ya no lo fustigan más las ruinas enamoradas del presente. Es tan unitaria la visión, de tal modo se ha trabado lo que existe con sus picos, ruedas, garfios...

 

   A bayoneta calada A bayoneta calada  de Marco Antonio Montes de Oca

   Marco Antonio Montes de Oca
      En la voz de Marco Antonio Montes de Oca    
primeros versos

Llegan las primeras oleadas del pueblo A encender con sus fuegos nada fatuos La mecha de mis cicatrices. Desanda el estambre La torturada extensión de los ovillos; Prodigiosamente se aclara el agua Y los frutos del muro de las nieblas A bayoneta calada son mondados. Tienen los gorros frigios Color y forma de corazón...

 

   Ciclo Ciclo  de Marco Antonio Montes de Oca

   Marco Antonio Montes de Oca
      En la voz de Marco Antonio Montes de Oca    
primeros versos

Un resplandor un trueno y luego nada, Hastío tal vez, Preocupación por tu cuerpo que no llega, Vigas en el ojo ajeno y en el propio, Cierta pantera prensada como flor Entre las tapas ardientes de la noche; Acaso tú Mojada fabulosamente en la esperanza, Quizá los anillos En que un planeta baila sin hallar salida...

 

   Bajo la tórrida ceremonia sin eclipse Bajo la tórrida ceremonia sin eclipse  de Marco Antonio Montes de Oca

   Marco Antonio Montes de Oca
      En la voz de Marco Antonio Montes de Oca    
primeros versos

Eres la estrella de mar sembrada en el cielo raso El invisible metal cuyo único peso es su nombre La ola en hombros del trigo El agua plural y antepasada El astro lapislázuli El astro verde veronés El astro amarillo iluminado El astro que al encenderse pierde los colores Y la alcoba del otoño...

 

   Redención de la noche Redención de la noche  de Marco Antonio Montes de Oca

   Marco Antonio Montes de Oca
      En la voz de Marco Antonio Montes de Oca    
primeros versos

Tórnase la noche imperdonable crimen Cuando a solas, de espaldas al estío, Osamos contemplarla. Es crimen y es imperdonable Aunque los pájaros de piedra Sean todavía pisapapeles Para que la fe y el vigor, En la quinta estación, Nunca se nos vuelen. No importa que en la devota mano Germinen las bengalas...

 

   Este idioma brutalmente virgen… Este idioma brutalmente virgen…  de Marco Antonio Montes de Oca

   Marco Antonio Montes de Oca
      En la voz de Marco Antonio Montes de Oca    
primeros versos

Este idioma brutalmente virgen y no catequizado que sin pasar por la palabra salta del aullido hasta el canto; este aire tan delgado que avanza por los rulos del sibarita sin tocarlos, este aire tan ancho como el aire es mi tropa de esquiroles, mi batallón de choque, mi sonaja para defenderme de los bieldos...

 

   Horóscopo envidiable Horóscopo envidiable  de Marco Antonio Montes de Oca

   Marco Antonio Montes de Oca
      En la voz de Marco Antonio Montes de Oca    
primeros versos

Por el vértigo y para el vértigo se quiebran las tejas de las casas, los retoños apenas nacidos, los cementerios de veletas. Se despedazan después fachadas suntuarias, el huracán arrasa botones de camisa, nidos, ventisqueros, plácidas esteras navales que la marea también deshoja. No obstante, flotaron sin merma edades de las que nadie se acordaba y yo, nómada entre poblaciones sin peso, gocé de los momentos en que la esposa del amor tiene para los hombres una intención profunda y dulce; amé las suntuosas exequias que Dios depara a su universo, la hora presta a resurgir, a caer ...

 

   En el umbral de la plegaria (fragmento) En el umbral de la plegaria (fragmento) de Marco Antonio Montes de Oca

   Marco Antonio Montes de Oca
      En la voz de Marco Antonio Montes de Oca    
primeros versos

Ahora estamos despiertos, ya no permitimos nada, no accedemos a nada, y si una flor desprendida del espino blanco nos cruza el rostro, acariciándolo con el leve tamborileo de una mariposa vespertina; nos echamos hacia atrás, ponemos en guardia repentinos enjambres, desenvainamos largas centellas...

 

   Contrapunto de la fe (fragmento) Contrapunto de la fe (fragmento) de Marco Antonio Montes de Oca

   Marco Antonio Montes de Oca
      En la voz de Marco Antonio Montes de Oca    
primeros versos

Vida, en tus manos encomiendo las generaciones todavía plegadas a mi carne, el futuro, ensombrecido por la tardanza del colibrí, las llamaradas de nieve en el diamante y la coraza de súplicas que protege a la ruina contra el definitivo polvo. En tus manos encomiendo al que es silencioso a pesar de sus palabras...

 

   Consejos a una niña tímida o en defensa de un estilo Consejos a una niña tímida o en defensa de un estilo de Marco Antonio Montes de Oca

   Marco Antonio Montes de Oca
      En la voz de Marco Antonio Montes de Oca    
primeros versos

Me gusta andarme por las ramas. No hay mejor camino para llegar a la punta del árbol. Por si no bastaran, me da náuseas la línea recta; prefiero el buscapiés y su febril zigzag enflorado de luces. Y cuando sueño, veo frontones apretujados de joyas donde vegetaciones de relámpagos duran hasta que enhebro en ellos conchas...

 

   Casi en mi ser Casi en mi ser de Clara Silva

   Clara Silva
      En la voz de Clara Silva    
primeros versos

Casi en mi ser y por su ser paloma, sólo sé que mi sombra es su guarida, ciega en la luz su noche enrarecida pide mi vida y sólo muerte toma. Pico furtivo en su nocturno idioma sigue y persigue sangre perseguida, toma el morir y vive mi caída si a la vida se asoma o no se asoma...

 

   Ángel de sombras (fragmentos) Ángel de sombras (fragmentos) de Clara Janés

   Clara Janés
      En la voz de Carmen Feito Maeso    
primeros versos

En el umbral oscuro la copa destelló y en mi mirada se adentró la filigrana de la plata. Bebe ,dijo su portador: Y bebí sus ojos en el vino. Y bebí el vino en sus labios. Y él bebió sus labios en los míos. Y encendí las velas. (Fragmento) La llama viva rasgó el aire, unió las cabezas en purpúreo gesto...

 

   Razón Razón de Clara Janés

   Clara Janés
      En la voz de Carmen Feito Maeso    
primeros versos

Yo no soy más que el ave, meno soy, pues no tengo ni el árbol por cobijo ni unas alas que el terror escondan y ahuyenten la distancia ni es nítida mi voz ni expresa bien la entraña de la tierra. El ave dialoga con su ser y no le exige nadie nada más. Yo, en cambio, reclamada, aborto un cántico de olvido...

 

   Viajero Viajero   de Dulce María Loynaz

   Dulce María Loynaz
      En la voz de Dulce María Loynaz    
primeros versos

Yo soy como el viajero que llega a un puerto y no lo espera nadie; soy el viajero tímido que pasa entre abrazos ajenos y sonrisas que no son para él... Como el viajero solo que se alza el cuello del abrigo en el gran muelle frío...

 

   Tiempo Tiempo de Dulce María Loynaz

   Dulce María Loynaz
      En la voz de Dulce María Loynaz    
primeros versos

El beso que no te di se me ha vuelto estrella dentro. ¡Quién lo pudiera tornar y en tu boca... otra vez beso! Quién pudiera como el río ser fugitivo y eterno: Partir, llegar, pasar siempre y ser siempre el río fresco... Es tarde para la rosa. Es pronto para el invierno. Mi hora no está en el reloj...

 

   San Miguel Arcángel San Miguel Arcángel de Dulce María Loynaz

   Dulce María Loynaz
      En la voz de Dulce María Loynaz    
primeros versos

Por la tarde, a contraluz te pareces a San Miguel Arcángel. Tu color oxidado, tu cabeza de ángel guerrero, tu silencio y tu fuerza... Cuando arde la tarde, desciendes sobre mí serenamente; desciendes sobre mí, hermoso y grande como un Arcángel. Arcángel San Miguel...

 

   Premonición Premonición   de Dulce María Loynaz

   Dulce María Loynaz
      En la voz de Dulce María Loynaz    
primeros versos

Alguien exprimió un zumo de fruta negra en mi alma: Quedé amarga y sombría como niebla y retama. Nadie toque mi pan, nadie beba mi agua... Dejadme sola a todos. Presiento que una cosa ancha y oscura y desolada viene sobre mí como la noche sobre la llanura...

 

   Poema XXXVI Poema XXXVI  de Dulce María Loynaz

   Dulce María Loynaz
      En la voz de Dulce María Loynaz    
primeros versos

He de amoldarme a ti como el río a su cauce, como el mar a su playa, como la espada a su vaina. He de correr en ti, he de cantar en ti, he de guardarme en ti ya para siempre. Fuera de ti ha de sobrarme el mundo, como la sobra al río el aire, al mar la tierra, a la espada la mesa del convite...

 

   Poema XXI Poema XXI de Dulce María Loynaz

   Dulce María Loynaz
      En la voz de Dulce María Loynaz    
primeros versos

El guijarro es el guijarro, y la estrella es la estrella. Pero cuando yo cojo el guijarro en mi mano y lo aprieto y lo arrojo y lo vuelvo a coger Cuando yo lo paso y repaso entre mis dedos , la estrella es la estrella, pero el guijarro es mío ¡Y lo amo!...

 

   Poema LXIII Poema LXIII de Dulce María Loynaz

   Dulce María Loynaz
      En la voz de Dulce María Loynaz    
primeros versos

¿Y esa luz? Es tu sombra

 

   Poema IX Poema IX de Dulce María Loynaz

   Dulce María Loynaz
      En la voz de Dulce María Loynaz    
primeros versos

Dichoso tú, que no tienes el amor disperso , que no tienes que correr detrás del corazón vuelto simiente de todos los surcos, corza de todos los valles, ala de todos los vientos. Dichoso tú, que puedes encerrar tu amor en sólo un nombre, y decir el color de sus ojos, y medir la altura de su frente...

 

   Poema CXXIV Poema CXXIV de Dulce María Loynaz

   Dulce María Loynaz
      En la voz de Dulce María Loynaz    
primeros versos

Isla mía, ¡qué bella eres y qué dulce...! Tu cielo es un cielo vivo, todavía con un calor de ángel, con un envés de estrella. Tu mar es el último refugio de los delfines antiguos y las sirenas desmaradas. Vértebras de cobre tienen tus serranías, y mágicos crepúsculos se encienden bajo el fanal de tu aire...

 

   Poema CI Poema CI de Dulce María Loynaz

   Dulce María Loynaz
      En la voz de Dulce María Loynaz    
primeros versos

La criatura de isla paréceme, no sé por qué, una criatura distinta. Más leve, más sutil, más sensitiva. Si es flor, no la sujeta la raíz; si es pájaro, su cuerpo deja un hueco en el viento; si es niño, juega a veces con un petrel, con una nube... La criatura de isla trasciende siempre al mar que la rodea y al que no la rodea...

 

   Miel imprevista Miel imprevista de Dulce María Loynaz

   Dulce María Loynaz
      En la voz de Dulce María Loynaz    
primeros versos

Volvió la abeja a mi rosal. Le dije: Es tarde para mieles; aún me dura el invierno. Volvió la abeja. ...Elije le dije otra dulzura, otra frescura inocente. (Era la abeja obscura y se obstinaba en la corola hueca...) ¡Clavó su sed sobre la rosa seca! y se me fue cargada de dulzura...

 

   La oración de la rosa La oración de la rosa de Dulce María Loynaz

   Dulce María Loynaz
      En la voz de Dulce María Loynaz    
primeros versos

Padre nuestro que estás en la tierra, en la fuerte y hermosa tierra; en la tierra buena: Santificado sea el nombre tuyo que nadie sabe; que en ninguna forma se atrevió a pronunciar este silencio pequeño y delicado...este silencio que en el mundo somos nosotras las rosas...

 

   Balada del amor tardío Balada del amor tardío de Dulce María Loynaz

   Dulce María Loynaz
      En la voz de Dulce María Loynaz    
primeros versos

Amor que llegas tarde, tráeme al menos la paz: Amor de atardecer, ¿por qué extraviado camino llegas a mi soledad? Amor que me has buscado sin buscarte, no sé qué vale más: la palabra que vas a decirme o la que yo no digo ya... Amor... ¿No sientes frío? Soy la luna: Tengo la muerte blanca y la verdad lejana...

 

   Juegos de agua Juegos de agua de Dulce María Loynaz

   Dulce María Loynaz
      En la voz de Dulce María Loynaz    
primeros versos

Los juegos de agua brillan a la luz de la luna como si fueran largos collares de diamantes: Los juegos de agua ríen en la sombra... Y se enlazan, y cruzan y cintilan dibujando radiantes garabatos de estrellas... Hay que apretar el agua para que suba fina y alta...Un temblor de espumas la deshace en el aire...

 

   Eternidad Eternidad de Dulce María Loynaz

   Dulce María Loynaz
      En la voz de Dulce María Loynaz    
primeros versos

En mi jardín hay rosas: Yo no te quiero dar las rosas que mañana... Mañana no tendrás. En mi jardín hay pájaros con cantos de cristal: No te los doy, que tienen alas para volar... En mi jardín abejas labran fino panal: ¡Dulzura de un minuto... no te la quiero dar! Para ti lo infinito o nada...

 

   El remanso El remanso de Dulce María Loynaz

   Dulce María Loynaz
      En la voz de Dulce María Loynaz    
primeros versos

Río cansado se acogió a la sombra de los árboles dulces...,de los árboles serenos que no tienen que correr... Y allí se quedó en gracia de recodo. Ya está el remanso. Mínimas raíces lo fijan a la orilla de su alma: Reflejando las luces y las sombras, se duermen con un sueño sin distancias...

 

   Cheché Cheché de Dulce María Loynaz

   Dulce María Loynaz
      En la voz de Dulce María Loynaz    
primeros versos

(Muchacha que hace flores artificiales) Dedico estos veros a la señorita Mercedes Sardañas, heroina anónima A ella devotamente Cheché es delgada y ágil. Va entrada en el otoño. Tiene los ojos mansos y la boca sin besos... Yo la he reconocido en la paz de una tarde como el Hada -ya mustia- de mi libro de cuentos...

 

   Arpa Arpa de Dulce María Loynaz

   Dulce María Loynaz
      En la voz de Dulce María Loynaz    
primeros versos

¿Quién toca el arpa de la lluvia Mi corazón, mojado, se detiene a escuchar la música del agua. El corazón se ha puesto a escuchar sobre el cáliz de una rosa. ¿Qué dedos pasan por las cuerdas trémulas de la lluvia? ¿Qué mano de fantasma arranca gotas de música en el aire?...

 

   Amor es... Amor es... de Dulce María Loynaz

   Dulce María Loynaz
      En la voz de Dulce María Loynaz    
primeros versos

Amar la gracia delicada del cisne azul y de la rosa rosa; amar la luz del alba y la de las estrellas que se abren y la de las sonrisas que se alargan... Amar la plenitud del árbol, amar la música del agua y la dulzura de la fruta y la dulzura de las almas dulces.... Amar lo amable, no es amor...

 

   Agua escondida Agua escondida de Dulce María Loynaz

   Dulce María Loynaz
      En la voz de Dulce María Loynaz    
primeros versos

Tú eres el agua oscura que mana por dentro de la roca. Tú eres el agua oscura y entrañable que va corriendo bajo la tierra, ignorada del sol, de la sed de los que rastrean la tierra, de los que ruedan por la tierra. Tú eres agua virgen sin destino y sin nombre geográfico...

 

   Estancia del Antiguo Estancia del Antiguo de Javier Sologuren

   Javier Sologuren
      En la voz de Javier Sologuren    
primeros versos

El Antiguo habla en mí. En mí despierta. Sus ojos son un agua cineraria. Un pálido nenúfar, su sonrisa. El Antiguo creyó saber, y su creencia fue sabiduría. Dobló la cabeza en el amor: Espuma es hoy blanquísima.

 

   Oh, corazón, rey entre sombras... Oh, corazón, rey entre sombras... de Javier Sologuren

   Javier Sologuren
      En la voz de Javier Sologuren    
primeros versos

Oh, corazón, rey entre sombras, pastor de signos y de dudas, no se comulga en soledad, tu canto vuelva por los hombres. Que en él escuchen el latido, la brisa de tu sangre. Oh, corazón, oh, fuente alada, un alba de vigor y de ternura desde tu lecho se levante, una suave aurora teñida con la verdad de tu sangre.

 

   Te alisas, amor, las alas... Te alisas, amor, las alas... de Javier Sologuren

   Javier Sologuren
      En la voz de Javier Sologuren    
primeros versos

Te alisas, amor, las alas, tus cálidas plumas. El oro de la tarde está muy quieto; Pero la angustia es mucho cielo, muchas celestes llamas huyendo de tus ojos. Otros países hay de niebla y lejanía, otras comarcas pudriéndose de frutos, otros espacios indecibles, amor...

 

   Ciudades Ciudades de Javier Sologuren

   Javier Sologuren
      En la voz de Javier Sologuren    
primeros versos

Allí donde Venecia vierte en sus canales el iris vespertino y Roma empolla la forma blanca y dorada de la edad, Florencia mira con fatigados ojos un horizonte de laureles.

 

   Estancia de la muerte Estancia de la muerte de Javier Sologuren

   Javier Sologuren
      En la voz de Javier Sologuren    
primeros versos

Yo sé, Muerte, que siempre tienes la puerta abierta. Y tocaré. Y sentirá la sangre misma su libertad tocar el cielo con relámpagos nuevos.

 

   Bajo los ojos del amor Bajo los ojos del amor de Javier Sologuren

   Javier Sologuren
      En la voz de Javier Sologuren    
primeros versos

Aún eres tú en medio de una incesante cascada de esmeraldas y de sombras, como una larga palabra de amor, como una pérdida total. Aún eres tú quien me tiene a sus pies como una blanca cadena de relámpagos, como una estatua en el mar, como una rosa deshecha en cortos sueños de nieve y sombras...

 

   Noción de la mañana Noción de la mañana de Javier Sologuren

   Javier Sologuren
      En la voz de Javier Sologuren    
primeros versos

Voy de tu mano entre los limpios juncos, entre nubes ligeras, entre espacios de tierna sombra. Voy en tus ojos. Voy de tu mano como quien respira la pausa cálida del viento, como quien pisa en el aire blandos frutos, como quien bebe su risueño aroma. (No he de perder el trino y la corriente que te moja de libres claridades...

 

   Las garzas Las garzas de Emilio Oribe

   Emilio Oribe
      En la voz de Emilio Oribe    
primeros versos

Pálido de estudiar, me fui al campo. Sufría falta de voluntad. Y qué fatiga en la muy joven frente! Además, desencanto infinito de saber... Y de amar. Un indio de la estancia me hizo un regalo muy original. Cinco garzas ¡oh, asombro! que hablaban después de muchos años de enseñanza tenaz...

 

   La música La música de Emilio Oribe

   Emilio Oribe
      En la voz de Emilio Oribe    
primeros versos

¡Silencio! ¡Silencio!Inclinadas hacia el navío las grandes aves blancas, las del alto volar, en la noche del trópico se ponen a cantar.Asomadas en la cárcel brillante de las aguas hacia la claridad lunar, en el camino nuestro, las sirenas se ponen a cantar...

































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