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JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

 

   A la poesía A la poesía de Juan Ramón Jiménez   


En la voz de Juan Ramón Jiménez    

primeros versos

ÁRBOL JOVEN Y ETERNO, CASTILLO DE BELLEZA (En el libro Árbol añoso , de Narciso Alonso Cortés) Sí: en tu cerca ruin, que desordena ya abril con su pasión verdecedora, al sol más libre, ¡oh árbol preso!, dora tu cúpula broncínea, blanda y plena. Por ti es fuerte tu cárcel; por ti...

 

   A mi alma A mi alma de Juan Ramón Jiménez   


En la voz de Juan Ramón Jiménez    

primeros versos

Siempre tienes la rama preparada para la rosa justa; andas alerta siempre, el oído cálido en la puerta de tu cuerpo, a la flecha inesperada. Una onda no pasa de la nada, que no se lleve de tu sombra abierta la luz mejor. De noche, estás despierta en tu estrella, a la vida desvelada...

 

   Adolescencia Adolescencia de Juan Ramón Jiménez   


En la voz de Rafael de Penagos    

primeros versos

En el balcón, un instante nos quedamos los dos solos. Desde la dulce mañana de aquel día, éramos novios. El paisaje soñoliento dormía sus vagos tonos, bajo el cielo gris y rosa del crepúsculo de otoño. Le dije que iba a besada; bajó, serena, los ojos y me ofreció sus mejillas, como quien pierde un tesoro...

 

   Al mar anochecido Al mar anochecido de Juan Ramón Jiménez   


En la voz de Juan Ramón Jiménez    

primeros versos

¡Si su belleza en mí morir pudiera como en ti, mar, se borran los colores que el sol divino te dejó, en las flores de luz de toda su jentil carrera! Mas ¿qué es la muchedumbre, pasajera eterna, de este oleaje de dolores, para tal resplandor de resplandores, alba sola de toda...

 

   Al soneto con mi alma Al soneto con mi alma de Juan Ramón Jiménez   


En la voz de Juan Ramón Jiménez    

primeros versos

Como en el ala el infinito vuelo, como en la flor está la esencia errante, lo mismo que en la llama el caminante fulgor, y en el azul el solo cielo; como en la melodía está el consuelo, y el frescor en el chorro, penetrante, y la riqueza noble en el diamante, así en mi carne está el...

 

   Angelus Angelus de Juan Ramón Jiménez   


En la voz de Laura Castanedo    

primeros versos

Mira, Platero, qué de rosas caen por todas partes: rosas azules, rosas blancas, sin color... Diríase que el cielo se deshace en rosas. Mira cómo se me llenan de rosas la frente, los hombros, las manos... ¿Qué haré yo con tantas rosas? ¿Sabes tú, quizás, de dónde es esta blanda flora,...

 

   Aquella tarde... Aquella tarde... de Juan Ramón Jiménez   


En la voz de Carmen Feito Maeso y Francisco Portillo    

primeros versos

Aquella tarde, al decirle que me alejaba del pueblo, me miró triste, muy triste, vagamente sonriendo. Me dijo: ¿Por qué te vas? Le dije: Porque el silencio de estos valles me amortaja como si estuviera muerto. ¿Por qué te vas? He sentido que quiere gritar mi pecho, y en estos...

 

   Aquella tarde...   


Por Carmen Feito Maeso y Francisco Portillo    

primeros versos

Aquella tarde, al decirle que me alejaba del pueblo, me miró triste, muy triste, vagamente sonriendo. Me dijo: ¿Por qué te vas? Le dije: Porque el silencio de estos valles me amortaja como si estuviera muerto. ¿Por qué te vas? He sentido que quiere gritar mi pecho...

 

   El nombre conseguido de los nombres El nombre conseguido de los nombres de Juan Ramón Jiménez   


En la voz de Juan Ramón Jiménez    

primeros versos

Si yo, por ti, he creado un mundo para ti, dios, tú tenías seguro que venir a él, y tú has venido a él, a mí seguro, porque mi mundo todo era mi esperanza. Yo he acumulado mi esperanza en lengua, en nombre hablado, en nombre escrito; a todo yo le había puesto nombre y tú has tomado...

 

   El pozo El pozo de Juan Ramón Jiménez   


En la voz de Laura Castanedo     

primeros versos

¡El pozo!... Platero, ¡qué palabra tan honda, tan verdinegra, tan fresca, tan sonora! Parece que la palabra la que taladra, girando, la tierra oscura, hasta llegar al agua fría. Mira: la higuera adorna y desbarata el brocal. Dentro, al alcance de la mano, ha abierto, entre los...

 

   El viaje definitivo El viaje definitivo de Juan Ramón Jiménez   


En la voz de Rafael de Penagos    

primeros versos

Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando; y se quedará mi huerto, con su verde árbol, y con su pozo blanco. Todas las tardes, el cielo será azul y plácido; y tocarán, como esta tarde están tocando, las campanas del campanario...

 

   Espacio (Fragmento) Espacio (Fragmento) de Juan Ramón Jiménez   


En la voz de Juan Ramón Jiménez    

primeros versos

Los dioses no tuvieron más sustancia que la que tengo yo. Yo tengo, como ellos, la sustancia de todo lo vivido y de todo lo por vivir. No soy presente sólo, sino fuga raudal de cabo a fin. Y lo que veo a un lado y otro, en esta fuga, rosas, restos de alas, sombra y luz, es sólo mío,...

 

   Espacio (Fragmento) Espacio (Fragmento) de Juan Ramón Jiménez   


En la voz de Juan Ramón Jiménez    

primeros versos

Como yo he nacido en el sol y del sol he venido aquí a la sombra ¿soy del sol, como el sol alumbro? Y mi nostaljia, como la de la luna, es haber sido sol de un sol un día y reflejarlo sólo ahora. Pasa el iris cantando como canto yo. Adiós iris, iris, volveremos a vemos que el amor es uno y solo y vuelve cada día...

 

   Flor que vuelve Flor que vuelve de Juan Ramón Jiménez   


En la voz de Juan Ramón Jiménez    

primeros versos

Igual, la flor retorna a limitarnos el instante azul, a dar una hermandad gustosa a nuestro cuerpo, a decirnos, oliendo inmensamente, que lo breve nos basta. Lo breve al sol de oro, al aire de oro, a la tierra de oro, al áureo mar; lo breve contra el cielo de los dioses, lo breve...

 

   Gorriones Gorriones de Juan Ramón Jiménez   


En la voz de Laura Castanedo    

primeros versos

La mañana de Santiago está nublada de blanco y gris, como guardada en algodón. Todos se han ido a misa. Nos hemos quedado en el jardín los gorriones, Platero y yo. ¡Los gorriones! Bajo las redondas nubes, que, a veces, llueven unas gotas finas, ¡cómo entran y salen en la enredadera,...

 

   Gusto: Belleza conciente Gusto: Belleza conciente de Juan Ramón Jiménez   


En la voz de Juan Ramón Jiménez    

primeros versos

Me dicen estos y aquellos, movidas sombras de otros yoes en mí mismo: ¿A qué ese afán, esa insistencia, ese dinámico éstasis en tu obra? Desde los cuarenta años tienes ya, en este mil novecientos veinticinco, cuarenta y tres y pico , la vida jira deprisa por su órbita y, en su jiro...

 

   Hado español de la belleza Hado español de la belleza de Juan Ramón Jiménez   


En la voz de Juan Ramón Jiménez    

primeros versos

Te veo mientras pasas sellado de granates primitivos, por el turquí completo de Moguer. Te veo sonreír; acariciar, limpiar, equilibrar los astros desviados con embeleso cálido de amor; impulsarlos con firme suavidad a sostener la maravilla exacta de este cuartel del incesante mundo...

 

   Intelijencia, dame Intelijencia, dame de Juan Ramón Jiménez   


En la voz de Rafael de Penagos    

primeros versos

¡Intelijencia, dame el nombre exacto de las cosas! ... Que mi palabra sea la cosa misma, creada por mi alma nuevamente. Que por mí vayan todos los que no las conocen, a las cosas; que por mí vayan todos los que ya las olvidan, a las cosas; que por mí vayan todos los mismos que las aman, a las cosas...

 

   La muerte La muerte de Juan Ramón Jiménez   


En la voz de Laura Castanedo    

primeros versos

Encontré a Platero echado en su cama de paja, blandos los ojos y tristes. Fui a él, lo acaricié hablándole, y quise que se levantara. El pobre se removió todo bruscamente, y dejó una mano arrodillada... No podía.... Entonces le tendí su mano en el suelo, lo acaricié de nuevo con...

 

   La primavera La primavera de Juan Ramón Jiménez   


En la voz de Laura Castanedo    

primeros versos

¡Ay, qué relumbres y olores! ¡Ay, cómo ríen los prados! ¡Ay, qué alboradas se oyen! ROMANCE POPULAR En mi duermevela matinal, me malhumora una endiablada chillería de chiquillos. Por fin, sin poder dormir más, me echo, desesperado, de la cama. Entonces, al mirar al campo por la...

 

   La transparencia, Dios, la transparencia La transparencia, Dios, la transparencia de Juan Ramón Jiménez   


En la voz de Juan Ramón Jiménez    

primeros versos

Dios del venir, te siento entre mis manos, aquí estás enredado conmigo, en lucha hermosa de amor, lo mismo que un fuego con su aire. No eres mi redentor, ni eres mi ejemplo, ni mi padre, ni mi hijo, ni mi hermano; eres igual y uno, eres distinto y todo; eres dios de lo hermoso...

 

   La transparencia, Dios, la transparencia La transparencia, Dios, la transparencia de Juan Ramón Jiménez   


En la voz de Rafael de Penagos    

primeros versos

Dios del venir, te siento entre mis manos, aquí estás enredando conmigo, en lucha hermosa de amor, lo mismo que un fuego con su aire. No eres mi redentor, ni eres mi ejemplo, ni mi padre, ni mi hijo, ni mi hermano; eres igual Y uno, eres distinto y todo...

 

   Lluvia de otoño Lluvia de otoño de Juan Ramón Jiménez   


En la voz de Rafael de Penagos    

primeros versos

El agua lava la yedra; rompe el agua verdinegra; el agua lava la piedra... Y en mi corazón ardiente, llueve, llueve dulcemente. Está el horizonte triste; ¿el paisaje ya no existe?; un día rosa persiste en el pálido poniente... Llueve, llueve dulcemente...

 

   Lo que Vos queráis, Señor Lo que Vos queráis, Señor de Juan Ramón Jiménez   


En la voz de Elia Domenzáin    

primeros versos

Lo que Vos queráis, Señor, sea lo que Vos queráis. Si queréis que entre las rosas ría hacia los matinales resplandores de la vida, que sea lo que Vos queráis. Si queréis que, entre los cardos, sangre hacia las insondables sombras de la noche eterna, que sea lo que Vos queráis...

 

   Lo que Vos queráis, Señor Lo que Vos queráis, Señor de Juan Ramón Jiménez   


En la voz de Rafael de Penagos    

primeros versos

Lo que Vos queráis, Señor; sea lo que Vos queráis. Si queréis que, entre las rosas, ría hacia los matinales resplandores de la vida, sea lo que Vos queráis. Si queréis que, entre los cardos, sangre hacia las insondables sombras de la noche eterna, sea lo que Vos queráis...

 

   Los pájaros de yo sé dónde Los pájaros de yo sé dónde de Juan Ramón Jiménez   


En la voz de Rafael de Penagos    

primeros versos

Toda la noche, los pájaros han estado cantándome sus colores. (No los colores de sus alas matutinas con el fresco de los soles. No los colores de sus pechos vespertinos al rescoldo de los soles. No los colores de sus picos cotidianos que se apagan por la noche...

 

   Mariposas blancas Mariposas blancas de Juan Ramón Jiménez   


En la voz de Laura Castanedo    

primeros versos

La noche cae, brumosa ya y morada. Vagas claridades malvas y verdes perduran tras la torre de la iglesia. El camino sube, lleno de sombras, de cansancio y de anhelo. De pronto, un hombre oscuro, con una gorra y un pincho, roja un instante la cara fea por la luz del cigarro, baja a...

 

   Melancolía Melancolía de Juan Ramón Jiménez   


En la voz de Laura Castanedo    

primeros versos

Esta tarde he ido con los niños a visitar la sepultura de Platero, que está en el huerto de la Piña, al pie del pino redondo y paternal. En torno, abril había adornado la tierra húmeda de grandes lirios amarillos. Cantaban los chamarices allá arriba, en la cúpula verde, toda pintada...

 

   Octubre Octubre de Juan Ramón Jiménez   


En la voz de Rafael de Penagos    

primeros versos

Estaba echado yo en la tierra, enfrente del infinito campo de Castilla, que el otoño envolvía en la amarilla dulzura de su claro sol poniente. Lento, el arado, paralelamente abría el haz a oscura, y la sencilla mano abierta dejaba la semilla en su entraña partida honradamente...

 

   Paraíso Paraíso de Juan Ramón Jiménez   


En la voz de Juan Ramón Jiménez    

primeros versos

1 LO QUE SIGUE Como en la noche, el aire ve su fuente oculta. Está la tarde limpia como la eternidad. La eternidad es solo lo que sigue, lo igual; y comunica por armonía y luz con lo terreno. Entramos y salimos sonriendo, llenos los ojos de totalidad, de la tarde a la eternidad,...

 

   Partida: Pureza del mar Partida: Pureza del mar de Juan Ramón Jiménez   


En la voz de Juan Ramón Jiménez    

primeros versos

Hasta esta puras noches tuyas, mar no tuvo el alma mía, sola más que nunca, aquel afán, un día, presentido, del partir sin razón. Esta portada de camino que enciende en ti la luna con toda la belleza de sus siglos de castidad, blancura, paz y gracia, la contajia del ansia de su...

 

   Platero Platero de Juan Ramón Jiménez   


En la voz de Laura Castanedo    

primeros versos

Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negros. 12288; Lo dejo suelto, y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico,...

 

   Platero   


Por Carmen Feito Maeso y Francisco Portillo    

primeros versos

Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negros. Lo dejo suelto, y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico...

 

   Quisiera que mi libro Quisiera que mi libro de Juan Ramón Jiménez   


En la voz de Rafael de Penagos    

primeros versos

¡Quisiera que mi libro fuese ,como es el cielo por la noche, todo verdad presente, sin historia. Que, como él, se diera en cada instante, todo. con todas sus estrellas; sin que niñez, juventud, vejez, quitaran ni pusieran encanto a su hermosura inmensa. ¡Temblor, relumbre, música presentes y totales!...

 

   Retorno Retorno de Juan Ramón Jiménez   


En la voz de Laura Castanedo    

primeros versos

Veníamos los dos, cargados, de los montes: Platero, de almoraduj; yo, de lirios amarillos. Caía la tarde de abril. Todo lo que en el poniente había sido cristal de oro, era luego cristal de plata, una alegoría, lisa y luminosa, de azucenas de cristal. Después, el vasto cielo fue cual...

 

   Retorno fugaz Retorno fugaz de Juan Ramón Jiménez   


En la voz de Juan Ramón Jiménez    

primeros versos

¿Cómo era, Dios mío, cómo era? ¡Oh, corazón falaz, mente indecisa! ¿Era como el pasaje de la brisa? ¿Como la huida de la primavera? Tan leve, tan voluble, tan ligera como estival villano... ¡Sí! Imprecisa como sonrisa que se pierde en risa... ¡Vana en el aire, igual que una...

 

   Riomío de mi huir Riomío de mi huir de Juan Ramón Jiménez   


En la voz de Rafael de Penagos    

primeros versos

Riomío de mi huir, salido sol de mis venas, que con mi sangre has regado parajes de tanta tierra, ¡cómo me gusta dejarte ir con lo que te me llevas, verte perderme en el mar que se apropia mi leyenda, en un fundirnos que es aumento de dos presencias...

 

   Sitio perpetuo Sitio perpetuo de Juan Ramón Jiménez   


En la voz de Juan Ramón Jiménez    

primeros versos

Aquel purpúreo monte, que tenía la formación más viva hacia el ocaso, desviado secreto de espesura , vuelve hacia mí, se instala ante mi fe, lo mismo que un dios, una inmortal mujer dorada. ¿El sabe que es bastante, sabe que lo esperaba yo cantando, que es deseado para plenitud,...

 

   Tristeza dulce del campo Tristeza dulce del campo de Juan Ramón Jiménez   


En la voz de Rafael de Penagos    

primeros versos

Tristeza dulce del campo. La tarde viene cayendo. De las praderas segadas llega un suave olor a heno. Los pinares se han dormido. Sobre la colina, el cielo es tiernamente violeta. Canta un ruiseñor despierto. Vengo detrás de una copla que había por el sendero, copla de llanto...

 

   Verde verderol Verde verderol de Juan Ramón Jiménez   


En la voz de Rafael de Penagos    

primeros versos

Verde verderol, ¡endulza la puesta del sol! Palacio de encanto, el pinar tardío arrulla con llanto la huida del río. Allí el nido umbrío tiene el verderol. Verde, verderol, ¡endulza la puesta del sol! La última brisa es suspiradora, el sol rojo irisa al pino que llora...

 

   Vino, primero, pura Vino, primero, pura de Juan Ramón Jiménez   


En la voz de Rafael de Penagos    

primeros versos

Vino, primero, pura, vestida de inocencia; y la amé como su niño. Luego se fue vistiendo de no sé qué ropajes; y la fui odiando, sin saberlo. Llegó a ser una reina, fastuosa de tesoros... ¡Qué iracundia de yel y sin sentido! ... Mas se fue desnudando. Y yo le sonreía...




































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