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Saúl Ibargoyen

 
 

FRONTERAS DE JOAQUIM COLUNA





LA NARRATIVA DE SAÚL IBARGOYEN ISLAS COMO REPRESENTACIÓN LITERARIA DE LA FRONTERA LINGÜÍSTICA

Abstract: "Hasta loguiño," saluda uno de los personajes de Saúl Ibargoyen Islas (1975) introduciéndonos de esta manera, a un mundo "misturado", híbrido, fronterizo, en el cual no se usa el portugués "Até loguinho", pero tampoco el español "Hasta lueguito." Se trata de un mundo de diversidad cultural y de contacto lingüístico donde dos lenguas, con historias muy próximas, conviven desde hace más de doscientos años. Esta convivencia ha originado una tercera variedad lingüística, un sistema intermedio, que cari eteriza la situación sociolingüística de la frontera uruguayo-brasileña y que Ibargoyen elige para desarrollar su narrativa. Como demuestra su cuento "La tijera de sal," Ibargoyen capta la variabilidad y la simplificación que caracterizan a este dialecto fronterizo, representándolo fonológica y pragmáticamente sin caer en estereotipos. Así, al dar autenticidad a su narrativa, muestra respeto por la pluralidad lingüística de una zona de lenguas en contacto como lo es la frontera entre Brasil y Uruguay.

Key Words: lenguas en contacto, español, portugués. Uruguay, Brasil, literatura, sociolingüística, Ibargoyen Islas (Saúl), cuento



Saúl Ibargoyen Islas consigue mostrar en su narrativa la dicotomía de tipo cultural, social y lingüística que existe en la frontera uruguayo-brasileña, tierra de mezclas, de combinaciones, de sincretismos, de contactos múltiples entre culturas diversas, Ibargoyen es el primer escritor que toma la decisión de plasmar este mundo de mezclas, combinaciones e interferencias lingüísticas a través del uso, en la globalidad de su prosa, de una tercera variedad lingüística, un sistema intermedio, que no es ni español ni portugués. Se aleja de posibles antecedentes que se reducen al empleo ocasional de ciertos vocablos, como es el caso de los autores uruguayos Eliseo Salvador Porta, Agustín Ramón Bisio y José Monegal, analizados por Brenda V. de López en 1967. Lo original de Ibargoyen no radica en que "se asoma esta tercera lengua en un diálogo ocasional o en una pincelada más o menos pintoresca sino que toda la cosmovisión del narrador, toda la psicología de los personajes, toda la estructura lingüística de la prosa se apoyan en ella" (Marcos, "Ibargoyen: escritura" 62)

Nacido en 1930 en Montevideo, Ibargoyen Islas ha publicado más de veinte libros de poesía —recibió el Premio Municipal por El otoño de piedra (1958) y el Premio Ministerio de Instrucción Pública por De este mundo (1963)— y una colección de cuentos titulada Fronteras de Joaquim Coluna (1975).También escribió en 1982 la novela La sangre interminable y en 1987 una nueva colección de cuentos Los dientes del sol. Se ubica en el panorama de la literatura contemporánea uruguaya en la generación de la crisis, la generación de los sesenta, junto a Jorge Medina Vidal, Washington Benavídez, Nancy Bacelo en poesía, y Silvia Lago, Jorge Sclavo y Andersen Banchero en narrativa.

La obra conjunta de Ibargoyen (sin escisión de géneros) se inscribe como un hito de lo que se ha dado en llamar el "postboom" latinoamericano que instaura, según Juan Manuel Marcos ("Nueva narrativa"), la preeminencia de un modelo radicalmente antagónico al del "boom." Uno de los síntomas evidentes de ruptura con el discurso antecesor es la recreación artística de la tradición oral así como "el vértigo coloquial de la prosa, una técnica metonímica de óptica cinematográfica y una restauración del conflicto social" ("Nueva narrativa" 69). Como miembro de este movimiento literario —también llamado por Marcos de "escritura postborgiana"—, las obras de Ibargoyen han sido estudiadas por los críticos Ariel Muniz (1983), Rómulo Cosse (1990) y Hugo Giovanetti Viola (1990).

El propósito de este ensayo no es presentar un análisis literario más de la obra de Ibargoyen sino realizar por primera vez un análisis de tipo lingüístico —y particularmente sociolingüístico— del lenguaje escogido por Ibargoyen para darle voz a sus personajes en cuanto habitantes de la frontera uruguayo-brasileña. Como ejemplo se ha escogido uno de sus cuentos, "La tijera de sal," porque el centrarse en la unidad de un cuento tiene la ventaja de permitir el análisis lingüístico a partir de un contexto específico, compacto y coherente. Por su lenguaje, por su temática y por su estructura narrativa, dicho cuento es representativo de la colección de cuentos que integra y que se publicó en 1975 bajo el nombre Fronteras de Joaquim Coluna, título que recoge la realidad fronteriza, imprecisa, mixta, que caracteriza a nivel social, cultural y lingüístico la zona limítrofe entre Uruguay y Brasil, y particularmente la vida del protagonista de los cuentos de Ibargoyen, Joaquim Coluna.

Este protagonista —quien, a su vez, relata el cuento que nos ocupa— es producto de la frontera; ha crecido y vivido en una cultura compartida, ha ido a la escuela uruguaya, ha trabajado en Brasil, ha sido contrabandista, ha tenido amigos y enemigos en ambos lados de la frontera, ha amado en español y en portugués. Es símbolo de una frontera indefinida y de una realidad histórica bicultural y bilingüe que tiene su raíz en el hecho de que Uruguay y Brasil no han tenido ni tienen límites geográficos precisos: una serie de "ciudades hermanas" (Artigas-Quaraí, Rivera-Livramento, Río Branco-Jaguaráo) conforman la línea divisoria entre ambos países.

La actual situación sociolingüística de la frontera Uruguay-Brasil reconoce antecedentes tan lejanos como las disputas entre los reinos de Castilla y Portugal por los territorios descubiertos y por descubrirse. La disputa luso-hispánica es una constante en la política de estos reinos a lo largo de varios siglos, la que, de una u otra manera, continuó vigente aun después del proceso de liberación de las colonias americanas.

El año 1680 marca un momento fundamental en la expansión portuguesa: en esta fecha se funda Colonia del Sacramento— frente a Buenos Aires—con el deliberado propósito de extender la línea fijada en el Tratado de Tordesillas, dominaren la boca del Río de la Plata y efectuar contrabando con las posiciones hispánicas. La reacción española no se hace esperar; luego de enfrentamientos varios en los que Colonia pasa a manos de unos y otros, se funda, para contrarrestar la presencia portuguesa en la Banda Oriental, la ciudad de Montevideo (1724-30). Estas dos fundaciones (fines del XVII, comienzos del XVIII) adquieren el valor simbólico de la presencia y del conflicto hispano-lusitano en el territorio (Elizaincín et al. 35).

El perfil histórico del Uruguay surge del equilibrio, de las tensiones establecidas entre esos dos polos colonizadores: el lusitano que actúa desde el nordeste y el hispánico desde el sudoeste. El Río Negro, que divide al país en dos regiones, una al Norte y otra al Sur, marca, a grandes rasgos, dos situaciones diferentes desde el punto de vista político y social (Elizaincín 743): el Norte y el Noreste del país, originalmente poblado por portugueses, y el Centro y Sur, con un predominio de criollos de ascendencia hispánica.

Recién entre 1853 y 1862, a propuesta del Parlamento uruguayo de la época, se funda una serie de poblaciones en la región Norte del país con la esperanza de contrarrestar la presencia portuguesa (Zum Felde 101). Así surgen Santa Rosa (hoy Bella Unión), Cuareim (hoy Artigas), Treinta y Tres, Villa Artigas (hoy Río Branco) y Villa Ceballos (hoy Rivera). Esta acción pobladora desde Montevideo, aunque tardía, provocó el "contacto" entre dos etnias: la lusitana y la hispano-criolla. El elemento hispanohablante penetra finalmente en el Norte, zona hasta entonces lusohablante. El español comienza, entonces, a expandirse lentamente sobre la base lingüística portuguesa en una relación de tipo sustrato-superes-trato (Elizaincín et al. 14 y ss.).

En la actualidad, y como consecuencia de estos procesos históricos, existe una amplia zona fronteriza que posee como primera lengua una variedad del portugués. La situación lingüística de estos departamentos fronterizos (particularmente Artigas, Rivera y Cerro Largo) ha sido extensamente estudiada (por Roña [1963], Hensey [1982] y Elizaincín et al. [1987]) y catalogada como bilingüe y diglósica, dado que en una misma comunidad lingüística coexisten dos lenguas cumpliendo funciones comunicativas complementarias, es decir, dos lenguas con especialización funcional (Ferguson, "Diglossia"; Fishman). El español, lengua de la educación y administración, convive con una variedad del portugués usada por una amplia gama social (sobre todo de un nivel de instrucción primario), especialmente en los ámbitos más informales.

El español de la zona, que puede ubicarse, con algunas variantes, en el rioplatense general, con algunos rasgos arcaicos más notorios que en las variedades urbanas del sur (Elizaincín y Barrios), se impone a través del sistema educativo. La escuela alfabetiza y socializa en español respondiendo a una clara planificación del Estado uruguayo que ha optado (y ya desde el siglo XIX) por la homogeneidad cultural y lingüística (Barrios et al. 150). El portugués en Uruguay, por su parte, tiene una tradición puramente oral: quienes lo utilizan desconocen prácticamente el portugués escrito. Al no existir ningún tipo de educación que lo tome como base o vehículo, se establece una realidad que no sabe de presiones normativas. De esta manera, esta variedad del portugués evoluciona, cambia y varía por su propia dinámica interna y por el contacto con el español.

Este portugués de la frontera fue definido por Elizaincín et al. como un sistema intermedio con propiedades intrínsecas específicas que no se encuentran en el español ni en el portugués (14). Se trata de formas mixtas de base preponderantemente portuguesa, las que, sin embargo, evidencian fuerte influencia del español. Se trata, por otro lado, de una variedad socialmente desprestigiada, lengua de hogar, con hablantes de nivel económico bajo, afincados sobre todo en zonas rurales aisladas, en mayor o menor grado.

Es precisamente esta variedad de portugués de la frontera uruguayo-brasileña la elegida por Ibargoyen para hacer hablar a sus personajes. Es la lengua materna de Joaquim Coluna —su personaje central—, oriundo de Rivimento, imaginario pueblo fronterizo que simboliza simultáneamente los de Rivera, del lado uruguayo, y Santa Ana do Livramento, del brasileño.

Ibargoyen se enfrenta, entonces, a la dificultad de representar una variedad no codificada, una variedad oral, coloquial, que no sabe de presiones de la lengua escrita, ni de correcciones de maestros y profesores, ni de dictámenes de academias prescriptivas. Manifiesta así una clara intención lingüística de ruptura con los modelos normativos del español y del portugués y de identificación con el "fronterizo," con el "carimbáo," "portuñol" o "bayano".

A la dificultad de representar una variedad que no ha sufrido procesos de codificación y normalización se le agrega la dificultad de representarla en su oralidad. Ibargoyen busca representar la oralidad en la globalidad de su narrativa; no sólo aparecen diferentes diálogos en sus cuentos sino que sus propios cuentos son conversaciones. Son conversaciones en las cuales el interlocutor es una figura ausente, sin participación explícita pero sí latente, que se funde con el lector. Son cuentos orales, relatos de historias, pero se apela en ellos al oyente—al lector—s al interlocutor, en una estructura de tipo dialógico.

La presencia de este oyente imaginario está expresada en diferentes vocativos y expresiones del cuento "La tijera de sal," tales como "Hace tiempo, le contaba...," "Un día llegó una negra, verdá, como nosotros," "La casa, ya le comenté, era grande...," "El, mi padre, hombre como de lejos, algo de blanco en el pelo, verde de ojos, créame ...", “…el jodido San Esteban se llevaba su pedrada en la cabeza, nunca entendí, le juro", “porque usté sabrá que la sal...", "...pregunta de hombre grande, digamé usté, ¿quién la contesta?" (énfasis mío). Estas expresiones, que apelan al interlocutor, se distribuyen a lo largo de todo el cuento y sirven para recordar que se trata de un relato oral en el cual el narrador procura captar y mantener la atención del oyente, como en todo diálogo.

Joaquim Coluna cuenta a un interlocutor imaginario —tan imaginario como él mismo, por otra parte— un recuerdo de su infancia. Este recuerdo se remonta a los días en que vivía con su madre y sus hermanos menores en un viejo caserón, en algún pueblo de la frontera uruguayo-brasileña. Una mujer negra, doña Miúda, con una pequeña hija, con una "guría," como dice Joaquim Coluna, pasa a ocupar, como subinquilina, la pieza del frente de la casa. La relación entre doña Miúda y la madre de Joaquim Coluna es de desconfianza y recelo, y la inquina tendrá que abandonar la casa cuando la madre de Joaquim Coluna, después de acudir al cuarto para atender a la niña que estaba sola y lloraba, encuentra elementos de cultos afro-brasileños junto a los cuales se hallaban algunos calzoncillos del padre de Joaquim Coluna:

Ramitas de matacaballo, redondeles pintados, más velas derretidas, el fuego les habían quitado, sangre amarilla que se oscurece. Cuecas había, atadas con cintas, perfume de mujer en el olor que tenían. Yo sí, me di cuenta, de eso sí, ella [la madre de Joaquim Coluna] procuraba calzoncillos de mi padre, a veces se perdían, tantos viajes y ropas para lavar en el limpiadero. La tijera estaba también, rodeada de sal, porqué usté sabrá que la sal, tiene su fuerza para la lluvia. Y la tijera, pensé de gurí, agora mismo pienso, ¿qué cortaba, qué cortará? (75)

Entre las cosas que Joaquim Coluna y su madre encuentran en la habitación de doña Miúda está la tijera que la madre le había prestado a la inquilina. Dicha tijera, cruzada con sal, da título al cuento de Ibargoyen y es simbólicamente lo único que la inquilina dejará cuando abandone la casa.

Al contar este recuerdo de su infancia, el viejo Coluna utiliza un dialecto híbrido, mix to, "misturado," que es el empleado por los habitantes de la frontera. Este dialecto se manifiesta tanto a nivel fonológico, morfológico, léxico y pragmático como en su grado de variabilidad y simplificación, tal como se verá a continuación.

En el nivel fonológico, ya que es evidente que en el cuento la ortografía revela estrategias fonológicas, se destaca el hecho de que el autor excluye los signos ortográficos de la lengua portuguesa que no se dan en el castellano. Los sustituye por grafías españolas que representan sonidos "parecidos" a los del portugués.

En todo momento el autor busca un efecto visual, una representación visual del dialecto de frontera, y lo hace presentando una ortografía española que revele una pronunciación portuguesa. El resultado de esta estrategia es, según Traugott y Pratt, un "dialecto visual" (339). La importancia de esta intención de presentar una visualización del dialecto está dada por el hecho de que el lector, al leer este cuento, verá la mezcla lingüística, se enfrentará a una variedad que no es ni español ni portugués, a una realidad lingüística que no conoce límites precisos. El portugués representa los sonidos sibilantes con las grafías "s," "ss," "c," "c," "se" y "z," mientras que el español utiliza sólo las grafías "c," "s" y "z." Únicamente aparecen en el cuento de Ibargoyen las grafías que son compartidas por el portugués y el español. En este sentido, no aparece en todo el texto la "Æ"; la palabra portuguesa "berÆo" es escrita por Ibargoyen como "berso" que no pertenece estrictamente al portugués ni al español (la palabra española correspondiente es "cuna"). "Berso," entonces, integra una tercera lengua, una lengua de mezclas, de combinaciones, respondiendo a lo que es, evidentemente, la deliberada intención del autor de presentar una forma que no es ni del portugués ni del español sino que pertenece a una zona fronteriza entre ambas lenguas. En este mismo sentido, aparece "desgrasado" y no el portugués "desgranado" ni el español "desgraciado".

Evita Ibargoyen escribir las consonantes portuguesas dobles "nh" o "lh." Los fonemas palatales /ñ/ y /ly/ por ellas representados son expresados correspondientemente por la grafía española "ñ" y por la combinación "li." Ibargoyen usa, entonces, "diñero" (correspondiente al portugués "dinheiro" y al español "dinero"), "cuadriños" (portugués "cuadrinhos," español "cuadritos"), "fariña" (portugués "farinha," español "harina") y "filio" (portugués "filho," español "hijo").

Por otra parte, el español que elige Ibargoyen para sus cuentos fronterizos se identifica, en muchos casos, con el español rural, no normativo. Presenta una clara elisión de la "-d" final ("verdá," "curiosidá," "santidá," "usté," etc) acompañada, probablemente y a saber por el acento escrito en estas palabras, de una apertura del segmento vocálico anterior. También cae el fonema velar fricativo /x/ a final de palabra: "reló" (español normativo "reloj"). A su vez, "güe," forma apocopada de "güeno," característica del habla rural, representa una velarización del fonema inicial bilabial de la expresión originaria "bueno." La palabra "pañuelo" aparece escrita como "pañuelo," imitando una pronunciación popular que sustituye el sonido palatal nasal sonoro por uno alveolar nasal. La forma "nadies," que presenta una "s" que la da un valor plural, se opone en un plano fono-morfológico al español normativo "nadie." En el campo vocálico, hay cerramiento de /e/ en /i/ en "insiguida" (español normativo "enseguida"), fenómeno que comparten las variedades rurales del español y del portugués, y apertura de /i/ en /e/ en "mesmo," (español "mismo" aunque portugués "mesmo").

El portugués utilizado por Ibargoyen también puede verse como un portugués no normativo. "Sinhora" aparece representado como "siora" y "senhor" como "seu," lo que está mostrando una pronunciación informal con caída del fonema palatal /ñ/, cerramiento de /e/ en /i/ y de /o/ en /u/, y caída de la vibrante simple "-r" en posición final.

Estas "alteraciones" a la ortografía normativa deben interpretarse como parte de una intención del autor de alejarse del modelo de lengua establecido—tanto portugués como español. Ibargoyen muestra, también, una marcada presencia del español en el portugués de la frontera, ya que su tendencia es siempre a representar los sonidos del portugués con grafías del español, reflejando así el grado de contacto y de interferencia lingüística que se da en la región. Explícitamente evita utilizar una ortografía tradicional del portugués que mostraría sólo la presencia lusitana en la zona; se preocupa por mostrar la mezcla, el carácter mixto, híbrido de la lengua de la región.

En el nivel morfosintáctico, Ibargoyen muestra una clara intuición lingüística al captar en su narrativa el alto nivel de simplificación y variabilidad lingüística que caracteriza al habla de esta región.

Como toda lengua surgida en una situación de contacto, el dialecto de la frontera muestra una tendencia simplificadora, hecho mostrado por Elizaincín et al. (19). Por "simplificación" debe entenderse "that a language is made either more regular or less marked" (Mühlhausler 21), y no debe confundirse con el concepto de "empobrecimiento." Ibargoyen captura este aspecto simplificador abundan en "La tijera de sal," por ejemplo, COSOS de simplificación a nivel sintáctico, como la tendencia a la omisión de palabras gramaticales en ocasiones en que tanto el español normativo como el portugués las usarían. Tal es el caso de la omisión del artículo en las siguientes construcciones: "Medianoche era, Ø reló de la iglesia dan, dan, dan, hasta doce"; "Corrimos hasta el portón, Ø puerta nos parecía ahora." Se ve además, la omisión de la preposición en el siguiente caso: "Doña Miúda, al otro día, 0 media mañana para sus negocios." Otro fenómeno simplificador del tipo que señala Ferguson ("Foreigner Talk") como rasgo frecuente en los llamados dialectos pidgins es la ausencia de la cópula y del verbo "haber" impersonal. Esto se ve en el cuento en varios ejemplos: "El, mi padre, Ø hombre como de lejos, algo de blanco en el pelo, verde de ojos, créame, quieto de vos"; "El dueño del boliche, dueño de la esquina, Ø estatua de cara caliente"; "En un rincón, bien arrinconado, Øtamaño San Jorge de grande, con velitas de iglesia a los costados..." Se nota también la ausencia de nexos extraordinarios en "Llegó Miúda, Ø yo queriendo mover el trapo” y “El carro dejó de hacer barullo, Ø mi madre ya estaba en el cuarto."

La simplificación no responde a una regla general sino que es una tendencia en la narrativa de Ibargoyen; una misma categoría puede aparecer simplificada o no a lo largo de este y otros cuentos del autor. Por otra parte, el estilo de relato oral elegido por Ibargoyen enfatiza esta tendencia simplificadora; la lengua oral se caracteriza, muchas veces, por las omisiones, los sobreentendidos, las dudas, la tendencia a dejar oraciones sin terminar y los falsos comienzos.

Si la simplificación es un rasgo típico de esta lengua de frontera, también lo es su gran variabilidad interna, hecho que aparece en todos los niveles de su gramática (Elizaincín et al. 14-18) y que es consecuencia del contacto de dos lenguas y de la inestabilidad propia de la gramática de esta variedad. Hay abundante covariación de formas gramaticales e Ibargoyen logra captar este fenómeno con claridad. Por ejemplo, a nivel léxico, coexisten términos de origen portugués y español. Aparece el sustantivo portugués "cuecas" y también su correspondiente español "calzoncillos"—en boca de un mismo personaje—, así como el sustantivo de origen portugués "rapasiada" y su correspondiente español "gurisada" (si Ibargoyen hubiera querido marcar este último sustantivo como perteneciente al portugués de Río Grande do Sul lo hubiera escrito, probablemente, con la grafía "z"). En el ámbito cromático aparece tanto "rojo" como "colorado": la primera acepción de uso exclusivo del español, la segunda compartida por el español y el portugués que, a su vez, prefiere, en muchos casos, "vermelho."

También el verbo "creer" covaría con el verbo "acreditar," el verbo "jugar" con el verbo "brincar," el adverbio "también" con "tambéin" (en el cual el diptongo portugués nasal es representado con las grafías "-éin"). El pronombre formal de segunda persona "Usté" aparece junto a la forma "la senhora" (que se asocia al portugués "a senhora" pero que es representado con el artículo español "la"). La forma de tratamiento "don" coexiste con "seu." Joaquim Coluna se dirige a su madre con el vocativo "mãe" o "maisiña," pero se refiere a ella con la forma española "mi madre." En uno de los pasajes finales del cuento dice Joaquim Coluna: "Pusimos un cartelito: 'Se alquila' 'Alúgase,'" donde explícitamente se asume esta variación lingüística. Al mostrar dicha variación, Ibargoyen le da autenticidad a la representación de esta habla fronteriza, que es intrínsecamente variable, y le da dinamismo a su narrativa, evitando caer en estereotipos que cansarían al lector.

Consigue también Ibargoyen mostrar la variedad fronteriza en el nivel pragmático, especialmente a través del uso de diferentes formas de tratamiento. En "La tijera de sal" aparecen las voces de varios personajes del mundo de la frontera, entre ellos la madre de Joaquim Coluna y doña Miúda— la inquilina—, ocupando ambas los roles protagónicos del cuento, así como el dueño del bar de la esquina de la casa de Joaquim Coluna. Aparece también el propio Joaquim Coluna de niño. Ibargoyen se preocupa por darle a cada protagonista un perfil lingüístico definido y por adaptar el habla de cada uno de ellos a la situación comunicativa particular. Veamos, por ejemplo, las características lingüísticas del habla de la madre de Joaquim Coluna.

La madre se dirige a sus hijos con expresiones cuyos elementos pertenecen al español y/o al portugués (e.g., "Vosés se van daquí, insiguida!," "Y vosés, ¿qué están haciendo aquí? Vamos para fora, insiguida, rapasiada" y "Vamos, vamos, gurisada, tudo mundo pra fora"). Hay una gran variabilidad en su discurso: la preposición "para," que pertenece tanto al español como al portugués, covaría con "pra," una versión portuguesa coloquial de la misma (la correspondiente forma coloquial del español—"pa"— no aparece en este pasaje). En el habla de la madre de Joaquim Coluna se da una copresencia del término español "gurisada" (a su vez, de origen indígena) y de "rapasiada," de origen portugués. El pronombre portugués "voces" aparece como "vosés," en lo que podría nuevamente interpretarse como un "dialecto visual" que a su vez limita la ortografía a aquella utilizada por la lengua española, ya que, además de sustituir la grafía V por "s," elimina el acento circunflejo que no se da en el español. Donde el español normativo usa el pronombre indefinido "todo," la madre de Joaquim Coluna utiliza la forma "tudo," que puede ser vista, por un lado, como una forma portuguesa, pero que también puede interpretarse, por otro lado, como una forma española con cerramiento vocálico de /o/ en / u/, rasgo característico del español y del portugués de la región. El cerramiento de /e/ en /i/ que se da en casos como "insiguida" (esp. "enseguida"), es una característica típica tanto del portugués rural del sur de Brasil como del español rural en general.

En cambio, cuando la madre del protagonista se dirige a doña Miúda hay una fuerte presencia de expresiones pertenecientes a la lengua española (e.g., "Aquí tiene la tijera, corta bien, está filosa" y "Lo que usté precise y le haga falta, uselá nomás, no hay problema. Dios le dé ayudita en su trabajo"). No utiliza la forma singular "vosé" que correspondería a la forma plural "vosés," utilizada con sus hijos, sino el pronombre español de uso formal "usted" en una forma coloquial, que presenta caída de la "-d" final: "usté." Tampoco utiliza el diminutivo en "-iño/a" que utiliza con frecuencia en otros pasajes del relato ("bichiño," "bonitiña") sino el sufijo español "-ita." Sin embargo, al final del cuento, cuando doña Miúda deja la casa, la madre de Joaquim Coluna habla con ella en un estilo menos cuidado que antes, menos formal, más espontáneo y lo hace utilizando un lenguaje claramente híbrido: "Muito béirn, doña Miúda," "La siora tambéin y la guría, tan bonitiña...." Ya no utiliza el pronombre español "usté": en su lugar emplea el sintagma nominal "la siora".

La madre de Joaquim se dirige a su hijo con una forma de tratamiento nominal característica del ambiente familiar, informal: "Venga, meu filio Joaquim, vamos a dormir." Ha elegido para su hijo un nombre portugués "Joaquim"—y no la versión española "Joaquín.' Ibargoyen no utiliza la forma portuguesa "filho" sino que reinterpreta estos sonidos del portugués en el marco de la ortografía del español.

MAPA SEMI VERDADERO REFERIDO A LA NARRATIVA FRONTERIZA DEL AUTOR Así, el habla de la madre de Joaquim Coluna varía según la situación comunicativa; cuanto más formal es la situación, más cercana al español será su habla; cuanto más informal y doméstica es la situación, más cercana al portugués será su habla.

Ibargoyen es el único escritor que muestra esta realidad diglósica característica de una situación de lenguas en contacto como lo es la frontera uruguayo-brasileña. Sus habitantes manejan más de una variedad lingüística y seleccionan una de ellas dependiendo de la formalidad de la situación, del tópico y del interlocutor. Ibargoyen se vale del lenguaje para expresar una identidad fronteriza, una identidad propia de aquellos hombres y mujeres que viven unidos por una línea divisoria imaginaria o por una calle internacional. Este lenguaje fronterizo no se limita a un diálogo ocasional de algún personaje secundario sino que es el instrumento de comunicación elegido por el autor para desarrollar la totalidad de su prosa. Utiliza, para ello, la voz de Joaquim Coluna, su personaje central, protagonista de la frontera, "alministrador [sic] de estancia grande, comerciante, dueño de cabaré, vendedor ambulatorio, hacedor de galpones, vacunador de ovejas y cristianos, escritor de diarios, comprador de vacas para matar enseguida, desocupado, soldado en la edad de ser muchacho joven, fabricante de caña..." (138-39). Joaquim Coluna nace y crece en un mundo de límites difusos y sus creencias y costumbres —y las de sus vecinos de la frontera— oscilan, varían, se mueven en un continuum amplio y abarcador. Los polos de ese continuum (¿Montevideo, quizás? ¿Porto Alegre?) están lejos y, en muchos casos, son desconocidos. Coluna vive alejado de la norma urbana, distanciado tanto del portugués como del-español normativo, habitando una frontera política—más que social o cultural—en la cual existe un lenguaje propio, sincrético, mixto, que lo identifica con su propia realidad histórica.

Ibargoyen utiliza esa lengua de frontera en su prosa y emplea el habla coloquial “en un despliegue lúdico e híbrido del lenguaje como campo fronterizo de encuentro y fermentación de substratos lingüísticos y culturales en conflicto" (Marcos, "Nueva narrativa" 70). La actitud lingüística de Ibargoyen—que no sabe de antecedentes serios—muestra un claro respeto por la pluralidad de voces que surgen en la región fronteriza entre Uruguay y Brasil.


NOTA

"La marca "Ø" es mía y representa las omisiones en el texto original.


OBRAS CITADAS

Barrios, Graciela, et al. "Planificación y políticas lingüísticas en Uruguay." Iztapalapa [(UNAM) México] 13.19 (1993): 147-90.
Cosse, Rómulo. "Saúl Ibargoyen: la fundación de un lenguaje." Plural 19.220 (1990): 74-76. Elizaincín, Adolfo. "Historia del español en el Uruguay." Coord. C. Hernández Alonso. Historia y presente del español de América . Castilla y León: Pabecal, 1992. 743-58
Elizaincín, Adolfo, y Graciela Barrios. "Algunas características del español rural uruguayo: primera aproximación." Iberoromania 30 (1989): 63-69. Tübingen: Max Niemeyer Verlag.
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Fishman, Joshua. "Bilingualism with and without Diglossia; Diglossia with and without Bilingualism." The Journal of Social Issues 23.2 (1967) 29-38.
Giovanetti Viola, Hugo. "Las fronteras de Saúl Ibargoyen." Plural 19.222 (1990): 66-69.
Hensey, Fritz G. "Spanish, Portuguese and Fronteirico: Languages in Contact in Northern Uruguay." International Journal ofthe Sociology of LiteratureZA (1982): 9-23.
Ibargoyen Islas, Saúl. El otoño de piedra. Montevideo: Alfa, 1958.
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—. Fronteras de Joaquim Coluna. Caracas: Monte Avila, 1975.
—. "Saúl Ibargoyen Islas: el nosotros allá." Entrevista con Eileen Zeitz. Chasqui 9 (1979) 1: 92-101.
—. La sangre interminable. México: Oasis, 1982.
—. Los dientes del sol. México: Monte Sexto, 1987.
López, Brenda V. de. Lenguaje fronterizo en obras de autores uruguayos. Montevideo: Nordan-Comuni-dad, 1967.
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Mülhausler, Peter. Pidginization and Simplification of Languages. Camberra: The Australian National UP, 1974.
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Roña, José Pedro. La frontera lingüística entre el portugués y el español en el Norte del Uruguay. Porto Alegre: Champagnat, 1963.
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(MAGDALENA COLL, "La narrativa de Saúl Ibargoyen Islas como representación literaria de una frontera lingüística", University of California, Berkeley, Universidad de la República, Montevideo, Hispania, 80, diciembre de 1997, USA)






 

 



SAÚL iBARGOYEN Y EL PORTUÑOL


YAOUBA DAIROU
Escuela Normal Superior
Universidad de Maroua
Camerún


De todos los escritores conocidos, Saúl Ibargoyen Islas puede calificarse de defensor emérito del portuñol por ser el que mejor lo defiende, lo valora y lo exporta.

En cuanto defensor, Ibargoyen ha hecho una apuesta arriesgándose en un terreno prohibido por las diferentes políticas lingüísticas de los estados iberoamericanos y por los puristas de la lengua. En estos países, el español y el portugués se consideraban patrimonios nacionales que, por ende, no se debería salpicar de cualquier "mancha". Desde muy temprano, Ibargoyen ya estaba en fase con el maestro ginebrino conceptor del famoso Curso de lingüística general. Para los dos, cualquier manifestación oral del lenguaje que sirve de medio de comunicación entre una población relativamente numerosa debe considerarse como lengua. En este sentido, con una orientación sociolingüística antes de la hora, la postura de Ibargoyen sembró los gérmenes de un compromiso político, lingüístico, social; unos epítetos que se completan con un largo etcétera.

Para una lengua o cualquier modalidad lingüística, no hay mejor valoración sino hablar o escribirla. O hacer que se la hable o que se la escriba. Considerada antaño como característica de gentes pertenecientes a la baja clase como los vagos, los vagabundos, los golfos, los analfabetas, las gentes pobres, etc., y por lo tanto de lengua de menor prestigio, el portuñol fue descuidado por los escritores y rechazado por las casas editoriales. Descuidado porque no constituía ninguna garantía de venderse y leerse, rechazado porque, además de estas razones, nadie se atrevía a escribir en esta lengua. Pese a todo eso, el portuñol fue captado, limpiado y dignificado por el maestro Saúl que hizo de esta modalidad lingüística su código de expresión.

También el maestro exportó el portuñol: a miles de kilómetros de Hispanoamérica cuando buscaba una obra literaria que me sirvase de corpus para mi memoria de máster hace unos años, me cayó en las manos una especie de tocino del cielo llamado Fronteras de Joaquim Coluna. Descubrí la obra en internet y Saúl me la envió generosamente hasta esas tierras lejanas de África, Camerún, donde ya se conoce el portuñol gracias a la obra del maestro Saúl y de mi posterior trabajo. Y hasta estaba listo a hacerme un nuevo envío cuando el primero tardaba en llegar: me acuerdo de que en uno de sus correos me decía lo siguiente: "si no recibiste el libro, mándame una dirección postal segura para otro envío."

La literatura ibargoyena en portuñol es una literatura triplemente original: primero, la temática; luego la lengua; por fin el espacio. De los dos primeros aspectos ya he tratado en las líneas anteriores. Tocante al espacio, Saúl ha sido uno de los primeros en considerar el universo fronterizo como espacio de desenvolvimiento de sus personajes y de las escenas de las que eran actores o testigos.

Con todo eso, me parece que la comunidad iberoamericana le debe algo a Don Saúl. Algo de reconocimiento internacional. Algo como el nombramiento en cuanto presidente de una más que necesaria Academia Americana del Portuñol interesaría a muchos. Yo el primero.








 

 



LOS LUSISMOS LÉXICOS EN LA PROSA NARRATIVA DE SAÚL IBARGOYEN ISLAS:
caso de Fronteras de Joaquim Coluna


Yaouba Daïrou
Yaouba Daïrou, Université de Maroua (Cameroun)




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