sitemap
Palabra Virtual
síguenos en twitter

Si utilizas un teléfono móvil o celular o bien una tablet asegúrate que el browser sea compatible con flash para poder escuchar los poemas.

Comparte el poema con tus amigos

Copia y pega este enlace en un mensaje instantáneo o de correo electrónico

Comparte el poema en tu blog o página personal

Copia y pega este enlace en tu blog o página personal





Emilia
de Gerardo Diego


    Editora del fonograma:
    Aguilar. La palabra.

en la voz de Gerardo Diego    
Colaboración: Eduardo Ortiz Moreno    
Página web de Voces que dejan huellas    


Emilia



La adelantada fuiste tú en la tierra
a sonreír desde la cuna,
tú, nuestra adelantada hoy en el cielo,
rica de primogenitura.

Si la primera entre los diez hermanos
fuiste en la cuna y en la tumba,
más crecida entre todos, nos preparas
en nueva casa nueva cuna.

Hoy es 15 de agosto y es el día
en que María el cielo surca;
que Ella te diga que en ti espero y pienso,
tú, su azucena en las alturas.

Yo era un niño de meses, tú una infanta,
virgen de musas y de músicas.
Entre tus brazos de soñada madre
tú me estrechabas con ternura.

Durante trece meses que mi lengua,
pétalo apenas que se curva,
no supo articular la santa sílaba
que leche y madre clama y busca,

fuimos tú y yo de padre y madre hermanos
—nuestra mudez, madre profunda—
y al pensar que ya pronto me perdías,
más me robabas cada luna.

Tú chapuzabas en mis ojos nuevos
tus ojos fijos de preguntas
y hablaban con las mías tus pupilas
voces de arroyo que susurra.

Al jugar tu recelo y mi inocencia,
mi transparencia con tu angustia,
sentías derramarse en tus entrañas
mil cataratas de clausura.

El mundo para ti se te abreviaba
entre mantillas y entre espumas;
mis puños sonrosados que esgrimía
eran tus flores, sólo tuyas.

¿Cómo de aquellas pláticas sublimes
la clave hallar que las traduzca,
de aquellas letanías de amor puro,
de amor que lleva a la locura?

El padre y los hermanos nos miraban
y se asomaban a la cuna,
al umbral del misterio doloroso
de aquella sima taciturna.

¿Acaso ya sabías, dulce hermana,
dulce doncella sordomuda,
que Dios que te selló boca y oídos
para embriagarte de su música,

desataría un día mi trabada
lengua discípula y adulta?
¿Sabías ya que yo iba a ser poeta?
¿No eres tú, Emilia, quien me apunta?


De: Mi Santander, mi cuna, mi palabra



GERARDO DIEGO


Copyright © Derechos reservados del titular.

Los poemas, poemas con voz, videos y libros en pdf presentados en este portal son propiedad de sus autores o herederos o titulares de los mismos.



regresar a la página anterior 































Los poemas, poemas con voz, videos y libros en pdf presentados en este portal son propiedad de sus autores o herederos o titulares de los mismos.

El Portal de la Palabra Virtual no persigue ningún fin de lucro ya que tiene como objetivo exclusivamente el carácter cultural y educativo de difundir la poesía hispanoamerica.



Copyright © 2006-2008 Palabra Virtual Inc. Todos los derechos reservados.
Copyright © 2006-2008 Virtual Word Inc. Worldwide Copyrights.

170 visitantes activos
en este momento


           visitas únicas