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La poesía medieval, tanto la épica como la lírica, se componía para que la escuchase un público atento en un determinado contexto que se originaba en el castillo, la plaza o la iglesia cuando el juglar, el trovador o el predicador reunían a su alrededor un grupo de gentes, analfabetas en su mayoría, pero ávidas de emocionarse, enternecerse, turbarse o exaltarse ante los versos que el recitador interpretaba.
La entonación verbal y el acompañamiento de la música reforzaban la cadencia rítmica de los poemas y propiciaban la retención posterior de los pasajes más interesantes. Por otro lado, el juglar o el trovador utilizaban trucos -recursos expresivos, formas retóricas- para mantener la atención de los oyentes: les hacían participar, les implicaban en la historia contada.
Los poemas medievales, tanto por su temática como por su composición métrica, son especialmente accesibles los alumnos de enseñanza primaria. historia o la leyenda transmitida los Cantares de Gesta y en los Romances nos introduce en el mundo del pasado; donde la reiteración del grupo fónico que constituye, la rima impresiona y capta la del hombre medieval captando la actitud ante la vida, los ideales, las costumbres, la manera de concebir la religión, el moda de enfrentarse el hombre con la muerte, elementos todos reflejados en las primeras manifestaciones líricas en lengua vernácula. De: FONOTECA LITERARIA. Antología poética. Por Pilar González de Mendoza. Alhambra Longman S. A., España. 1990. |
