☰ menú
 


listado de poemas por primeros versos letra t

a-b-c-d-e-f-g-h-i-j-k-l-m-n-o-p-q-r-s-t-u-v-w-x-y-z

849 poemas con la letra "t"

. < 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17

Asedio de José Miguel Ullán
Tú, cadáver, camina con madura amenaza de albor, fúnebre risa y ojos cerrados para darte prisa en deslizar el pie quebrado. Ay, jura por la capilla donde yacen dura cucarda, cetro, banderín, incisa boca de luto, patriarcal camisa. (A tiro hecho, la legión murmura.) Auxilio y brecha de lo Ausente. ...
Asedio de José Miguel Ullán
Tú, cadáver, camina con madura amenaza de albor, fúnebre risa y ojos cerrados para darte prisa en dslizar el pie quebrado. Ay, jura por la capilla donde yacen dura cucarda, cetro, banderín, incisa boca de luto, patriarcal camisa. (A tiro hecho, la legión murmura.) Auxilio y brecha ...
Pozo vertical de crecimiento de Françoise Roy
Tú, comulgando bajo las dos especies de la claridad de lo opaco Jean-Clarence Lambert Crecí tanto dentro del pozo que puedo tocar al mismo tiempo el fondo y el boquete que da claridad. El sol luce en lo alto, brillo de verano, fácula rodeada de azul. Hacia abajo, ...
Tú, del sur de José Luis Appleyard
Tu, del sur, de esa tierra que huyendo de los trópicos se sumerge en el río; de allá donde se borran las fronteras del alba, de allá donde florece la arena en la simiente, de allá trajiste, niña, tus ojos de agua y malva. En las manos de espuma del viento sur crispado tú viniste, pequeña; aún están ...
Tú, desdoblada cinta al aire... de Pedro Piccatto
Tú, desdoblada cinta al aire. Yo, la mitad de un ala apenas. De la amapola eres discípula. A mí me eligen los cardales. Un sol de agua te divierte. Yo al girasol le corro nubes. Le acortas vuelo a la calandria. Yo no le robo el aire a nadie. Te sobran siempre mariposas. Yo, a la lombriz...
Arte poética de José Zacarías Tallet
Tú, José Antonio, oficialmente culto, y un cincuenta por ciento de antologista de rapsodas criollos; corifeo de artistas ultra-nuevos e intelectual, pues te paseas entre ellos, de seguro que sabes de estas cosas más de un poco. Hace cerca de un siglo, un bardo melenudo...
Poema del otoño de Rubén Darío
Tú, que estás la barba en la mano meditabundo, ¿has dejado pasar, hermano, la flor del mundo? Te lamentas de los ayeres con quejas vanas: ¡aún hay promesas de placeres en los mañanas! Aún puedes casar la olorosa rosa y el lis, y hay mirtos para tu orgullosa cabeza gris. ...
Nueva oración por el ebanista de Jorge Carrera Andrade
Tú, que ibas con tu padre carpintero a la altura, Señor, a cortar abedules y hacías con tus ojos parpadear los mil ojos diminutos del hacha y con tus tiernas manos llorar a las cortezas, ten piedad por este hombre que hizo plana su vida como una mesa humilde de madera olorosa. No conoció del mundo ...
A Dios (Dedicación de la lira a Dios) de Gertrudis Gómez de Avellaneda
Tú, que le dices a la hojosa rama —Susurra: —Muge y gime, al mar bravío: —Silba, al rudo Aquilon: —murmura, al río: —Suspira, al aura: y al torrente —brama! Tú, que le das dulcísona garganta Al pajarillo que saluda el día, Y le enseñas patética armonía Al que a la noche sus amores...
Tú, que tienes tiempo de Angel García López
Tú, que tienes el tiempo sobre la mano y lloras y piensas de mi vida que un astro es apagado, me ofreces una carne de sueños y de esporas y una larga abundancia desde el lecho habitado. No encuentro otro homenaje más hermoso que verte. Mirarte es entenderle su inocencia...
Quinteto en La menor de Eliana Navarro
Tú, voz fugaz, soledad, adiós. Dentro, pura, la llama se consume. Asciende, lento, el mar su extraña música. La lágrima quemante, su perfume. En el cristal los ojos de la lluvia. De: La flor de la montaña Selección: Guido Ferrer
Tú, yo mismo de Salvador Novo
Tú, yo mismo, seco como un viento derrotado que no pudo sino muy brevemente sostener en sus brazos una hoja que arrancó de los árboles ¿cómo será posible que nada te conmueva que no haya lluvia que te estruje ni sol que rinda tu fatiga? Ser una transparencia sin objeto ...
Sueño de unas sombras de Alfonso Calderón
Tú... en las estrellas. Yo... en el agua. Y así para nosotros la noche entró a los caminos como un buey de sombra. Se aquietaron las voces azules de los astros lejanos, y en un temblor de labios presentí el silencio. .......... ....... ......... Al despertar un jazmín de luz en tus palabras. ...
Tuércele el cuello al cisne. . . de Enrique González Martínez
Tuércele el cuello al cisne de engañoso plumaje que da su nota blanca al azul de la fuente; él pasea su gracia no más, pero no siente el alma de las cosas ni la voz del paisaje. Huye de toda forma y de todo lenguaje que no vayan acordes con el ritmo latente de la vida profunda. . .y adora ...
La contemplación (II) de Margarita Laso
tus besos guatitambos de carne y jugo el acento de la incertidumbre en cada movimiento suave la nave de la lengua las teclas de mader o de marfil la exhalación del fuelle y sus columnas de aire el órgano de la catedral esófagos y pliegues lánguidos como las algas del lago ...
Consumación (I) de Eunice Odio
Tus brazos como blancos animales nocturnos afluyen donde mi alma suavemente golpea. A mi lado, como un piano de plata profunda parpadea tu voz, sencilla como el mar cuando está solo y organiza naufragios de peces y de vino para la próxima estación del agua. Luego, mi amor bajo tu voz ...
Tus cabellos se debaten... de Juan Navidad
Tus cabellos se debaten en lucha fatal con el viento. Yo los podo si admirarlos puedo sin cogerlos. Participas, asimismo, de la verticalidad desordenada de mis pelos. Todo ello nos hace ver el mundo como nuestro. Cuando tu pelo sea largo, largo y el mío longevo, derrotarán con anhelo ...
La rueca del amor de Ramón Fernández - Larrea
tus dedos en la pizarra rosamaría ojos de náufraga y las tres bárbaras con corazones de chocolate maría isabel en el precipicio donde se me acabó el labio con cari supe encontrar un río lo respiraba antes del alba raíces y teresas que anunciaron su cuerpo en el agua marías tempranas ...
Incitación al vals de un poeta de Mahfud Massís
Tus hijos bebían sangre de ganso salvaje. Tu pobre corazón dormía entre las moscas. Sin embargo, un día te colgaron un trozo de cuero en la solapa. Se te puso la cresta roja. Caminabas con paso de gamuza por los corredores. Pero tuviste que vender tus dientes. El traje destinado ...
El beso de Ernestina de Champourcin
Tus labios en mis ojos! Qué dulzura de estrellas alisa lentamente mis párpados caídos... Nada existe del mundo. Sólo siento tu boca y el temblor de mi espíritu hecho carne de luz. Sé cruel al besarme. Desgarra mis pupilas y arranca de su sombra la lumbre...
Tus labios han deletreado de Norah Lange
Tus labios han deletreado una sonrisa. Las palabras declinan como ocasos sobre los pétalos de los caminos. Un pajarito se ha dormido con un poco de luz sobre la piedad de tus manos y se oye palpitar un besosobre el cansancio de tus ojos.
A unos ojos lindos de Juan Meléndez Valdés
Tus lindos ojuelos me matan de amor. Ora vagos giren, o párense atentos, o miren exentos, o lánguidos miren, o injustos se aíren, culpando mi ardor, tus lindos ojuelos me matan de amor. Si al final del día emulando ardientes, alientan clementes la esperanza mía, y en su halago...
Madrigal de tus manos de Carilda Oliver Labra
Tus manos absolutas y mesiánicas que anoche me pasaron como un cuento, ignoran que hasta sirve de alimento con sus pulpas viriles y volcánicas. Tus manos tan distintas y oceánicas que entre panes absurdos aposento, no saben que su mágico fermento invita...
Adoración de Manuel Magallanes Moure
Tus manos presurosas se afanaron y luego, como un montón de sombra, cayó el traje a tus pies, y confiadamente, con divino sosiego, surgió ante mí tu virgen y suave desnudez. Tu cuerpo fino, elástico, su esbelta gracia erguía. Eras en la penumbra como una claridad. ...
Sobre mis senos de Cristian Santos
Tus manos resbalan suavemente. Sobre mi cuerpo. Tus dedos como orquídeas sobre mis senos llenan de gusto la mañana.
Exploradoras de Dina Posada
Tus manos siempre encuentran en mi piel una senda inexplorada para zarpar con rabiosa gana a la apetecida boca del relámpago carnal tus manos saben evadir la rutina cuando las pienso se humedece mi memoria e impaciente las aguardo (Selección: Susan Rascon- traductora. ...
Te quiero de Mario Benedetti
Tus manos son mi caricia mis acordes cotidianos te quiero porque tus manos trabajan por la justicia si te quiero es porque sos mi amor mi cómplice y todo y en la calle codo a codo somos mucho más que dos tus ojos son mi conjuro contra la mala jornada te quiero por tu mirada que mira y siembra futuro ...
Oda de despedida temporal a Manuel Francisco Reina de Dolors Alberola
Tus nobles piernas, bajo los volantes que cazan,tormentan los deseos oscuros y los excitan, como dos brujas que hacen girar un filtro negro en un vaso profundo. Charles Baudelaire El gato era el señor en la rueda del osmio. Era el viento que hacía jadear a la pluma. ...
Mañana de ámbar (7) de MANUEL ORESTES NIETO
Tus ojos achinados, tus manos de otro mundo, tu cintura estremecedora y tu pelo azabache. El amor de todos a la vez, la asombrosa niña al final del cielo que paralizaba el corazón colectivo de una jauría impúber. Tú que al irte dejaste en la calle la silueta de tu sombra y un olor a sándalo ...
Tus ojos me miraron de Romeo Murga
Tus ojos me miraron, te miraron mis ojos y nunca más nos hemos vuelto a ver. Fue tan sólo un instante, no más, pero en él supe que tú eras la elegida que pasaba a mi lado, que tú eras la que hubiera podido ser, un día, amadora de todas las horas del amado. Habría sido el único corazón para el mío, ...
Inventario galante de Antonio Machado
Tus ojos me recuerdan las noches de verano, negras noches sin luna, orilla al mar salado, y el chispear de estrellas del cielo negro y bajo. Tus ojos me recuerdan las noches de verano. Y tu morena carne, los trigos requemados, y el suspirar de fuego de los maduros campos. Tu hermana es clara y débil ...
Ciudad murada de Neus Aguado
Tus ojos medievales, quizá grises quizá verdes, y los ojos azules mencionados en la literatura occidental. Palabras inapropiadas como pingüinos en el Sahara, y el saber que nunca supimos. Preferir lo zafio a lo sublime como un mandato que nos destierra del paraíso y nos conmina ...
Tus ojos serán de pronto los ojos del dios mismo... de Tomás Segovia
Tus ojos serán de pronto los ojos del dios mismo, inmensos, abiertos en plena llamarada, inapelables. Detrás de tu ternura tan contigua veré asomar su divino despotismo, tú estarás escuchándome en el tiempo pero él en tu otra orilla hará a un lado con airosa...
Tus ojos son azules como el cielo... de Fernando del Paso
Tus ojos son azules como el cielo, el cielo es una diáfana mentira, la mentira, una garza que suspira por besar a una estrella a medio vuelo. La estrella es un secreto de tu pelo, tu pelo es una llama que delira, y la llama un espejo en que se mira con la lengua de fuera, un toro en celo. El toro, ...
País de Luis Cernuda
Tus ojos son de donde la nieve no ha manchado la luz, y entre las palmas el aire invisible es de claro. Tu deseo es de donde a los cuerpos se alía lo animal con la gracia secreta de mirada y sonrisa. Tu existir es de donde percibe el pensamiento, por la arena de mares amigos, ...
Tus ojos de Octavio Paz
Tus ojos son la patria del relámpago y de la lágrima, silencio que habla, tempestades sin viento, mar sin olas, pájaros presos, doradas fieras adormecidas, topacios impíos como la verdad, otoño en un claro del bosque en donde la luz canta en el hombro de un árbol y son pájaros ...
Tus ojos son las fuentes de Carmen Conde
Tus ojos son las fuentes donde beben los tigres, que cuando tienen sed no respetan las selvas; y arrancan, mientras rugen, esas flores sencillas que entre el romero mueven su poderoso olor. A tus ojos se vuelcan las entrañas del monte, y por nacer en ellas, ¡oh líquido delgado!, consienten ...
Tus ojos son las fuentes... de Carmen Conde
Tus ojos son las fuentes donde beben los tigres, que cuando tienen sed no respetan las selvas; y arrancan, mientras rugen, esas flores sencillas que entre el romero mueven su poderoso olor. A tus ojos se vuelcan las entrañas del monte, y por nacer en ellas, ¡oh líquido delgado!, consienten...
Apaisement de Manuel Magallanes Moure
Tus ojos y mis ojos se contemplan en la quietud crepuscular. Nos bebemos el alma lentamente y se nos duerme el desear. Como dos niños que jamás supieron de los ardores del amor, en la paz de la tarde nos miramos con novedad de corazón. Violeta era el color de la montaña. ...
A Flora de Francisco de Medrano
Tus ojos, bella Flora, soberanos, y la bruñida plata de tu cuello, y ese, envidia del oro, tu cabello, y el marfil torneado de tus manos, no fueron, no, los que de tan ufanos cuanto unos pensamientos pueden sello, hicieron a los míos, sin querello, tan a tu gusto vitorioso llanos. ...
Asalto al sol 3 de Heddy Navarro Harris
Tus párpados cargados desprenden el aliento de la ira Mi cabeza se lamenta pierde el equilibrio La mano en alce agarrotada de dedos inmersa suelta su espuma escarlata
Amata de Ana María Rodríguez
Tus treinta años se fueron y los míos son trescientos milenios a la vera del mundo, junto al arco vencido de un puente que atraviesa mi arquitectura inmersa en la penumbra. Tus treinta años tenían la claridad del río, la simetría del agua anegando las simas, culminando los pozos. ...
Papam habemus de Mario Benedetti
Tutor de los perdones distribuidor de penas condona las condenas condena los condones (De: La vida ese paréntesis)
La isla del tesoro de Ramón Fernández - Larrea
tuve los mapas del alma en la mano el capitán flint cortó seiscientas cabezas entre arrepentidos y mujeres amables perro negro llegó a las cientoveinte una noche de puro delirio pensando en su madre lejana pero zarpamos buscando el horizonte las púas del mediodía había también un barril ...
El espejo del alma de María Negroni
Tuve que viajar a Nevada para verte. Una gran planicie rodeaba la casa donde me esperabas con una túnica blanca, más alta que de costumbre. Presentí que la casa existía en la memoria, cosa que confirmaste atrave- sando con tu brazo el hielo que suplantaba ahora a las paredes. Acos- tumbrada...
Erosonera (I) de Margarita Laso
tuve un hombre y él me tuvo ahora somos memoria de carboncillo ciclistas en la siesta de la ceniza pero tuve un hombrey él me tuvo crudo abrió el beso en la yema del pubis sentó la oreja para oír mi caracol caliente mientras borrando pecas hundí la nariz en el musgo tremente de sus ingles ...
Un árbol en la mesa de Leopoldo de Luis
Tuve una vieja mesa de madera a la que le creció un árbol extraño. Ya no pude escribir sobre su tabla, pero a su sombra imaginé poemas como pequeñas nubes por la copa de aquel árbol frondoso que no cupo al fin entre los muros de mi casa. Algo mutilé por dentro cuando debí cortar el tronco...
La ráfaga de Sara de Ibáñez
Tuvo en la mano el ramo erguido, brioso relámpago de fiesta. Por las corolas de ascendía la luz amarga de la tierra, la luz del hueso amanecido, la luz en trance de cometa, la luz alzada por su rostro contra el fragor de la tiniebla; la luz audaz que abre en su risco despeñaderos a la abeja, ...
El otro (I) de José Antonio Cedrón
Tuvo un corbatín rojo para estar en las aulas. Un overol de tarde para el taller que usaba de sus manos. Tuvo el asombro azul de aquel cielo obligado hasta llegar la noche de madre inexpugnable recorriendo la casa con su aliento del piletón del patio a la cocina sin dar respiro ...