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listado de poemas por primeros versos letra t

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849 poemas con la letra "t"

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Padre e hijo de Eliseo Diego
Tira de tu carrito, hálalo y llévalo contigo adonde aquel sol tan bonito corriendo se te esconde y a la luna la deja que nos ronde. Que nos ronde la luna con su lívida cara de payaso y nos lleve una a una las horas, y de paso nos deje así a los dos a tiempo raso. Ya no eres más un niño...
Viento de Néstor Martínez
Tira el viento de tu falda, cabalga sobre las ondulaciones de tu cabello, recorre presuroso las partes de tu piel desnudas, travieso, veloz, inquieto, una y otra vez regresa para jugar contigo, una y otra vez tira el viento de tu falda... Selección del autor
Convergencia de Fernando Rendón
Tirados como leños, la roja corteza arrugada, somos búfalos que se pudren derritiéndose sobre la pradera verde. Pero también, debido a algo inexplicado, a un inigualable acto de azar, tirados como setas en la hierba, exploramos todos los milenios, huimos de bestias ...
Desdesiertos de Roxana T. E. Beltrán Velásquez
Tiras de mí, suave, certero; vienes del sorbo a borde del labio sediento, vienes del eco óntico divino, de la cabal idea, de la espera metafísica y me enjambras de emociones. A pique en frenético entregarse le ofrendo la entraña del volcán, la tierra fértil, la mirada abierta. ...
Puma de Andrés Alencastre (Kilku Warak’a)
Tiznado gato, crío de la niebla Airada fiera, garra de piedra Deambulas por los cerros Cabizbajo por la nieve Acechando con furor Barres la niebla Laceando con tu rabo Lías montañas Espinos filudos tus bigotes Al sol deslumbran, relucientes Candente brasa tu lengua Se relame por sangre Grácil felino de los dioses Venerado crío Deambulas hambriento...
Soneto del amor evocado de Meira Delmar
Toca mi corazón tu mano pura, lejano amor cercano todavía, y se me vuelve más azul el día en la clara verdad de la hermosura. Memoria de tu beso, la dulzura recobra su perdida melodía. y torna al cielo de la frente mía el ángel inicial de la ventura. El viento es otra vez un manso río de...
Toca mi piel de Octavio Paz
Toca mi piel, de barro, de diamante, oye mi voz en fuentes subterráneas, mira mi boca en esa lluvia oscura, mi sexo en esa brusca sacudida con que desnuda el aire los jardines. Toca tu desnudez en la del agua, desnúdate de ti, llueve en ti misma, mira tus piernas como dos arroyos, ...
El brujo de Juan Manuel Roca
Tocaba el arpa en las rejas de su celda. O tomaba de un vaso sin agua. Una porción de sed que nunca lo saciaba. Tocaba el arpa en las rejas de su celda. Soñaba que los gruesos barrotes temblaban, Que sonaba un galerón Con luna entre las palmas. Los carceleros decían que rondaba ...
Tocan en mí, golpean... de José de Jesús Martínez
Tocan en mí, golpean. Alguien del otro lado quiere abrirme en dos como una puerta, entrar, nacer, pasar, buscar a una mujer, recoger algo, huir de Dios, asilarse en el mundo. Alguien, del otro lado, me sacude con terror, con prisa y humildad y urgencia. Quizás un niño muerto perseguido o un ángel ...
Esquina con flauta de Julio Barrenechea
Tocan las sombras del ciego y sale luz de la flauta. Brilla el filo de la esquina gracias a la luz que canta. Para la pena se fuma y el ciego fuma en la flauta. Su canción es en la noche, una lucecilla blanca. Música triste, encendida en el final de la flauta. (Por la noche de los cielos...
De pronto en una playa interminable de Miguel Arteche
Toco en la oscuridad las cerraduras. ¿Cómo llegué hasta aquí? Es una extraña casa que rodean tinieblas, y me llaman. ¿Quién eres tú, la que me canta? Recuerdo ahora el mar. ¡El mar! Si yo pudiera volver al mar a aquella playa donde llovía siempre. Allá arriba las verdes colinas ...
Un tigre de papel de Juan Domingo Argüelles
Toco la piel del tigre y el tigre vibra, ronronea, se hace el dormido bajo la palma de mi mano, como un trompo que zumba: mitad madera, mitad punta acerada. Hablo de un libro: en su espesura encuentro la fauna de mis días, los árboles que a diario me cobijan y los saurios y helechos ...
Tropos de Oliverio Girondo
Toco toco poros amarras calas toco teclas de nervios muelles tejidos que me tocan cicatrices cenizas trópicos vientres toco solos solos resacas estertores toco y mastoco y nada Prefiguras de ausencia inconsistentes tropos qué tú qué qué qué quenas qué hondonadas...
Cuerpo o sonido de Alfonso Calderón
Toda a los labios son estrellas en este antiguo amor, en este gastado roce silencioso; y las cabelleras quisieran ser bosques o corazones implorando rostros Todavía hay horizonte en el goce de unos ojos y no escapan lunas ni mareas al golpe sombrío de unas voces. Todavía los cuerpos ...
La libertad de Víctor Corcoba Herrero
Toda acción bélica es abusiva, por la reacción de odio que genera, por su terror, bandera que abandera, por el desamor de llamas que aviva. Toda intriga bélica es revulsiva, crea mal y repele alma sincera: es necio modo de humanizar fiera, de amparar derechos de forma altiva. ...
Confusión (VII) de Alfonso Quijada Urías (Kijadurías)
Toda belleza regresa a su silencio, más allá de la elocuencia hecha de evasiones y mentiras, brillantes como el berniz aplicado sobre la caparazón de las langostas o la epidermis de las frutas del lujurioso mall de Main street. Vana es toda ambición e inútil todo esfuerzo. ...
Lawn-tennis de José Juan Tablada
Toda de blanco, finge tu traje sobre tu flanco griego ropaje. De la Victoria de Samotracia, mientes la gloria llena de gracia. ¡En vano ilusa fijas el pie!... Que no eres musa ni numen, que sin que disciernas un viento lírico sobre tus piernas sopla satírico; pues aunque fatua ...
La miss de María Eloy - García
toda ella era la historia de la estética radiante y moderna a menudo se mostraba atravesada por el verbo como una serpiente moviendo su cascabel al ritmo del poderoso veneno teresa transverberada y hortera fluye por el érebo de la calle con piernas que son tierra para un torso ...
Tú dijiste por dónde de Cé Mendizábal
Toda la arena quiere correr no me culpes, viento, por la confusión si tú también dijiste por dónde pero son mis pies los que se complacen en escribir en círculos en Atacama derritiendo con cada paso los soldaditos de plomo el batallón mudo que ama y desanda su guerra...
Magua de José Kozer
Toda la frente la tengo cubierta de palabras y en ambas sienes un asterisco: un yerbazal las palabras, y entre ambos asteriscos reyes, crónicas, rut, el susto de betsabé cuando intuyó en la azotea que habría de abandonar su sueño casto de susana a fin...
Espera de Oscar Portela
Toda la música que afluía a mi boca el lago de mi boca los peces de mi boca la gran mar estrellada de mi boca el infinito azul perfumado de mi boca perdidos ya ya perdidos el mismo ceto, la misma esquina, la misma desazón la misma culebra sibilante de la noche, ...
Repaso nocturno de Octavio Paz
Toda la noche batalló con la noche, ni vivo ni muerto, a tientas penetrando en su substancia, llenándose hasta el borde de sí mismo. Primero fue el extenderse en lo obscuro, hacerse inmenso en lo inmenso, reposar en el centro insondable del reposo. Fluía el tiempo, fluía su ser, ...
En el 62 las aves marinas hambrientas llegaron hasta el centro de Lima de Antonio Cisneros
Toda la noche han viajado los pájaros desde la costa he aquí la migración de primavera: las tribus y sus carros de combate sobre el pasto, los templos, los techos de los autos. Nadie los vio llegar a las murallas, nadie a las puertas ciudadanos de sueño más pesado que jóvenes esposos ...
La noche en la isla de Pablo Neruda
Toda la noche he dormido contigo junto al mar, en la isla. Salvaje y dulce eras entre el placer y el sueño, entre el fuego y el agua. Tal vez muy tarde nuestros sueños se unieron en lo alto o en el fondo, arriba como ramas que un mismo viento mueve, abajo como rojas raíces...
Desvelo de los pájaros anoche de Lourdes Gil
Toda la noche los oímos volar: su vuelo era el dibujo orbicular de los presagios, la simiente derramándose en lo oscuro. Durante noches infinitas desvelados no supimos leer en la penumbra el aleteo. Nada enseñaba ya San Juan después de tantos siglos, Ni oscuridad sonora ...
Los pájaros de yo sé dónde de Juan Ramón Jiménez
Toda la noche, los pájaros han estado cantándome sus colores. (No los colores de sus alas matutinas con el fresco de los soles. No los colores de sus pechos vespertinos al rescoldo de los soles. No los colores de sus picos cotidianos que se apagan por la noche, como se apagan...
Cristóbal Colón inventa el Nuevo Mundo de Eliseo Diego
Toda la noche, toda, Cristóbal Colón oye pasar los pájaros. Viniendo del abismo, sin fin, a ráfagas, miles y miles de pájaros. Sobre los mástiles, atravesando, acribillando las tinieblas, allá, el ruido de las alas de los pájaros. Viniendo del vacío, del abismo, el ruido, el trueno de la vida...
El poeta revela a las criaturas el nombre de su amada de Efraín Bartolomé
Toda la página del cielo para poner un Nombre Todas las palomas traspasando la niebla matinal para erigir un sueño Despierten cúpulas somnolientas de la Ciudad Ya el joven sol se filtra haciendo restallar su luminoso látigo en la mitad brillante de los árboles...
Pobreza de los diez años de Matilde Alba Swann
Toda mi angustia tuvo la forma de un zapato, de un zapatito roto, opaco, desclavado. El patio de la escuela... Apenas tercer grado... Qué largo fue el recreo, el más largo el año. Yo sentía vergüenza de mostrar mi pobreza. Hubiera preferido tener rotas las piernas y entero mi calzado. ...
Toda mi ternura de Manuel Bandeira
Toda mi ternura Para los pajaritos muertos; Para las pequeñas arañas. Toda mi ternura Para las mujeres que fueron niñas bonitas Y llegaron a ser mujeres feas; Para las mujeres que fueron deseables Y dejaron de serlo. Para las mujeres que me amaron Y que yo no pude amar. Toda mi ternura ...
Lo que se sabe de Concha García
Toda mi vida la pasión soterrada en el bajo fondo de la placidez. La idea de la pericia escapa. Un lento proceso al amanecer. La quinta vez que reescribo. Te lo dije. No creo. La fe ha resbalado como la resina joven, como el trazo de una oruga, la fe se ha derretido en la baba ...
Raro fulgor (II) de Alfonso Quijada Urías (Kijadurías)
Toda palabra quema. He aquí las cenizas.
Tragaluz inédito (2 y 3) de David Escobar Galindo
Toda poesía mansa merece morir en el cadalso del silencio. Alguna vez escuché -con mi oído plural- esa secreta sumisión del alma que no quisiera despedirse. Y yo, que soy guerrero sin arma ni doctrina, vomité por angustia al ver a mi otro yo colgado de su soga. TRAGALUZ INÉDITO (3) ...
Danza de indios de Enrique Díez-Canedo
Toda tierra es raíz, es tronco, es rama, tallo sin yema en que la flor reviente. ¡Oh enérgico poder! Fuerza de savias, ímpetu...
Poemas eromáticos / II parte (II) de Galvarino Plaza
Toda tu presencia / insoslayables cielos vacíos / hondo vuelo del grito alejándose de sus deslumbradas escamas / Tu cuerpo se curva en- Volviendo al cerrado diálogo entre dos sombras: quemados filos lentamente nudo, insospechado ruido que pre- Cede al derrumbe / Añorada víspera: ...
Toda una temporada... de Héctor Urruspuru
Toda una temporada bajo la ducha borrando el rastro de tus besos los días interminables el invierno, nosotros cazadores de penumbras. La sangre de lo asesinado la boca de humo los ojos cerrados soñando, el vapor del agua caliente el calor/color de tu desnudo en el vidrio ...
Fin de Jorge Manrique
Todas esta propiedades tiene el verdadero amor. El falso, mis falsedades, mil mentiras, mil maldades, como fengido traidor. El toque para tocar cuál amor es bien forjado, es sofrir el desamar, que no puede comportar el falso sobredorado.
Todas íbamos a ser reinas de Gabriela Mistral
Todas íbamos a ser reinas, de cuatro reinos sobre el mar: Rosalía con Efigenia y lucila con Soledad. En el valle de Elqui, ceñido de cien montañas o de más, que como ofrendas o tributos arden en rojo y azafrán. Lo decíamos embriagadas, y lo tuvimos por verdad, que seríamos todas reinas ...
Todas la muerte y la vida se colmaron de tul... de Marosa di Giorgio
Todas la muerte y la vida se colmaron de tul. Y en el altar de los huertos, los cirios humean. Pasan los animales del crepúsculo, con las astas llenas de cirios encendidos y están el abuelo y la abuela, ésta con su vestido de rafia, su corona de pequeñas piñas. La novia está ...
Motel, money, murder, madness de Irene Sánchez Carrón
Todas las calles de aquella noche iban al cielo. Ella surgió del fondo de su vaso. Quiso beber con él sin prisa. Quiso saber su historia mientras le deshojaba el corazón. Más tarde le pidió con los labios que se fuera con ella. Confundir puede el cuerpo el placer con la muerte. ...
El otro poeta de Sergio Cordero
Todas las cosas a las que me entrego se hacen ricas y a mi me dejan pobre. Rainer Maria Rilke Esa esclava que obsedió al orfebre adorna la muñeca del guarura. La última acuarela del suicida se multiplica en el papel tapiz. La sinfonía del niño prodigio fue adaptada para un comercial. Ese verso ...
Retrato de una estudiante de Miguel Arteche
Todas las cosas del tiempo, todas las cosas del viento, vibran entre las suaves calles en el crepúsculo. Nombres derramados, habitaciones solas, viejas conversaciones derramadas un día, voces de mis parientes, una tarde que sale desde el mar sumergido, la soledad de la arena ...
Tristeza de José Luis Hidalgo
Todas las cosas son las mismas que ayer estaban en mi orilla: tierra inmutable y poderosa, cielo sereno y hondo arriba, piedras heladas donde el tiempo pasa lejano y nunca mira... Solo las nubes y las rosas cada mañana son distintas, como el misterio de mi carne, por una sangre...
La isla (V) de Pablo Neruda
Todas las islas del mar las hizo el viento. Pero aquí, el coronado, el viento vivo, el primero, fundó su casa, cerró las alas, vivió: desde la mínima Rapa Nui repartió sus dominios, sopló, inundó, manifestó sus dones hacia el Oeste, hacia el Este, hacia el espacio unido hasta que estableció ...
Años luz o luciérnagas de Samuel Noyola
Todas las noches llegan en coche espacial Son una luz viajera Son llamas bastante añejas En donde esté siempre veo palpitando las luciérnagas Pero la raza no cree aunque las vea Se trata del miedo ancestral que encandila un gobierno animal Sin ofender a la inocente fauna ...
La ventana abierta de Jorge Teillier
Todas las nubes me anunciaban que tú llegarías cuando despertaba para volverme hacia la ventana secreta de los sueños. Pero tú debías extraviarte: los pájaros se comían las migas que sembraba para señalarte el camino. Alguien vestido siempre de negro te vigilaba y quería transformarte . ...
Sermones y prédicas del Cristo de Elqui (XXV) de Nicanor Parra
Todas las profesiones se reducen a una hay quienes dicen somos profesores somos embajadores somos sastres y la verdad es que son sacerdotes sacerdotes vestidos o desnudos sacerdotes enfermos o sanos sacerdotes en acto de servicio Hasta el que limpia las alcantarillas ...
Las gaviotas de Bernardo Atxaga
Todas las tardes se reunen las gaviotas frente a la estación del tren: Allí repasan sus amores. En su libro de memorias dos flores de sándalo: una señala la página de los puentes, otra la de los suicidas. Y tambien guardan una fotografía del mendigo que, hace tiempo, transportaba ...
Todas las tardes de Eliseo Diego
Todas las tardes, las benditas, las ilusorias tardes mi padre compra Avance. Testamentos de cenizas, minucias de la caducidad. En el crepúsculo crujen las grandes hojas tontas que solo mi padre maneja con esa desolada sagacidad. La sombra se está...
Apodaca de Nancy Morejón
Todavía despoblada, brillando en el corazón sin habla de la peregrina, entro hacia tus corrientes sumida por ahora bajo las presiones de un golfo mudo que toca el fondo de las islas. Un mono pequeñito asoma sus ojazos de lechuza intranquila y acecha en la penumbra la sombra de la Reina; ...