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listado de poemas en audio por primeros versos letra l

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1352 poemas con la letra "l"

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Llamó a mi corazón, un claro día... de Antonio Machado
Llamó a mi corazón, un claro día, con un perfume de jazmín, el viento. A cambio de este aroma, todo el aroma de tus rosas quiero. No tengo rosas; flores en mi jardín no hay ya; todas han muerto. Me llevaré los llantos de las fuentes, las hojas amarillas y los mustios pétalos. Y el viento huyó... ...
Rin, rin, ¿quién es?, la muerte de Julia Escobar
Llamó la muerte a casa y no me puse. Ella dejó un mensaje: llámame en cuanto puedas que te busco. Dejé el buzón de voz desconectado para que no me importunaran sus mensajes. Es más, pedí a la compañía que me diera de baja, por si acaso.
A Rafael Landívar de Luis Cardoza y Aragón
Llamo y nadie responde. Pregunto a la piedra y a los árboles. Canta un pájaro y me doy cuenta de que las casas no tienen ventanas: demasiado débiles para tumbas, demasiado fuertes para moradas. Beso al leproso y a la niña con caspa. Y a ti, violento geranio; y a ti, crepúsculo. ¡Se diría...
A mitjan setembre de Marià Manent
Llarga com la carena, sobre el riu, cada matí s’adorm la boira clara. On són els lliris? S’ha tornat esquiu el sol adesiara. Però canten aloses cel amunt i fan les herbes una olor més forta. La vidiella no és un blanc repunt, sinó una seda morta. Amb cent ulls grocs ens mira el codonyer...
Llega diciembre de Krisma Mancía
Llega diciembre con su larga cola de vejez y tu fe y tu inocencia y tu sencillez flotan en las vestiduras del viento. Esta vez el techo de la casa no soportó el peso de tus sueños porque dejaste de cortar las estrellas que se anclan en lo más alto de la montaña y dejaste...
Soneto del domingo de Eduardo Langagne
Llega el domingo con su magia absorta, me habían contado ya de su llegada, del fatídico tedio de la nada, del derroche del mundo que lo aborta. No hay voces que resuenen en la corta humedad que se expresa desolada, no hay palabra que venga estimulada por la sangre que ahoga ...
La llegada del invierno de Salomé Ureña de Henríquez
Llega en buen hora, más no presumas ser de estos valles regio señor que en el espacio mueren tus brumas cuando del seno de las espumas emerge el astro de esta región. En otros climas, a tus rigores pierden los campos gala y matiz, paran las aguas con sus rumores, no hay luz ni brisas, ...
Poema del fuego No. 4 de Ibn Sara As-Santarini
Llega hasta ti en su cálido brasero, radiante en medio de la oscuridad. Cuando su frente brilla en la negrura, las tinieblas se visten del delicado velo de la luz. ¡Oh qué hermosura! Sus costados lanzan chispas como confeti de oro, y son las brasas, en la túnica de la ceniza, ...
Símbolo de Angela Figuera Aymerich
Llega una mano de oro luciendo un diamante una mano de hierro gobernando unas riendas, una mano de niebla donde canta una alondra: yo las dejo pasar Llega una mano roja empuñando una espada, llega una mano pálida llevando una amatista, llega una mano blanca ...
Mañana de ámbar (2) de MANUEL ORESTES NIETO
Llegaba el verano y no íbamos al mar. En esta guarida de pobreza no habían aviones que abordar hacia otros países; el planeta se reducía a estas calles que conocíamos con los ojos vendados. Muchos de nuestros juguetes los hicimos con nuestras propias manos; corríamos por el barrio ...
Como una luz de Jaime Saenz
Llegada la hora en que el astro se apague, quedarán mis ojos en los aires que contigo fulguraban Silenciosamente y como una luz reposa en mi camino la transparencia del olvido. Tu aliento me devuelve a la espera y a la tristeza de la tierra, no te apartes del caer de la tarde -no me dejes ...
Dedo que no tapa el sol de Odette Alonso
Llegamos a la ciudad como a la casa la casa ajena en la que hemos crecido debajo de un mantel de poca lumbre. Aquí vendrán los hijos los hijos soldaditos y pelotas. Esta ciudad les dará el pan y la inocencia les dará la pupila y la mordaza los hará grandes y heroicos y eternos. Ésta será la casa ...
Hacia el final de Jorge Guillén
Llegamos al final, A la etapa final de una existencia. ¿Habrá un fin a mi amor, a mis afectos? Sólo concluirán Bajo el tajante golpe decisivo. ¿Habrá un fin al saber? Nunca, nunca. Se está siempre al principio De una curiosidad inextinguible Frente a infinita vida. ...
Telo de Ernesto Aguirre
Llegamos con la urgencia de lo impostergable. Para dos sábanas y una cama la eternidad nos alquiló sesenta minutos.
Las niñas de Felipe Benítez Reyes
Llegan con los tacones sucios del barro de los parques, con un perfume espeso de flores venenosas. Llegan con gafas negras, radiantes, despeinadas; la noche las recubre con un palio morado. Toman licores densos con aires de tragedia. Tienen nombres de diosa, de colonia ...
Llegan las mujeres de Jairo Guzmán
Llegan las mujeres a servir copas de lágrimas para que mi bestia de luz libe para que el humor haga estallar de risa el océano negro de sus angustias Sufren por los hombres-sus hijoses decirsus noviosque rompen cítaras en su amor- y flotan con la mujer que de mi sustraen ...
A bayoneta calada de Marco Antonio Montes de Oca
Llegan las primeras oleadas del pueblo A encender con sus fuegos nada fatuos La mecha de mis cicatrices. Desanda el estambre La torturada extensión de los ovillos; Prodigiosamente se aclara el agua Y los frutos del muro de las nieblas A bayoneta calada son mondados. Tienen...
Las palabras de Antonio Porpetta
Llegan puras, calladas, como dulces insectos, invadiendo mi frente con su zumbido leve, portando entre sus alasesos frágiles fuegos que estallan en mi sangresus cascadas de vida. Me adivinan cansado de caminar el aire, de pulsar el espacioque me conduce a ellas, y entonan ...
Serrana de Francisco Bocanegra
Llegando a Pineda del monte cansado, serrana muy leda vi en un verde prado. Vila, acompañada de muchos garzones, en danza reglada d 8242;acordados sones. Cualquier que la viera, como yo, ¡cuitado!... en gran dicha hobiera el ser della amado. Sola hermosura tiene por arreo, ...
Letanías de la tierra muerta de Alfonsina Storni
Llegará un día en que la raza humana se habrá secado como planta vana, y el viejo sol en el espacio sea carbón inútil de apagada tea. Llegará un día en que el enfriado mundo será un silencio lúgubre y profundo: una gran sombra rodeará la esfera donde no volverá la primavera; la tierra ...
Llegarán los almendros... de Clara Janés
Llegarán los almendros en flor a tu ventana huídos de mi pensamiento, y el temblor del olivo que se estremece al paso de la noche. Pero yo, cada vez más perdida en tus palabras, no tendré fuerza para llegar hasta tu puerta, me quedaré vagando por las calles, desgranando temores ...
Quinientos años (500 años) de Pedro Valle
Llegaron del mar y se descubrieron (Fuente: Eleazar Rivera)
Los Arcángeles de Antonio Porpetta
Llegaron los arcángeles. Se supo que llegaban por una luz dorada que se esparció en la noche, cuando los sueños labran manantiales en la yerma memoria de las gentes. Podían escucharse sus pisadas de luna entre los árboles, el rumor de sus voces delgadas como espigas, ...
Nosotros de Sabeli Ceballos Franco
Llegaron otra vez el día que muere y el que nace la hora de vencernos en silencio con las pieles infinitamente incrédulas No nos agendamos los momentos y sin embargo somos puntuales uno al otro para amarnos sin mostrar las carnes ni pensar con gula en canjear labios o manos ...
También de amor debe hablar el poeta (2) de Alejandro Jodorowsky
Llegas a mí como una brisa sin paisaje a nacer en aquello que emerge de la herida allí donde ya no es posible establecer un nido Humilde silenciosa te dejas llevar por el torrente no te dices libre pero sabes sonreír cuando no pides porque lo has perdido todo menos a ti misma Sombra a sombra ...
La lucha con el ángel (20) de Amable Sánchez Torres
Llegas como el preludio de la nieve, duras como el epílogo del fuego: de ceniza y silencio tengo escrito un contrato contigo y con tu boca. ¡Muerte-amor, muerte-amor! Con qué constancia te paseas en torno, te aproximas, te asomas, te abalanzas, te insinúas desde el brocal florido de mi pozo. ...
La lengua de las mareas (3) de Christian Formoso Bavich
Llegas tarde. Sólo mis huesos saldrán a recibirte. De: La lengua de las mareas Selección: Guido Ferrer
La poesía de Octavio Paz
Llegas, silenciosa, secreta, y despiertas los furores, los goces, y esta angustia que enciende lo que toca y engendra en cada cosa una avidez sombría. El mundo cede y se desploma como metal al fuego. Entre mis ruinas me levanto, solo, desnudo, despojado, sobre la roca inmensa del silencio, ...
Extática la vida de Rosaura Álvarez
Llegaste a mí adoleciente de ternuras, la voz adelgazada por plegarias de todos los albores. Y no supe qué hacer con tu candor. Había tanta luz, tanto secreto río, tanta fecunda hoguera, que cegué de belleza. Luego, a tientas, posé mi mano en tu costado, recliné mis efigies por tu frente ...
Viniste del humo de Carmen Feito Maeso
Llegaste del otro lado del aire. Apretaste el corazón cálido y bueno de un ave libre, blanca y humilde. Apareciste en las ventanas de las ilusiones, pequeñas, tristes y dolientes, irasciblemente grande, irasciblemente prepotente e inexpugnable. Nunca un ave tuvo una jaula tan negra ...
Ocho A.M. de Fabricio Estrada
Llego a la hora en punto. De esta forma, el tiempo adquiere matices históricos. Marco tarjeta y busco a tientas mi escritorio. Ya no dirán nada, he cumplido con llegar y esto para ellos es suficiente. Ahora me verán callar, yendo del baño a la fuente de agua, de la fuente de agua...
Balcón al mar de Odette Alonso
Llego a tus costas como al reverso menos cruel de la moneda y tengo todo el tiempo para amarte aunque el amor no sea más que alguna carta a veces una espera. Me desvisto en el muelle me deslumbro tiendo mi mano para hallar otra respuesta y allí estás tú allí vuelvo...
Llego con la cabeza de vigilia... de Isabel Quiñones
Llego con la cabeza de vigilia, pura luz acosada, trashumante, luz originaria, vegetal, vengo con las manos adelgazadas de nupcial vértigo de mayo, del sueño lustral de la sed mordida, de las constelaciones primeras. Vengo del cristal más fijo de la tierra, de la insumisión irreductible de la llama. ...
Llego con tres heridas de Miguel Hernández
Llego con tres heridas: la del amor, la de la muerte, la de la vida. Con tres heridas viene: la de la vida, la del amor, la de la muerte. Con tres heridas yo: la de la vida, la de la muerte, la del...
La casa de Lina Zerón
Llegó el momento de partir el hogar en dos. Bien: comencemos por los rincones donde las arañas tejieron también su historia. Hablemos de los muros y sus cuadros. ¿Cuál eliges? ¿El del día de la boda, el retrato de la niña o el de vacaciones en verano? Quiero el antiguo bodegón ...
Suicidio de José Batres Montúfar
Llegó en fin a este presido inserta en El Semanario (periódico literario) la contienda del suicidio. Para matar el fastidio, por no decir otra cosa, saco mi Musa quejosa de vivir arrinconada, cómo quién saca su espada para ver si está roñosa. A todos hablar prometo sin ofender a ninguno, que a todos, ...
Duelo de Salvador Díaz Mirón
Llego entre dos esbirros, que no dudan de que a un monstruo feroz guardan y aquietan. Gritos desgarradores me saludan y brazos epilépticos me aprietan. Suspenso en el umbral callo y vacilo. Alto y grueso blandón muestra y agrava con lampo incierto el espantable asilo. ...
Ciega quedó la luna de Isolda Hurtado
Llegó la noche de rostros acabados la flora muerta, la fauna extinta ¡Lecturas erradas desde milenios! escribía ella mientras el agua dejaba como grieta seca el alma. Algún día regresará el canto verde de las cosas dijo.
Llegó la noche y no encontré un asilo... (Rima LXV) de Gustavo Adolfo Bécquer
Llegó la noche y no encontré un asilo; ¡y tuve sed...! Mis lágrimas bebí. ¡Y tuve hambre! ¡Los hinchados ojos cerré para morir! ¡Estaba en un desierto! Aunque a mi oído de las turbas llegaba el ronco hervir, yo era...
La lluvia y tú de Romeo Murga
Llegó la triste noche oscura; pasó la lluvia y no llegaste. Para endulzar tanta amargura no habrá miel rubia que me baste! Llegó la noche, pasó la lluviaY no llegaste. Después nos quisimos, es cierto, y hasta casi olvidé ser triste; pero esa amargura no ha muerto; junto a tu fiel recuerdo existe: ...
Dibujo de la fuga (V) de Claudia Lars
Llegó sobre sus botas de soldado y su medida de alma. En el vagón lloraba un niño puro y leían los hombres con anteojos. La música de ruedas trenza llanuras con aldeas tristes. Un presuroso cerro se le acerca para huir, en menguante. Cada cintura de árbol tiene brazos ...
El día de Oscar Portela
Llegó un día a mi puerta con un claro silencio sobre la frente. Era solo respuesta tras el dintel vacío, pura interrogación su boca sin ninguna pregunta, que guiara sus pasos. Serené entonces mi corazón agobiado por el recuerdo innúmero de lo que fue combate provocación, y éxtasis. ...
Mi amigo el silencio de Enrique González Martínez
Llegó una vez, al preludiar mi queja bajo el amparo de la tarde amiga, y posó su piedad en mi fatiga, y desde aquel entonces no me deja. Con blanca mano, de mi lado aleja el decidor afán y lo mitiga, y a la promesa del callar obliga la fácil voz de la canción añeja. ...
Fresco de César Vallejo
Llegué a confundirme con ella, tanto...! Por sus recodos espirituales, yo me iba jugando entre tiernos fresales, entre ss griegas manos matinales. Ella me acomodaba después los lazos negros y bohemios de la corbata. Y yo volvía a ver la piedra absorta, ...
Al conde de Lemus, yéndole a visitar a Monforte de Luis de Góngora y Argote
Llegué a este Monte fuerte, coronado De torres convecinas a los cielos, Cuna siempre real de tus abuelos, Del Reino escudo, y silla de su estado. El templo vi a Minerva dedicado, De cuyos geométricos modelos, Si todo lo moderno tiene celos, Tuviera invidia todo lo pasado. Sacra erección de príncipe ...
Laguna de Fuentepiedra de María Victoria Atencia
Llegué cuando una luz muriente declinaba. Emprendieron el vuelo los flamencos dejando el lugar en su roja belleza insostenible. Luego expuse mi cuerpo al aire. Descendía hasta la orilla un suelo de dragones dormidos entre plantas que crecen por mi recuerdo sólo.Levanté con los dedos ...
El regreso de Carilda Oliver Labra
Llegué muy tarde. La luz era difícil; el cuarto pobre. Desnuda yo parecía un juguete...
Alegría de José Hierro
Llegué por el dolor a la alegría. Supe por el dolor que el alma existe. Por el dolor, allá en mi reino triste, un misterioso sol amanecía. Era la alegría la mañana fría y el viento loco y cálido que embiste. (Alma que verdes primaveras viste maravillosamente se rompía.) Así la siento más. ...
El tiempo (IV) de Luis Alfredo Arango
Llegué siempre tarde y me sigo nutriendo de urgente futuro de tiempo inexplorado de riesgos y esperas como si fuera cierto que renacieran los días. (Selección: Regina José Galindo)
Un sordo rumor de nada de Eloísa Sánchez Barroso
Llegué tardía, con una inmensa ilusión fraguada en la esperanza de que todo sucediera. Traía la ternura para regalarte; bajo mis párpados, febriles vuelos de golondrinas y maduros racimos en mi costado. Llegué pródiga: puro deseo era de agasajarte. ...