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listado de poemas en audio por primeros versos letra l

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1352 poemas con la letra "l"

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Páginas en blanco -II-shebabdoah wall de Severo Sarduy
La pared cruje. Grieta en lo blanco. Allá va, desunido, el cuarto. Detrás del tragaluz un rostro, otro, mirándose, mirándonos.
Desiertos y ángeles (7) de Belkys Arredondo Olivo
la pared no es otra cosa que la metáfora que nos separa miro la tersura de su color ahumado y corre la película sobre el ahogo de su espesor veo esporas juntándose en movimientos perfectos para dejarme sin ti De: Desiertos y ángeles
Cantares de Pablo Neruda
La parracial rosa devora y sube a la cima del santo: con espesas garras sujeta el tiempo al fatigado ser: hincha y sopla en las venas duras, ata el cordel pulmonar, entonces largamente escucha y respira. Morir deseo, vivir quiero, herramienta, perro infinito, movimiento de océano ...
La parte de sí... de Roberto Juarroz
La parte de sí que hay en el no y la parte de no que hay en el sí se separan a veces de sus cauces y se unen en otro que ya no es sí ni no. Por ese cauce...
diosecillo concreto de Roxana T. E. Beltrán Velásquez
La pasión habita en las aceras; el brazo del mañana me detiene con su luz, y enclítica en la mirada del destino me desnudo en la orilla de los horarios. Hoy no huyo, restablezco el valor, y Dios celoso me mira idolatrar mi diosecillo muere el entorno poco a poco mientras resucitamos completos, ...
Fantasma con monóculo de Jenaro Talens
La patria es el lugar donde no estoy, el arrabal de mi melancolía; en ella inscribo gestos, la grafía de los muchos que fui, de quien no soy. Viajé (perdí lugares) hasta hoy, de noche en noche, sin buscar el día. Tú, negro sol de la sabiduría que iluminas la senda, dime, ¿voy o...
Los primeros nombres de Pedro Rivera
La Patria es el panal y la guitarra. El sueño azul y el resplandor ajado. El seno maternal sobre la tierra y los niños que juegan en el patio. La Patria no es el rostro de la noche. Es el labio sensual y el rostro claro, una bala creciendo por mi sangre y un grito desprendido de la mano. ...
Denominación de origen: extranjero de Juan Bonilla
La patria es estar lejos de la patria: una nostalgia de la infancia en las noches en que te sientes viejo, una nostalgia que sube a tu garganta como el agrio sabor de vino en las resacas duras. La patria es un estado: pero de ánimo. Un viejo invernadero de pasiones. La patria...
Mañana de ámbar (11) de MANUEL ORESTES NIETO
La pelota que tanto quise y nunca llegó a mis manos, la que tanto anhelé y no me fue regalada, la que le dije a los amigos que tendríamos para jugar hasta morirnos de cansancio, terminó por romper el cristal de la última navidad inocente de mi vida. ...
Pensamiento despedido de Américo Ferrari
La pensée, c est une image éconduite Henri Michaux Por tonto por abusivo por presuntuoso por engañoso por lo del gato y la liebre por dárselas de imagen lo han puesto de patitas en la calle no a la imagen: a él residuo de una imagen sin hogar para que aprenda a ser ...
Romance del dolor ilímite de David Moya Posas
La penunbra humedecida se tendió cómo un abrazo y alumbraron los espejos de la antesala del llanto. Hasta las piedras el pulso fue llevando su delgado paisaje de enredaderas y bosquecillo aromático. La vida le hacía gárgaras por las grietas del costado y a la tiniebla oprimída por las cárceles ...
Baile de Gustavo Esmoris
La pequeña bailarina de ébano permanece inmóvil frente a la vela Detrás su sombra danza en la pared La madera descubre su forma de escapar hacia...
Lamentación por una perra (2) de Eduardo Lizalde
La perra más inmunda es noble liro junto a ella. Se vendería por cinco tlacos a un caimán. Es prostitua vil, artera zorra, y ya tenía podrida el alma a los cuatro años. Pero su peor defecto es otro: soy para ella el último de los hombres. (Selección: Juan Domingo ...
La persiana está rota de Emilio Prados
La persiana está rota y el sol mete un gajo de luz aquí en mi cuarto: este largo renglón que entre dos sombras paralelas se extiende horizontal frente a mí en la pared, al pie del lecho. No he descansado aún. La noche lleva en su ola mansa enteros los despojos de mi desalojada ...
Cuerpo presente de Federico García Lorca
La piedra es una frente donde los sueños gimen sin tener agua curva ni cipreses helados, La piedra es una espalda para llevar al tiempo con árboles de lágrimas y cintas y planetas. Yo he visto lluvias grises hacia las olas levantando sus tiernos brazos acribillados, ...
Dintel de Fernando Ruiz Granados
La piedra eternal busca lo temporal La esbelta columna que sostiene El claro techo del cielo El frontispicio del templo Donde la luz de oro anima Las figuras pétreas de los Dioscuros La cóncava piedra de la clepsidra Que guarda en su mano los instantes Del inasible tiempo ...
Piedra de Rosario Castellanos
La piedra no se mueve. En su lugar exacto permanece. Su fealdad está allí, en medio del camino, donde todos tropiecen y es, como el corazón que no se entrega, volumen de la muerte. Sólo el que ve se goza con el orden que la piedra sostiene. Sólo en el ojo puro del que ve su ser ...
la piel amarilla de William Johnston
la piel amarilla vendría a ser el antiguo resplandor de la luna. los ojos varados en aquella imagen: una casa al borde del mar un mar que bien puede llamarse recuerdo mientras la sangre disecada a su alrededor explica...
Respiraciones de Saúl Ibargoyen
La piel de esta bestia posible acumula deshojadas láminas y un hálito herrumbrado se apega a sus raíces. Esta piel que cruje así entre ínfimas tormentas de sal viene quizá desde las primeras respiraciones de una larva enroscándose en sutiles gelatinas. Un animal de las aguas gira otra vez ...
L′homme- La femme de Enrique Gómez - Correa
La piel dura abre los apetitos el río invisible Las manos en orden distinto Los labios acariciados Después la soledad Si encontráis...
Ofertorium de Floriano Martins
La pierna dulcemente erguida sobre la página: un verso así no escribes sin mi gozo Sabía cómo marcar las frases donde retornar. Los dos se buscaban entre enigmas y risas, devolvíanse mutuamente lo que iban encontrando: restos del otro, pequeñas sombras dispersas. Te abro todos los labios ...
Pierna silvestre de Nicomedes Suárez Araúz
La pierna se lava y se raspa el exceso de gordura que hubiera. Se pone en una asadera al horno. Una vez que larga un poco la gordura, se cuece hasta secarse y se cubre en azúcar y caldo de piña. Se deja en horno fuerte cociendo unos veinte minutos. Al retirar del horno se corta la pierna ...
El alfanje secreto (VIII) de Santos Domínguez Ramos
La plaza de los muertos en la medina, el arco curvo de luz, el borde vegetal de la tarde. La antigua voz del viento que lame como un perro la arena innumerable, el crisol de los días, la desolada cara secreta del leproso. De: Cuaderno de Abul Qasim Selección del autor
El alfanje secreto (II) de Santos Domínguez Ramos
La plaza de tu sueño es una algarabía de razas que contemplan el viejo palmeral. En esa plaza miras fluir el chorro lento de cada atardecer: el agua se detiene en acequias con sándalo y alminares sonoros que dan la espalda al tiempo. Tú has visto en esa plaza, junto al viejo que toca la darbuka ...
Limbo de Luis Cernuda
La plaza sola (gris el aire, Negros los árboles, la tierra Manchada por la nieve), Parecía, no realidad, mas copia Triste sin realidad. Entonces, Ante el umbral, dijiste: Viviendo aquí serías Fantasma de ti mismo. Inhóspita en su adorno Parsimonioso, porcelanas y bronces, Muebles chinos, ...
Atónito suspenso de Héctor Rojas Erazo
La pluma inunda el ave. La rosa se concentra y pétalo por pétalo refugia su perfume en sus espinas. El árbol ,regresando por la savia busca el lodo y el hueso y acurruca su verde en la semilla. El hombre se repliega en sus facciones, toca su llaga viva, e introduce su imagen...
Vientre de Tomás Segovia
La pobre carne inocente, dulce montón de tibieza y ciega orfandad, se siente, tras la elástica corteza de la piel, cómo responde al llamado. Porque esconde en su entraña agradecida de construida blandura toda la rica hermosura de un destino de vencida.
La pobreza ajena me basta... de Antonio Porchia
La pobreza ajena me basta para sentirme pobre; la mía no...
Elogio de la luz de Alberto Blanco
La poesía es una pregunta la prosa es una respuesta La prosa...
Summa de Roy Sigüenza
La poesía come carne prohibida Todo el mar se parece Sí el mar sacudido como una tela Si comenzara a hablar un día de estos Es suave su risa por ahora Su grafía se construye en la arena Se borra Aúlla de pájaros cierta temporada -el sol se le quema como si fuera...
La poesía de Eugenio Montejo
La poesía cruza la tierra sola, apoya su voz en el dolor del mundo y nada pide-ni siquiera palabras. LLega de lejos y sin hora, nunca avisa; tiene la llave de la puerta. Al entrar siempre se detiene a mirarnos. Después abre su mano y nos entrega una flor o un guijarro, algo secreto, pero tan intenso ...
Poesía de Humberto Ak´Abal
La poesía es fuego, quema dentro de uno y dentro del otro. Si no, será cualquier cosa, no poesía.
La poesía... de Francisco Nájera
La poesía es labor de prisioneros: primero se traza el mapa de la cárcel, y después se la recorre en silencio. De: 1999. Poemas
Arte poética de Marita Troiano
La poesía me hizo suya en un lecho de arena y hojas blancas lamidas por la brisa con un sol rojo enardecido con una luna abandonada Y fue mi sangre Fue mi piel Mi propia sombra La poesía fue mis alas hacia la libertad De : Mortal in Puribus
Edad Media de Antología Poética 1 Edad Media
La poesía medieval, tanto la épica como la lírica, se componía para que la escuchase un público atento...
Arte poética 2 de Adriano Corrales
La poesía nace por ejemplo de la turbia sensación en el bar de una ciudad desconocida: chupás anónimo la salonera sonríe va y viene sirvesonríe gira con pasitos de salsa se contonea va y viene gira guiña un ojo sonríe nadie te conoce y desconfiás de todos danza ...
Música del poema de Humberto Mello
la poesía no toca en la radio o en las discotecas porque la música del poema no es para bailar y en el delirio banal de la nación la poesía no elige modas porque la música del poema no es para bailar nadie danza un poema en la televisión porque la música del poema no es para bailar ...
La poesía... de Silvia Elena Regalado
La poesía, mientras más pública es más íntima, multiplica la complicidad de otras intimidades. (De: izquierda que aún palpitas)
Como pájaros perdidos (Poema XXXVI) de Jaime Sabines
La policía irrumpió en la casa y atrapó a los participantes de aquella fiesta. Se los llevó a la cárcel por lujuriosos y perversos. Era natural. La policía no puede irrumpir en las calles y acabar...
Una sirena eterna (VIII) de Isolda Dosamantes
La presa recobra su forma primigenia, lee las líneas secretas de su mano para evocar su estirpe, descubre la cicatriz del tiempo en su índice, se contempla en el Cenote Azul con la guirnalda de la boda. Bajo los túneles secretos que dan al mar se reconoce en el canto, ...
De otra vida de Jorge Hübner Bezanilla
La presentida, la que lleva, nimbada toda de fluídos, mi derecho a una vida nueva y el estupor de los sentidos; la que me arroja en lo velado de otra existencia con su roce, viene temblando y se ha cegado: ¡la miro y no me reconoce! Yo sé que es ella: mis secretos la hacen marchar estremecida; ...
La primavera besaba... de Antonio Machado
La primavera besaba suavemente la arboleda, y el verde nuevo brotaba como una verde humareda. Las nubes iban pasando sobre el campo juvenil... Yo vi en las hojas temblando las frescas lluvias de abril. Bajo ese almendro florido, todo cargado de flor recordé , yo he maldecido mi juventud ...
La primavera de la aldea. de Jaime Torres Bodet
La primavera de la aldea bajó esta tarde a la ciudad, con su cara de niña fea y su vestido de percal. Traía nidos en las manos y le temblaba el corazón como en los últimos manzanos el trino del primer gorrión. A la ciudad la primavera trajo del campo un suave olor en las tinas de la lechera ...
La primavera, dices... de Pablo Armando Fernández
La primavera, dices, y escojo madreselvas, geranios y begonias. A casa vuelves con los pies mojados, la falda llena de guisazos ásperos. Begonias sin olor en los cabellos y entre las manos, romerillo y malvas. Dices, el aire, y cierro las ventanas, busco el sillón más próximo...
Fuentes de Alejandro Aura
La primera a duras penas se acerca el de la voz al pozo se asoma se abisma el alma pierde pie y cae como un idiota la ley clama sus fueros y esa no materia que hablaba se alebresta le da envidia que el sol salga tan recio haya música tengan pieles tan lindas...
Aída de Eugenio Martínez Orantes
La primera brasa que tuve se llamaba Aída. Tenía el pelo alegre como un trigal sembrado en una perla, y unos ojos de fiesta donde el cielo nacía diariamente. (Ella fué la culpable de que yo empezara a escribir garabatos sobre las espaldas de lejanas estrellas) ... ...
Fragmento V /4 de La marcha de 150.000.000 de Enrique Falcón
La primera es morir por amor. La segunda, definitivamente no hacerlo y aparecer en tu boca como un niño muerto. Trescientas horas bajo un sol desnudo que se llena de algas y está próximo a existir: un comienzo excelente para olvidar los avisos y clavarse en el mundo ...
Mar de fondo (VIII) de Francisco Hernández
La primera mujer que recorrió mi cuerpo tenía labios de maga: labios verdes y azules, con sabor a fruto silvestre, con señales indescifrables como la miel o el aire. Muchas veces incendio mis cabellos con siete granos y siete aguas, cOn ensalmos que sonaban a campanillas de barro, ...
El fantasma del amor de Alejandro Aura
La primera noche que pasé fuera de casa me quedé leyendo hasta ver fantasmas entre ellos estaba el fantasma del amor los años pasan comedidos y azarosos y se van descontando como uvas del racimo de modo que el esqueleto del tiempo sarmentoso y seco poco a poco...
La primera palabra de Teresa Martín Taffarel
La primera palabra se anuncia en el silencio. Es un pliegue del aire, un resquicio del tiempo y no sabe si es agua, o pájaro o estrella, y si nombra, si llama, si se niega o espera. La sustancia del viento se resuelve en un signo: las farolas, el libro, la cuna, las estatuas. ...