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listado de poemas en audio por primeros versos letra l

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1352 poemas con la letra "l"

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Comunión plenaria de Oliverio Girondo
Los nervios se me adhieren al barro, a las paredes, abrazan los ramajes, penetran en la tierra, se esparcen por el aire, hasta alcanzar el cielo. El mármol, los caballos tienen mis propias venas. Cualquier dolor lastima mi carne, mi esqueleto. ¡Las veces que me he muerto al ver matar un toro!... ...
Los niños se adormecen en las fuentes... de Juan Antonio Masoliver Ródenas
Los niños se adormecen en las fuentes las madres se levantan y levantan como ángeles que vuelan en la muerte los sueños se despiertan y se espantan ya llaman los relojes para el alba la ropa está teñida en sus tendales se levantan las faldas y la enagua pasan los hombres ...
Conversación con Simone Weil de Blanca Varela
los niños, el océano, la vida silvestre, Bach. —el hombre es un extraño animal. En la mayor parte del mundo la mitad de los niños se van a la cama hambrientos. ¿Renuncia el ángel a sus plumas, al iris, a la gravedad y la gracia? ¿Se acabo para nosotros la esperanza de ser mejores...
Viaje de Salvador Novo
Los nopales nos sacan la lengua pero los maizales por estaturas con su copetito mal rapado y su cuaderno debajo del brazo nos saludan con sus mangas rotas. Los magueyes hacen gimnasia sueca de quinientos en fondo y el sol -policia secreto- (tira la piedra y esconde la mano) ...
María Gracia Subercaseaux, Espejo de Carlos Barbarito
Los ojos abiertos, cuando está oscuro, los ojos cerrados, cuando estalla el relámpago. ¿Qué falla en el instante puro, en la instancia más abierta y destilada? No somos polvo ni hierba. Y lo somos, aunque entremos al mar y, entre olas, sepamos que allá abajo hay plantas y peces. ...
Donde yo estoy de Julio Llinás
Los ojos blancos, la piel paralizante: me buscaréis en vano entre mis bestias. Mi roja música ha triunfado. (Ah la frenética infancia junto al médano y la esmeralda polar, surcando nuestra casa). Me encotraréis en lo más hondo del bosque, temblando al grito de la lava, sirviendo ...
Una rosa de Nancy Morejón
Los ojos de Abel Santamaría están en el jardín. Mi hermano duerme bajo las semillas. Santiago alumbra las frescura del tiempo que nos tocó vivir. Un niño baila el dulce aire de julio en la montaña. Alguien escucha su canción bajo el estruedo puro de una rosa.
Una sirena eterna (V) de Isolda Dosamantes
Los ojos de la presa están sellados por una tela de almidón, de su nariz el agua surge, los estornudos se han hecho tan frecuentes, que el hombre ha cambiado la flecha por el pañuelo azul que pasa por sus labios. Selección del poemario inédito UN GRITO EN EL ARCA de Isolda ...
El de Jorge Luis Borges
Los ojos de tu carne ven el brillo del insufrible sol, tu carne toca polvo disperso o apretada roca; él es la luz, lo negro y lo amarillo. Es y los ve. Desde incesantes ojos te mira y es los ojos que un reflejo indagan y los ojos del espejo, las negras hidras y los tigres rojos. No le basta crear. ...
El inconstante de Pablo Neruda
Los ojos se me fueron tras de una morena que pasó. Era de nácar negro, era de uvas moradas, y me azotó la sangre con su cola de fuego. Detrás de todas me voy. Pasó una clara rubia como una planta de oro balanceando sus dones. Y mi boca se fue como con una ola...
Al final de Irene Sánchez Carrón
Los ojos ven, el corazón presiente. Octavio Paz Que pocas cosas duelen. Digamos, por ejemplo, que se puede no amar de repente y no duele. Duele el amor si pasa hirviendo por las venas. Duele la soledad, latigazo de hielo. El desamor no duele. Es visita esperada. No duele el desencanto. ...
Epigramas (1) de Rafael Alcides Pérez
Los pactos entre bandidos y caballeros no funcionan y llevan a la cárcel al caballero. El bandido nunca se hará caballero pero el caballero termina convirtiéndose en bandido. De:Con una súbita vehemencia-Antología de poesía contemporánea en Cuba-La Habana, Cuba
Los pájaros anidan en mis brazos... de Gloria Fuertes
Los pájaros anidan en mis brazos, en mis hombros, detrás de mis rodillas, entre los senos tengo codornices, los pájaros se creen que soy un árbol. Una fuente se creen que soy los cisnes, bajan y beben todos cuando hablo. Las ovejas me pisan cuando pasan, y comen en mis dedos los gorriones; ...
Correcciones de Juan Gelman
Los pájaros de ayer picotean el hálito del mundo que tiene un hígado de oro y equivoca los gestos del porvenir. Ya vino como espanto y llora a escondidas. No conoce el dolor que trabaja afuera del dolor. De: Valer la pena Volumen CDLXXVIII de la colección Visor de poesía ...
Dèjá vu de Nora Méndez
Los pájaros no irán más al Sur se tragarán sus melodías arrevesadas y la yegua de ámbar cabalgará mansa sobre tu silla Dos horas más tarde nos desconoceremos tú serás el vendedor de diálogos cimbreantes y yo la actriz que finge estar perdida en los semáforos Se juntarán ...
Resucitarán de Manuel Gutiérrez Nájera
Los pájaros que en sus nidos mueren, ¿a dónde se van? ¿Y en qué lugar escondidos están, muertos o dormidos, los besos que no se dan? Nacen, y al punto traviesos hallar la salida quieren; ¡pero como nacen presos, se enferman pronto mis besos y, apenas nacen, se mueren! En vano con raudo ...
Los pájaros trabajan de André Cruchaga
Los pájaros trabajan en el oficio de urdir el vuelo el viento en indagar sus palabras ¡Qué manera de viajar sin voz! Haciendo que el césped Se convierta en espejos Y el tiempo en Nilo de papeles. 16032002 2 Me gustan los trenes Que llevan dormida la ceniza Del origen Los que van...
Paréntesis de Andrés Sánchez Robayna
los pasos que se oían en la grava avanzaban a ras del mediodía hacia los setos invisibles iba la sombra entre las manchas de los pétalos rojos sobre la grava negra rojo oscuro de los pétalos echados sobre la grava negra y aquel árbol y aquella luz querían decir algo
Cercanías de Jorge Luis Borges
Los patios y su antigua certidumbre, los patios cimentados en la tierra y el cielo. Las ventanas con reja desde la cual la calle se vuelve familiar como una lámpara. Las alcobas profundas donde arde en quieta llama la caoba y el espejo de tenues resplandores es como un remanso en la sombra. ...
Medianoche de Julio César Aguilar
Los pensamientos, hoy perdidos, en la eternidad de mi noche buscan su cauce, su destino. Llega de unos gatos la cópula de lejos hasta mis oídos. Ya por debajo de las sábanas más helado se vuelve el frío. A través de un terco reloj muy lentamente me aproximo a los latidos del silencio ...
A ninguna parte de Roger Wolfe
Los pensionistas hablan de trombosis en los autobuses o aguardan el final en los bancos de los parques públicos entre mierda de palomas y jeringas ensangrentadas, o me paran en la calle ante escaparates llenos de electrodomésticos para preguntarme la hora ...
Conticinio de Jorge Ortega
Los perros son esfinges de cemento opaco, figuras congeladas por el silencio raso. Todo calla en el barrio milagrosamente como un hechizo exprés decreto del azar. Porque como nunca la quietud es tan oblonga a punto de abarcar cosas y seres vivos: entes presurizados ...
El altar de los espejos de Luis Alberto Ambroggio
Los piratas sabían guardar a sus cautivas; entre espejos y espejos las tenían... Aquí sólo leo tu cuerpo; los tesoros de la otra isla fueron la posesión del banquete entre vinos de un parral en primavera. En esta roca el dolor nos distingue de los dioses; las olas nos roban una y otra vez la cercanía. ...
Los pobres de Roberto Sosa
Los pobres son muchos y por eso es imposible olvidarlos. Seguramente ven en los amaneceres múltiples edificios donde ellos quisieran habitar con sus hijos. Pueden llevar en hombros el féretro de una estrella. Pueden destruir el aire como aves furiosas, nublar el sol. Pero desconociendo ...
Doblones, rublos, libras, pesos de Washington Benavides
Los pobres tipos nacen (o se hacen, da lo mismo) con estigmas: jorobas invisibles, patas de palo, ojos de vidrio, prótesis de caderas, gorgueras de fracturas cervicales, sarcomas, sífilis lepra (los más antiguos) Sida. Deben matarse, noche y día, para construir como ingenieros...
Los pobres en la central de autobuses de Ledo Ivo
Los pobres viajan, en la central de autobuses levantan los cuellos como gansos para mirar los letreros del autobús. Sus miradas son de quien teme perder alguna cosa: la valija que guarda un radio de pilas y una chaqueta que tiene el color del frío en un día sin sueños, el sandwich ...
Los pobres en la estación de autobuses de Ledo Ivo
Los pobres viajan. En la estación de autobuses levantan los pescuezos como gansos para mirar los letreros del autobús. Sus miradas son de quien teme perder alguna cosa: la maleta que guarda un radio de pilas y una chaqueta que tiene el color del frío en un día sin sueños, el sandwich...
Los pobres en la estación de autobuses de Ledo Ivo
Los pobres viajan. En la estación de autobuses levantan los pescuezos como gansos para mirar los letreros del autobús. Sus miradas son de quien teme perder alguna cosa: la maleta que guarda un radio de pilas y una chaqueta que tiene el color del frío en un día sin sueños, el sandwich...
Orden (Poética a la que otros se aplican) de Angel González
Los poetas prudentes, como las vírgenes cuando las había-, no deben separar los ojos del firmamento. ¡Oh tú, extranjero osado que miras a los hombres: contempla las estrellas! (El Tiempo, no la Historia.) Evita la claridad obscena. Cave canem.) Y edifica el misterio. Sé puro: no nombres; ...
Reciclaje de Jesús Munárriz
Los poetas son puro reciclaje, con todo hacen poemas: con un amigo que a la puerta estaba, con un prado, de flores bien poblado, con aquella avecilla que cantaba al albor, con la muerte de un padre, tan valiente, con polvo, sí, mas polvo enamorado, con los airados ojos...
Las causas de Jorge Luis Borges
Los ponientes y las generaciones. Los días y ninguno fue el primero. La frescura del agua en la garganta de Adán. El ordenado Paraíso. El ojo descifrando la tiniebla. El amor de los lobos en el alba. La palabra. El hexámetro. El espejo. La Torre de Babel y la soberbia. ...
Los profesores de Nicanor Parra
Los profesores nos volvieron locos a preguntas que no venían al caso cómo se suman números complejos hay o no hay arañas en la luna cómo murió la familia del zar ¿es posible cantar con la boca cerrada? quién le pintó bigotes a la Gioconda cómo se llaman los habitantes de Jerusalén ...
La aljaba del viajero (V) de Santos Domínguez Ramos
Los puentes van trazando su leve alegoría del mundo: los puentes se atraviesan mirando el vado oscuro que dibuja en la orilla la azul caligrafía del recuerdo, sus pasadizos turbios, la trama del tapiz con las uvas de Trípoli, la taracea secreta que va labrando el agua con ese empeño inútil ...
Poema de amor de Roque Dalton
Los que ampliaron el Canal de Panamá (y fueron clasificados como silver roll y no como golden roll , los que repararon la flota del Pacífico en las bases de California, los que se pudrieron en las cárceles de Guatemala, México, Honduras, Nicaragua por ladrones, por contrabandistas, ...
Elegía a Ernest Hemingway de Mahfud Massís
Los que arrastramos un pescado, o una vaca negra, como el Viejo Amargo del Mar de las Antillas, los que apacentamos una gran culebra por el llano arrojamos tu ataúd como un sauce de pelos. ¡Qué golondrina, que sueño sobrevolaba tu corazón cuando mostrabas el pecho en armas, ...
Nocturno de Rubén Darío
Los que auscultasteis el corazón de la noche, los que por el insomnio tenaz habéis oído el cerrar de una puerta, el resonar de un coche lejano, un eco vago, un ligero rüido... En los instantes del silencio misteriosos, cuando surgen de su prisión los olvidados, en la hora de los muertos, ...
Clínica negra (II) de Rodulfo Figueroa
Los que cumplís la terrenal condena de ser mirados con escarnio y mofa, si halláis a vuestro paso la gangrena sangrienta y ruda, formulad la estrofa. Como el doctor, sin escuchar el grito de rebelión y de dolor que estalla, quemad con vuestros cantos al maldito aunque ruja y blasfeme la canalla. ...
Los que dieron sus alas están tristes... de Antonio Porchia
Los que dieron sus alas están tristes, de no...
La náusea de Luis Raúl Calvo
Los que escogieron la náusea nunca han vomitado. Abrir mortajas en un hospicio es ocultar la cuarta dimensión de la tragedia. Caminar descalzos, desde otro ángulo en otra superficie. Vigilar con el delirio también, ...
Latigazo de Rubén Darío
Los que escriben con decoro, con pluma excelsa y no sierva, esos tienen de Minerva el casco de oro.¡Los escritores cazurros que insultan y causan ascos, ésos tiene cuatro cascos, como los burros! Selección: Carmen González Huguet
Los que llamaron a la muerte de Miguel Arteche
Los que llamaron a la muerte en la muerte han caído. Los que cavaron la fosa yacen dentro de la fosa. Estériles alimentos nos trajeron, pesadumbre de panes: de culpa fue su palabra, su boca y su mirada. Sobre las cordilleras se lamentan ahora, dispersos por el mundo, ...
Los que pasan de David Escobar Galindo
Los que pasan no saben que una flor es el precio de la suerte. Los que pasan no saben que tras la piel se esconden otras vidas. Los que pasan no saben que los grandes espacios son nuestra casa del mañana. Los que pasan no saben que la sangre es el único pasaporte seguro. ...
Los que piensan que les ha llegado la hora... de Guillermo Sucre
Los que piensan que les ha llegado la hora y se aprestan para asumir su destino los que saben que siempre llegan a deshora contra todo destino los que escriben para sobresalir no para encontrar la salida -¿hay salida? los que sólo viven para poner la vida en palabras los que escriben ...
los que se compadecen... de Rogelio Guedea
los que se compadecen. los que miran mi corazón henchido. solo. esos que tienen hijos y sombras inofensivas. esos que preguntan por mis ojos tristes. por mi alma sin ti. los que tocan a mi puerta. los que riegan un poco mi alegría. aquellos que no saben mi nombre. aquellos que edifican ...
Elegía de Salvador Novo
Los que tenemos unas manos que no nos pertenecen, grotescas para la caricia, inútiles para el taller o la azada, largas y fláccidas como una flor privada de simiente o como un reptil que entrega su veneno porque no tiene nada más que ofrecer. Los que tenemos una mirada culpable y amarga ...
Daltonikon de Néstor Martínez
Los que transformaron su nacionalidad y lenguaje para sobrevivir (puertorriqueños en Nueva York, cubanos en Miami o mexicanos en California) los que mueren de soledad en sus apartamentos, o dentro de un carro, los explotados por las embajadas y consulados organizaciones, ...
La dama de la rosa de José Angel Buesa
Los que vieron la dama luciendo aquella rosa que era como el fragante coágulo de una llama, no supieron decirme cuál era más hermosa:si la rosa o la dama. Los que vieron la dama llevar la flor aquella, como un broche de fuego sobre su piel sedosa, no supieron decirme ...
Los recuerdo turgentes y temblones... de Tomás Segovia
Los recuerdo turgentes y temblones, tu grandes, densos pechos juveniles, tímidos y procaces, pastoriles, frescos como aromáticos melones. Eran el más solemne de tus dones cuando al fin liberabas sus perfiles en cuartos cursis de moteles viles, deliciosa de susto y decisiones. ...
Los recuerdo turgentes y temblones... de Tomás Segovia
Los recuerdo turgentes y temblones, tu grandes, densos pechos juveniles, tímidos y procaces, pastoriles, frescos como aromáticos melones. Eran el más solemne de tus dones cuando al fin liberabas sus perfiles en cuartos cursis de moteles viles, deliciosa de susto...
Instrucciones para el uso de los recuerdos de Margarito Cuéllar
Los restos del pasado se reúnen como los desperdicios de la playa.Enrique Lihn Recíclalos, pásales las llantas de un auto, arrójalos por la ventana de un avión. Ofértalos, instala una fábrica de collares, sazónalos con lágrimas del cielo. Arráncatelos, qué se marchen ...