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listado de poemas en audio por primeros versos letra l

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1352 poemas con la letra "l"

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Los garrobos de Manlio Argueta
Los garrobos crecían en los árboles pero llegaron los venenos. Las hojas amarillas comenzaron a morir. Cuelgan los frutos secos suspendidos en las ramas altas. Ríos sin agua. Tierra desolada. Los garrobos crecían en los árboles pero llegaron los venenos a destruirlo todo. ...
Los gatos de Johanna Godoy
Los gatos hacen el amor sobre mi cabeza. Se aman desaforados. Evento de madrugada suceso diz que en secreto cuando son arrumacos violentos. Permanezco insomne cuando miles de gatos vienen a casa y hacen el amor sobre mi cabeza.
Las sales enigmáticas de Roberto Sosa
Los Generales compran, interpretan y reparten la palabra y el silencio. Son rígidos y firmes como las negras alturas pavorosas. Sus mansiones ocupan dos terceras partes de sangre y una de soledad, y desde allí, sin hacer movimientos, gobiernan los hilos anudados a sensibilísimos mastines ...
Cita nocturna de Rodrigo Carrillo
Los geranios le pusieron rubor Ramas de buganvilla le trenzaron el cabello Peinada con miel de mangos se enrolló en corteza de manzana se ciñó el cinto con hojas y se contempló en el río Con piedritas del camino se inventó una pulsera se calzó con hojarasca y se perdió en ...
Grupos de palomas de Carlos Pellicer
Los grupos de palomas, notas, claves, silencios, alteraciones, modifican el ritmo de la loma. La que se sabe tornasol afina las ruedas luminosas de su cuello con mirar hacia atrás a su vecina. Le da al sol la mirada y escurre en una sola pincelada plan de vuelos a nubes...
Biología del halcón de José Emilio Pacheco
Los halcones son águilas domesticables Son perros de aquellos lobos Son bestias s de una cruenta servidumbre Viven para la muerte Su vocación es dar la muerte Son los preservadores de la muerte y la inmovilidad Los halcones verdugos policías Con su...
Los locos de Thelma Nava
Los he visto de cerca, solemnes y magníficos, poniéndose su cuerpo cada día mientras les duele el cráneo desvestido. Los he visto en la tierra, azotándose, gusanitos de Dios sin esperanza. Colgados de la vida, con su domingo a cuestas que tarda en regresar una semana.
Los locos de Thelma Nava
Los he visto de cerca, solemnes y magníficos, poniéndose su cuerpo cada día mientras les duele el cráneo desvestido. Los he visto en la tierra, azotándose, gusanitos de Dios sin esperanza. Colgados de la vida, con su domingo a cuestas que tarda en regresar una semana. Cerca del testimonio...
Los he visto en el cine... de Jaime Sabines
Los he visto en el cine, frente a los teatros, en los tranvías y en los parques, los dedos y los ojos apretados. Las muchachas ofrecen en las salas oscuras sus senos a las manos y abren la boca a la caricia húmeda y separan los muslos para invisibles sátiros...
Los hechos son muy pocos... de Amable Sánchez Torres
Los hechos son muy pocos, pero bastan. Son suficientes para dar la talla de un hombre que no quiere acomodarse a los patrones prefijados. No comparto el refrán quien calla otorga . Quien calla tiene un nudo en la garganta y es un grito por dentro. Y nada otorgo a nadie. ...
Los hombres azules de Ricardo Yáñez
Los hombres azules en el agua brillante los hombres negros en el agua y los peces saltando en el aire por sus cabezas los peces de mercurio y plata (Del libro de reciente aparición Estrella oída, coeditado por El Aduanero y la UAM Azcapotzalco.)
Sueño de una noche de verano de Leopoldo María Panero
Los hombres del Viet son tan hermosos cuando mueren. El agua del río, lamiendo sus piernas, hacía más sexual su ruina.Luego vinieron las Grandes Lluvias, buscando la vagina hambrienta de la selva, y todo lo borraron. Quedó sólo en los labios la sed de la batalla, para nada, como baba que cae ...
Los hombres no saben morirse de Manuel del Cabral
Los hombres no saben morirse... Unos mueren no queriendo la muerte; otros la encuentran en un beso pero sin estatura... otros saben que cuando cantan no le verán la cara. Los hombres no se mueren completos, no saben irse enteros... Unos reparten en el viaje sus retazos de muerte; ...
Los Creadores de Luis de Lión
Los hombres sentimos envida de los dioses: ellos están en el cielo y nosotros, en la tierra, ellos vuelan sin necesidad de alas y nosotros tenemos que hacerlo sobre aviones, ellos hacen los milagros y nostros tenemos que adorarlos. Pero cuando tú y yo formamos la figura de un pájaro ...
Desengaño de Ibn Sara As-Santarini
Los hombres, ignorantes,glorifican al mundo, a sus ojos magnífico, siendo despreciable, y combaten por él unos con otros como los perros se pelean por un hueso. Recopilación y traducción de Teresa Garuldo, Universidad Complutense de Madrid
Los hongos nacen en silencio... de Marosa di Giorgio
Los hongos nacen en silencio; algunos nacen en silencio; otros con un breve alarido, un leve trueno. Unos son blancos, otros rosados, ése es gris y parece una paloma, la estatua a una paloma, la estatua a una paloma; otros son dorados o morados. Cada uno trae -y eso es lo terrible- la inicial ...
Los huesos de los muertos de Gabriela Mistral
Los huesos de los muertos hielo sutil saben espolvorear sobre las bocas de los que quisieron. ¡Y éstas no pueden nunca más besar! Los huesos de los muertos en paletadas echan su blancor sobre la llama intensa de la vida. ¡Le matan todo ardor! Los huesos de los muertos ...
Noche blanca del West Side de Rodolfo Häsler
Los huesos son tambores despojados por el peso de la danza. Es la larga noche de ritmo sincopado, la noche de la risa, de la extraña compañía, para presenciar la muerte de las horas con la boca pintada de papel secante. De: Danae, la ciudad
City Nights de Juan Daniel Perrotta
Los idiotas se siguen muriendo en las calles con sus frazadas agujereadas. Esteban Charpentier Nadie en la medianoche de la ciudad segura sólo idiotas de frazadas agujereadas arriba de cartones sólo pendejos sembrando con meadas de cerveza las paredes tenés diez centavos ...
Hambres (III) (A la luz) de Angel Crespo
Los inmortales toman su sustancia de tus cavernas infinitas, de tus abismos que se hunden como sube la hiedra por el tronco, por el aire baja el relámpago, ilumina y retorna a su flor; como el día se extiende en sus estancias sin puertas ni cúpulas que cierran todas las salidas y ...
Los invisibles átomos del aire... (Rima X) de Gustavo Adolfo Bécquer
Los invisibles átomos del aire en derredor palpitan y se inflaman el cielo se deshace en rayos de oro la tierra se estremece alborozada. Oigo flotando en olas de armonía rumor de besos y batir de alas, mis párpados se cierran... ¿Qué sucede? ¿Dime?... ¡Silencio!... ¡Es el amor que ...
Los jardínes de allá de Tomás Segovia
Los jardines allá contra el ocaso desnudan ya sus pies entre las sombras. Bajo el sol de la tarde yo distiendo mis miembros como un dulce animal oscurecido. Entre las altas hojas, la luz de las promesas; yo la miro volar, tranquilo como un rey. Un día seré pobre inexpresablemente, ...
Los jardines de Ibn Sara As-Santarini
Los jardines son novias que no ocultan el rostro para guardarse de los ojos de quienes las miran. La primavera es liberal con ellos cuando paga la dote y no escatima el peso de las arras Inclina el céfiro las manos de topacio de las ramas cuyas puntas se adornan con aljófar. ...
Caballero solo de Pablo Neruda
Los jóvenes homosexuales y las muchachas amorosas, y las largas viudas que sufren el delirante insomnio, y las jóvenes señoras preñadas hace treinta horas, y los roncos gatos que cruzan mi jardín en tinieblas, como un collar de palpitantes ostras sexuales rodean mi residencia solitaria, ...
Juegos de agua de Dulce María Loynaz
Los juegos de agua brillan a la luz de la luna como si fueran largos collares de diamantes: Los juegos de agua ríen en la sombra... Y se enlazan, y cruzan y cintilan dibujando radiantes garabatos de estrellas... Hay que apretar el agua para que suba...
Los labios impacientes... de Blanca Andreu
Los labios impacientes de la noche te sanan mientras abren el olor de la piedra te conducen si acosan el alma de la piedra si el tierno corazón mineral beben es tu hora es la noche así, dirás que te han robado como un vino novicio y te harás piedra aguda como un líquido agudo ...
Los maestros se juegan al remate... de Eduardo Milán
Los maestros se juegan al remate ya que todo comienzo es bueno . El asunto es la clausura, la voluntad de convento. Habla de amor, habla de tiempo, habla de hambre de los que padecen, habla de las pequeñísimas cosas: lápiz, bala, libélula, papeles sobre la mesa con florero ...
Como a nosotros el tiempo de Márgara Russotto
Los mangos en el plato como en desmesurado desierto no se asoman al tiempo. No abren sus fisuras de luz ni vibra la cerrazón de su carne, carne compacta que transcurre para nada, carne de monja. Y en la geometría del cuarto son el planeta inmóvil, la cosa oscura que no sabe ...
Los marineros son las alas del amor de Luis Cernuda
Los marineros son las alas del amor, son los espejos del amor, el mar les acompaña, y sus ojos son rubios lo mismo que el amor rubio es también, igual que son sus ojos. La alegría vivaz que vierten en las venas rubia es también, idéntica a la piel que asoman; no les dejéis marchar ...
Recuerdo de infancia de Eduardo Anguita
Los mendigos escapan del tallo de las plantas en gruesas gotas de dignidad y mármol. Vuelan por el día como los primeros leños en el monumento espeso del aire de los suspiros. Sobre los techos crecen a toda hora ciegos presuntuosos pero los hilos de un muerto extraño . ...
Los mendigos pelean por España de César Vallejo
Los mendigos pelean por España mendigando en París, en Roma, en Praga y refrendando así, con mano gótica, rogante, los pies de los Apóstoles, en Londres, en New York, en Méjico. Los pordioseros luchan suplicando infernalmente a Dios por Santander, la lid en que ya nadie...
Los méritos de una cosa... de Antonio Porchia
Los méritos de una cosa no vienen...
Los mineros salieron de la mina... de César Vallejo
Los mineros salieron de la mina remontando sus ruinas venideras, fajaron su salud con estampidos y, elaborando su función mental cerraron con sus voces el socavón, en forma de síntoma profundo. ¡Era de ver sus polvos corrosivos! ¡Era de oír sus óxidos de altura! Cuñas de boca, ...
Los minutos buscan su propia hora... de Juan Carlos Lemus
Los minutos buscan su propia hora Atan sus cabos y arman A duras penas Un día Cada ladrillo es la estructura de un siglo Y yo, todo huesos No acabo de armar de una vez por todas Mi gran escultura triste (De: Yo, fauno)
Diálogo de Francisco González Léon
Los mismos sitios y las mismas calles. Días como tirados a cordel , tan lisos y tan sin detalles. Cual el tic-tac de un reloj isócrona la vida, y monótono el latir del corazón. El propio sol adormilado y yerto echado como un perro junto al huerto; las mismas puertas en los mismos quicios; ...
Diálogo de Francisco González Léon
Los mismos sitios y las mismas calles. Días como tirados a cordel , tan lisos y tan sin detalles. Cual el tic-tac de un reloj, isócrona la vida, y monótono el latir del corazón. El propio sol adormilado y yerto echado como un perro junto al huerto; las mismas puertas en los mismos quicios; ...
Los monstruos nunca mueren de Carlos Marzal
Los monstruos nunca mueren. Si crees que retroceden, si parece que han olvidado el rastro de tus días, tus lugares sagrados, tus rutinas, el bosque inabarcable de tus sueños; si sonríes porque ya no recuerdas la última noche en que te atormentaron, ten por seguro...
Sala vacía de Jorge Luis Borges
Los muebles de caoba perpetúan entre la indecisión del brocado su tertulia de siempre. Los daguerrotipos mienten su falsa cercanía de tiempo detenido en un espejo y ante nuestro examen se pierden como fechas inútiles de borrosos aniversarios. Desde hace largo tiempo ...
El descanso del guerrero de Roque Dalton
Los muertos están cada día más indóciles. Antes era fácil con ellos: les dábamos un cuello duro una flor loábamos sus nombres en una larga lista: que los recintos de la patria que las sombras notables que el mármol monstruoso. El cadáver firmaba en pos de la memoria: iba de nuevo ...
Los muertos mandan de Amado Nervo
Los muertos mandan. ¡Sí, tú mandas, vida mía! Si ejecuto una acción, digo: ¿Le gustaría? Hago tal o cual cosa pensando: ¡Ella lo hacía! Busco lo que buscabas, lo que dejabas dejo, amo lo que tú amabas; copio como un espejo tus costumbres, tus hábitos..., ¡Soy no más tu reflejo! ...
Maldición del molusco de Tilo Wenner
Los muertos no dicen esta boca es mía Sus dulces consecuencias no laten entre los pastos No respiran ¡Reino incorregible! Consume la vida no dice adiós Todo resta entre nosotros La gran voz de trueno cae con sus claves ¡Imposible cultivo del engaño! Un avance sin ser. ...
Conversación de Jaime Gil de Biedma
Los muertos pocas veces libertad alcanzáis a tener, pero la noche que regresáis es vuestra, vuestra completamente. Amada mía, remordimiento mío, la nuit c est toi cuando estoy solo y vuelves tú, comienzas en tus retratos a reconocerme. ¿Qué daño me recuerda tu sonrisa? ¿Y cuál dureza mía ...
Críticas de miedo de Armando Uribe Arce
Los muertos que fuimos ya se aburrieron de estar muertos. No renacimos sino que nacimos mal hechos unas furias, maltrechos y con caras de ningunos amigos de nadie en absoluto. En eso estamos. Nos barrieron debajo de los pies con escobas de arbusto. Luego después de lo cual ...
Regreso de Luis Raúl Calvo
Los muertos regresan de vacaciones desparramando su alma en un florero. En esas aguas vírgenes de odio escurren el hastío. Los muertos regresan del exilio a reclamar por exiguas pertenencias adquiridas a dialogar con la piel dolida por su ausencia germen hacedor del olvido. ...
Indagación en torno del murciélago de José Emilio Pacheco
Los murciélagos no saben una palabra de su prestigio literario. Con respecto a la sangre, les gusta la indefensa de las vacas, útiles señoronas incapaces de fraguar un collar de ajos, una estaca en el pecho, un crucifijo; pues tan sólo responden a la broma sangrienta, al beso impuro...
En el parque de Jairo Guzmán
los músicos del aire son las flores que flotantes semejan señoritas vestidas con un manto de pájaros en el parque donde la gente el domingo deambula soñando castillos de crispetas y caminan como si viajaran en alfombras de mariposas para que los poetas se inspiren mientras ...
Las guitarras de Eliseo Diego
Los músicos halagan sus cariñosas guitarras. La muerte, de antiguo dril, escucha inmóvil. Los músicos elogian al sol y enumeran con delicia las dulzuras más importantes. La muerte, de antiguo...
Exilio marino de Raquel Huerta - Nava
Los navegantes enlazan plegarias cristales (sirenas: jauría de alas) el esquife penetra los oleajes con firme timón atraviesa los gritos y las sombras mar del encarcelamiento (mapa de preguntas) precipicio del instantealiento del océano. De: Tramontana Poema proporcionado por la ...
Amor y orgullo de Gertrudis Gómez de Avellaneda
Los negros cabellos al viento tendidos, los ojos hundidos, marchita la tez, hoy llora humillada la hermosa María, ejemplo algún día de altiva esquivez. Su pecho acongoja profundo quebranto, no alivia su llanto su acerbo dolor; que en triste abandono su amante la deja, de bronce a su queja, ...
Tiempo de Nora Méndez
Los neones de su imperio Lucen colosales Sobre las oscuras premoniciones del hombre No es casualidad Que nunca pueda girar a la izquierda Que señale Que apunte y fuego Que repique Que nos mida Que corra contra nosotros Seria tan fácil ponerlo a dormir ...