☰ menú
 


listado de poemas en audio por primeros versos letra l

a-b-c-d-e-f-g-h-i-j-k-l-m-n-o-p-q-r-s-t-u-v-w-x-y-z

1352 poemas con la letra "l"

. < 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 > .

La claridad presa... de Ricardo Hernández Bravo
La claridad presa. La mosca en su camino. Y la mano que acude, la ventana al fin y ella trazando círculos, rehuyendo la mano, terca, contra su propia sed de luz. De El ojo entornado (1996)
El encanto de la clase media de José Luis Villatoro
La clase media se para en la esquina con sus pancartas fetiches y pudores. Propongo que le subamos el voltaje a los ojos de los cuervos -cada uno queme su efigie en el altar familiar del día lunes-. La clase media tiene blancos los ojos y sólo mira desde el ojo de la llave -sus trapos limpios, ...
Cobra de Vicente Aleixandre
La cobra toda ojos, bulto echado la tarde (baja, nube), bulto entre hojas secas, rodeada de corazones de súbito parados. Relojes como pulsos en los árboles quietos son pájaros cuyas gargantas cuelgan, besos amables a la cobra baja cuya piel es sedosa o fría o estéril. ...
La cojita está embarazada... de Jaime Sabines
La cojita está embarazada. Se mueve trabajosamente, pero qué dulce mirada mira de frente. Se le agrandaron los ojos como si su niño también le creciera en ellos pequeño y limpio. A veces se queda viendo quién sabe qué cosas que sus ojos blancos se le vuelven rosas...
La cólera que quiebra al hombre en niños... de César Vallejo
La cólera que quiebra al hombre en niños, que quiebra al niño en pájaros iguales, y el pájaro, después, en huevecillos; la cólera del pobre tiene un aceite contra dos vinagres. La cólera que al árbol quiebra en hojas, la hoja en botones desiguales y al botón, en ranuras telescópicas; ...
Cantando para nadie de Francisco Cervantes
La cólera, el silencio, Su alta arboladura Te dieron este invierno. Más óyete en tu lengua: Acaso el castellano, No es seguro. Canciones de otros siglos si canciones, Dolores los que tienen todos, aun aquellos -Los más- mejores que tú mismo. Y es bueno todo: el vino, ...
El vuelo luminoso de Raquel Huerta - Nava
La colmena se define por sus sueños de semillas dispersas en las aguas plumas al viento caparazón aéreo el zumbido del enjambre inquietos y vivos resplandores que acompañan el camino de quienes llevan en la frente la marca de la sangre del cordero. ...
Tahúr de Rosa Romojaro
La conciencia de haber gastado todo en un juego de azar. ¿La habéis sentido? Es como andar desnudo con pudor de doncella. Se cubre la palabra bajo un velo de nieve. La luz , desconocida, se manifiesta entonces sin amistad alguna. Acuchilla los ojos que sangran en la hoja. ...
La confesión de Julio Iraheta Santos
La confesión de los poetas inunda más que el diluvio de Noé Es como decir en el buen sentido El que se pique que se rasque Cada quien es un río interminable en un texto universal Los poetas saben estas cosas y no ignoran que detrás del cancel donde ellos exprimen sus uvas ...
Volante de Otoniel Martínez
La consigna es: fusilar palabras, en detrimento-o quizá provecho de nuestro rico lenguaje , romperle el sexo al verbo, descodificar el caos, asestarle en suma un golpe en el trasero a lo sublime. (Selección: Francisco Morales Santos)
Al lector de David Escobar Galindo
La contaminación del aire del océano de los inermes y asustados bosques del Danubio que ya no es azul del Rhin que le daría náuseas a Víctor Hugo ya no se diga de las grandes ciudades provoca una Conferencia de la ONU muchos discursos resoluciones advertencias ...
Lágrimas de resina de Juan Vicente Piqueras
La copa bien colmada de cielo, bien cegada de luz, bien coronada. Las raíces hundidas en la tierra como manos pidiéndole humedades a la lluvia de ayer. Y alrededor el aire, la vida entera, todo lo que no se comprende. Y entre la luz del cielo de la copa y la noche sin luz ...
Cópula de Amanda Pedrozo
La cópula es un árbol loco y triste donde florece repentinamente esa nada que se esparce desde la carne hasta la piel y el grito. La cópula es un cuchillo de angustia fraccionado en milésimas de júbilo. Es un dolor en tosco disimulo una perdida redondez de ausencia un tiempo sin pulso. ...
Báculo de Babel de Blanca Andreu
La cornamenta pura del carbón como una sílaba de noches cervales las carbonerías los yunques las herrerías lo más blando. No importan ya las reglas de los lenguajes erguidos lo que precede a la poesía y la presenta creciendo cabalgando herencia en desdicha no importa ya. ...
Sabidurías de gallinero I de Delia Domínguez
La cosa es saber sin abrir los ojos sólo al tanteo si el huevo está producido o esta huero, porque si está huero seríamos nonatos yemas de culebrón y el poema que estoy escribiendo no se escribiría nunca, a no ser, que el propio Resucitado empollara y entonces:creo en Dios Madre ...
El agua ciegamente de Irene Sánchez Carrón
La costumbre me trae hasta tu cuerpo o la necesidad de los planetas. Esa costumbre ciega de semilla, la que hace descender por las gargantas el agua ciegamente, la que guía a las aves migratorias año tras año por la misma ruta, la que impulsa en algún lugar remoto esta brisa ...
Poema CI de Dulce María Loynaz
La criatura de isla paréceme, no sé por qué, una criatura distinta. Más leve, más sutil, más sensitiva. Si es flor, no la sujeta la raíz; si es pájaro, su cuerpo deja un hueco en el viento; si es niño, juega a veces con un petrel, con una nube... La criatura de isla trasciende...
POEMA CI (La criatura de isla paréceme) de Dulce María Loynaz
La criatura de isla paréceme, no sé por qué, una criatura distinta. Más leve, más sutil, más sensitiva. Si es flor, no la sujeta la raíz; si es pájaro, su cuerpo deja un hueco en el viento; si es niño, juega a veces con un petrel, con una nube... La criatura de isla trasciende siempre al mar que la rodea ...
Media Verónica para don Manuel Machado de Carlos Marzal
La crítica, tan crítica, tan lista me ha indicado que soy nieto cercano de don Manuel Machado. Y aunque lo puse fácil, lo normal es el hecho de que jamás los críticos embistan por derecho. Hay que enseñar el trapo, embarcarlos muy lento, darles tiempo a pensar, lidiar con fundamento. ...
Subida al cerro (Peregrinaje a la cruz) de Giovanna Pollarolo
La cruz está en la punta del cerro. Allí se salvaron, cuentan los viejos, los pescadores y sus familias cuando el mar se salió una noche que el auto esté siempre mirando al cerro aconsejaba mi abuela cada verano el mar es traidor, uno nunca sabe. Los sobrevivientes cararon ...
La culpa de que áun te quiera de Isabel Escudero
LA CULPA DE QUE AÚN TE QUIERA mitad es del relojito y mitad de la cadena. DESPACIO CRUZA EL TIEMPO la tortuga dura, dura, dura... CONDICIONES DE LUNA tiene mi amante tan pronto creciente como menguante... Y cuando es llena no sé qué me pasa que me da pena ...
Handicap de Esteban Charpentier
La culpa fue de Girondo, Oliverio Girondo, que metió en mi cabeza enamorada la oscura idea metafísica de que una mujer puede volar. No es cierto señor, no lo crea, las mujeres no vuelan sino dígamelo a mí aprendiz de poeta, dramatugro, que llevé a esa fémina magra a la cumbre de los Pirineos, ...
El mundo de Jeannette Lozano
La cúpula dorada, los portones de hierro, arcángeles, legiones. Este intento de vivir la historia condenada. De: Desierta memoria
La daga verdadera es microscópica... de Román Luján
LA DAGA VERDADERA es microscópica, no tromba en filos ni sangre en estampida. Lo sabes, Alejandra; anticipas los nudos, me recorres. La luz puede albergarse en la rendija que un párpado extiende ante el objeto de su miedo. Detrás de mis cristales inauguro las venas mortecinas de tu árbol, ...
La Resucitada de David Escobar Galindo
La dama estaba allí, entre los leones De su mansión acaso imaginada. Era quizás la imagen más sagrada De todas esas áureas invenciones. Se cerraron un día sus salones, Porque bastaba sólo su mirada Para que se quedaran a la entrada...
Vía (3) de Juan Vicente Piqueras
La danza está en los huesos. Los agita como a árboles sin fruto. Andenes, tumbos, años sin vuelta, arenas, humo de las horas, caricias, erosión y ley sudada. La danza está en los huesos blancos como el desierto o el insomnio, esqueletos exhaustos, luz sin fe. Las manos son gaviotas asustadas ...
Ritual de Susana Giraudo
La danza nace en el misterio Algo allí desborda y crece crece crece por todo el cuerpo, cantando un son que pujaque tiembla que lucha por brotar en ritmo y movimiento. Y es danza después. Danza-risa del ser que se libera riendo, dibujando con los pies su voluptuosidad. ...
Ensayo sobre la tiranía de Raúl Rivero
La de la calle, la del país la áspera y vehemente tiranía que gobierna mi vida ciudadana es pasajera porque castiga el cuerpo pero no tiene agentes ni recursos para tocar mi espíritu. Pero óyeme Berta de tu olor de tu olor que es señor de mi memoria de los besos finales ...
Rostro final de Vicente Aleixandre
La decadencia añade verdad, pero no halaga. Ah, la vicisitud no se cancelará, pues todo es el tiempo. Más sí su doloroso error, su poso triste. Más bien su torva imagen. su residuo imprimido: allí el horror sin máscara. Pues no es el viejo la máscara sino otra desnudez impúdica; más...
La décima criolla de Evaristo Ribera Chevremont
La décima criolla -jalón del continente, puntal de lo indohispano- de espíritu se llena. De autoctonía vasta, de espíritu potente, corre por nuestras zonas de planta, mar y arena. Propio es su contenido, propio es su continente. La décima es caliente, la décima es morena; y uña de gato y diente de perro ...
Por miedo de Amado Nervo
La dejé marcharse sola... y, sin embargo, tenía para evitar mi agonía la piedad de una pistola. ¿Por qué no morir? pensé ¿Por qué no librarme desta tortura? ¿Ya qué me resta después que ella se me fue? Pero el resabio cristiano me insinuó con voces graves: !Pobre necio, tú qué sabes! ...
Agua de Manuel del Cabral
La del río, ¡qué blanda! Pero qué dura es ésta: ¡La que cae de los párpados es un agua que piensa!
Marcas de Juan Gelman
La del vestido blanco era una tarde unas tetas el mundo torpemente atacado por cuartos altos grises jugando a hombre y a mujer ya tan temprano los niños preparaban los actos de la noche esas tetas de inclinada a su mujer con alarmas entregas con rumores de la pasión ...
La demora de Héctor Rosales
La demora, enhiesta en su altivez torturante, cuidadosa perfora, una a una, las hojas del instante. Es como si niños con un control remoto estuviesen jugándome al desgaste. Arrollarse en el frío ademán del aire; comprimirse en la esencia de la angustia y ver desde muy lejos mustia la ilusión ...
La dentadura, postiza... de José de Jesús Martínez
La dentadura, postiza, y la sangre, alcoholizada. Turbia, la vista cansada, y en el cerebro, ceniza. Lo que no ha muerto, agoniza y apenas si se recuerda. Se me ha acabado la cuerda y el alma se me ha acabado. Llego a la muerte cansado, hecho polvo, espanto y mierda. ...
Asalto al sol 5 de Heddy Navarro Harris
La desposada cuelga su cara en los pétalos del damasco teñida por los días cae la sonrisa óxido vegetales de dos cuerpos amarrada a la viga enlutada de la muerte
Críticas a la vida política de Armando Uribe Arce
La dictadura no fue un error, tiene apellidos, como colas de rata o lagartija, y su elenco de honor para asesinos los regocija todavía y dura indefinidamente; no fue un malentendido sino la voluntad de pasar una lija de hierro por encima de los niños. ...
Arte poética 1 de Adriano Corrales
La diferencia entre poeta y comediante consiste en que el primero no se inclina para recibir el aplauso Selección del autor
La diosa madre de Lola Velasco
La diosa madre dobla la esquina y doy vueltas a mi ombligo. Lo retuerzo. La realidad es esto. La realidad es lo que queda cuando se desplaza. Selección: Marta López-Luaces Montclair State University
Distancia de Sonia Silva Rosas
La distancia es cementerio de ausencias, nopal cosido al pecho cuerpo tendido en la autopista. Es humo que lanzan los olvidados a la noche, himno a la soledad, refugio de los trastornados. Es el bajel que abordan los suicidas. La distancia arroja sus migajas a los abandonados, ...
Cuadro de mujer en otoño de Verónica Jaffé
La distancia hacia la isla se diluye un poco en los grises de la noche iluminada: es reflejo de ciudad txtrema, lleva el nombre de un indígena amable, Seattle le otorga cuerpo a las nubes. La marea sube. Pequeño es el ruido de las olas, el lamento de algún ganso o gaviota. ...
La canción del espacio de Alfonso Cortés
La distancia que hay de aquí a una estrella que nunca ha existido ¡porque Dios no ha alcanzado a pelllizcar tan lejos la piel de la noche! Y pensar que todavía creamos que es más grande o más útil la paz mundial que la paz de un solo salvaje... Este afán de relatividad...
Nada de esto te viene en el manual de Roger Wolfe
La ducha no funciona. La sartén convierte en picadillo lo que se supone que tenía que ser nuestra comida. Abro el grifo del fregadero y me quedo con él en la mano. El perro está cojo. La mujer con la que vivo ha terminado de ponerse mala de los nervios. El teléfono no deja de sonar. ...
Canto XIII de Jorge Gaitán Durán
La dulce tolvanera del silencioso otoño va anegando tu imagen en su vaga humareda, encendiendo en el tiempo la hoguera del olvido para borrar la última ceniza de la ausencia. Nadie sabrá que vivo para ti, que defiendo contra las llamas trémulas tu desnudo recuerdo, que lucho en el otoño ...
La dulzura de ciertas palabras de Ernesto Cardenal
La dulzura de ciertas palabras como nosotros dos . Deambulo solitario entre los besos. De mis soledades vengo no vuelva a mis soledades. Sentí que la eternidad será esstar juntos los dos. Dios que me quiere como si yo fuera Dios. Alguna vez yo seré experto en amores en tu cama, ...
Algún vestigio de tu paso de Enrique Molina
La dulzura de recordar el sol en la espiral del sueño y el vano poder de haber ido tan lejos. Es tan extraño perdurar, oír aún la lenta letanía de los huesos y el hechizo del mundo. Déjame ver, déjame ver: sin duda, alguien me condujo hasta aquí y se oculta, alguien cubierto de grandes praderas, ...
Goya de Rafael Alberti
La dulzura, el estupro, la risa, la violencia, la sonrisa, la sangre, el cadalso, la feria. Hay un diablo demente persiguiendo a cuchillo la luz y las tinieblas. De ti me guardo un ojo en el incendio. A ti te dentelleo la cabeza. Te hago crujir los húmeros. Te sorbo...
Tiempo de los antídotos de José Manuel Caballero Bonald
La edad me ha ido dejando sin venenos, malgasté poco a poco esa fortuna, ¿qué más puedo perder? Es el tiempo ruin de los antídotos. Materia devaluada, la aventura disiente de ella misma y se aminora. Ya sólo quedan rastros de peligros, una zona prohibida apenas frecuentada, ...
Variaciones en los pos(tres) para El Poeta de Cernuda de Edel Morales
La edad tendrás entonces que él ahora cuando en el tiempo de la siega y del reposo, honores de un sosiego eterno que apacigua —tu memoria, tu certeza, tu silencio— algunos versos lleves a otras manos para mostrar y hallar signo de vida. Algo nos dirán, en el futuro, voces...
Epigrama de Ibn Sara As-Santarini
La elocuencia reparte sus dones entre los poetas y vosotros; reparto injusto, favorable a unos y contrario a los otros: cuando recitan fluye de sus bocas la miel de las abejas, mientras sus aguijones en vuestros culos se clavan. ...