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palabra virtual

La suave patria    
    Editora del fonograma:    
    Pentagrama    
por Enrique Lizalde    

    Este poema forma parte del acervo de la audiovideoteca
    de Palabra Virtual

Hoy como nunca


Hoy como nunca, me enamoras y me entristeces;
si queda en m una l醙rima, yo la excito a que lave
nuestras dos lobregueces.

Hoy, como nunca, urge que tu paz me presida;
pero ya tu garganta solo es una sufrida
blancura, que se asfixia bajo toses y toses,
y toda tu una ep韘tola de rasgos moribundos
colmada de dram醫icos adioses.

Hoy, como nunca, es venerable tu esencia
y quebradizo el vaso de tu cuerpo,
y solo puedes darme la exquisita dolencia
de un reloj de agon韆s, cuyo tic tac nos marca
el minuto de hielo en que los pies que amamos
han de pisar el hielo de la f鷑ebre barca.

Yo estoy en la ribera y te miro embarcarte:
huyes por el r韔 sordo, y en mi alma destilas
el clima de esas tardes de ventisca y de polvo
en las que doblan solas las esquilas.

Mi esp韗itu es un pa駉 de 醤imas, un pa駉
de 醤imas de iglesia siempre menesterosa;
esa un pa駉 de 醤imas goteado de cera,
hollado y roto por la grey astrosa.

No soy m醩 que una nave de parroquia en penuria,
nave en que se celebran eternos funerales,
porque una lluvia terca no permite
sacar el ata鷇 a las calles rurales.

Fuera de m, la lluvia; dentro de m, el clamor
cavernoso y creciente de un salmista;
mi conciencia, mojada por el hisopo, es un
cipr閟 que en una huerta conventual se contrista.

Ya mi lluvia es diluvio, y no mirar el rayo
del sol sobre mi arca, porque ha de quedar roto
mi coraz髇 la noche cuadrag閟ima;
no guardan mis pupilas ni un matiz remoto
de la lumbre solar que tost mis espigas;
mi vida es solo una prolongaci髇 de exequias
bajo las cataratas enemigas.



RAM覰 L覲EZ VELARDE






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