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Blanca Orozco de Mateos

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La anunciacin
de Rosario Castellanos

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En el filo del gozo

    
    Editora del fonograma:
    Entre voces. FCE

por Carmen Faras    
  


La anunciacin


I

Porque desde el principio me estabas destinado.
Antes de las edades del trigo y de la alondra
y aun antes de los peces.
Cuando Dios no tena ms que horizontes
de ilimitado azul y el universo
era una voluntad no pronunciada.
Cuando todo yaca en el regazo
divino, entremezclado y confundido,
yacamos t y yo totales, juntos.
Pero vino el castigo de la arcilla,
me tom entre sus dedos desgarrndome
de la absoluta plenitud antigua.
Model mis caderas y mis hombros,
me encendi de vigilias sin sosiego
y me neg el olvido.
Yo saba que estabas dormido entre las cosas
y respiraba el aire para ver si te hallaba
y beba de las fuentes como para beberte,
hurfana de tu peso dulce sobre mi pecho,
sin nombre mientras t no descendieras
languideca, triste, en el destierro.
Un cntaro vaco semejaba
nostlgico de vinos generosos
y de sonoras e inefables aguas.
Una ctara muda pareca.
No poda siquiera morir como el que cae
aflojando los msculos en una
brusca renunciacin. Me flagelaba
la feroz certidumbre de tu ausencia,
adelante, buscando tu huella o tus seales.
No poda morir porque aguardaba.

Porque desde el principio me estabas destinado
era mi soledad un trnsito sombro
y un mpetu de fiebre inconsolable.


II

Porque habas de venir a quebrantar mis huesos
y cuando Dios les daba consistencia pensaba
en hacerlos menores que tu fuerza.
Dcil a tu ademn redondo mi cintura
y a tus orejas vrgenes mi voz, disciplinada
en intangibles slabas de espuma.
Multiplic el latido de mis sienes,
organiz las redes de mis venas
y ensanch las planicies de mi espalda.
Y yo med mis pasos por la tierra
para no hacerte dao.
Porque ante ti que me ests hecho de nieve
y de vellones cndidos y ptalos
debo ser como un arca y como un templo:
ungida y fervorosa,
elevada en incienso y en campanas.

Porque habas de venir a quebrantar mis huesos,
mis huesos, a tu anuncio, se quebraban.


III

Para que t lo habites quisiera depararte
un mundo esclarecido de cfiros, laureles,
fosforescentes algas, litorales sin trmino,
grutas de fino musgo y cielos de palomas.




De: De la vigilia estril



ROSARIO CASTELLANOS


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