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palabra virtual

Al nacimiento de Jess y poesa metafsica del siglo XVI    
    Editora del fonograma:    
    Centro Internacional Universitario    
por Gabriel Sotres y Susana Francis    

    Este poema forma parte del acervo de la audiovideoteca
    de Palabra Virtual

La nia a quien dijo el ngel...


La nia a quien dijo el ngel
que estaba de gracia llena,
cuando de ser de Dios madre
le trujo tan altas nuevas,
ya le mira en un pesebre
llorando lgrimas tiernas,
que obligndose a ser hombre
tambin se oblig a sus penas.
Qu tenis, dulce Jess?
le dice la nia bella,
tan presto sents, mis ojos,
el dolor de mi pobreza?
Yo no tengo otros palacios
en que recibiros pueda,
sino mis brazos y pechos
que os regalan y sustentan.
No puedo ms, amor mo,
porque si yo ms pudiera
vos sabis que vuestros cielos
envidiaran mi riqueza.
El nio recin nacido
no mueve la pura lengua,
aunque es la sabidura
de su eterno Padre inmensa,
mas revelndole el alma
de la Virgen la respuesta,
cubri de sueo en sus brazos
blandamente sus estrellas.
Ella entonces, desatando
la voz regalada y tierna,
as tuvo a su armona
la de los cielos suspensa:

Pues andis en las palmas,
ngeles santos,
que se duerme mi nio,
tened los ramos.

Palmas de Beln
que mueven airados
los furiosos vientos
que suenan tanto:
no le hagis ruido,
corred ms paso,
que se duerme mi nio,
tened los ramos.

El nio divino,
que est cansado
de llorar en la tierra
por su descanso,
sosegar quiere un poco
del tierno llanto.
Que se duerme mi nio,
tened los ramos.

Rigurosos yelos
le estn cercando;
ya veis que no tengo
con qu guardarlo.
ngeles divinos
que vais volando,
que se duerme mi nio,
tened los ramos.




LOPE DE VEGA






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