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Raúl González Tuñón por él mismo    
    Editora del fonograma:    
    AMB    
por Raúl González Tuñón    

    Este poema forma parte del acervo de la audiovideoteca
    de Palabra Virtual

Canto a los judíos asesinados en Europa


Devueltos a la tierra por decreto
ella os recibirá como a elegidos
jugo al carbón, abono a los ejidos,
lejano oriente del cristal.

Muertos sin velatorio, sin campanas,
sin baños, sin lloronas, sin desvelo
juncos de amor crecidos hacia el cielo,
carne celeste como el pan.

Decid adiós a los verdes mercados,
al fresco olor oscuro de la imprenta,
al rumor de la tibia compraventa,
al árbol del bien y del mal.

Al campo que introduce en los talleres
del arrabal sus tréboles floridos,
a la veleta del otoño herido
sobre el sombrío palomar.

A las vidrieras de los bulevares
con sus descabezados maniquíes,
al rezador de los zaquizamíes
del denso ghetto fraternal.

A la columna de humo perfumado
de las grises cocinas populares,
al rubio té de los inquietos bares,
al dulce lied de Heine.

Al sótano del kirsch, a los tejados
de  ondulantes franelas y overoles,
al caldo familiar que los peroles
emula al grillo del hogar.

Al lento girasol de aurea semilla
al crudo aroma del arenque ahumado,
al vodka ardiente, al kummel destilado,
al equilibrio de miel y de sal.

Al traje de domingo que en la sombra
del último cajón yace extendido,
cubriendo el manifiesto del Partido
y el retrato de Jaim Nájman.

A la fotografía desteñida
que en el candor de la blanca consola
muestra a una niña por la calle sola
que del pogrom logró escapar.

Al paletó del buen Melquizedet,
al cubil del judío sin dinero,
y al jude que en la puerta del tendero
infama al pueblo de Abraham.

Adiós a la ilusión ultramarina
quedó la tierra prometida lejos,
al sobado grimorio de los viejos
que en vano buscan la verdad.

Adiós, adiós a todo lo vivido,
a todo lo sufrido y esperado,
al mar, al mar, al mar nunca viajado,
al viento que viene del mar.

Dormid, asesinados en los fosos,
Ángel terrible ya Israel asoma,
del monte ilustre en la dorada loma
reluce su bíblica faz.

No viene solo, Jesús le acompaña,
cielo fundido en rayo delirante,
tanque florido, espada de diamante
a la final batalla van.

Hacia el país donde la raza única
del hombre en lucha con la oscura fiera.
Se bate por la vida verdadera
y la verdadera verdad.

Dormid, muertos sin sombra ni mortaja,
que ya el Octavo día está cercano.
Hombro con hombro, hermano con hermano,
muy pronto vais a despertar.


De: Himno de pólvora



RAÚL GONZÁLEZ TUÑÓN






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