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palabra virtual

Jorge Luis Borges -por l mismo- Colaborando Elena Bence como Emma Zunz    
    Editora del fonograma:    
    Polydor    
por Jorge Luis Borges    
Colaboracin: Eduardo Ortiz Moreno    
Pgina web de Voces que dejan huellas    

    Este poema forma parte del acervo de la audiovideoteca
    de Palabra Virtual

Baltasar Gracin


Laberintos, retrucanos, emblemas,
helada y laboriosa nadera,
fue para este jesuita la poesa,
reducida por l a estratagemas.

No hubo msica en su alma; slo un vano
herbario de metforas y argucias
y la veneracin de las astucias
y el desdn de lo humano y sobrehumano.

No lo movi la antigua voz de Homero
ni esa, de plata y luna, de Virgilio;
no vio al fatal Edipo en el exilio
ni a Cristo que se muere en un madero.

A las claras estrellas orientales
que palidecen en la vasta aurora,
apod con palabra pecadora
gallinas de los campos celestiales.

Tan ignorante del amor divino
como del otro que en las bocas arde,
lo sorprendi la Plida una tarde
leyendo las estrofas del Marino.

Su destino ulterior no est en la historia;
librado a las mudanzas de la impura
tumba el polvo que ayer fue su figura,
el alma de Gracin entr en la gloria.

Qu habr sentido al contemplar de frente
los Arquetipos y los Esplendores?
Quiz llor y se dijo: Vanamente
busqu alimento en sombras y en errores.

Qu sucedi cuando el inexorable
sol de Dios, La Verdad, mostr su fuego?
Quiz la luz de Dios lo dej ciego
en mitad de la gloria interminable.

S de otra conclusin. Dado a sus temas
minsculos, Gracin no vio la gloria
y sigue resolviendo en la memoria
laberintos, retrucanos y emblemas.


De: El otro, el mismo



JORGE LUIS BORGES






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