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palabra virtual

Sor Juana Ins de la Cruz    
    Editora del fonograma:    
    Difusin Cultural UNAM    
por Ofelia Medina    

    Este poema forma parte del acervo de la audiovideoteca
    de Palabra Virtual

Esmera su respetuoso amor hablando a un retrato


Copia divina, en quien veo
desvanecido al pincel,
de ver que ha llegado l
donde no pudo el deseo;
alto, soberano empleo
de ms que humano talento;
exenta de atrevimiento,
pues tu beldad increble,
como excede a lo posible,
no la alcanza el pensamiento.

Qu pincel tan soberano
fue a copiarte suficiente?
Qu numen movi la mente?
Qu virtud rigi la mano?
No se alabe el Arte, vano,
que te form peregrino:
pues en tu beldad convino,
para formar un portento,
fuese humano el instrumento,
pero el impulso, divino.

Tan espritu te admiro,
que cuando deidad te creo,
hallo el alma que no veo,
y dudo el cuerpo que miro.
Todo el discurso retiro,
admirada en tu beldad:
que muestra con realidad,
dejando el sentido en calma,
que puede copiarse el alma,
que es visible la deidad.
Mirando perfeccin tal
cual la que en ti llego a ver,
apenas puedo creer
que puedes tener igual;
y al no haber Original
de cuya perfeccin rara
la que hay en ti se copiara,
perdida por tu aficin,
segundo Pigmalin,
la animacin te impetrara.

Toco, por ver si escondido
lo viviente en ti parece:
posible es, que de l carece
quien roba todo el sentido?
Posible es, que no has sentido
esta mano que te toca,
y a que atiendas te provoca
a mis rendidos despojos?
Que no hay luz en esos ojos?
Que no hay voz en esa boca?

Bien puedo formar querella,
cuando me dejas en calma,
de que me robas el alma
y no te animas con ella;
y cuando altivo atropella
tu rigor, mi rendimiento,
apurando el sufrimiento,
tanto tu piedad se aleja,
que se me pierde la queja
y se me logra el tormento.
Tal vez, pienso que piadoso
respondes a mi aficin;
y otras, teme el corazn
que te esquivas desdeoso.
Ya alienta el pecho, dichoso,
ya infeliz al rigor muere;
pero, como quiera, adquiere
la dicha de poseer,
porque al fin, en mi poder
sers lo que yo quisiere.
Y aunque ostentes el rigor
de tu original, fiel
a mi me ha dado el pincel
lo que no puede el amor.
Dichosa vivo el favor
que me ofrece un bronce fro:
pues aunque muestres desvo,
podrs, cuando ms terrible,
decir que eres implacable,
pero no que no eres mo.



SOR JUANA INS DE LA CRUZ






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