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Blanca Orozco de Mateos

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Cuando naci, apareci el lobo... (fragmento)
de Marosa Di Giorgio

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    Editora del videograma:    
    Palabra Virtual        
por Marosa Di Giorgio
Lectura en francs Christophe Rouxel    
Colaboracin: Juan Pablo Pedemonte    
Sitio web de Los pjaros oculto    
  

    Este poema forma parte del acervo de la audiovideoteca
    de Palabra Virtual

Cuando naci, apareci el lobo...


Cuando naci, apareci el lobo. Domingo al medioda, luz brillante, y la madre vio a travs de los vidrios, el hocico picudo, y en la pelambre, las espinas de escarcha, y clamore; ms, le dieron una pcima que la adormeca alegremente.

El lobo asisti al bautismo y a la comunin; el bautismo, con faldones; la comunin con vestido rosa. El lobo no se vea, solo asomaban sus orejas puntiagudas entre las cosas.

La persigui a la escuela, oculto por rosales y repollos; la espiaba en las fiestas de exmenes, cuando ella tembl un poco.

Divis al primer novio, y al segundo, y al tercero, que slo la miraron traslareja. Ellacon el organd ilusorio, que usaban entonces las nias de jardines. Y las perlas, en la cabeza, en el escote, en el ruedo, perlas pesadas y esplendorosas (era lo nico quesostena elvestido). Al moverse, perda algunas de esas perlas. Pero los novios desaparecieron sin que nadie supiese por qu.

Lasamigas se casaban; unas tras otras, fue a grandes fiestas; asisti al nacimiento de los hijos de cada una.

Y los aos pasaron y volaron, y ella en su extraeza. Un da se volvi y dijo a alguien: Esellobo. Aunque en verdad ella nunca haba visto un lobo.

Hasta que lleg una noche extraordinaria, por las camelias y las estrellas. Lleg unanoche extraordinaria.

Detrs de la reja apareci el lobo; pero apareci como novio, como un hombre habl en voz baja y convincente. Le dijo: Ven. Ella obedeci; se le cay una perla. Sali. l dijo: Ac? Pero, atravesaron cameliasy rosales, todo negro por la oscuridad, hastaun hueco que pareca cavado especialmente. Ella se arrodill; l se arrodill. Estir sugrande lengua y la lami. Le dijo: Cmo quieres?

Ella no responda. Era una reina. Slo la sonrisa leve que haba visto a las amigas en las bodas.

l le sac una mano, y la otra mano, unpie, elotro pie, la contempl un instante as. Luego le sac la cabeza; los ojos (puso uno a cada lado); le sac las costillas y todo.

Pero, por sobre todo, devor la sangre, con rapidez, maestra y gran virilidad.



De: La falena



MAROSA DI GIORGIO






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