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Índices del enfado

La soledad es una cpsula
centrada en la palestra de la tarde,
bveda empotrada en la meseta
que es el altiplano del hasto.

Nadie se encuentra en casa, por ende
no hay voz que cisme el tedio
como un cubo de hielo. Slo de pronto
se oye crujir el dorso de una puerta
como un barniz ansioso.

La muralla del silencio
divide en dos la estancia:
queda afuera el trotar de manecillas
y de este lado el pndulo
del ocio inmaculado.

Ya quema el ocaso
los ltimos centmetros de la ventana,
supera el pinculo de su marco
con la garrocha de un vistazo perplejo.

El encierro frisa el lmite
de la continencia vespertina,
sacia por escala de uno a uno
la magnitud de los bostezos:
frecuencia de un estar sin condiciones.


JORGE ORTEGA




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