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El alfanje secreto (IX)

Igual que una gacela herida por la tarde,
el dolor se refugia en la humedad del huerto.
Las sombras tutelares del vergel cicatrizan
la huella incandescente del len en su piel.
La estirpe de la aguja, la raz del escorpin,
las llagas numerosas que muerde un viento antiguo,
tenaz como la verde pimienta de Ceiln.


De: Cuaderno de Abul Qasim

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SANTOS DOMÍNGUEZ RAMOS

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