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El Hacedor

Entra en la playa de oro el mar y llena
la crcava que un hombre antes, tendido,
hizo con su sosiego. El mar se ha ido
y se ha quedado, nio, entre la arena.

As es este eslabn de tu cadena
que como el mar me has dado. Y te has partido
luego, Seor. Mi huella te ha servido
para darle ocasin a la azucena.

Miro el agua. Me copia, me recuerda.
No me dejes, Seor; que no me pierda,
que no me sienta dios, y a Ti lejano...

Fuimos hombre y mujer, pena con pena,
eterno barro, arena contra arena,
y slo T la poderosa mano.


De: Sonetos por mi hija

Colaboracin poema con voz: Mara Teresa Garca-Nieto


JOSÉ GARCÍA NIETO




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